La caja de botones de Gwendy, de Stephen King y Richard Chizmar

Por Athman M Charles.

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

En esta mañana de domingo, dirigimos nuestros pasos hacia Castle Rock, lugar mítico y aterrador, escenario de tantos sucesos inexplicables y terribles. Si, amiguetes: El tito King regresa a su emplazamiento favorito con su nueva obra, La caja de botones de Gwendy. En esta ocasión, no viaja solo. Richard Chizmar (autor al que no he tenido ocasión de leer con anterioridad, pero que cuenta con varios títulos en su haber), le acompaña en el trayecto y como el mismo explica, fue en cierto modo el instigador de este pequeño viaje. Por lo visto, Chizmar escribió la historia hasta que se quedó bloqueado en algún momento, sin saber para donde tirar y fue entonces cuando se la pasó a King para que le diese su opinión y que este hiciese con el material lo que le viniese en gana. El de Maine accedió a poner de su parte, escribiendo el resto y contribuyendo con sus ideas, y el resultado es esta pequeña historia, que siendo honestos, sin estar nada mal, no es tampoco nada del otro jueves. Una novelita corta, apenas poco más que un relato alargado, que si bien no aporta gran cosa al lector, nos permite visitar uno de nuestros parajes favoritos y reencontrarnos con uno de los personajes más emblemáticos en la bibliografía de King, nada más y nada menos que el inefable Randall Flag (AKA Richard Farris), quien como siempre, aparece en escena haciendo cosas raras, para ponernos a prueba y sentarse a ver arder el mundo.

Si bien la historia parte de una premisa interesante, aunque en ningún caso novedosa, su desarrollo no acaba de satisfacernos por completo. Lo que nos cuenta y la forma en que nos lo cuenta no chirrían ni están mal, pero el estilo flojea, no está a la altura de lo que el lector espera. Stephen King nos tiene mal acostumbrados y aquí la escritura parece un tanto simple, algo por debajo del nivel habitual. Capítulos cortos, muy cortos y un avance cronológico en la historia a velocidad de la luz, mostrándonos lo que sucede en un periodo de diez años en apenas doscientas páginas, pasando de escena a escena, de un momento importante a otro, sin permitirnos profundizar en nada. El tratamiento de los personajes sufre del mismo problema. Si bien están caracterizados y cumplen en su rol, notamos falta de profundidad en ellos, nos falta conocerlos más a fondo.

Lo mismo ocurre con varios puntos de la propia historia. Hay tanto material desaprovechado, sin desarrollar y por el que se pasa casi de puntillas, que uno se pregunta si no hubiera sido mejor que King hubiera reescrito todo desde el principio, basándose en el material y las premisas de Chizmar, exprimiéndole toda la chicha que puede salir de ahí. Y es que en algunos momentos, eso es lo que parece la obra: Un borrador de tramas y sub-tramas sin ahondar, que poniéndose serio con ellas, desarrollándolas, dándoles el espacio que requieren, el peso real que tienen en el devenir de la historia, eran la base, ahora si, de una muy buena novela. Tal como está, se queda un poco en tierra de nadie, ni relato (donde realmente funciona si obviamos la extensión) ni novela, por falta de complejidad y donde exige espacio y materia para explayarse a gusto. Se ha escogido una fórmula que no termina de cuadrar.

Otra cosa a la que tampoco se le saca partido es a la propia caja de botones que da pie al título. No sé que les sucedió a los demás, pero cuando me puse con la obra, imaginé una suerte de cosedor o algo similar y para nada. La caja de botones de Gwendy es literalmente eso, una caja con botones, de los de pulsar. Y palancas. Y cada uno de ellos tiene un efecto concreto, que puede darte la felicidad y/o liarla muy parda, siempre y cuando tengas agallas suficientes y ningún tipo de ética, moral, remordimientos ni mala conciencia. De nuevo, reincidimos en el mismo problema: Apenas se le saca rendimiento al propio objeto y a ese problema ético, al uso del maldito cacharro y a sus consecuencias. Se queda ahí. Como causa y efecto de la historia, pero sin protagonismo más allá del mínimo, quedando casi reducida a simple excusa. Había tantas posibilidades en ese aspecto, que me resulta sorprendente que ninguno de los autores haya tirado de ese hilo.

No sé si es que la idea original del proyecto era escribir una novelette si o si, sin la opción de salirse de ese formato y es la propia restricción impuesta en cuanto a extensión obligatoria, o que King quería sacarse esto de encima cuanto antes y se hizo con prisas, yendo al grano para cumplir y punto, pero el caso es que sin ser en ningún caso una mala lectura, resulta a todas luces insuficiente para dejarnos satisfechos. Nos sabe a poco. Es como darle un solo bocado al vuelo al mejor bocadillo del mundo, después de ocho horas sin comer. Estamos hambrientos, el bocata está de vicio, pero apenas hemos podido morder la punta del pan, sin llegar a catar ni la chicha ni la salsa.

