La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón.

Por Soraya Murillo.

El fundamento de este libro se basa en las mujeres que por entonces eran propiedad de sus esposos. Estas mujeres, una vez casadas, pasaban a ser meros adornos. Llevaban una vida restringida, ni siquiera se les permitía salir de casa sin permiso. Tampoco podían visitar a su propia familia sin el consentimiento del marido. Vivían en una jaula de oro, prisioneras mimadas que podían hacer poco más que pensar y participar en actividades refinadas, como la escritura y el arte. Al ser sus palabras su única libertad, lo convirtieron en un arte maravilloso. A ellas, las mujeres de la aristocracia de la época Heian, se les atribuye la invención del silabario hiragana para el propósito de la grabación de su poesía.


Esta recopilación de un fragmento y diez relatos cortos japoneses del periodo Heian, es posiblemente de los más antiguos de la historia del mundo. Se cree pudo ser escrito por estas esposas y concubinas oprimidas. Ellas son anónimas a excepción de una: Koshikibu, que escribió la historia “Ōsaka Koenu Gonchūnagon” en 1055. Con poco más que hacer que observar y crear, estas mujeres capturaron el espíritu y el sabor de la aristocracia. Ellas dan vida a los detalles que mejor conocen, los gestos, sus costumbres, la conducta exquisita o el encuentro con sus amantes.


Relatos muy breves, algunos de no más de cuatro páginas, escritos de forma muy sencilla. Las palabras están estrechamente ligadas al ritmo de cada historia, para que ambas se desenrollen perfectamente dentro de ese mundo tan delicado. Destacará el humor y la ironía, pero con el refinamiento japonés de esa época. Aparte de cuentos podremos encontrar alguna fábula con su respectiva moraleja, siempre acompañados por cortos poemas escritos. Pero en sí nos hablarán de sus costumbres o cómo se comportaban en esa sociedad tan exclusiva.


El teniente que arrancó la flor del cerezo”, es para mí el cuento más humorístico de todos, con cuyo final me he reído mucho. “La dama que amaba los insectos”, que da título a este volumen, trata de lo que sufre una persona que es distinta a los demás, un bicho raro. En este caso la protagonista colecciona insectos contra los gustos estéticos de la época. En cierta forma, es una declaración de rebeldía. A pesar de que lo narra con palabras suaves, elegantes, sentiréis la protesta y el anhelo de libertad. En «Negro de humo» regresaremos al tema de la falta de derechos de la mujer durante el período Heian, de tal manera que por mucho que sus maridos o padres o familiares las quisieran, se veían sometidas a sus caprichos, dependían de la buena voluntad de los hombres que las dominaban socialmente.


Estos son solo tres de los diez relatos, pero todos ellos son auténticas joyas, tanto por su belleza como por su antigüedad. Al igual que el jade tallado y los paneles pintados que nos dejaron los antiguos japoneses, estas historias llenas de elegancia sofisticada os van a maravillar.

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Una estrella fugaz, de Takarai Kikaku

Por Soraya Murillo.

Con quince años ya fue discípulo del mejor maestro de poesía japonesa el gran Bashō.

Kikaku era conocido como el “aprendiz reprendido” por las muchas anécdotas que tuvo con su maestro. Mientras que a Bashō preconizaba cantar la realidad de cada día, Kikaku prefería la novedad y lo humorístico. En la introducción del libro podréis leer una hermosa información que os ayudará a entender cómo llegó a formarse Takarai Kikaku.

El Haiku es una forma de poesía japonesa tradicional con diecisiete sílabas dispuestas en un patrón de tres líneas (5-7-5). Los haikus son poemas basados en momentos de la vida, pero su característica es describir esa esencia de la manera más concisa posible, usar las palabras imprescindibles, para ir a lo esencial sin recubrirlo de figuras literarias. Por eso, bajo esa brevedad hay condensado algo que puede resultar muy complejo, un momento de la vida descrito con escasas palabras.

Esta antología que vais a leer bilingüe, consta de 70 haikus inéditos de Takarai Kikaku seleccionados, traducidos y comentados por Fernando Rodríguez. Su traducción ha sido realizada a partir del original japonés respetando al máximo los textos originales.

