-EL CÍRCULO- EL PASO 9/ ANEXO 1: SADAKO EN LA SAGA COREANO-CHINA DE BUNSHINSABA

Con la única intención de no dejar cosas a medias, pese a todo el tiempo transcurrido y la certeza de que nadie más que el autor y un servidor nos acordamos de esto, me propongo subir lo que queda de ese extenso, documentado y maravilloso especial por entregas sobre The Ring, un arduo trabajo de José Luís Carbón Tirado, pues considero que una labor tan titánica e interesante no puede quedar inconclusa a la hora de hacerse pública. Ya os adelanto que es material de alta calidad y que merecería salir en formato libro, no en forma de artículos en un blog. No le hacen justicia.

No se en cuantas partes voy a colgarlo, porque es muy, muy extenso, así que veremos sobre la marcha.

Os dejo con el paso 9, anexo 1.

Por José Luis Carbón Tirado.

En este Anexo 1 dedicado al estudio de la adaptaciones de The Ring, se comentarán:

-2000-2017 –Saga Bunshinsaba: -los films de la saga más los cruces:

-2016-Bunshinsaba vs Sadako River Huang

-2017 Bunshinsaba vs Sadako 2 River Huang

Como anexo al extenso, variado y variopinto universo que The Ring ha dado al cine o a la televisión, y que durante ocho entregas hemos venido comentando, tendríamos que hacer una reseña a dos sagas de terror oriental que se cruzan con el fantasma de Sadako desde posiciones no oficiales: la saga chino-coreana denominada Bunshinsaba (también llamada Bunshidaba o Bi Xian, varía según las fuentes) y la saga japonesa denominada Hikiko san. Naturalmente es curioso y demostrado que Sadako es ya un icono del terror contemporáneo. Vamos, que no ha de faltar en un top-ten chorra de alguna de las listas que pululan por estos lares.

Hablemos primero en este anexo de la saga Bunshinsaba. BiXian es la versión china de la tabla ouija. También se la llama la deidad de la pluma, por ser éste el objeto usado como medio de contacto. Se juega entre dos y cuatro personas y suele invocar al espíritu maligno que reside en los campus escolares, o en su caso, como veremos en más de un film, en una casa. En todos los lugares donde se juega alguien en el pasado murió (paralelismo con las historias de Sadako y Kayako) y si alguien abandona el juego o abre los ojos, el espíritu de Bixian los perseguirá. Esta saga, producida en China y en Corea de Sur, se compone de los siguientes films, con una historia de maldiciones, y de la que dos de ellos, como veremos ahora, se cruzan con el fantasma de Sadako. Es interesante observar cómo se desarrolla esta saga y el cruce que tendrá con nuestra historia, o sea, la de Sadako. De ser el espíritu vengativo propio de los yurai a aliado de los humanos justo cuando se ha de enfrentar a otro espectro como es el de Sadako. Veamos:

-2000 Nightmare (Gawi), cinta coreana dirigida por el surcoreano Ahn Byeong-ki, que será responsable de parte de esta peculiar saga de terror coreano-china, y que nos presenta a la joven Seon-ae, que vuelve de los USA a Seúl y se reencuentra con sus amigos. Dice estar aterrorizada por la aparición de su misteriosa compañera Kyung-ah.

Mediante flash-backs vemos como dos años atrás Kyung-ah se suicidó. Pero es ahora que uno a uno, el grupo de amigos va muriendo a manos del espectro de esa compañera. Todos se reunieron para recordar a esa niña que parecía tener poderes de bruja. Llega ella y la tragedia se desencadena, pues la lanzan y muere, la hacen caer y simulan el suicidio. Entretenida y con buena dosis de sustos para el personal.

-2004 Bunshinsaba, dirigida de nuevo por Ahn Byeong-ki con producción de Corea del Sur y en el que unas estudiantes, que sufren acoso escolar por parte de varias compañeras, invocan mediante la ouija al espíritu de Bunsinsaba para que se venguen de ellas. Aparece el fantasma de Kim In-Sook, una especie de Sadako, terrorífica en sus breves y comedidas apariciones. Tiene ideas de la cinta anterior. Peli muy conseguida en su mezcla de thriller, terror y que prefigura en el tono y en muchas escenas a esa obra maestra llamada Confessions (2010, Japón, Tetsuya Nakashima).

-2012 Bi Xian Panic, The Death is Here, dirigida por David Kuan, producción china, nos presenta una variante del conjuro en una saga propia dentro de todo este universo de maldiciones: cuatro estudiantes de arte dramático alquilan una casa que está embrujada según los lugareños (¡cómo no!) y al irse la luz deciden invocar a Azreal mediante preguntas. A partir de ese momento una presencia se manifiesta en la casa. A ratos entretenida, pero fallida en todos sus aspectos cinematográficos. Destaca el paralelismo entre la obra ensayada y la atmosfera que se respira en la casa. También merece destacar la hipnótica caracterización de He Dujuan como la joven Sisi, poseída por quien habitó la casa.

-2012 Bunshinsaba, dirigida de nuevo por Ahn Byeong-ki (con producción esta vez china), responsable también de la conocida Phone que ya inauguró ese expresivo estilo del autor, nos presenta una apreciable haunted house con maldiciones de por medio. La escritora Xiao Ai se traslada con su hijo a la casa de un amigo para huir de su exmarido violento, que justo acaba de salir de la cárcel. Allí, su hijo se encariña con una muñeca. Los hechos paranormales harán su aparición y se ha de reconocer que a pesar de vivir de los éxitos de The Ring y The Grudge maneja el terror de forma sugestiva, con el suspense adecuado y con una temática (escritora que quiere huir del maltrato de su marido) acorde con el fantasma que hará su aparición, una niña conectada con la muñeca.

-2013 Bunshinsaba 2, segunda historia de la maldición Bunshinsaba, que no secuela de la cinta Bunshinsaba 2012, y dirigida nuevamente por Ahn Byeong-ki para China. Es un remake casi plano a plano de su propia cinta Nightmare, con la diferencia de que en aquella las muertes eran más sangrientas y en ésta hay una planificación de algunas escenas más trabajadas. Una niña, Yuki, es rechazada por todos porque su madre murió al nacer ella. Todos creían que tenía poderes. En la actualidad, un grupo de jóvenes acogen a Annie, pero pronto aparecen cosas extrañas en torno a ella, por lo que deciden hacer un conjuro (vemos aquí escenas que se repiten en el Bunshinsaba de 2004, como las escenas con la muñeca de Yuki) y se termina desvelando que Annie es Yuki. Tras acusarla de bruja, Annie monta en cólera, pero muere accidentalmente a manos de todos, salvo Cherry. La maldición los perseguirá. Cinta muy entretenida.

-2014 The Death is Here 3, titulada como la tercera parte de The Death is Here pero curiosamente no hay una segunda parte por parte del director de éstas, David Kuan, que entre ambas dirigió la delirante cinta Xiao Hua Gui Yi Shi Jian (historia de fantasmas, casi un plagio de Los Otros, entretenida a ratos, vergonzosa por momentos y con un final de esos -doy fe al haberla visto medio sonrojado- que no sabes si aplaudir por lo surrealista o huir de vergüenza ajena). Unos jóvenes estudiantes van de excursión a las montañas. Allí encuentran casa abandonada hace tiempo y para echar la tarde invocan a Bunshinsaba.

A partir de aquí aparición del fantasma, que es una amiga que tuvieron, Avril, y con ella las muertes. Pésimo film. Pasemos a la siguiente:

-2014 Bunshinsaba 3, dirigida por nuestro conocido ya Ahn Byeong-ki, y posiblemente la mejor de esta saga, que mezcla hábilmente el terror y el drama, en una haunted house que homenajea desde El Resplandor (triciclo incluido), hasta Insidious, con una inquietante atmosfera que rezuma buen cine, a base de una buena trama de suspense (atención al personaje de Xu Lian, interpretado de forma sublime por Yiang Yiyan). La escena de la llamada a Bunshinsaba escalofriante. Una joya.

-2015 Campus Mystery, dirigida por el responsible de la saga The Death is Here, David Kuan, bien podría haberse titulado igual, añadiendo el número 4, puesto que repite esquema argumental de las dos entregas anteriores, con un grupo de jóvenes que invocan a Bunshinsaba, una tragedia que ocurrió en el pasado y los fantasmas que se aparecen, aunque siempre se busque la solución racional. Film pésimamente dirigido (al igual que el resto de los films de su director) y que hace aguas por todos lados. Sólo se podría salvar el flash-back del conjuro a Bunshinsaba y lo que aconteció tras éste, sólo unos minutos de cine ¡Mejor hubieran hecho un corto!

-2016 -Bi xian gui ying (Bloody House), dirigida por Gao Yuxin, es mucho más entretenida que las de The Death is Here, aunque no tan logradas como las de Bunshinsaba. El aspecto visual es muy bueno, con detalles que nos recuerdan al Suspiria de Argento, aunque la trama, buscando el suspense más enrevesado, se vuelve contra sí misma. Joven casado que vuelve a su hogar a visitar a su madre, con grupo de amigos. Tenemos el rito de llamada a Bunshinsaba, las muertes, el flash-back con la muerte de alguien que ahora parece volver. Por lo menos las actuaciones son correctas.

-2016 Bunshinsaba vs Sadako (Bixian vs Zhen Zi)

Y tras los títulos reseñados llega el turno del cruce con nuestra Sadako, en un nuevo título surrealista a más no poder, con producción china y que plagia descaradamente el mito de Sadako, en una trama que, paradójicamente, atrapa al espectador desde el mismo inicio del film. Una sesión de ouija, bi xian en nuestro caso, por parte de dos estudiantes en la que aparece desde un móvil Sadako (en este caso para el público chino será Xhen Zi) y cuando la mano de ésta va a toca a una de las chicas otra mano la detiene: es Bunshinsaba.