Como dato curioso (y que quizá explique el porqué de esta obra irregular y esta peculiar colaboración), resulta que Richard Chizmar es el fundador de Cemetery Dance, un pequeño sello editorial que curiosamente, es quien ha publicado la novela en EEUU. Tinto y en botella, que se suele decir.

Destacable, la cuidada edición del libro por parte de Suma de Letras, impreso en formato cuartilla de 20×16 centímetros, en tapa dura con sobrecubierta y varias ilustraciones en blanco y negro en el interior. Como objeto, mi lado fetichista bibliófilo se sintió feliz y contento.

Y a pesar de todo, con todas su fallas y carencias, la he disfrutado. No puede competir con ninguna otra obra de King que haya leído. No juegan en la misma liga, ni puede siquiera aspirar a ello por su propia condición bastarda, pero José Óscar Hernández Sendín hace un buen trabajo de traducción, como novela corta que es se lee en un rato, resulta entretenida, se le ven las posibilidades (aunque estén desaprovechadas) y siempre es un placer regresar a Castle Rock, ese lugar maldito y fascinante, aunque sea en forma de cuento.

Una rareza dentro de la bibliografía del de Maine, una oportunidad de oro para Chizmar, una lectura ligera para el lector y un trofeo más para la colección de los más completistas.


La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr (Suma, 2015)

Una reseña de Francisco José Arcos Serrano

 

llqnpMarie-Laure vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de sus mil cerraduras. Cuando, siendo muy niña, Marie-Laure se queda ciega, su padre le construye una perfecta miniatura de su barrio para que pueda memorizarla gracias al tacto y encontrar el camino a casa. A sus doce años, los nazis ocupan París y padre e hija tienen que huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo. Con ellos se llevan la que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo.

En una ciudad minera de Alemania, el joven huérfano Werner crece junto a su hermana pequeña, cautivado por una rudimentaria radio que ambos encuentran. Werner se convierte en un experto en construir y reparar estos aparatos cruciales para los nuevos tiempos, un talento que no pasa desapercibido a las Juventudes Hitlerianas.

Siguiendo al ejército alemán, Werner deberá atravesar el corazón en guerra de Europa. Hasta que en la última noche antes de la liberación de Saint-Malo los caminos de Werner y Marie-Laure por fin se crucen. Y sus vidas cambien para siempre.

 

 Anthony Doerr ha escrito ese tipo de best seller que está en boca de prácticamente todo el mundo que sea lector compulsivo, y que viene precedido por un gran éxito en su país de origen: ganadora del prestigioso Premio Pulitzer de Ficción 2015, Premio 2015 Andrew Carnegie Medal de novela de la American Library Association, Mejor novela de 2014 en iTunes, Finalista del National Book Award y elegida entre los mejores diez libros del año para The New York Times.

Como podéis comprobar el hype de La luz que no puedes ver está más que asegurado entre los círculos de lectores más acérrimos; mientras tanto os preguntaréis: ¿es para tanto esta novela?

Si echamos la vista hacia atrás podemos comprobar que el recurso de narrar la vida de dos personajes desconocidos para finalmente converger en un mismo destino, no es demasiado novedoso.

Anthony Doerr, como lector y como escritor, conoce perfectamente los mecanismos internos de este tipo de literatura, así que a lo que le ha otorgado un mayor peso en su libro es a los detalles del día a día tanto de Werner como de Marie-Laure, conociendo así de primera mano el destino de estos personajes que, sin lugar a dudas, llegan a tocarte la fibra sensible.

llqnp3El escritor vertebra la acción de su novela en unos imponentes flashbacks para así situarnos como lectores entre el presente de la novela (1944) y diez años antes, consiguiendo así un equilibrio muy personal que hace que pases las páginas con ansia ferviente, queriendo saber más y más sobre estos protagonistas tan carismáticos.

Tengo que avisar que la relación del lector con estos personajes es muy intensa, alcanzando momentos de gran dureza que puede echar para atrás a más de un lector.

A pesar del tono desgarrador de estas páginas, el escritor se las apaña para contar todo con una sensibilidad muy especial. Sin lugar a dudas esta manera tan personal de narrar de Anthony Doerr ha sido uno de los factores determinantes del éxito de esta novela.

En definitiva: La luz que no puedes ver es una novela que recomiendo sobre todo a aquellos lectores que estén interesados por la II Guerra Mundial, los que busquen una novela trepidante y que les mantenga en vilo (creedme que las casi 700 páginas se pasan volando), y a quienes quieran conocer a unos personajes entrañables para acompañarlos en sus desventuras por Europa.