Cuando leemos un haiku nos miramos en él, es algo más que unas palabras atrapadas en tinta y papel; en verdad nos veremos ahí reflejados. Algunos de los que vais a leer están destinados a rendir homenaje a la sabiduría, otros nos muestran aquello que tal vez no podamos experimentar por nosotros mismos, poniendo lo desconocido en un lenguaje familiar con el que podemos identificarnos. En otros, captura lo familiar y lo gira para que logremos verlo de una manera nueva.

En este haiku, por ejemplo, la lluvia muestra querencia de atemperarse, a una con el curso del sol.

Esta lluvia

se irá haciendo templada

al compás del día.

Aquí, el amo de la casa ajardinada contempla con arrobamiento la caída de las flores, a veces pétalo a pétalo. No menos que cuando hace una semana las vio brotar. Piensa que no vale la pena despertar al jardinero de su siesta para que barra el jardín, ya que él mismo está disfrutando ahora ante ese evento de la vida vegetal.

Hoy caen las flores

dejo que el jardinero

duerma más tiempo.

¿Verdad que son muy hermosos? Os animo a leer esta antología porque un haiku es como capturar una respiración, para devolverla dentro del misterio en los que se envuelven los suspiros.

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Si pudiera cambiarlos, de Torikaebaya Monogatari (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

Este relato del siglo XII permaneció silenciado durante siglos por ser considerado obsceno e inmoral y por su carácter desafiante hacia los roles de género imperantes, y fue redescubierto en 1968, gracias al premio Nobel Yasunari Kawabata.

Vamos a leer una historia transexual en el Japón antiguo. Los eruditos del periodo Meiji, en su momento, se centraron en lo que a ellos les parecía lo inmoral de la historia y no en el contenido literario, que es en sí maravilloso y, como todo lo japonés, sensible.

El prólogo será narrado con la forma de un cuento: la obra que les presentamos es la historia de dos niños, un varón y una fémina, hijos de un ministro de la Izquierda con dos mujeres pertenecientes a las dos familias más distinguidas de la época. Los hermanos (hermanastros en sentido estricto), parecidos como dos gotas de agua, se designan en primer lugar como “Himegimi” (distinguida dama) y ” Wakagimi” (Joven señor).

En el periodo Heian, los sueños de un padre para el futuro de sus hijos se van desvaneciendo. Su hijo varón es tímido, reservado y sus aficiones son femeninas, mientras que su hermana es todo lo contrario: nunca está en su cámara, es vivaracha y juega a la pelota. El padre espera que el paso del tiempo los normalice, pero cuando comprende que ese cambio no termina de llegar, decide criar a sus hijos según sus tendencias naturales y los presenta en sociedad con los géneros intercambiados.

Estamos ante una historia muy hermosa. Debemos entender que no debía ser algo bien visto y aun así, el padre no se enfada, no les grita, no los humilla. Solo esta triste de ver que no son como él quisiera que fueran. Su padre entiende que es importante dejar que la naturaleza se salga con la suya. La cultura japonesa está repleta de historias de cosas malas que suceden cuando el hombre trata de forzar su voluntad para cambiar algo que es natural. En sí, podemos decir que es una perspectiva muy taoísta: no sabemos qué es bueno o malo, correcto o incorrecto.

La belleza en el arte y la literatura japonesa está en su enfoque minimalista. Todo el exceso está tallado para mostrar lo esencial. Aquí nos asombraremos de la delicada armonía de su escritura del siglo XII, que nos sorprenderá por su modernismo.

Nuestros protagonistas principales, los dos hermanos, a lo largo del libro van adoptando diversos cargos por los que se les nombra. Esto os traerá alguna duda, que podéis consultar el apéndice dos, aunque eso no influirá en nada para poder seguir la vida que les espera, tanto como hombre o mujer, en ambos. De ellos leeréis maravillas. Cuando tocan instrumentos musicales es como si no fueran de este mundo. Esa música llenará el ambiente de la novela de mucha melancolía. Por entonces era normal llorar ante cosas hermosas, muchos kimonos de seda serán mojados cada vez que ellos hagan acto de presencia. Incluso llegan a decir de ellos que son espíritus disfrazados temporalmente de personas, tal es el enigma que dejan a su paso.

Nos recordará su autor la gran elegancia de entonces en la forma de vestir. Varias capas de seda coloridas, pues eran los colores que lucían lo que diferenciaba los distintos rangos sociales. Por ejemplo, el rango más alto llevaba el color morado e iba haciéndose más claro a medida que se bajaba de estatus.