Es el prólogo, una idea interesante, como la de cruzar dos mundos diferentes, como ya comentamos más arriba acerca de Sadako vs Kayako, pero que como también se ha podido comprobar con un nivel de calidad ínfimo en la mayoría de los casos. Dirigida por River Huang en plena fiebre de terror chino con las sagas de Bunshinsaba, Hikiko san y otros films, deviene contra toda corriente, un film muy agradable de ver, con unas interpretaciones correctas, y buena dirección artística.

La trama podría resumirse así: Tres estudiantes sufren acoso por parte de otro grupo. Una de ellas, Chong Yi, sufre directamente el ataque físico y las acosadoras deciden además enviarle el vídeo maldito a su ordenador. Ese vídeo sólo muestra el pozo y Sadako que sale y se dirige a la pantalla. Sin respetar para nada las reglas marcadas en la trama original japonesa (llamada telefónica, siete días de vida, visiones extrañas…) que para eso es plagio descarado (Sadako es llamada Zhen Zi por cierto demonio chino de cierto renombre muy parecido a lo yurei japoneses), Chong Yi aparece al día siguiente muerta. Las tres amigas sufren entonces la maldición del vídeo que aparece en su ordenador y una de ellas aparece muerta, por lo que sus dos amigas deciden invocar a Bunshinsaba en su ayuda. Vemos aquí como el espectro chino se va a convertir en aliado (algo como lo que ocurrió a Godzilla cuando de ser el monstruo destructor en sus primeras películas pasó a ser el que ayudaba a los humanos contra otros monstruos del kaiju eiga) de las chicas contra el espectro de Sadako/Zhen Zi. O lo que es lo mismo: el rojo de Bunshinsaba, el color de China, contra el blanco de Sadako, lo extraño, lo foráneo. Esa lucha de colores representa, en esa metáfora tan obvia pero no por ello menos atractiva visualmente (las luchas son bastante efectivas a la vez que artísticas), algo novedoso y que ayuda a que la trama se desenvuelva de forma eficaz. Momento muy logrado, a la vez que original, es aquel en el que durante el enfrentamiento entre los dos espectros, Sadako coge a Bunshinsaba y la arrastra hasta el interior de un cuadro donde luchan, y en cada momento el cuadro tiene una escena diferente de esa lucha: la amiga de la tímida muere cuando Sadako sale del cuadro.

Ahora Chong Yi se siente sola, su compañero va a verla, en un momento se mira al espejo y se peina…como la madre de Sadako en el video maldito. Una reminiscencia de ese video maldito original que por momento hace que este crossover funcione cinematográficamente mejor que el más publicitado de ese mismo año, Sadako v Kayako. Por desgracia el éxito de público no la acompañó, no así como ocurrió con el cruce con Kayako. Poseída ya por el alma de Sadako, Chong Yi es llevada a casa del profesor Li, que les enseña Ciencias del Comportamiento, y allí, plagiando de nuevo (y van…) las secuencias de Insidious Chapter 2, se coloca casco para hacer ceremonia del bi xian para que su compañero entre en la dimensión paralela. Allí, en escenas calcadas del film de James Wan, tras ver seres deformes o fantasmas varios, ve cómo el director del centro abusa de una joven que luego se suicidó y que sería el fantasma que algunos estudiantes ven tocar el piano. En esa dimensión aparece Bunshinsaba pero al ir a atacar a Chong Yi, su compañero le pide clemencia y el espectro llora sangre y le da cinta de video donde está grabada la violación del director. Por supuesto aparece Sadako y de nuevo tenemos la lucha entre los dos espíritus siendo Sadako la villana de la función, que les mira en el plano del ojo descaradamente robado del film de Hideo Nakata. El final es impactante de veras y aunque el personaje de Sadako quede totalmente desdibujado de su homónimo japonés, al menos hay una trama más trabajada y la puesta en escena, aun con todos los plagios que hemos comentado, es muy expresiva. Con un abuso del azul, lacra de muchos de los films de terror del nuevo milenio, pero con la complicidad del público que sabe lo que va a ver, de hecho el título no engaña a nadie, ¿no?

Por supuesto el pozo será protagonista de este film divertido, entretenido y, por qué no, original dentro de los crossovers que hemos comentado anteriormente.

-2016 -Pen Fairy Impac Disc Fairy When Pen Ghost Meets Plate Ghost

Pésimo film dirigido por Sa-li Mo, que recuerda a la saga The Death is There y que posee un guión pobre, una puesta en escena muy plana y sin que entre una escena y otra haya continuidad ni suspense. Lo único a destacar es el inicio en el que dos niñas hacen la ceremonia del bi xian con máscaras (como en Campus Mystery, en un plagio descarado). Hay escena, con pozo incluido, que nos devuelve por momentos a la saga The Ring, pero son sólo eso, momentos.

-2017 -Bunshinsaba vs Sadako 2

Tras el delirio que supuso Bunshinsaba vs Sadako, era de esperar la secuela, dirigida de nuevo por River Huang, donde la estructura argumental sigue la trama que podríamos denominar básica de The Ring en sus numerosos films. Es decir, jóvenes que sufren maldición de Sadako, su espera hasta su muerte pero con el añadido de la invocación a Bunshinsaba para que los salve. Por supuesto el inicio, al igual que su predecesora, es el clímax del film en el que Bunshinsaba se aparece ante Sadako antes de la batalla final. Es de destacar cómo el film no se toma en serio a sí mismo, desde el momento en que parte del conocimiento de dos Onryō tan icónicos por parte de un público, que demanda más de lo mismo, pero con la suficiente fuerza visual para entretenerlo desde el minuto uno. Si la primera parte no tuvo el éxito de público (que no de crítica), esta segunda sí contó con él. Cine de terror exploit que pasa del cine coreano al chino mezclado con el japonés. La joven Xiayou toma medicamentos para no ver el fantasma de Sadako, pero sus amigas deciden hacer el bixian para ayudarla. Naturalmente, la guerra de nuevo está servida. Todo mezclado y en este caso agitado, que no diría Bond, con la divertida aparición del profesor Li y su ayudante, que cual cazafantamas ya famosos, se enfrentan a Sadako de nuevo.

La lucha tiene lugar en nuestra realidad y en la dimensión fantasma, y es aquí donde tenemos las escenas más efectivas, paradójicamente rodadas de forma elegante para un film de estas características. Una de las escenas es muy curiosa: el profesor Li frente a Sadako dispara su cámara especial tipo Polaroid (vamos, que la sombre de los Cazafantasmas de Ivan Reitman sigue siendo alargada) y la atrapa por segundos en la foto. Bunshinsaba se presenta ante Xiayou y le insta a coger el lápiz para hacer el bixian, tras lo cual se transporta a otro tiempo donde Bushinsaba fue mortal y condenada a ser enterrada en vida con los labios cosidos. De ahí que se tenga que liberar al espíritu del Bunshinsaba. El profesor encuentra el ataúd del fantasma justo donde, en un alarde de originalidad (de acuerdo, ¡es ironía!) hay un pozo. En la lucha hay acción, humor, lo épico y por momentos me hizo recordar la maravillosa Una historia china de fantasmas, salvando las distancias.

-2017 -Bunshinsaba vs The Grudge (Pen Xian Mantra)

Cinta mediocre donde el guión campa a sus anchas, en un intento de aprovechar el filón del doble crossover Bunshinsaba vs Sadako, pero sin respetar para nada al público al cual va dirigido. Grupo de amigos se reúnen en casa de la abuela de una de ellas para ayudarla a que no derriben su hogar. No se les ocurre otra cosa que invocar al espíritu de Bunshinsaba para asustar a los nuevos propietarios, mafiosos ellos, no podría ser de otra manera. La aparición de Kayako es de lo más surrealista que se ha visto en este tipo de films y la puesta en escena, interpretación y tono, son de un vulgar tal que las peores cintas de The Ring o The Grudge son obras maestras al lado de este despropósito. El director (es un decir) es Deng Andong.

Próxima entrega el Anexo 2 con la aparición de Sadako en la saga de Hikiko-san y la vuelta de Hideo Nakata en Sadako.

El Círculo. El paso 8: Repaso a la saga JU-ON, previo al crossover SADAKO vs. KAYAKO y el film RINGS

Por José Luis Carbón.

En este nuevo capítulo, se analizarán:

-1998-2016 –Ju-On -Repaso a la saga

-2016 –Sadako vs. Kayako -Director: Kôji Shiraishi

-2017 –Rings -Director: F. Javier Gutiérrez

Tras el intento japonés de hacer resurgir a Sadako con las 3D y la globalización mundial del mito, parecía que la gallina de los huevos de oro, que era la novela de Koji Suzuki, no iba a dar más de sí, pero sólo faltaba una nueva variante que sumar al extenso universo de The Ring: el cruce o, tal y como la mayoría de hablantes usa, el crossover (1), es decir, la interrelación de historias diferentes en un nuevo, digamos, contexto. Por supuesto, en el caso cinematográfico obedece más a cuestiones puramente mercantiles, en el que se aseguran los públicos de ambas historias. En el aspecto narrativo, siempre hay un aspecto a priori interesante: saber qué pasará si unos personajes de un universo interactúan con otros de otro universo. No deja de ser un juego, como todas las ficciones, en el que a veces las posibilidades de éxito suelen estar centradas, como no podía ser de otra manera, en un buen argumento. La mayoría de los casos, por lo que se refiere al cine fantástico, no han sido precisamente memorables (recordar los casos de Aliens vs. Predator o Freddy vs, Jason).

En el caso que nos ocupa, nos encontramos en el 2016 con el psicotrónico (2)film Sadako vs. Kayako, dirigido por Kôji Shiraishi. ¿Y quién es Kayako? Pues el personaje, ya icono del terror también, el fantasma japonés llamado onryo (3) que protagoniza desde el año 1998 (justo el año que despuntó el primer film de la saga de Sadako The Ring, dirigido por Hideo Nakata, aunque la saga se iniciara antes, en 1995 con el telefilm Ringu, dirigido por Chisui Takigawa) otra extensa saga de j-horror: la de Ju-On. Ante de comentar el crossover, bueno sería repasar brevemente (4) las entregas que ha dado justo hasta el film que nos interesa para poder situarla en su contexto (o universo). Unas breves pinceladas:

-1998 Katasumi,dirigido por Takashi Shimizu

Corto que se rodó independiente pero que fue incluido en el film de episodios Gakkou no kaidan G, estrenado en televisón, con cortos de Kiyoshi Kurosawa, que nos muestra la aparición del fantasma maldito que sería la Kayako de los films (y protagonizada por la actriz Takako Fuji, que protagonizaría ese papel en todas las entregas de la saga desde el inicio hasta El Grito) y un uso interesante del montaje y del sonido. En los USA se estrenó como In a Corner.