 

Ficha técnica

Titulo: La luz que no puedes ver

Autor: Anthony Doerr

Editorial: Suma de Letras

ISBN: 9788483657614

Páginas: 664

Precio: 19.90 euros

 

 

Gente rara en situaciones comprometidas, de Juan Miguel Hernández Gascón.

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

 Hoy venimos con una pieza tan curiosa como poco habitual. Un ejercicio de creatividad que se excusa bajo la  apariencia de una novela a medio camino entre el trhiller y el género negro para ofrecer al lector una experiencia que jugará con su mente y su comprensión,  convirtiéndose en una maravilla surrealista, en pura metaliteratura, una verdadera delicia. Estoy hablando de Gente rara en situaciones comprometidas, de Juan Miguel Hernández Gascón.

9788483651261Alex y Santos son escritores y, en cierto modo, se necesitan. Alex tiene éxito, está de moda, pero ansía la buena reputación y la seriedad que le atribuyen a Santos. Santos es considerado un maestro, pero sufre una crisis creativa que lo está arrastrando a un pozo profundo. Un encuentro fortuito hace que los dos se conozcan y que, de un modo poco ortodoxo, decidan escribir un guion cinematográfico juntos.

Gente rara en situaciones comprometidas, esa es la premisa desde la que los dos autores comienzan a construir su historia. Una historia en la que sus propias experiencias serán también trasunto del guion: Daniel, un joven de familia acomodada que busca su identidad; Estrella, una mujer prisionera de sus decisiones; Natalia, cuyo deseo es imposible de saciar; Díaz, un hombre oscuro que aprovecha su poder para influir en los destinos de los que le rodean. Pero el juego de ficciones comienza cuando uno de los protagonistas, Daniel, empieza a escribir a su vez una novela sobre su vida en la que Alex y Santos son dos de los personajes.

Juan Miguel Hernández Gascón narra de manera magistral y crea una estructura metaliteraria que asombra por su originalidad y su sorpresa. Con continuos guiños sociales -la crisis, los desahucios, la economía-, históricos -el inicio de ETA, el franquismo-, y culturales -referencias al cine y homenajes a grandes figuras literarias como Raimond Chandler, Boris Vian, Juan Marsé, Augusto Monterroso o las transgresoras voces norteamericanas del S. XX-, el autor construye una historia con todos los ingredientes de la novela negra y con una intriga que no decae hasta la última página.

Como en toda buena novela  de género negro, en este título encontraremos todos aquellos elementos que dotan a este tipo de obras de la tensión y la intriga que uno espera de ellas. Un ritmo pausado, pero que sabe ponerse a la altura de las circunstancias cuando  la trama así lo requiere, mantiene la atención del lector y se empeña en avivar su curiosidad, manipulándole  a través de la incertidumbre sobre lo que acontece y sobre lo que es real o no. Una historia ¿ficticia? dentro de otra historia ¿real? Que finalmente se descubre ante nosotros como lo que es, sin más, dejándonos  con la boca abierta y  sin saber muy bien si maldecir al autor por haber jugado con nosotros o aplaudirle  con una ovación ante tal muestra de originalidad y talento.  La novela, a partir de sus dos sub-tramas, se asemeja a la serpiente Uruboros, aquella que se devora a sí misma en un ciclo infinito y eso es lo que al final nos cuesta comprender, sin que esa incapacidad de discernir  (si es que ello es posible), tenga una razón en sí misma. Dos historias cruzadas, dependientes, que se generan la una a la otra, que se imaginan mutuamente, para hacerse reales o como mínimo, posibles. 

Un escritor homosexual que se prostituye, una viuda encaprichada y despechada con su marido, un policía que quiere sacar tajada y un caballero que no tarda en fallecer son los protagonistas del guión en que trabajan dos autores muy distintos. Santos, de la vieja escuela, con clase y oficio, pero caído en desgracia y Alex, joven y exitoso, vividor y aventurero, pero falto de credibilidad y autoconfianza. Entre ambos surge una alianza frente a un proyecto común y  tejerán una historia donde el amor, el sexo y la violencia  llevarán a sus protagonistas a un desenlace trágico. Pero ellos no saldrán indemnes ni mucho menos, cuando su propia creación se revele como real. Al menos, tanto como ellos mismos.

Donde empieza y termina es algo imposible de señalar.  Diferenciar quienes son los autores y quienes sus creaciones, que es real o no, es una pregunta absurda y que carece de sentido. Juan Miguel Hernández Gascón lo sabe  y se regodea de ello, con una clase magistral ante la que no queda más que quitarse el sombrero.

 Eso sí: Uno debe aceptar entrar en el juego, dejarse llevar por la experiencia y saber apreciar exhibiciones como esta, donde la literatura prescinde de formas y experimenta consigo misma para llegar más allá de lo que suele ser habitual, despreciando conjeturas y encorsetamientos, de fórmulas típicas y sin seguir el mantra de inicio-nudo-desenlace, al menos como lo entendemos por defecto.