Los hermanos irán creciendo y el hecho de que se comporten con el sexo al que no corresponde su cuerpo, hará que sufran, llevándoles a pensar si no es una especie de karma que deben cumplir. Habrá situaciones muy penosas y complejas en la vida de ambos, que afectarán a otros porque el amor es una cosa, pero los sentimientos son otra. Ellos en ningún momento quieren hacer sufrir, pero será inevitable. Y con ellos sufrirán otros. Suspiros en la noche de unos cuerpos que no pueden cumplir como les corresponde.

Según avancemos en la historia aparecerán más personajes: el Ministro de la Derecha; su cuarta hija llamada Shi no Kimi; Mikado, el soberano celeste; Onna ichi no Miya, la princesa heredera… entre otros. Cada uno se cruzará con los hermanos y su destino estará unido, de una manera u otra, con ellos para siempre.

Mientras tanto, en lo profundo de las montañas, vive un príncipe con sus dos hijas. Él vive consagrado a Buda en los montes de Yoshino, esperando que el destino le traiga aquel a quién espera…

Es una novela divertida, con situaciones que os dejarán alguna sonrisa, siempre con ese fondo de perfumes indescriptibles y el sonido del frufrú de la seda. Una bonita historia de dos hermanos, cuya enseñanza nos dice que no podemos tener éxito viviendo una mentira. Cuando aceptamos nuestro verdadero yo, somos lo mejor de nosotros mismos.

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Nubes flotantes, de Hayashi Fumiko (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

Hayashi Fumiko (1903- 1951) fue una de las autoras más populares en Japón en la década de 1950. Escribió poesía, cuentos infantiles, cuentos, novelas y ensayos. Sus obras también destacan por la temática feminista.

En la introducción del libro sabremos más detalles de esa época de la posguerra en el país nipón. Entenderemos que dentro del caos llegaría, de la mano del Comandante Douglas MacArthur, la libertad de expresión que tan bien les vendría a los escritores de entonces, incluida la escritora que vamos a leer.

Nuestra protagonista principal es Yukiko, una joven japonesa mecanógrafa que pasó parte de la guerra en Da lat (lo que sería ahora al norte del actual Vietnam), colonia entonces japonesa. Ella es una mujer muy insegura de sí misma; no se ve hermosa. Tal es su angustia por sentirse querida, que aceptó en el pasado ser violada por uno de sus jefes con tal de creerse que atraía algún hombre. Esto será importante para que entendamos por qué jugó el papel de mujer fatal en Indochina. Allí conocerá a Tomioka y acabarán siendo amantes.

Desde un comienzo, el tono es de tristeza y desánimo. La protagonista ha vuelto a un Japón derrotado; los personajes no comprenden lo que ha sucedido, no ven futuro cuando sus ideales, su tradición, los códigos que han guiado sus vidas y su sociedad han caído. No han resistido el empuje de los enemigos. Perdieron su honor, su poderío, su orgullo y lo que habían logrado con su superioridad como pueblo, viéndose obligados a regresar al Japón. Por eso la protagonista ve los recuerdos de su vida en Indochina con agrado, incluso estando como estaban en guerra. Ella busca en Tokio a su amante para volver a vivir su historia de amor, pero él ya no es el mismo. Ahora es un hombre alcoholizado, ruin.

Narrada con un lenguaje muy veraz (para algo nos está contando cómo fueron esos tiempos de posguerra), aunque aun así es cuidadosa con la información que nos va dejando, igual que la luz blanca que entra en una gota de lluvia. No ahonda en los detalles de cómo quedó un país completamente arrasado. Comenta de lugares todavía quemados, de lo difícil que es conseguir comida teniendo que acudir al mercado negro que en esos momentos lo movía todo. Minimiza los acontecimientos, sabiendo que puede herir a sus lectores (sobre todo japoneses) al recordarles lo que sucedió. Hay una particularidad muy interesante en sus personajes y la manera que los utiliza para mostrar pensamientos personales. En Indochina, por ejemplo, uno de los hombres japoneses se cuestiona si podrían perder la guerra. Hayashi habla de las colonias con la sensación de que sabía cuál iba a ser el final, entendiendo que aquello no les pertenecía. Algo curioso cuando el espíritu tradicional japonés no admite la derrota.