-1998 “4444444444´´, dirigido por Takashi Shimizu

Segundo corto que también fui incluido en el film de episodios Gakkou no kaidan G y que nos muestra al hijo de Kayako, es decir, a Toshio Saeki, en la personificación del fantasma que deambula por el mundo de los vivos. Forma un díptico con Katasumi y el propio Shimizu los considera como precuelas de la saga. A destacar, como en el anterior, el uso del montaje y el sonido. Aquí el fantasma de Toshio es blanco, a diferencia del azulado en los films. Señalar que el número 4 es considerado de mala suerte en la cultura japonesa. (5)

-2000 Ju-On,dirigido por Takashi Shimizu

Primer film distribuido directamente para video (al igual que su segunda parte), con un interesante uso de historias cruzadas, todas en torno al asesinato de Toshio (hijo) y Kayako (madre) por parte de Takeo. La narración seriada en el que cada capítulo corresponde a un personaje, por lo tanto con diferentes puntos de vista, cronologías paralelas o flashback o forward que puede al principio parecer confuso, incluyendo el ritmo pausado que Shimizu le imprime a la acción, pero a poco que se entre en la historia la hace muy original y aterradora en las secuencias clave. La aparición de los fantasmas de Toshio, con sus apariciones fuera de cuadro y maullando (Takeo también mató al gato de la familia), y Kayako, con ese sonido tan terrorífico parecido al croar de la rama, marcó toda la saga posterior.

-2000 Ju-On 2, dirigido por Takashi Shimizu

Más que una segunda parte, un complemento con nuevos puntos de vista de personajes (de hecho uno de los segmentos que aparecía en la primera parte se vuelve a mostrar íntegramente en ésta, con algunas tomas nuevas) y unas escenas de terror más explícitas. El hecho de que casi 30 minutos del primer Ju-On fueran incorporados aquí y hubiera menos suspense en general hizo que tuviera críticas negativas. Suerte que decidió rehacer la historia para la pantalla grande.

-2002 Ju-On: The Grudge,dirigido por Takashi Shimizu

La puesta de largo cinematográfica y más que un autoremake del homónimo film del 2000, una ampliación a éste, en el que el tempo pausado y fragmentado (la misma historia, los mismos momentos) crean un terror muy físico. El cine de fantasmas, como hemos visto hasta ahora, en 1998 vivió una nueva edad de oro, con The Ring a la cabeza, llegados desde Japón, y Shimuzu aprendió bien la lección. Una maravilla.

-2003 Ju-On: The Grudge 2,dirigido por Takashi Shimizu

Los fantasmas de Toshio y Kayako atormentan a un equipo de rodaje que trabaja en su casa, donde se cometieron todos los crímenes. Historia brutal con escenas de impacto (final con reminiscencias de The Ring) y con la estructura narrativa de las predecesoras en las que se añade un montaje paralelo temporal muy interesante, dentro todo del minimalismo propio del director y ya de todo el universo de Ju-On.

-2004 El grito (The Grudge), dirigido por Takashi Shimizu

Autoremake para audiencias occidentales (aunque ambientado en Japón, de hecho por momento parece una continuación de las anteriores) de Shimizu obre sus obras anteriores, calcando imágenes de sus cuatro incursiones en el universo de Ju-On, pero sin perder el estilo que lo caracterizó (6). Nuestra añorada Buffy, Sarah Michelle Gellar, hace su papel de forma correcta pero es Bill Pullman, en sus breves apariciones, quien actúa en estado de gracia. Entretenida y con un especial cuidado en los efectos especiales. Por lo demás, todo estaba contado ya, o no…

-2006 El Grito 2 (The Grudge 2), dirigido por Takashi Shimizu

Secuela directa de la anterior, con Aubrey, la hermana del personaje de Karen (Sarah Michelle Gellar) tratando de detener la maldición. Se ahonda en el pasado de Kayako, con su madre haciendo exorcismos para liberar el mal de la gente pero dárselos de comer a su hija (de hecho, de lo mejor del film), más narrativa, recuerda la trama The Ring en la búsqueda de Sadako. Todo el suspense que se respiraba en las primeras entregas se pierde por momentos, la historia ya no puede dar más giros (excepto el flashback citado) y no llega a los momentos de El Grito.

-2009 El grito 3 (The Grudge 3), dirigida por Toby Wilkins

Una desaprovechada secuela ya no dirigida por Shimuzu (y se nota!!) con dos o tres momentos a recordar pero el resto predecible. La presencia de la actriz japonesa Emi Ikehata es lo mejor del film, y desaprovechada completamente en el papel de hermana de Kayako y que quiere acabar con la maldición con un exorcismo. Los que hayan visto el film coincidirán conmigo (espero) que toda la secuencia es de un ridículo predecible y espantoso cuando podría haber sido algo maravilloso. La trama sigue, como hacía El Grito 2, la historia de los inquilinos del edificio en Chicago donde se trasladó la maldición.

-2009 Ju-On: White Ghost,dirigido por Ryuta Miyake

Excelente cinta de Ryuta Miyake donde la segmentación de las historias, tal cual creara Shimizu, unida a una puesta en escena sencilla pero efectiva hacen de u visionado un complemento excelente a la saga. No tenemos a Kayako ni a Toshio pero el respeto al concepto del Ju-On (que no tuvo El grito 3) es de agradecer. El segmento del pizzero una joya.

-2009 Ju-On: Black Ghost, dirigido por Mari Asato

Al igual que su predeceora, esta Ju-On: Black Ghost, dirigida por Mari Asato, reelabora con respeto la maldición creada por Shimizu con buenas dosis de suspense y terror. Ha de ser vista junto con Ju-On: White Ghost ya que tienen la misma estructura temporal. Es de agradecer el suspense creado y la vuelta a ese terror presentido de las primeras j-terror que a finales de los 90 crearon escuela.

-2014 Ju-on: Beginning of the End, dirigido por Masayuki Ochiai

El reboot de la primera película, dirigido por Masayuki Ochiai, respetando la trama original y con buenas dosis de terror, aunque con unos planteamientos muy occidentales. Interesante, eso sí, el nuevo trazo dado a la maternidad (distanciándose así de la premisa original: Takeo enloquecido por los celos mata a esposa Kayako e hijo Toshio –ah, se me olvidaba el gato!-) ya que en esta ocasión Toshio no quiere a Takeo como padre y Kayako desvela a Takeo que no es hijo suyo tras lo cual deviene la tragedia. La parte negativa es el calco de muchas de las escenas más significativas de toda la saga y las muy predecibles apariciones de Kayako. Buen uso del sonido, respetando los films originales.

-2015 Ju-On: The Final Curse, dirigido por Masayuki Ochiai

La secuela del reboot que muestra a dos Toshios, el que murió hace años en la casa y el adoptado por parte de una familia japonesa, aspecto éste original, en un distanciamiento temático de la saga y la Kayako de siempre, en un film irregular, con sus momentos de terror más sugerido y cierta confusión narrativa al tratar de unir la continuación de la historia del film anterior con nuevas tramas.

Y hasta aquí el repaso a la saga de Ju-On, antes de pasar a comentar el crossover con The Ring. Anotar que el año que viene se estrenará la nueva entrega, producción norteamericana, de este universo con el lacónico título de Grudge y que según IMDb no se sabe si será un reboot (¿otro más?) o secuela (¿otra más?). Estaremos pendientes.

Y volvemos de nuevo al inicio del artículo donde presentábamos el crossover entre las dos sagas de terror más famosas de todo el cine japonés o lo que es lo mismo: Sadako vs Kayako, cruzando los universos de Sadako y su maldición en la cinta de video, y la de Kayako, y también Toshio, aunque se le relegue a segundo plano en el título. Decir, en primer lugar, que el film, dirigido por Kôji Shiraishi, en cuya filmografía destacan Ojos Blancos (Shirome) y Grotesque (Gurotesuku), juega con la baza que ya conocemos todos los detalles de ambas sagas, con toda la mitología que llevan encima y por lo tanto la trama argumental, por lo demás, tampoco tan descabellada (dos jóvenes sufren ambas una maldición distinta… ¿adivináis? Las dos deciden que las dos maldiciones se enfrenten entre sí) no va pareja a un film irregular, lleno de lugares comunes, en cada una de las franquicias, vistas ya en las secuelas, remakes o reboots, y con un aspecto visual al que le falta fuelle. Aspecto interesante el que se incorpore a la trama un personaje como el profesor Morishige , interpretado por un divertido Masahiro Komoto, investigador de las leyendas urbanas y deseoso de encontrarse con Sadako. Y digo interesante porque ya hemos visto en entregas anteriores como en los primeros films los que recibían la maldición de Sadako al ver su cinta de video tenían que luchar contra el reloj por encontrar una solución. Pero ya Sadako es un mito, una leyenda urbana que es conocida por todos. El profesor Morishige trata con una exorcista para que salve a una chica con la maldición pero la ceremonia se convierte en un ritual de sangre.