Yo la he disfrutado muchísimo, tanto en lo concerniente a su parte de novela negra como en cuanto a experimento literario. He de decir que me ha sorprendido, que me ha mantenido en vilo y que al cerrar la última página, he odiado al autor un poquito, mientras asentía con satisfacción ante lo que me acababa de ofrecer.

 Espero que a vosotros os cause una impresión similar. Ya me contaréis…

 

Gente rara en situaciones comprometidas.

Juan Miguel Hernández Gascón

Editorial: SUMA

Páginas: 432 pág.

ISBN: 9788483651261

PVP:17,90€ (ebook: 9,99€)

 

 

Un paso de más, de Tina Seskis

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy venimos con Un paso de más, de Tina Seskis, una novela de intriga publicada por Suma de Letras y que juega con el lector de una forma que hacía mucho tiempo no veía.

updm1Un matrimonio aparentemente feliz. Un hijo precioso. Un hogar encantador.

¿Por qué entonces Emily Coleman se levanta una mañana y decide abandonar su vida y empezar de nuevo? ¿Cómo sobrevivirá? Y, por mucho que lo intente, ¿podrá realmente decir adiós a su pasado?

Emily tiene un secreto. Nadie lo ha adivinado nunca. ¿Lo harás tú?

 Como podéis ver, la sinopsis es en sí misma un reto al lector. Directa, sin ofrecernos ninguna información, salvo varias preguntas sin respuesta que despertaron mi curiosidad, más teniendo en cuenta las altas expectativas que me habían generado los comentarios y opiniones que había leído sobre ella en la red y que la clasificaban como novela revelación en la plataforma Amazon del Reino Unido y viendo como editoriales tradicionales y de prestigio han apostado por ella publicándola en papel.

Lo cierto es que no me ha decepcionado y ha cumplido con creces, pero desde luego, no ha sido para nada lo que tenía en mente. Creo que esa es su mejor baza y a la vez, quizás su punto débil, ya que el juego que propone no será del agrado de todo el mundo, aunque a mí me ha gustado mucho como la autora desarrolla la historia, como nos hace avanzar en la trama y sobre todo, como consigue intrigarnos, haciendo que no dejemos de preguntarnos que nos oculta la protagonista, cuál es su secreto;  y logrando que formulemos varias hipótesis según recibimos nueva información a medida que avanzamos en la lectura. Es quizás en el desenlace, en la recta final, cuando uno puede sentirse engañado y pensar que la autora ha hecho trampa. No niego esa posibilidad y en parte, la comparto al haberme sentido así en un primer momento. Pero vayamos por partes…

De entrada, advierto que no es novela negra al uso, ni mucho menos. Es más bien una especie de thriller que tiene mucho de psicológico, pero sin adentrarse en zonas demasiado oscuras.  Se nos plantea un misterio, desencadenado por la pregunta inicial: ¿Qué ha empujado a Emily a huir y dejar su vida atrás?

Emily tenía una vida aparentemente feliz y plena. No es alguien que necesite de mucho para sentirse plena y satisfecha con lo que le ofrece la vida. Un hogar;  Ben, un marido que la quiere y su hijo Charlie, una vida sencilla…Sin embargo, algo ocurre que la empuja a cortar de raíz con todo, sin avisar, saliendo con lo puesto y desapareciendo para empezar de cero, incapaz de aceptar aquello que sea que ha ocurrido y necesitando encontrarse de nuevo consigo misma, algo que solo consigue cuando se transforma en otra persona, que nada tiene que ver con ella.

La novela destaca por los abundantes cambios de registro y de voz narrativa. Capítulos cortos que nos ofrecen distintos puntos de vista, desde lo ocurrido con anterioridad  hasta el día a día de la nueva Emily, así como su relación con su familia y algunos recuerdos de su infancia y juventud. Esa parte, la de su relación con su familia, son sin duda los que me han resultado más fascinantes, aunque debo decir que en última instancia, no llegan a tener un peso demasiado específico en el desenlace de la historia, salvo una excepción, que no es otra que el extraño vínculo de amor-odio que tiene con su hermana Caroline, un personaje complejo en extremo, conflictivo y autodestructivo cuya influencia tiene mucho que ver con las decisiones que toma nuestra protagonista.

Como digo, esos cambios de ritmo y de voz narrativa, que van desde la primera persona cuando quien nos habla en la propia Emily, a la tercera persona cuando se nos habla de su pasado y en el que conocemos que cosas fueron importantes para ella y la marcaron, resultan una verdadera delicia, por la forma en que se juega con ellos para ir dándonos información. Le otorga una cadencia, un dinamismo, una fluidez que se agradece y que aligeran la lectura sin que esta pierda ni un ápice de seriedad ni se rompa la atmósfera de intriga generada.