La autora en todo momento intenta hacer amena la lectura. No quiere que los lectores suframos más de lo necesario, lo que la llevará a escribir sobre letras de canciones o cuando nos describe la colonia en Indochina haciendo referencia a sus hermosos bosques, el color de las flores junto a las fragancias que acompañaban en el viaje a Yukiko.

Estamos ante una historia de amor donde los dos se martirizan. Ambos viven más de los recuerdos que del presente. Su relación se ha convertido en un museo: son guardias de seguridad en las salas vacías de sus vidas, protegiendo imágenes polvorientas que no logran olvidar. Ella cree que sigue habiendo una nueva oportunidad entre tanta desolación, pero él se agarra al alcohol como una forma de muerte lenta, tal vez por no tener el suficiente valor para matarse y morir de la misma manera que murió su país. Una historia llena de gritos, caricias, engaños y búsquedas, pasando su dolor a otras personas que sufrirán por sus decisiones o por no tomarlas, con ese escenario de fondo que llevó a la rendición de Japón. Ellos dos intentarán por todos los medios seguir juntos, aunque hagan daño o él se comporte como un auténtico canalla.

Sin duda vais a leer una joya de libro, una historia inolvidable cuyo título, Nubles flotantes, nos describe a la perfección lo que nos quiere decir su autora.

Porque puedes ser una hermosa nube flotando ahí en el cielo, pero un buen día sin que puedas hacer nada para evitarlo, el viento soplará y te desplazará. Alguien entonces mirará hacia arriba y tú simplemente ya no estarás.

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El amor de un idiota, de Tanizaki Junichirō (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

La historia que vais a leer es una novela publicada por entregas entre 1924 y 1925. El relato fue recibido por los más jóvenes como un soplo de aire fresco, en un momento en que las mujeres comenzaban a independizarse y en cambio, escandalizó a la generación más conservadora. La presión de este sector consiguió que el periódico retirara la obra de sus páginas. Por entonces ya era tan popular y contaba con tantos lectores que la revista Josei retomó su publicación. En 1947, con los cambios que trajo la derrota, fue cuando se editó en formato libro.

Naomi es una chica japonesa de quince años y de clase baja, que trabaja de aprendiz de camarera. Jōji tiene veintiocho años y es ingeniero. Desde un principio se siente atraído por los rasgos casi occidentales de la chica. Él le ofrece cuidarla, tomarla bajo su tutela dándole la educación que le fue negada, para más tarde casarse con ella. Naomi acepta.

Jōji nos relata en primera persona toda la historia, lo que será su vida en común en unos años en los que Japón cayó rendido a las modas occidentales. No vamos a leer una especie de Lolita; esto es distinto, porque desea educarla. Es algo más parecido a la obra de Shaw, Pigmalion. Aquí no hay esa perversión (por decirlo así) que tenía la novela de Nabokov. Jōji no espera nada sexual por parte de la chica ni siquiera se plantea el sexo ni el contacto físico. Lo que desea de esta relación es dar un cambio en su vida, sentir desde el respeto cómo se convierte en una mujer digna de sentirse orgulloso de ella. Pero Naomi tiene otros planes.

Naomi está al borde de una nueva era. Las mujeres de su pasado estaban atadas a muchas tradiciones que las mantenían en un estado de ciudadano de segunda. Todos sus deseos personales se reservaron para el bien mayor: el honor de sus familias y hogares. Naomi quiere probar la libertad, los placeres del mundo occidental. Esto ha despertado deseos egoístas en ella, según los estándares tradicionales. Ha descubierto el poder de la feminidad aprendiendo a manipular su mundo para que así sea. Jōji al ceder a sus demandas, cambió los roles tradicionales de hombre y mujer en Japón: ahora es el subordinado. Ella es la seductora arquetípica, una súcubo, una sirena, que ha utilizado ese poder de mujer para remodelar su mundo a su manera.

La diferencia de edad no es importante. Al fin y al cabo, hasta en Occidente una mujer con la menstruación ya podía contraer matrimonio. Pero sí hay cierto fetichismo con esa atracción que Jōji tiene por los rasgos y la piel occidental, tal vez en parte debida a que los occidentales en ese momento tenían supremacía mundial y eran considerados, en cierta manera, superiores. Y los asiáticos de segunda clase, por tanto.