Aparece también un personaje con poderes psíquicos, Keizo Tokiwa, acompañado de una niña ciega que es psíquica (para lo que no hayan visto la cinta, tranquilidad, Godzilla no sale!!!), que explica que la única manera de acabar con la maldición de Sadako y con la de Kayako es enfrentarlas a ambas. Así tenemos este argumento tan psicotrónico como surrealista, con esta excusa argumental (tan válida como cualquier otra) que no lleva a la casa de Kayako y Toshio, al pozo y a donde haga falta!!! Una cinta que, por lo menos, no engaña a nadie y que sólo por el hecho de ver ese soñado enfrentamiento ya nos hace ganar algunos puntos para su disfrute. He dicho algunos. Por desgracia, en este tipo de crossover poco puedes aportar a unas sagas que ya están agotadas. No se profundiza en los temas, has de ir a la acción, en este caso a una doble acción que se ha de unir al enfrentamiento, por lo que a pesar de que los fans de ambas sagas puedan seguir queriendo más-de-lo-mismo temática y estilísticamente, las escenas buscan ese terror que ambas sagas dieron al inicio, cuando era novedoso, pero al final nos encontramos con un divertimento, una broma, un juego, un volver a lo primario del cine-barraca con un pasen y vean el enfrentamiento que más desean… Y he escrito broma porque el 1 de abril, fecha que en muchos países es el día que se celebra los santos inocentes, de 2015 se decidió hacer un cartel cinematográfico con el enfrentamiento de Sadako y Kayako. La respuesta de los fans fue unánime y de seguida los productores vieron el negocio.

Cartel falso vs verdadero

Que tras este film se anunciara la tercera parte de la parte norteamericana de la saga, Rings, parecía que la broma no podía ir más en serio: una conclusión a la saga protagonizada por Sadako y en la que se prometía un nuevo giro argumental que iba a trastocar los cimientos de la trama original.

Al hablar de Rings, dirigida en 2017 por F. Javier Gutiérrez, nos encontramos con un retorno al objeto que inició toda la maldición de Sadako: la cinta de VHS. Que aparezca este objeto dentro de un reproductor de video, en una subasta callejera, y que el personaje del profesor Gabriel (las concomitancias con el profesor Morishige, del film crossover comentado más arriba no son gratuitas) diga que es retro es toda una declaración de intenciones: nueva (¿y van?) puesta al día de la historia de Sadako, vale, aquí Samara, para la generación milénial con el uso de los elementos digitales como son los videos compartidos: el contenido del video de Samara se copia a archivos digitales.

La crítica fue unánime en calificar el film como fallido. A pesar de las buenas intenciones del director F. Javier Gutiérrez, cuyo film 3 días es más que interesante, el argumento tiene muchas lagunas para una secuela de una saga que ya estaba finiquitada. El propio director hacía estos sugestivos comentarios en la promoción del film, recogidos en la maravillosa revista Scifiworld a propósito del estreno de la cinta (7): “Culturalmente, estamos obsesionados con los vídeos, y la forma de ver esos vídeos ha cambiado radicalmente desde las dos primeras películas de The Ring. Antiguamente había todo un ritual para ver una cinta VHS. Elegías una cinta de la estantería, a veces tenías que rebobinarla, o ajustar el tracking… hacía falta tiempo, pero hoy en día, se pulsa un botón en alguno de los diferentes dispositivos que permiten ver vídeos, y el vídeo se reproduce instantáneamente. (…) Quería investigar de qué manera la tecnología modificaba radicalmente la mecánica de la maldición, y su forma de difundirse. No sólo es mucho más fácil ver los vídeos, sino que también es mucho más sencillo hacer copias y difundir la maldición.” Como podemos apreciar, todo ese ritual para poder ver un video en esos años del que habla el director, curiosamente pone de manifiesto hasta qué punto el que nos hayamos acomodado a leer mensajes o veamos vídeos sin ninguna necesidad de tocar un icono en una pantalla, nos ha hecho más vulnerable a todo lo que nos puede bombardear a cualquier hora desde nuestros móviles. Compartimos miles de gilipolleces por el simple hecho que es fácil hacerlo. No valoramos la gravedad de lo que enviamos o recibimos. El bombardeo es continuo y es en esa tesitura en la que nos movemos en lo que ya se podría considerar, después de la edad contemporánea, como la era digital. La película Rings trata el tema de pasada, lo insinúa en una de las escenas, para mí, más interesantes de la película: aquella en la que la protagonista va a buscar a su novio a la facultad y encuentra allí todo un grupo de universitarios que, al mando del profesor Gabriel, forman una especie de grupo que trabajan en el proyecto de su gurú para demostrar la existencia del alma humana en la existencia de Samara; para tal experimento van viendo los vídeos y el profesor va buscando los voluntarios que verán de nuevo del vídeo una vez copiado por los primeros. Lástima que esa trama no se haya desarrollado en profundidad con aspectos tan interesantes como el hecho de que si en nuestros días lo vídeos, los textos y las imágenes (o lo que comúnmente también se llaman memes) pueden difundirse fácilmente a cualquier lugar, todo lo que sea negativo, perjudicial, ilegal… también se difundirá, y por lo tanto, el mal (en sentido genérico) se viralizará mucho más rápido. Como vimos en la entrega anterior, con Rings (2005, Jonathan Liebesman), en la que se mostraba justamente ese tema tratado con mucha más profundidad que el largometraje de F. Javier Gutiérrez, al hacer que un grupo de jóvenes que grababan las experiencias paranormales tras ver el vídeo maldito, y van buscando voluntarios para luego ver video, salvar al anterior y seguir grabando experiencias y lo mejor de todo: COMPARTIRLAS!!! No deja de ser paradójico que Rings, el corto, desarrolle mejor ese tema que Rings, el largo!!!!

El tema de la digitalización de la imagen y su propagación ya aparecía también en la serie de televisión Rasen (1999, Jun’ichi Tsuzuki, Takao Kinoshita y Hiroshi Nishitani), comentada en entregas anteriores, y en la que la irrupción del universo digital era recibido por Sadako con los brazos abiertos, y nunca mejor dicho, en su movimiento típico movimiento cruje-huesos!!!

El mal, que representa Samara, vuelve a nacer, aunque en este caso se quiera insistir en el origen de ese mal. Como ya apuntó Roberto Morato en su crítica para la película en la decana revista de cine Dirigido Por (8): “La necesidad de dar un contexto y humanizar el mal es algo que lo desposee de todo aquello que lo hace interesante”. Efectivamente, no deja de ser curioso que todo lo misterioso a la vez que maligno de esa maldición perpetrada por Samara se pierda en una trama que busca lo racional. Se nos explica cómo Evelyn Osorio fue encerrada y violada por un sacerdote, Galen Burke (protagonizado por ese gran actor llamado Vincent D’Onofrio), se quedó embarazada, tuvo a Samara, ésta mostró poderes inexplicables, quiso ahogarla en pozo pero monjas la salvaron, se dio en adopción a los Morgan… como vemos, racionalizarlo todo.

Sadako, mito del terror, es ya presencia indiscutible en los sueños, corrijo, en las pesadillas que todo amante del terror o fantástico pueda tener. Una larga, variada y extensa saga de films, telefilms o series que dan fe de su éxito y, en algunos casos, de su fracaso. Por cuestión de espacio hemos creado un anexo en el Sadako volverá a aparecer en dos sagas no oficiales: la china de Bunshinsaba y la japonesa con Hikiko san. En el próximo número.

NOTAS

  1. Aunque en la página web https://www.fundeu.es/recomendacion/en-cine-cruce-mejor-que-crossover/ se afirma que “Aunque en español hay varios términos que se acercan a ese significado —como encuentro, fusión, híbrido o mezcla— y que serían válidos en algunos contextos, conviene tener en cuenta que, en otros y en función de las oraciones, pueden generar confusión y llevar a pensar, por ejemplo, en un tercer personaje («El esperado híbrido entre Batman y Superman»). Esta confusión parece menos probable si se opta por la alternativa cruce.” ahora mismo el uso de la palabra ya es generalizado entre la comunidad audiovisual y aficionados al cine en general.
  2. Una película psicotrónica es un término acuñado por el crítico cinematográfico Michael J. Weldon para referirse a esas películas de muy bajo presupuesto generalmente denostadas por la crítica.
  3. Ya vimos que los yurei se manifiestan de diferente forma, según la fuerza que los mantenga en nuestro mundo. Y se llamarán onryo cuando esos espíritus permanecen entre nosotros en busca de venganza, tanto en las personas que causaron su muerte como en las que aparezcan en su vivienda. Para más información os recomiendo la lectura de la web http://lasombradelkitsune.com/yurei/ .
  4. No es espacio éste para un comentario detallado de cada una de estas obras. Podéis encontrar más comentario en la interesante web http://revistacultural.ecosdeasia.com/un-repaso-a-la-saga-ju-on-ii/ .
  5. Como en chino la palabra para referirse al número 4 es 四 y se pronuncia “si”, casi igual que la palabra muerte 死 se evita por superstición. Esto sucede también en Japón ya que la lectura de las dos palabras sería “shi”. Por eso actualmente en muchos edificios públicos no existe una cuarta planta o habitación número 4.
  6. De hecho, tanto en el film como en las secuelas, nunca se pierde la ambientación japonesa porque la trama tiene lugar en Japón, se alude al fantasma de Kayako y Toshio y hasta el inglés se mezcla con el japonés, algo que no sucede en el caso de Sadako cuando se hicieron los remakes americanos, cambiando ambientación, estilo y hasta el nombre del espíritu japonés en Samara.
  7. Revista Scifiworld nº 95, Febrero-Marzo 2017, Artículo Rings, pág. 53.
  8. Revista Dirigido Por nº 475, Marzo 2017, Crítica Rings, pág. 14.


-EL CÍRCULO- PASO 7: EL DÍPTICO SADAKO 3D Y EL CORTO FAN FILM.

Un nuevo capítulo de la serie de artículos dedicados a la franquicia The Ring, de mano de José Luis Carbón.