El trato de los personajes, la forma en que se nos presentan en que los vamos conociendo, su personalidad bien definida, son otro punto a favor y la trascendencia de algunos de sus actos, en apariencia tan cotidianos y comunes, tiene una gran importancia en como vemos a la protagonista, a través de sus ojos, de lo que opinan, de cómo se comportan con ella o de la impresión que le dan.

En la primera parte debo decir que me he dejado llevar, completamente absorto por la presentación y las vicisitudes de Emily. Realista, convincente, vas conociendo a los personajes y viendo lo sucedido., como la prota se integra en lo que será su nueva vida, en sus recuerdos, en conocer su pasado… Es en la segunda parte cuando algunas piezas empiezan a cuadrar, de manera sutil, pero ahí están, presentes. Es quizás el que no suceda nada demasiado interesante,  lo reiterativo de lo que se nos cuenta, que la hace flojear un poquito en comparación con lo leído, hasta llegar al inicio de la tercera, en la que sucede algo que en mi opinión, resulta un tanto rebuscado. No es que sea imposible, ni que desentone en exceso, pero debido a lo cotidiano, lo sencillo que fluía todo hasta ese momento, da la sensación de estar un poco fuera de sintonía con el resto, de calzado a la fuerza. No es un gran problema, como digo y se trata de aceptarlo sin más. Si lo hacéis, en breve volveréis a estar en línea, metidos de nuevo en la historia sin mayor problema.

updm2A partir se es momento, empieza la recta final y debo decir que me ha resultado muy, muy interesante. La incertidumbre, la intriga, vuelve a estar por las nubes, hasta llegar al desenlace, donde se descubre todo. Y es ahí donde quería llegar. El momento cumbre en que conocemos la causa de todo, el motivo de la huida. Y cuando más de uno maldecirá a la autora por jugar sucio, por utilizar un truco barato para habernos llevado hasta allí. El final, controvertido como pocos, puede que absurdo y ridículo, una tomadura de pelo genial o simplemente, una lección maestra sobre no dar nada por supuesto.  Aplaudido por unos, abucheado por otros, yo me mantengo en medio, intentando asumir lo leído y tragándomelo a duras penas. Consigo hacerlo bajar. No lo dejo en el plato, pero me lo como por compromiso, no porque me entusiasme. Entiendo perfectamente a los que se sientan engañados, a los que acusen a la autora de ser una trilera, de salirse por la tangente con esa triquiñuela. Pero también comprendo que la culpa en nuestra, por dejarnos llevar por nuestras intuiciones, por dar demasiadas cosas por supuestas, a pesar de que no teníamos forma de sospechar nada. Lo que puede decepcionar realmente, en última instancia, es el que la revelación se rompa con todo lo anteriormente leído, con  el esquema que teníamos de la novela hasta ese momento y la información que manejábamos. Eso duele, porque es cierto que se hace trampa en cierta forma, ya que no se trata de un giro de guión o un recurso argumental. Es ocultar información deliberadamente y mentir, que no confundir, al lector. 

A mí, la novela me ha gustado. En cuanto al final, solo puedo decir que me ha dejado a cuadros. Lo que ya no puedo afirmar es si se trata, como pueda parecer, de una broma de mal gusto o de una absoluta genialidad. Eso lo dejo a vuestra elección.

 

Un paso de más

Tina Seskis

Editorial: Suma de Letras

ISBN: 9788483656884

Páginas: 360 pág.

PVP: 19,50€

eBOOK: 9,99 € E-ISBN: 9788483657676

 

1936Z La guerra civil zombi, de Javier Cosnava

Javier Cosnava es un tipo con talento y las ideas muy claras, que en poco tiempo se ha ganado su sitio dentro del mundillo literario, como pudimos comprobar en la entrevista que le hicimos hace unos días. En su última obra se unen de la mano sus dos pasiones: La Historia y la literatura.

Y es que amigos míos, su libro 1936 Z La guerra civil zombi es mucho más que una novela de terror. Es una crónica dura y sin concesiones de nuestra historia, de un pasado que parece que aún no hemos sabido dejar atrás.

“Corre el año 1936 y se acaba de producir el alzamiento de las tropas africanistas que lidera Francisco Franco. El barón Lacroix, el guardián de los cementerios en el vudú haitiano, lleva treinta y tres años muerto, caminando entre los vivos oculto en el mito del Hombre del Saco, esperando el momento oportuno para actuar. Ha orquestado un plan maquiavélico en el que cada uno de los acontecimientos de la guerra irá encajando a la perfección en un puzle de muerte donde los zombis, hombres-esclavos cuya alma les ha sido arrebatada, serán solo la punta de lanza de sus retorcidos propósitos.

