Sucker Punch, de Zack Snyder (2011)

Pues resulta que servidor está en plan de revisitar algunas joyitas que a mi entender, fueron injustamente maltratadas. Películas que son buenas y molan mogollón, por mucho que algunos os emperreis en decir lo contrario.

A esta maravilla que es Sucker Punch, a pesar de la hostia que se pegó en taquilla, lo único que le pesa (y admito que no es poco) es que Snyder no se atreviese a llamar las cosas por su nombre (supongo que por temas de productora y clasificación de edades) y la gente no entendiese ni aceptase las metáforas propuestas ni el eufemismo de baile=prostitución/abuso. Le faltaron agallas y honestidad en ese sentido, el atreverse a decir y mostrar las cosas como son, sin subterfugios.

Porque seamos sinceros. Como bien apuntaba en facebook Diego García, hablando sobre el tema, si dejamos a un lado las macarradas, de lo que habla la peli es de unos temas tan duros como son el abuso (en todas su facetas) y la enfermedad mental, convirtiéndose así en una película disfrazada de evasión videoclipera que esconde un análisis más profundo, al que ni siquiera hace falta llegar para disfrutarla. Te puedes quedar en la superficie y no pasa nada.

Estamos ante una cinta que da justo lo que prometía, tal cual. Si fuiste a verla, sabías a lo que ibas. Efectos de la leche, hostias como panes, chicas guapas y supersexys, acción, katanas, dragones, robots, samuráis y nazis. ¡Una jodida fantasía! ¿Que más quieres?

La Liga de la Justicia de Zack Snyder

Pues que ya hemos visto La liga de la justicia de Snyder y oye, compro.

Es una visión del mundo de los supers totalmente distinta y casi diría que opuesta a la de Marvel. Allá, en general y salvo excepciones, son humanos mejorados por la ciencia y la tecnología, con poderes adquiridos. Aquí, son prácticamente divinidades, entidades superiores de naturaleza muy por encima de la humana. Vienen a ser el equivalente a los dioses y héroes de los antiguos mitos griegos y la primera alianza contra Darkseid no menciona a los mismos de manera gratuita. Es toda una declaración de intenciones por parte de Snyder. Esa es su perspectiva y así la desarrolla a lo largo del film. Construyamos monumentos en su memoria, compongamos canciones sobre ellos, alabemos sus gestas. Demos gracias al hecho de que están de nuestro lado, porque podrían aniquilarnos de un simple parpadeo si quisieran. Han elegido protegernos, cuando podrían esclavizarnos o simplemente, hacernos desaparecer.

Además, y aunque esto ya puede que sea cosa mía, no puedo evitar ver otra analogía con aquella también extraña alianza, la que imaginó Tolkien, entre los pueblos de la Tierra Media. Allí, hombres, enanos, elfos y hobbits; aquí Amazonas, Atlantes y humanos. En ambos mundos, razas distintas que en el mejor de los casos se toleran a duras penas o se ignoran, cuando no están directamente en conflicto, hasta que deben hacer frente a una amenaza en común, un enemigo que les supera en todos los sentidos y que les obliga a colaborar si quieren tener la mínima oportunidad. La diferencia en este universo que nos atañe, es la aparición de un Dios entre dioses, aquel que resucitó de entre los muertos y pieza fundamental. El referente mesiánico puede llegar a ser incluso exagerado, pero indudablemente necesario.

A la peli le sienta de lujo el material añadido y junto a la excelente labor del nuevo montaje, consigue el ritmo y la coherencia narrativa que no tenía antes. Así, la historia adquiere una fuerza, profundidad y épica que a mí me han ganado de calle. No es La Gran Película, pero es la peli que yo esperaba ver, que quería ver y que la JL se merecía.

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