NOTA: A pesar de que en la entrega anterior se anunciaba ésta, la séptima, como la última entrega, se ha preferido hacerla en dos partes, por lo que en este artículo se analizarán (añadiendo notas sobre el corto RINGwhispers):

-2012 –Sadako 3D -director: Tsutomu Hanabusa

-2013 –Sadako 3D 2 -director: Tsutomu Hanabusa

-2015 –RINGwhispers -directores: Todd Kaumans, Jesse Stipek

En el 2012 el director japonés Tsutomu Hanabusa, especializado hasta ese momento en comedias románticas, dirigió Sadako 3D, film que al tener las temibles 3D en su cabecera ya muestra su objetivo primario: puesta al día la historia original de The Ring, versión Hideo Nakata, con la tecnología de las 3D para crear ese efecto de profundidad que creará más terror (1) en los espectadores. No es este el lugar para analizar el cine en 3D de los últimos años, casi se diría desde el estreno de Avatar en el 2009, dirigida por James Cameron, y juzgar cómo en estos años se ha finiquitado la asistencia a las salas que han proyectado films en ese sistema (muchas veces una 2D reconvertida a 3D), con causas tan diversas como que las películas se ven más oscuras, son más caras, hay muy pocas escenas donde se pueda ver esa pretendida profundidad, y en definitiva, que la tecnología ha de estar al servicio de la historia y no usar un efecto tridimensional (como podría ser cualquier otro) de forma gratuita. En definitiva, las 3D se han relegado para las salas Imax y en determinadas películas de animación. Como diría Sarah Connor: el futuro está por ver.

Que sea el cine de terror el que haya sido considerado idóneo para el uso de las 3D (sólo hace falta recordar algunas muestras tan curiosas como divertidas en films como Cat-Women on the Moon1953, de Arthur Hilton, Los crímenes del museo de ceraHouse of Wax, 1953, de André de Toth, o Crimen perfectoDial M for Murder, 1954 del mísmisimo Alfred Hitchcock) no es excusa para sólo usarlo en las escenas donde se ha de lanzar cualquier tipo de arma u objetos al espectador.

Como dice el cartel: “No te has asustado hasta que has sido asustado en 3D”

Hay, como menciona el citado James Cameron cuando estrenó Avatar (2009), o Alfonso Cuarón con Gravity (2013) (2), un motivo primordial para usar bien las 3D: hacer sentir al espectador que estás inmerso en el lugar donde transcurre la acción y vivir con ello una maravillosa experiencia sensorial. Bien, si hay algún espectador que no se haya sentido inmerso dentro de los desiertos árabes en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia,1962, David Lean), en la habitación de la poseída Regan en El Exorcista (The Exorcist, 1973, William Friedkin), o pasillos y salas en la academia de baile en Suspiria (Suspiria, 1977, Dario Argento) o en las inmensas montañas verdosas o nevadas en la trilogía El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, 2001-2003, Peter Jackson), igual es que tiene un problema de percepción. No se trata de ser un enamorado del séptimo arte, llamadlo friki si queréis, para poder ver cómo la fotografía, la música, la interpretación, el vestuario, el maquillaje, el montaje, el sonido, los efectos visuales, la trama argumental… en definitiva, lo que viene siendo…el CINE, sí, ese arte que aglutina todo eso para que podamos estar ahí dentro, en cada una de las ficciones que nos proponen directores, escritores, actores, músicos… Y es por eso que, ahora ya llegamos a nuestro film, las películas de terror pueden ofrecer, a priori, ese algo más que cualquier drama o comedia pudiera dar: un casa claustrofóbica, un bosque enigmático, o en el caso de Sadako 3D, el pozo desde el cual fue lanzada Sadako, primera escena de la película, y primer efecto buscado: que el espectador pueda sentirse en el fondo y pueda ver cómo el cuerpo de una joven cae. Por supuesto, el visionado en 2D crea un efecto si no risible sí tosco, de esos en los que la escena en sí muestra el truco de una forma tan evidente que nos hace pensar en el truco en sí, no en el momento, la escena, la trama. (3)

¿Qué Sadako 3D es mala?             ¿En serio?

Y precisamente la trama (adaptando las línea argumental básica de la novela de Koji Suzuki en la que se basa S, publicada en el 2012 y con el guión escrito por Tsutomu Takahashi y la ayuda del propio Suzuki ), nos muestra cómo un joven lanza a un pozo a una joven, en esa primera escena que no hace recordar cómo empezó todo, cómo el mal del hombre hizo que Sadako usara sus poderes para atormentarlos. Ahora es la nueva generación de los videos compartidos en Internet lo que hace que el video maldito pueda llegar a cualquiera, en principio. Aunque aquellos que se atrevan a verlo (¿hay más tentador para ver que el no-veas-esto-que-es-peligroso? El video es visto por un grupo de jóvenes que mueren mientras una voz susurra “tú no eres el elegido”. Las muertes no harán más que empezar. Al ver el film me recordó escenas del tono de Destino final 5 (Final Destination, 2011, Steven Quale), curiosamente, un film que se proyectó también en 3D, film de la irregular saga Destino Final, donde la muerte, también, es uno de los personajes principales.

La investigación policial, como en todos los films de la saga, se encuentra dando palos de ciego ante los hechos paranormales que se muestran. Y es una profesora, Akane Ayukawa (interpretada por Satomi Ishihara, de forma correcta cuando no está asustada y de forma genial cuando grita de terror, cual scream queen clásica…ayyyy ese grito de Marion Crane en la ducha será siempre imitado y homenajeado!!!) la que descubrirá qué hay en el video (su alumna Risa está obsesionada con el video) y como afecta a su vida. La trama se complica cuando vemos en flash-back cómo Akane tenía poderes siendo niña y tras ver parte del video parece que ella es la elegida: y es aquí cuando las lagunas (por no decir mares) de guión se empiezan a notar.

¡La madre que me parió!                  ¡¡¡¡¡¡WTF!!!!!!

Hay algo interesante en este film fallido: cuando las alumnas intentan entrar en Internet o en sus móviles para ver el video, una vez localizado, al clicar, sale la nota Error 404, es decir, uno de los errores más habituales cuando tratamos de entrar en una página o contenido concreto, sea video o documento. Si lo pensamos fríamente, lo que sentimos cuando nos encontramos con este error es un cabreo mayúsculo. En el caso que nos ocupa la imagen de ese error crea suspense y en esos momentos la cinta gana algunos puntos.

El resto de la cinta es un delirio surrealista en el momento en que aparecen numerosas Sadakos cuales arañas/saltamontes gigantes ávidas de sangre, que persiguen a Akane en una sucesión de imágenes que se alejan del suspense y puro terror que ha sido la esencia de esta saga. Con fallos narrativos, pero sobre todo el hecho de que no sea entretenida el intento de reinicio de la saga, Sadako 3D tiene algo a recordar extra cinematográficamente: la impresionante campaña publicitaria que en el año de su estreno, el 2012, recorrió las calles de Tokyo. Viendo las fotos, sobran las palabras:

¡¡Viene a por ti, Bárbara!!                                                                   ¡Ya están aquiiiiiiiii!!

Movidos por el éxito de la película en Japón, la secuela no se hizo esperar en Sadako 3D 2 dirigida de nuevo por Tsutomu Hanabusa y con los nuevos guionistas Daisuke Hosaka y Noriaki Sugihara ayudando al creador del mundo de The Ring, el escritor Koji Suzuki, que ya escribiera la novela S, de la cual parte la trama principal.

 

Como hemos comentado más arriba, el éxito comercial (que no crítico) hizo que Sadako volviera a lucir en pantalla, pero esta vez en la mirada de una niña de cuatro años: la hija de Akane, la joven profesora de Sadako 3D. Y cual remedo de La Profecía (1976, Richard Donner) la niña, Nagi, cuidada por Fuko, la hermana de Takanori Ando, el supuesto padre al haber tenido una relación con Akane, se convierte en la personificación de Sadako y la muerte se propaga allá donde ella está: amiguita de la guardería, la niñera…junto a todos los que ven su móvil y una señal interfiere en su sistema haciendo que se vuelvan locos sedientos de matarse o de matar en algunas ocasiones (muestra más de la incoherencia narrativa, tanto de ésta como de su predecesora…¿la maldición puede llegar a cualquiera?).

Pero sorprendentemente, y, como digo, a pesar de que estamos ante un nuevo intento fallido de hacer resurgir la maldad de Sadako, la secuela es mucho más divertida que la anterior entrega, aunque sea por la mezcla de homenajes o copia descarada de otras cintas de terror: aparte la mencionada La Profecía tenemos unos momentos que nos recuerdan a los giallo más setenteros como la espléndida escena en la que una joven se suicida clavándose un cuchillo en el ojo con un plano en el que vemos a la niña en plan pose-Sadako o aquella en la que Nagi toca la pantalla de un televisior creando el caos a su alrededor en todos los que están usando el móvil en copia absoluta de la niña Carol en Poltergeist (1982, Tobe Hooper), film muy referenciado en toda la saga. (4)

   ¡Veo, veo!                                                                                       ¿Qué ves?

Suele ocurrir que tras visionar una cinta fallida, la visión de otra un-poquito-mejor nos hace ver más cosas positivas. Y eso a mí me ha ocurrido con Sadako 3D 2, y sobre todo, por la planificación de algunas escenas previas a los asesinatos, de esas en los que los personajes están pensando algo, ensimismados ante una ventana, justo aquellas en las que el plano, el montaje, el tono hacen presagiar otra película. Pero naturalmente eso se desvanece en poco tiempo. La música de Kenji Kawai, responsable de Ring (1998) y de Ring 2 (1999), aporta dramatismo y los consabidos ambientes sobrenaturales con sus sintetizadores electrónicos. Pero, desgraciadamente, el uso abusivo de las tonalidades azules y el buscar los trucos de efecto en escenas de susto fácil (la escena en la que Fuko se esconde debajo de la cama huyendo de Nagi, es brillante…hasta que aparece el susto fácil!!!).

  ¿Quieres jugar conmigo?

Es triste ver cómo una saga que tenía títulos interesantes acaba en un díptico 3D que hace que todo aquello que provocaba miedo, en el sentido más original de la palabra, es decir, esa angustia ante lo que te acecha a ti o a tus seres más queridos, se pierde ante el terror de los efectos, muchas veces risibles, y un argumento lleno de incoherencias narrativas, repitamos también risibles.