No es un tipo de novela romántica ni busca ninguna enseñanza moral en la historia; yo diría que nos avisa o nos advierte de cómo puede acabar el recatamiento, lo reprimido. Creo que no causa los mismos sentimientos si es leída por un hombre o una mujer. Es verdad que ella más que una mujer moderna, es egoísta y cruel. Los besos nunca son de amor y parece que con ellos succiona la personalidad de Jōji . Pero: ¿acaso no fue él quien la buscó, quien quiso llevársela a su vida? Me recuerda en cierta forma cuando hacemos un favor a alguien y luego nos dice aquello de: “Bueno tú lo hiciste porque quisiste, nadie te obligó”.

Nuestro autor nos narra la historia en un lenguaje sencillo. No usa grandes palabras y adornos para dar valor a su relato, comunicándose casi como un suspiro para que la podamos entender.

La historia no es triste. Hay diálogos muy divertidos, con los cuales llegaremos a esa relación de amor odio con ella. Pero sabremos cómo se siente alguien derrotado y humillado, al perder su dignidad llegando al fondo de la abyección.

El amor de un idiota” nos contará una maravillosa historia inolvidable, que mucha gente ha vivido y vivirá, porque siempre hay personas que desean dominar y otros que lo entregan todo a cambio de nada.

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El pájaro demoníaco y otros relatos fantásticos, de Satō Haruo.

Por Soraya Murillo.

Satō Haruo fue uno de los escritores más influyentes de la literatura japonesa en el segundo cuarto del siglo XX. Es la primera vez que traducen sus obras al castellano. En las primeras páginas del libro podréis leer una biografía del autor. Esta antología reúne cinco relatos de sus primeros años escritos entre 1917 y 1929.

La casa del perro español, la obra que lanzó la carrera de Satō, será el primer relato que leamos. Antes de seguir la reseña quiero hacer un pequeño inciso. La literatura japonesa tiene siempre un carácter de enseñanza moral, por eso en estos relatos vamos a encontrar ese fondo. El Tao es el camino, no hay objetivo ni cosa por el estilo, simplemente escoger la senda. El protagonista vaga por un camino elegido por su perro, y está feliz y abierto a explorar cualquier cosa que la vida le traiga. Ese camino llevará a una casa la cual ya no pertenecerá a este mundo. Un cuento lleno de magia.

 El segundo relato se titula “Una hermosa ciudad“. Un pintor será quien nos narre la historia de una ciudad utópica que debería construirse en Tokio, pero para vivir allí sus futuros habitantes estos deberán cumplir ciertas condiciones. Un viejo arquitecto, el pintor y su amigo millonario serán los protagonistas. Sueños que a veces son el motor que impulsan a las personas a seguir viviendo. Ese fondo tan japonés de sumisión y aceptación, con cierta lección de que a veces la moralidad debe ser ignorada por el bien mayor. Está mal mentir, pero si influye para bien, ¿sigue estando mal?

 Llegaremos al tercero el que da título al libro “El pájaro demoníaco“. Más que un relato, tiene forma de leyenda. Quien nos la narre será un viajero japonés que un día exploró el interior una tierra salvaje. Nos adentraremos en el mundo de la superstición, y en cierta forma nos recuerda los juicios que se hacían en occidente a las brujas. Para los japoneses, un animal habitado por un espíritu, por lo general es un demonio que toma esa forma, pero temen más a quien pueda dominarles que al propio pájaro; al fin y al cabo, es el poder de la entidad y no los atributos físicos los que pueden causar daño. Un pájaro maldito, pero al final son siempre las personas las que causaron la tristeza. El niño encuentra belleza en el mundo natural, pero cuando la gente se involucra, el dolor sigue. Nuestra necesidad de poseer y dominar crea la desgracia.

 Hago un parón en estos maravillosos relatos. ¿Cómo podemos guiarnos a través del mundo difuso de la tradición oriental? La cultura oriental es rica en simbolismo. Cada color, relación y objeto en una historia, un mensaje en sí mismo. Por otra parte, es un pilar fundamental en la mentalidad japonesa, una de sus bases morales, el culto a los antepasados que los unen a su tierra. Para ellos, Japón no son sólo las islas, el territorio donde viven y se alimentan y hacen negocios o lo que sea como el resto en nuestros países: es la tierra ligada a los antepasados, donde quedan sus cenizas que se han unido a esa tierra y forman parte de ella. Por eso están conectados con el pasado, honrando a los ancestros, y tienen una creencia en una energía espiritual más unificada que abarca a todos las que conocemos en Occidente como distintas. En esta rica cultura nada es siempre malo o bueno, solo nuestras reacciones y respuestas lo determinan.