 1936Z, apoyándose en un ritmo preciso y una acción trepidante, da un vuelco a la perspectiva desde la que habitualmente miramos este episodio de la historia de España. De un modo coral, nos plantea una metáfora sobre la deshumanización de los protagonistas de la guerra, convirtiendo a los asesinos de todo signo en muertos vivientes. La narración pone el foco sobre personajes tan importantes como Franco, Pilar Primo de Rivera, La Pasionaria o Durruti, deteniéndose incluso en la relación siempre difícil entre España y Cataluña.

 Retomando la esencia del mito del zombi haitiano, 1936Z es una novela de horror, de acción y de misterio que no dejará indiferente a nadie…, ¡a menos que ya esté muerto!”

 Los zombis, el vudú, son solo la herramienta, el elemento fantástico que el autor utiliza de un modo exquisito para contarnos lo que quiere. La guerra civil española, el escenario elegido para que nos enfrentemos a una realidad que nos negamos a comprender: Los fanatismos, sean políticos, religiosos, nacionalistas o de cualquier otro tipo, son  la mayor evidencia de lo sencillo que resulta convertirnos en zombis, en una horda de descerebrados cegados por nuestra propia estupidez, incapaces de siquiera imaginar hasta donde puede llevarnos nuestra falta de mesura.

Nuestro lado más oscuro, nuestros miedos, nuestra ignorancia, nuestra facilidad para odiar todo aquello que nos resulta extraño o distinto a nosotros, nuestra incapacidad de perdonar o de ponernos en la piel del otro, son las debilidades que  nos convierten en candidatos perfectos para transformarnos en simples marionetas sin alma en manos de ególatras y salva-patrias, de iluminados y charlatanes, de mentirosos y manipuladores  que solo ansían el poder y que nos ven como simples peones a los que mover a su antojo en una u otra dirección, según sus propios intereses. Necesitamos de muy poco para dejarnos llevar como una turba enajenada capaz de las peores atrocidades.  Ni el Barón Lacroix ni el Barón Samedi necesitan de su magia vudú para transformarnos en bestias irracionales y violentas. Bastaría que nos hablen de manera convincente de aquello que nos asusta, aquello que no entendemos, que nos lo presenten como una amenaza que hay que eliminar de raíz  y con un pequeño empujoncito, enseñaríamos los dientes deseando acabar con ella, sin detenernos a pensar en si es real ni en  las consecuencias de nuestros actos…

Cosnava nos hace reflexionar al respecto, utilizando para ello el mito del zombi haitiano, en una suerte de metáfora trágica en la que por desgracia, la realidad supera con creces la ficción.

Sus personajes, cuidados hasta el más mínimo detalle y su prosa, detallista, colorida e impecable, demuestran que la buena literatura va más allá de géneros y etiquetas. El mito del zombi haitiano, una documentación exhaustiva sobre el conflicto fratricida y su talento como escritor, son las herramientas de las que se sirve Cosnava para presentarnos un reflejo de nosotros mismos y de nuestra obcecación, quedando patente que seguimos igual de ciegos y locos, aunque creamos lo contrario.

Con un estilo cuidado y elegante, en algunos momentos incluso poético, la novela se aleja mucho de lo que estamos acostumbrados a leer dentro del género Z. Volvemos a los orígenes de la criatura, a su más pura esencia. Hay acción, por supuesto, pero el enfoque es muy distinto. Disfrutar de su lectura requiere de nuestra complicidad, de estar dispuestos a entender, a reconocernos en lo que leemos, a dejar a un lado el simple entretenimiento y a ver más allá de las vísceras y la sangre. No es un survival horror al uso, sino una crónica de nuestra historia y una crítica a nuestra sociedad, que por desgracia, guarda tantos paralelismos con lo ocurrido hace 70 años, que parece que nada haya cambiado.

En ocasiones puede hacerse algo densa, recreándose en exceso en las divagaciones de los personajes o en la descripción de algunas situaciones que se suceden en distintos momentos (el autor no tiene inconveniente en ir atrás o adelante en el tiempo a la hora de relatarnos la historia de algunos personajes, dejando a un lado el orden cronológico en pos de descubrir quiénes son y como han llegado a la actual situación) y la historia puede relantizarse, pero en ningún caso supone algo realmente molesto.  Cosnava se toma su tiempo cuando lo considera necesario y aunque eso hace que la lectura no sea del todo fluida en algunos momentos puntuales, no supone mayor hándicap para disfrutar de la misma. El autor teje con paciencia  y minuciosidad cada una de las tramas de la historia, mientras el lector va uniendo cabos y situando a cada uno de los personajes en el lugar que le corresponde, para llevarnos de manera inexorable a un destino que pese a todo, parece escrito de antemano.

En definitiva, una obra curiosa y desde luego recomendable, que lleva el género zombi a nuevos horizontes y que funciona tanto como historia de terror como para recordarnos que no hace tanto, la muerte y el horror eran reales y deambulaban por nuestras calles, de nuestra propia mano.