Antes de pasar al siguiente film de la saga, reseñar que en el 2015 apareció un corto en You Tube como homenaje al film The Ring versión Verbinski del año 2002. Este corto (5), escrito y dirigido por Todd Kaumans y Jess Stipek, se tituló RINGwhispers y es un fan film, es decir, un corto realizado por fans con muchas ganas de homenajear o seguir las historias de sus películas o personajes preferidos.

  Susurros…                                       ¿Has salido del pozo, Samara?

En el caso que nos ocupa, el corto juega bien sus bazas al presentarse como una secuela directa del primer remake norteamericano. Como reza el subtítulo: Han pasado tres años desde que Rachel dejara encerrada a Samara el en pozo. Pero varias desapariciones en Moesko Island hacen que Rachel vuelva allí … donde empezó todo, por supuesto. Corto muy bien filmado, con el tono de la cinta de Verbinski, las tomas aéreas, la interpretación de Lauren LaPlante para el papel de Rachel, casi un clon de Naomi Watts, y sobre todo el sorprendente final (que no desvelaré) dando pie a teorías diversas sobre cómo se desarrolla la maldición.

versión Verbinski                                                                versión RINGwhispers

Y hasta aquí, nos hemos quedado a las puertas de la última entrega de esta amplísima saga. En la entrega número 8 analizaremos: Sadako vs. Kayako (2016, Kôji Shiraishi), Rings (2017) y una valoración final sobre toda la saga.

NOTAS:

  1. Tema de debate: ¿qué da más terror? Se alude casi siempre en los estudios cinematográficos que el terror más auténtico es el sugerido, por lo que nos situamos en esa frontera tan fina entre el susto de barraca o feria (sin que haya ironía o sarcasmo en ello, de hecho es su función primaria) y la perturbación de aquello que no comprendemos (cualquier escena típicamente lynchniana valdría).

  2. Precisamente en estas dos películas citadas, tanto Avatar como Gravity, el efecto tridimensional está integrado en el argumento: un mundo nuevo, el espacio exterior, lugares donde la percepción juega ese papel tan importante.

  3. Que la tecnología ha de ir pareja a la narrativa es algo que se estudia perfectamente en la ya imprescindible Historia del Cine de Mark Cousins, publicado en 2004 y edición castellana en el 2005 por Blume. Anotar asimismo el grandioso estudio en 15 capítulos de su Historia del cine: Una Odisea del 2011 y editado por Cameo en el 2014.

  4. Y ya anotado en la entrega 3 al hablar de The Ring (1998).

  5. Podemos ver el video en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=C-F0UGWYRHI

El Círculo. Paso 6: El remake americano, el corto y la secuela

Nuevo capítulo de la serie de artículos sobre The Ring,  el mayor icono de cine de terror asiático y que viene firmado, como siempre, por José Luis Carbón.

 

En este nuevo capítulo, se analizarán:
-2002 -The Ring (La Señal) -director: Gore Verbinski
-2005 -Rings -director: Jonathan Liebesman
-2005 -The Ring 2 (La Señal 2) -director: Hideo Nakata

Siguiendo con nuestro estudio del universo fílmico de The Ring, nos encontramos en un punto interesante, a la vez que crucial: la internacionalización del mito de Sadako. Ya vimos (1) cómo el hecho de que en el mismo cine asiático ya se hiciera el primer remake (The Ring Virus, 1999, dirigida por Kim Dong-bin) plantea el tema de la normalización mítica que recibe el personaje de Sadako. Por eso, ya podemos decir que con la nueva versión norteamericana, The Ring (La Señal) en el 2002, Sadako, o, lo que será ahora Samara, la historia de The Ring se verá en todo el mundo.

         Cartel original del film

Dirigida por Gore Verbinski, el nuevo remake fue una coproducción con Japón y la DreamWorks se encargó de occidentalizar a Sadako como Samara, de cambiar las localizaciones, de cambiar la idiosincrasia general de una cultura por la historia general que podría pasar en cualquier parte del mundo (occidental) (2). Fue tanto el éxito internacional, que hizo que mucha gente se interesase por la versión original japonesa, o sea, la versión de Hideo Nakata Ringu (1997), convirtiéndola en lo que hoy es ya una película de culto, y hasta en el mismo Japón el éxito arrollador hizo que Koji Suzuki volviera a estar de moda con su saga de novelas sobre Sadako.

Para el detalle: Koji Suzuki ayudó en las labores de guión (que es algo así como revisor de aspectos relacionados con la trama sobrenatural) a los guionistas Ehren Kruger (guionista que también se encargó del corto Rings del cual nos ocuparemos en unos párrafos y de la secuela The Ring 2 de Hideo Nakata) y Scott Frank (guionista que tiene en su currículum esa maravilla para los x-meníacos titulada Logan). En los USA se abrió la veda para nuevos remakes de films japoneses como The Grudge (2002, Takashi Shimizu) o Dark Water (2002, de nuevo con nuestro ya amigo Hideo Nakata).

Por supuesto, la pregunta que nos podemos hacer es si el éxito de una película como The Ring (La Señal) viene motivado por el hecho de que la película japonesa no fuera tan conocida. De hecho, un dato muy significativo se ha de señalar: el film de Verbinski se estrenó en los USA el 2 de octubre del 2002 (¡Qué buena la página IMDb que nos recuerda estos datos!) y el de Nakata…¡no tuvo estreno cinematográfico! Se estrenó directamente en video y DVD el 4 de marzo del 2003, es decir, después del éxito del primero. En este sentido, la originalidad de la obra, argumento principalmente, es escasa. El aspecto visual es otra cosa. Los hay quienes alaban su propuesta y los que tranquilamente se la despachan con un “es una burda copia de la original japonesa”. Obvia decir que nos encontramos con aspectos positivos y otros negativos.

Por la parte negativa nos encontramos con el argumento por todos conocido (iré rapidito: Una adolescente muere en extrañas circunstancias. Su tía, Rachel Keller, periodista, investiga su muerte. Llega hasta una cabaña donde estuvo su sobrina con unos amigos. Vieron una cinta de VHS. Rachel la ve. Al instante recibe una llamada telefónica en la que se le anuncia “siete días”. Se inicia la investigación, con la ayuda de su novio Noah, por descubrir quién hizo el video y para romper la maldición. Y digo negativa porque si ya has visto la cinta de Nakata, ya no vives el suspense de la misma manera. Hitchcock hizo conocedor al espectador de hechos que los personajes de sus tramas no conocían por lo que en muchas ocasiones creaba el ambiente propicio para participar en lo que estás viendo, de tener ganas de gritarle al protagonista que se dé la vuelta porque el asesino está escondido, o que vaya más despacio… en definitiva, de tener empatía y estar pendiente de lo que va sucediendo.

          Rachel ya intuye que algo no va bien.

El público que vio el film sin conocer la historia de la novela, el film de Nakata, o cualquiera de las versiones posteriores antes de la película que estamos comentando, notó como originales y terroríficas escenas (no todas, eso es cierto) que son un puro calco (lo del homenaje lo dejamos para Quentin Tarantino) de la versión japonesa. El hijo de Rachel, Aidan, ve el video maldito, lo que lleva al sufrimiento de su madre. Y es el personaje del hijo el que se revela de mayor importancia que en su versión original. Rachel, interpretada de forma convincente por Naomi Watts, representa la idea básica del amor fraternal por un hijo, la misma que hemos visto en cada una de las versiones anteriores sobre la novela de Koji Suzuki. Que la protagonista sea una mujer (en perfecta sintonía con su homónima japonesa Reiko Asakawa) no resta un ápice al tema universal.

Respecto al personaje de su hijo, Aidan, interpretado por David Dorfman, las concomitancias con el personaje del niño Cole Sear en El sexto sentido (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan) fueron apuntadas por más de un crítico. Y razón no les falta. Al fin y al cabo, los dos niños pueden ver fantasmas (vale: si alguien en este planeta todavía no ha visto El sexto sentido, lo siento, creo que ya ha caducado el poder hablar de ella sin hacer spoiler, por cierto qué pena que ya no se escuche en nuestros días las expresiones tan castizas de destapar o destripar el final): Aidan tiene sus presentimientos desde que ha visto la cinta de VHS, sus visiones y, sobre todo, esa dependencia de la madre en cuanto los dos son presas de la maldición que les va a llevar a una muerte inexorable. Quizás el hecho de que Hollywood, en esa especie de obsesión por querer dotar todas las tramas sobrenaturales de una explicación racionalista, propio de todo lo occidental, haya querido dar a la trama del film esa especie de hay-que-explicar-todo-para-que-el-público-lo-entienda en lo relativo a la maldición de Samara.

                  En ocasiones veo muertos…                                                    ¡Pues ya somos dos!

Quizás este hecho racional le resta un poco todo lo positivo que tenía esa trama donde a veces lo sugerido, lo interpretado, en sus versiones japonesas, era su punto fuerte. Pensemos en la historia: una joven con poderes es asesinada, pero antes de espirar traspasa a una cinta de VHS unas imágenes que son mortales para quienes la visionan porque ella misma, su espectro, saldrá del pozo del cual fue lanzada para literalmente provocarte un ataque al corazón, absorber tu alma y esencia vital, a no ser, eso sí, que hagas una copia de esa cinta y la pases a otra persona para que la visione y así sucesivamente. Es de serie B, o Z, qué más da. Es absurda en cuanto a su pura narrativa popular. Hay algo de Stephen King en esa narrativa (ya comentamos en la primera entrega cómo el autor de la novela ha sido comparado con el padre de Carrie).

En la parte positiva un aspecto es el determinante de su éxito: el tono que rodea a cada una de las escenas de la película. Hay una especie de melancolía que se nota en ciertas escenas claves como la de Rachel en el resort antes de ver el video o la de aquella en la que se encuentra en el barco antes de llegar al faro donde vivía Samara. La música de Hans Zimmer por supuesto ayuda, y la fotografía, a mi parecer, espléndida, de Bojan Bazelli, remarca en tonos fríos la naturaleza que enmarca a los personajes y les da esa fuerza interpretativa que a veces el diálogo no consigue.

         Rachel y la naturaleza. Bellísimo plano.