 Cuarto relato “El misterio del abanico”. En Taiwán en una ciudad que poco a poco se fue alejando del mar, la gente cuenta la vieja historia de una casa exótica en ruinas y la desgracia de sus habitantes. Un cuento tantas veces contado que al final terminó siendo un mito. El autor nos la narra como si de un relato típico de fantasmas chinos se tratara, pero como siempre la realidad supera la ficción y en si esconde una triste tragedia. El autor ha elegido usar la idea de un fantasma como una provocación, pero la verdadera historia es muy diferente…

Y cerraremos el libro con “Crónica de Nonchalant“. Los habitantes de los sustratos inferiores de una distópica metrópolis vertical del siglo XXIX, tienen la oportunidad de sentir el sol por primera vez en su vida. Pero lo que debería ser un acontecimiento de gran alegría acabará convirtiéndose en algo siniestro y penoso.

 Terminamos esta maravillosa antología de relatos que por primera vez podréis leer en español. Donde su autor lo dejó todo escrito con una prosa muy melancólica. No escribió para que nos identificáramos con algunos de los protagonistas, lo hizo para hacernos pensar de aquello que nos narró. Un libro que todo lector que se precie debería de tener en su biblioteca. En cierto modo, Satō Haruo nos convierte en amantes sin conocernos o tener contacto físico. Cuando un lector conecta con un libro de forma tan profunda como para sentirse marcado, el escritor supo lograr su propósito, llegar hasta nuestra alma. 

En el bosque, bajo los cerezos en flor, de Ango Sakaguchi (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

Hasta ahora nunca me había parado a pensar en el miedo que pueden dar unos árboles en flor. He trabajado muchos años en el campo rodeada de árboles que embriagaban el aire con el dulzor de sus flores y nunca sentí ningún temor ante ello. Pero pensándolo ahora detenidamente, tal vez fuera por que estaba rodeada de otra gente. Imagino ahora un campo inmenso de cerezos donde el viento no se escucha, pero si ves las hojas moverse. Cientos, miles de flores blancas delicadas en sus ramas, algunas cayendo para ir cubriendo el suelo de una delicada alfombra blanca. Y la soledad, no hay nadie más, salvo tú.

 Cuenta una leyenda japonesa que una vez, una madre enloqueció dentro de unos campos de cerezos en flor buscando a su hijo. Nuestra primera historia que da título al libro, tiene parte de esa locura.

 En el bosque, bajo los cerezos en flor” es el primer relato que vamos a leer, el que más me gusto. En Japón, en la actualidad, cuando el invierno queda atrás y unos tibios rayos de sol anuncian el principio del buen tiempo, se celebra el Hanimi, una tradición donde los japoneses se reúnen en los parques y bosques para contemplar el hermoso espectáculo de la floración. Pero en los tiempos ancestrales de la época Edo (cuando empieza el relato), permanecer bajo esos cerezos era algo tan terrorífico que muchos caminantes daban rodeos para no tener que pasar cerca, ni siquiera oler su embriagador perfume. Suzuka es un solitario cruce donde hay un misterioso bosque de cerezos. En sus montañas, un ladrón roba y asesina a todos los viajeros que osan pasar por allí. Un día mata a un viajero para poder quedarse para él la mujer más hermosa que han contemplado nunca sus ojos. Esa belleza fatal que esconde cierta depravación que él deberá complacer y un bosque despertando ese poder dormido.

El siguiente relato, “La princesa Yonaga y Mimio” De nuevo una joven muy bella que ni siquiera se toma la molestia de esconder su verdadera cara, no sólo imponiendo el rango de nobleza para ser obedecida, sino con la perversidad y todo lo que es capaz para llevar a cabo sus planes.

 Terminaremos con “El gran consejero Murasaki“. Aunque aquí regresa otra vez la hermosa figura de una mujer, por la cual un hombre toca de nuevo la locura, a diferencia de los otros dos relatos sentiremos una inmensa pena. Es el relato con más magia de los tres, sabremos desde un principio de dónde llegó la doncella.