 

1936Z La guerra civil zombi

Javier Cosnava

Editorial: Suma de Letras

Páginas: 496 pág.

ISBN: 9788483653623

PVP: 17,50 € (eBook: 4,99€)

 

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Entrevista a Javier Cosnava, autor de 1936Z La Guerra Civil Zombi

Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes…

Hoy tenemos con nosotros a un invitado muy especial. Alguien a quien le tengo un gran aprecio como persona y a quien admiro como escritor. Javier Cosnava, autor de la recomendable 1936 Z La guerra civil zombi,  quien se ha labrado en apenas unos pocos años un impresionante currículum y una mayor reputación.

A finales de 2006 comenzó a colaborar con el dibujante Toni Carbos, logrando una veintena premios en el ámbito del cómic en apenas año y medio, antes de introducirse en el mercado profesional. Juntos publicaron en diciembre de 2008 su primera novela gráfica: Mi Heroína (Ed. Dibbuks), que ya había cosechado hasta 7 premios a cada una de sus partes.

Cosnava publica en septiembre de 2009 su segunda novela gráfica: Un Buen Hombre (Glénat España). En octubre de ese mismo año, ve la luz la primera parte de la biografía del padre de Adolf Hitler, titulada De los Demonios de la Mente (Dibbuks). Se trata de su primera novela.

En febrero de 2011 publica Prisionero en Mauthausen, novela gráfica realizada junto a Carbos y también es autor de una novela de corte fantástico-juvenil: Diario de una Adolescente del Futuro, escrito junto a Eva Rubio (Ed. Ilarion).

Su último trabajo publicado hasta la fecha es 1936 Z La guerra civil zombi (Suma de Letras, 2013), una verdadera joyita que no os deberíais perder, con la que el autor demuestra que la buena literatura está por encima de géneros y etiquetas.

Creo que es un buen momento para que le conozcamos un poquito mejor…. Os dejo con la entrevista:

 

1. AI -¿Quién es en realidad Javier Cosnava?

JC –Un tipo corriente, un creador de mundos, uno de esos locos que se pasan la vida imaginando y queriendo vivir de ello. Un soñador.

2. AI- ¿De donde viene tu afición a la escritura?

JC -Desde mis primeras lecturas descubrí que quería ser escritor. En mi familia son músicos tanto mi madre como mi padre pero yo nunca me he sentido atraído por la música, tal vez por tener buena voz y por haber mamado la música desde niño. Sin embargo, nací en un barrio marginal, y en mi entorno nadie leía; el descubrimiento de la literatura para mí significó un reto, algo imposible y probablemente por eso me resultó tan seductor.

3. AI- ¿Qué fue lo que te empujó a escribir una novela como 1936Z, donde se mezcla de un modo tan curioso lo que es una excelente crónica de nuestro pasado más trágico y violento, con el vudú y los ritos haitianos (africanos creo que sería lo más correcto) y la figura del zombi como actor de esa trama? ¿Cómo surgió la idea?

JC -Desde siempre me han encantado las películas de zombies y a principios de los 90 me puse a escribir mi propia novela. En realidad fracase en muchas ocasiones y ha sido un proyecto que he ido arrastrando a lo largo de los años. Por eso no se parece a ningún otro porque carece de las referencias de otros proyectos que han nacido más tarde. Cuando yo lo comencé toda la literatura que se había escrito era sobre zombies del vudú y nadie se había planteado escribir novelas con los zombies de las películas de Romero. Mi novela está influida por la literatura clásica de terror, por Ambrose Bierce, por Lovecraft y por el vudú haitiano. Parte de un lugar diferente y por ello lleva al lector por lugares poco transitados en nuestra literatura Z.

4.- ¿Tienes algún autor favorito? ¿Alguien a quien tengas como referente?

JC -Depende un poco de la época. Mis autores favoritos han sido dependiendo del momento de mi vida: Dostoievski, Proust, Stephen King, Sven Hassel… no me suele interesar mucho lo que está de moda para el gran público, tanto para el más culto como para el más pulp. No me gusta demasiado Auster ni tampoco cómo ha evolucionado el policiaco sueco, por supuesto tampoco la moda que ha surgido hace poco de darle oportunidades literarias a gente que no tiene la menor idea de escribir. Hassel, por ejemplo, no es un autor cultivado ni muchísimo menos pero es un narrador de una potencia extraordinaria. La crítica lo hizo papilla hace años y ahora sin embargo sería un autor técnicamente destacable teniendo en cuenta lo que publican muchas editoriales.