Y es en esa atmosfera, además, donde el tenebrismo brilla de una forma especial, en las escenas entre madre e hijo, ante el temor de la muerte inminente. El desasosiego que produce en Rachel el saber que la muerte ronda a su hijo le hace más vulnerable a todo, pero también más fuerte.

La cinta de Gore Verbinki dio pie a la consabida secuela. Pero antes, un corto, titulado simplemente Rings, estrenado directamente en DVD en las ediciones de DVD en The Ring 2 (La Señal 2). En el 2012 la edición en Blu-ray de The Ring (2002) también se incorporó este corto con una calidad de imagen y sonido espectacular. Señalar de entrada que este corto condensa en 16 minutos todo el horror y suspense que el tema de toda la saga Ring nos viene diciendo desde su primera plasmación visual, como vimos, en el año 1995.

    El omnipresente círculo

El argumento es la quintaesencia de todos los films, series o telefilms que hemos comentado: un grupo de amigos se reúnen para ver el video maldito. Hasta aquí nada nuevo que ya no hayamos visto. Lo original viene a continuación: estos jóvenes compartirán y grabarán a partir del momento en que han visto el video, en una página web, todas las experiencias extrañas que van experimentando. Tras los hechos ocurridos en The Ring (2002), el video maldito circula (y nunca mejor usado el verbo) por ahí duplicándose por doquier. Jack Pierce, interpretado de forma genial por Ryan Merriman, decide entrar en un grupo donde ven la cinta por turnos y graban todos los hechos inexplicables que les suceden hasta que no pueden más y hacen la copia del video para que lo vea otra persona del grupo. Crean una página web donde todos los que han visto la cinta escriben y muestran sus experiencias, eso sí, antes de los siete días, tope, como ya sabemos, en el que tu vida se acaba. En el grupo comentan que nadie ha llegado al séptimo día. Jack comienza a experimentar visiones que nadie más ve, y los días van pasando… Realmente es un corto que sirve de nexo entre The Ring (2002) y su secuela. Y lo hace con un look futurista muy acorde con la idea de la globalización del terror, cómo la tecnología (todo podemos grabar todo) puede ayudar a entender algo lo misterioso y de esa angustia que todos los seres humanos tienen ante la muerte. Un gran corto que todo fan de la saga no debe perderse. Jonathan Liebesman, director de la desaprovechada La matanza de Texas: El origen (The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning, 2006), imprime en Rings un ritmo desenfrenado junto con un uso muy interesante del sonido y los efectos especiales (atención al momento en que el protagonista observa como el agua cae en horizontal hacia la pared).

Como curiosidades, varias: que en un principio se pensó en una historia independiente de los films norteamericanos, que la actriz que da vida (y muerte!!!!) a Samara es Kelly Stables, la misma que veremos en The Ring 2 (2005), que el inicio de The Ring 2 (2005) sería la continuación del final del corto que estamos comentando, también, con los mismos actores: Ryan Merriman (en el papel de Jake) y Emily VanCamp (en el papel de Emily).

   Jake y Emily en Rings Jake y Emily en The Ring 2

Y es justo el final del corto el que nos permite hablar de la secuela The Ring 2, estrenada en el 2005 y cuyo director no es nada más y nada menos que Hideo Nakata, el creador del ya comentado The Ring (1998) y su secuela Ringu 2 (1999).

El inicio de The Ring 2 (2005) presenta a los ya conocidos Jack y Emily, justo en el momento en que Emily se dispone a ver el video maldito, a instancias de Jake y así salvarle la vida ya que le quedan minutos para que expire su plazo de una semana. Es un inicio prodigioso, donde el suspense que tanto ama Hideo Nakata, se muestra en todo su poder cinematográfico. Choca que el creador de la primera adaptación cinematográfica del mundo de Ringu, haya accedido a ser el director de una secuela de la que era el remake de su obra.

Cartel cinematográfico de The      Ring 2.  

Como ya señaló el escritor Darío Vilas de una forma magistral en artículo dedicado a la figura de Hideo Nakata (un verdadero estudio de su figura que todo aficionado al fantástico debería leer) para la revista de cine fantástico Scifiworld, “La Señal 2 mantiene algunas de las constantes del cine de Nakata, que se plasman en el regusto dramático de la relación entre Rachel (una correcta Naomi Watts) y su hijo Aidan (el grimoso e inexpresivo David Dorfman), redundando en el tema del abandono infantil, como ya hiciera en Dark Water (de hecho, de forma demasiado parecida, ya que hay una escena en la que el jefe de Rachel le comenta a esta que quizás el trabajo que le ofrecen sea poca cosa para una profesional de su experiencia, en un diálogo casi calcado a otro que aparecía en la cinta japonesa).”(3)

Efectivamente, ese regusto dramático domina parte de la cinta y el paralelismo con la espléndida Dark Water es más que notable a la par que interesante, en su intento de crear una atmósfera terrorífica dentro del entorno más frágil, el familiar.

Observamos, pues, que Nakata se adapta al cine USA y a la vez vuelve al tono oriental con algunas escenas. El hecho que la gran maquinaria hollywoodiense (como suele decirse) liquidase toda contención visual a la que Nakata nos tenía acostumbrado, es algo que ya se intuyó desde el momento en que se supo que se iba a hacer cargo de la secuela. Por otro lado, también es cierto que el hecho de que la figura de Samara tenga tantos minutos de gloria en el film (precisamente en el film de Gore Verbinski los puntos fuertes eran aquellos en los que sentías la presencia del fantasma de Samara) hace que pierda puntos ante lo que desde el inicio del cine llamamos suspense.

Un aspecto interesante de The Ring 2 desde el punto de vista del estudio de todas las versiones de la novela de Koji Suzuki Ringu, es el hecho de que una vez ya internacionalizada la figura de Sadako, Samara en nuestro caso para el mundo occidental, toda la historia de terror busca otros caminos por los que seguir, como es la búsqueda del origen de la maldad de Samara o la creación de un mundo sobrenatural mucho más enrevesado de lo que a priori suponemos.

Escenas como la de los venados que se detienen ante el coche de Rachel (con concomitancias con la escena del caballo en el film de Gore Verbinski) o la escena en la que Rachel ha de hacer un sacrificio y que comentaremos en unas líneas más abajo. Precisamente en todo el entramado sobrenatural que rodea a la figura del fantasma, icono del cine fantástico, y de terror en concreto, los personajes, como Rachel en film que comentamos, a pesar de ser conocedores de esa realidad no terrenal, se obsesionan por buscar una respuesta real, por solucionar el problema que tienen entre manos, la mayoría de veces por escapar (¿a dónde?), por volver de nuevo a sus vidas anteriores.

¿Qué es un fantasma? que se decía en esa cinta maravillosa titulada El espinazo del diablo (2001, Guillermo del Toro). ¿Quién es Samara? En uno de los cortos documentales (creados más como publicitarios que como estudios críticos) que forman el contenido extra del DVD de The Ring 2 titulado Samara: la creación de una figura icónica, el propio Hideo Nakata dice: “Para mí el mayor reto era cómo crear una sensación misteriosa y aterradora con la mirada de Samara.” Palabras muy interesantes porque el hecho que el cine de fantasmas, que siempre fue creado para generar el miedo, tiene, o habría de tener, esa mirada fantástica, la de los seres que están al otro lado.

Podemos sentir miedo por Samara, pero también compasión. Los descubrimientos de Rachel en la casa a la que llegó Samara, después de haber estado en un orfanato de monjas, el intento de su madre de ahogarla cuando era un bebé, la hacen tomar decisiones que tienen que ver con la vida de su hijo. Cuando va a ver a la madre en un centro psiquiátrico (interpretada por ese monstruo cinematográfico llamado Sissy Spacek) y ésta le dice que ha de ahogar a su hijo para que Samara no se quede en el mundo de los vivos, Rachel no duda en llevar a cabo su cometido, cual Abraham bíblico.

En la próxima y última entrega El Círculo: El Paso 7, comentaremos los films que completan toda la extensa saga de The Ring: los films japoneses Sadako 3D (2012, Tsutomu Hanabusa) y su secuela Sadako 3D 2 (2013, Tsutomu Hanabusa), el cruce con la saga The Grudge titulado Sadako vs. Kayako (2016, Kôji Shiraishi) y el reciente film norteamericano Rings (2017, F. Javier Gutiérrez).

NOTAS:
(1) En El Círculo: El Paso 5
(2) Veremos, en el estudio del reciente film Rings (2017, F. Javier Gutiérrez), el fenómeno de la globalización total del mito.
(3) Scifiworld, nº 57, enero de 2013, pág. 33

 

José Luis Carbón.

 

 

EL CÍRCULO. PASO 5: EL PRIMER REMAKE Y LA PRECUELA.

Por José Luis Carbón.

En este nuevo capítulo, se analizará:

-1999 –The Ring Virus -director: Kim Dong-bin

-2000 –Ring 0 -director: Norio Tsuruta

Carátula edición DVD

En el capítulo anterior veíamos cómo el año 1999 era productivo para la saga The Ring. Y no dejamos el año 1999 porque el primer remake del clásico de Hideo Nakata apareció en Corea del Sur, aunque con una participación japonesa en su producción, con el título de The Ring Virus o Ring 0. La dirigió Dong-bin Kim y también escribió el guión. Un guión en el que no realiza una copia del The Ring, versión Hideo Nakata, sino que más bien realiza una versión coreana sobre la versión anterior y sobre la novela. Como ya comentamos en el primer capítulo de esta serie, la historia original, que nace en una novela, se versiona, se transmuta en otro arte, el cinematográfico, y en diversos tiempos (desde la primera versión -1995- hasta la, de momento, última versión -2017- han pasado 22 años) y, por supuesto, nacionalidades e intereses diferentes.