Tres relatos donde la figura principal es siempre esa mujer de gran hermosura, bien sea de este mundo o de otros. Los hombres son fuertes e inteligentes, pero son incapaces de reaccionar o tomar decisiones correctas hechizados por la belleza de ellas. Su autor nos los dejó escrito de forma muy inocente y tranquila, apenas notas ninguna alteración como si todo eso fuese normal y no algo terrorífico, enlazando mitos y supersticiones a partes iguales, uniendo miedo y tristeza juntos. En sus relatos, el miedo es una emoción hermosa, pero denota perdida. Los monstruos, humanos o sobrenaturales, a menudo son representados como seres muy bellos, yo diría que ocurre lo mismo con los vampiros occidentales. Son hermosos, pero lo que pierden por llegar a ser inmortales hace su historia triste. En este tipo de relatos de la literatura japonesa no sólo su visión del miedo es distinta, de lo que asusta. Además, lo que se quiere es hacer de ellos un relato con una enseñanza, lo que sucede en el relato pone de manifiesto algo negativo de la persona. No es un terror que sólo quiera asustarnos, sino que tiene un fondo moral.

 Cierra el libro un tremendo epílogo de Jesús Palacios. En él nos recuerda la gran joya de libro que hemos leído, dejando una pequeña biografía del autor muy interesante.

Unas estremecedoras historias que sigues recordando, aunque pasen los días y que para mí, son ya inolvidables. Grotescas y tristes, escritas con la misma tranquilidad con la que se prepara la ceremonia del té, pero dejando ese poso de terror del que ya nunca, ni siquiera sus almas, podrán escapar.

https://www.casadellibro.com/libro-en-el-bosque-bajo-los-cerezos-en-flor/9788494112546/2203555

 

 

Dark Water, de Koji Suzuki (Satori Ediciones, 2016)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

dw1Elemento imprescindible para la vida, el agua se transforma en heraldo de la muerte y en germen del terror primigenio. Una madre acosada por la presencia intangible de una niña ahogada, un crucero de ensueño que se convierte en pesadilla, un padre atrapado en una gruta hasta la hora final…

Para quien no conozca a Koji Suzuki, es obligatorio mencionar que es el escritor de terror y ciencia ficción más célebre y aclamado de Japón (para apoyar este comentario decir que Suzuki ha sido galardonado con el famoso premio de Novela Fantástica de Japón, además de ser catapultado a la fama mundial con The Ring -novela que fue llevada al cine por Hideo Nakata en 1998-, el film más taquillero de la historia del cine japonés que se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas, con varias secuelas, libros, mangas, series televisivas, videojuegos, etc.

Otras obras conocidas suyas son Kamigami no promenade, ParaísoJukai, y esta Dark Water que hoy os traigo por aquí.

Satori Ediciones es una editorial dedicada íntegramente a la literatura japonesa de calidad, así que con la publicación de este libro de relatos de Koji Suzuki se han apuntado un tanto de esos que resuenan en cualquier cancha.

Dark Water se compone de siete relatos más un prólogo y un epílogo (los cuales también funcionan como historia), todos ellos con un denominador común: el agua como hilo conductor de sensaciones terroríficas y que obligan por tanto a leer estos relatos con una luz encendida cerca.

Es anecdótica la manera en la que el agua es sinónimo de vida, pero que en estas páginas este líquido vital se transforma en un análogo de muerte en todas sus vertientes posibles.

dw2Hay elementos que aquí utiliza el escritor de manera imponente, tales como el uso del propio agua, una gotera incesante en el techo o las inundaciones como en las historia El barco a la deriva, referencias que juegan directamente con nuestros miedos más atávicos.

Aparte de lo anteriormente mencionado, se nota que Suzuki tiene además una querencia por lo onírico y si a esto le sumamos que son relatos que se recrean en la sugerencia e inquietud, el cocktail no puede ser más aterrador.

El volumen se cierra con un breve pero brillante ensayo del escritor y crítico cinematográfico Jesús Palacios sobre la obra, inspiración e influencia posterior de Koji Suzuki.

Sin lugar a dudas, estamos ante una antología de horror líquido indispensable en la biblioteca de Terror de todo amante de lo sobrenatural.

 

Ficha técnica

Título: Dark Water

Autor: Koji Suzuki

Editorial: Satori

Páginas: 240

ISBN: 978-84-942861-9-3

Precio: 18 euros