5. AI- ¿Qué hace Javier Cosnava cuando no escribe?

JC -Soy un autor total. Me escapé a la montaña huyendo del mundanal ruido y cuando no estoy escribiendo dedico mi ocio a preparar la novela que estoy trabajando. Así, mientras escribía 1936 Z veía películas y documentales sobre la guerra civil y me llevaba programas de radio mientras paseaba por el perro por la montaña que hablaban también de la guerra civil. Al mismo tiempo leía novelas de temática zombi, centrado sobre todo en los clásicos y en el vudú haitiano. Esa es la razón por la que soy tan prolífico, en mi tiempo libre sigo dándole vueltas al trabajo y teniendo ideas que luego plasmo en lo que escribo.

6. AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo editorial? Cuéntanos cómo fueron tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.

JC -Mi entrada en el mundo editorial fue inusual. Comencé a ganar premios literarios, la mayoría de cómic, tanto que en pocos meses había ganado 20, a más de uno por mes. Esta entrada tan inusual en el mundo del cómic me valió el interés de un par de editores que me firmaron prácticamente a ciegas esos dos primeros trabajos junto al dibujante Toni Carbós. Y luego todo ha ido rodado, como mis obras son muy arriesgadas, más allá de lo que vendieran llamaba la atención de alguien un poco más arriba en el escalafón editorial. La verdad es que esto demuestra la poca o ninguna importancia que tienen las reseñas que se hacen en los blogs, muchas por desgracia reseñas que la gente le hace a sus amigos. Alguna de mis obras ha sido absolutamente ninguneada en el mundo del cómic donde básicamente la gente recomienda obras de sus amigos, pero en medio de ese desierto de reseñas y de olvidos alguien en alguna editorial leía una de mis obras y se decía: «Este tío hace algo diferente a los demás». Muchos creen que la forma de abrirse paso en la literatura es escribir lo que todo el mundo hace. Yo no sé si mi experiencia le servirá a otros, pero yo me he abierto paso a base de hacer cosas diferentes y arriesgadas.

7. AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

JC -Tengo prácticamente terminada 1937 Z pero la he aparcado unos meses porque me ha surgido una gran oportunidad. Por desgracia no puedo hablar de ella. Pero si hay suerte antes de que acabe 2013 habrá un bombazo de COSNAVA. Cruzo los dedos…

8. AI- ¿Papel o ebook? ¿Cuál es tu preferencia a la hora de publicar? ¿Crees que los libros electrónicos suplirán al formato físico?

JC -Me da lo mismo publicar en papel o en ebook. Siempre es bonito tener el libro físico en tu casa pero yo lo que quiero es llegar a los lectores y si todos leyesen en ebook me parecería una tontería publicar en papel; por otro lado, la mayor parte siguen prefiriendo el papel por lo que es una tontería publicar sólo en ebook siempre y cuando uno pueda elegir. Ahora mismo ambos universos coexisten y por lo menos en la próxima década lo seguirán haciendo. Yo soy de los que cree que en unos años el 90% se publicará en ebook. Lo sabremos en poco tiempo.

9. AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público está n dándole por fin la importancia que se merece a los autores patrios, o por el contrario, siguen siendo un tanto marginados en favor de autores extranjeros?¿ Están nuestros géneros condenados al ostracismo?

JC -Un autor extranjero siempre va a tener más oportunidades pero no por lo que la gente cree. Si consigo saltar al mercado internacional como es mi objetivo, yo sería el extranjero en los otros países y probablemente los escritores de aquel país imaginado pensarían que tengo más oportunidades que ellos. Lo que sucede es que cuando un editorial compra los derechos de un libro de fuera de su país lo hace porque las ventas han sido interesantes de ese libro y pone más interés en un producto que considera que estadísticamente tiene más posibilidades de triunfar. Todos los extranjeros que publican en España son a criterio de las editoriales más rentables de media que los españoles, pero eso sucede también como digo en el resto de países con los libros que importan de fuera. El problema de fondo es que en España se lee poco y que la cantidad de ejemplares que vende un autor nacional es mucho menor, exceptuando en Cataluña, que en cualquier país de Europa. Eso es lo que condena a nuestros autores, la ausencia de ventas destacables en nuestro país más que para un puñado de libros al año. Vendemos poco en nuestro país y luego es más difícil que nuestros agentes nos vendan fuera como un fenómeno literario porque ni siquiera en nuestro país vendemos. Es el pez que se muerde la cola.

10. AI- Si Javier Cosnava no se dedicase a la literatura, entre otras cosas ¿hubiera sido…?

JC -Escritor fracasado. Si no hubiese podido publicar seguía intentándolo hasta la muerte.

11. AI- A Javier Cosnava le asusta……

JC -Como a todos los españoles, no llegar a final de mes.

12. AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último tema musical que has escuchado.

JC – •      Último libro: una biografía de Winston Churchill

       •      Última película: 14 d’abril, Macià contra Companys

       •      Última canción: Leonard Cohen: Who by fire

 AI -Pues eso es todo, Javier. Muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido un verdadero placer charlar contigo.

JC -Gracias a ti, amigo, un fortísimo abrazo desde la montaña asturiana!!!

 

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