The Ring Virus se publicitó como una nueva versión de la novela, aunque la producción no escondía que el argumento iba a ser calcado a la versión de Nakata. Para ser precisos, tendríamos que especificar que es casi calcado y, por suerte, en ese margen de libertad creativa nos encontramos con un film a descubrir, un film por momentos poético y con una protagonista (aquí sí se sigue la pauta de que sea una mujer, por eso de reflejar la costumbre oriental de que una madre sea más protectora con su hija) que por momentos conecta más con el sufrimiento mostrado por el masculino protagonista de la novela Kazuyuki Asakawa.

Primer día vs…¿hace falta especificar?

El personaje de Sun-ju, periodista que investiga la cinta de VHS maldita, está interpretada por Eun-Kyung Shin. Varias de las escenas del film, nos la muestran pensativa, expectante, en los primeros días de la maldición, cuando puede tener esperanza de que termine. Pero cuando la tragedia es inminente, sus ojos, so rostro, su cuerpo entero muestra ya el sufrimiento de una madre que teme por su vida y por su hija.

Vouyerismo en directo, “Psicosis” vs Flash-back granulado en “The Ring Virus”

Como señala el ya citado Julio Ángel Olivares en su estudio The Ring: Una mirada al abismo: “A pesar de que ciertos saltos demasiado drásticos en el argumento hacen que la ilación tensional no alcance cotas de transfiguración inquietante, la ambientación y la atmósfera de la cinta están muy conseguidas, rayanas en lo etéreo.”(1). En ese sentido es de anotar aquella secuencia flash-back en la que Eun Suh (antropónimo coreano para el japonés Sadako) se está duchando y un compañero suyo la observa cual Norman Bates hiciera con Marion Crane. La música, casi atonal de Il Won, el montaje fragmentado, la fotografía granulada en blanco y negro con tonos azulados, que acentúa más las miradas entre voyeur y observada, todo, en definitiva, en esa escena, hace ver el poder de Eun Suh. Y este poder lo puede sentir Sun-ju, no en vano el uso del flash-back es original: está observando una vieja fotografía en blanco y negro donde aparecen los actores donde trabajaba Eun-Suh y de ahí a la escena citada.

The Ring Virus ha sido, injustamente creo, considerada como un simple remake del clásico japonés The Ring (1998). Y es cierto que la escena emblemática en la que Sadako sale del televisor es difícilmente superable. Aunque la escena en que Sadako es violada y lanzada al pozo nos rememora la escena en la novela, por lo que se aporta ese nuevo elemento que cinematográficamente había sido obviado. Corea versus Japón. Es cierto que la cultura coreana y la japonesa son tan diferentes que se nota en el tono de ambas producciones (2).

Cartel film Ring 0 y portada inglesa Birthday

Ya acabando ya en el año 2000 nos toca visitar la tercera producción cinematográfica japonesa tras el díptico de Hideo Nakata. Y esta vez Sadako merecía ya la historia del cómo se convirtió en el yūrei que va a atormentar a más de un ser viviente, la precuela oficial: Ringu 0: Bâsudei, dirigida esta vez por Noroi Tsuruta, y con guión de Hiroshi Takahashi, ya responsable de las cintas de Nakata. Este film está basado en la antología de relatos que forman la obra Bāsudei, titulada en inglés Birthday. El relato del cual se ha extraído la trama general del film se titula Lemonheart.

Y tras todas las versiones de las que hemos hablado… ¿qué es lo que el público demanda y el negocio del cine también? Pues naturalmente lo que se conoce como precuela, es decir, el origen de toda una historia, el cómo empezó todo. Si ya en todas las versiones anteriores, sean cinematográficas o televisivas, recordemos, siete aproximaciones al universo de Sadako, el origen de la maldición se centraba en una serie de flash-backs sobre cómo la niña Sadako ya vivió esa opresiva vida, en escenas como aquella en la que su madre, Shizuko, mostraba sus poderes de clarividencia ante un nutrido grupo de periodistas y era puesta en ridículo ante todos cuando la acusan de fraude, por lo que la pequeña provoca la muerte de uno de ellos; o aquella en la que era atacada por el doctor Ikuma y lanzada al pozo. Ahora, en Ring 0 vemos la historia de Sadako en su juventud, tras pasar un tiempo en una compañía teatral. La serie Rasen nos personificaba una Sadako fuera de lo que se habían marcado los films y todas las subtramas habían enredado mucho la historia. Ahora conoceremos la historia de primera mano, en continuación con lo marcado por las dos partes oficiales de la saga. Y, como ocurre con todas las precuelas, la historia original puede cerrar su círculo, nunca mejor dicho para esta saga.

El problema que surge ante el nuevo film es ¿de qué Sadako estamos hablando? Porque el público, que ha visto ya en siete versiones, como hemos dicho, tomará diferentes posturas ante un personaje que en su original literario era más una entidad etérea que una presencia física, y que en los films de Hideo Nakata, recordemos ahora también, The Ring (1998) y The Ring 2 (1999), se muestra como ser fundamentalmente espectral y físico en el momento de cumplir su maldición. Tras estas encarnaciones era necesario humanizar a Sadako. Ring 0 lo hace a través de la actuación de Yukie Nakama, actriz y cantante pop que por momentos consigue no sólo humanizar al personaje, sino impregnarlo de una melancolía que presagia su final.

Sadako 1: la inocencia + Sadako 2: el horror= Sadako 1 + Sadako 2

Quizá el aspecto original en la trama es el hecho de presentar a dos Sadakos, algo que no está presente ni en la novela, ni en las versiones ya comentadas en anteriores entregas. Después de que Sadako matara a uno de los presentes en el escarnio a su madre, otra Sadako hizo presencia. La cara malvada, un Mr. Hyde que va a convertir el último tercio de la película que estamos comentando en todo un festival de horror.

En este punto es cuando nos podemos preguntar si, al visionar el origen de Sadako, todo lo que hemos visto antes cobra sentido. Ya desde el primer momento que aparece en pantalla empatía hacia la joven se hace evidente en sus silencios, sus miradas perdidas. Algunos críticos han visto una mala interpretación de la actriz Yukie Nakama. Es cierto que, en algunos momentos, esta contención interpretativa no va acorde con el avance de la historia (algunas escenas que transcurren en el hospital, por ejemplo) pero no es menos cierto que la Sadako que estamos viendo es aquella que ya se está fraguando antes de su muerte y conversión a yūrei, y que por lo tanto tiene todas esas contradicciones en su interior que la llevan a ser esa joven extraña, reservada y con esos poderes que no controla del todo. Es su pensamiento interno el que Noroi Tsuruta visualiza en imágenes diurnas de gran contención narrativa: en la escena en la que está con sus compañeros de teatro en un ensayo y la cámara nos la visualiza de espaldas, sus compañeros recibiendo la noticia de la muerte de la protagonista, y tras anunciar el director que la sustituirá Sadako, todos se apartan, y el movimiento de nuestra protagonista es lento, pausado, casi como un fantasma, el que como público sabemos que llegará a ser.

Las comparaciones con el mito del patito feo son relevantes en cuanto algunos de los presupuestos son más previsibles: la compañera que tiene celos de ella, los que la ven diferente y, por lo tanto, puede romper lo que está en equilibrio. Es quizá este elemento el que resulta ambiguo en la cinta que comentamos. La división entre una Sadako buena, capaz de curar enfermos, como señala el propio padre de la joven, y una Sadako maligna, que es capaz de destrozar el teatro donde actúa Sadako, en claro homenaje/plagio (escójase el que cada uno prefiera tras ver la cinta) a la Carrie de Brian de Palma, es uno de los recursos que flojean y de los cuales se podría haber sacado más jugo. Por cierto, no deja de ser curioso que tantas veces como se dijo que Koji Suzuki era el Stephen King japonés (y nada que ver un autor con otro a no ser que los dos escriben novela fantástica de terror), sea aquí, en esa escena, una de las pocas relaciones que podemos apuntar.

Sadako en su papel

Ring 0 se nos revela inquietante y con esa atmosfera turbadora de la que forma parte todo ese universo de venganza, muerte y deseo de vivir que es The Ring. La obra que están representando en el film es una adaptación del clásico Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960, Georges Franju), titulado aquí Máscara. Y es en esa obra de teatro, una obra dentro de otra, donde Sadako interpreta a la joven que muere pero vuelve a la vida con una cicatriz. Elementos que prefiguran lo que veremos en The Ring (1998).

Tras conocer la vida de Sadako antes de ser lanzada al pozo, ¿qué faltaba más? Conocerla mejor fuera de las fronteras japonesas o asiáticas, o sea, la internacionalización del mito. Y qué mejor que los norteamericanos para eso. Pero eso, como suele decirse, es otra historia.

En la siguiente entrega: El Círculo 6: el remake americano The Ring (La Señal)(2002) y secuela The Ring 2 (La Señal 2) (2005).

 

NOTAS:
(1) Julio Ángel Olivares Merino: The Ring, una mirada al abismo, Ediciones Jáguar, 2005, página 58.
(2) Sería interesante un estudio comparativo entre el terror chino-coreano-japonés en sus diferentes tramas argumentales y su plasmación cinematográfica

 

EL CÍRCULO. EL PASO 4: LAS SERIES TELEVISIVAS.

Por José Luis Carbón

En este nuevo capítulo, se analizarán las dos series televisivas:

-1999 –The Ring: The Final Chapter (Ringu: Saishûshô)

-directores: Fukumoto Yoshito, Hidetomo Matsuda, Yoshihito Fukumoto

-1999 –Rasen -director: Yoshihiro Kitayama

Volvemos al universo de Sadako, después de revisionar el material fílmico que la obra de Koji Suzuki dio hasta el 2000. En 1999 dos series de televisión y el primer remake, coreano, siguieron insistiendo en que no se deben ver cintas de video malditas y en el 2000 la precuela del boom de The Ring versión Hideo Nakata quiso buscar el origen de todo esa materia fílmica.

El logotipo de la productora.

El 7 de enero de 1999 la productora Fuji Television Network junto a la Kyodo Television emitió el primer capítulo de la serie televisiva basada en la novela de Suzuki titulada Ringu: Saishûshô y conocida internacionalmente como The Ring: The Final Chapter (justo dieciséis días más tarde se estrenaba en todo el país la secuela de Hideo Nakata The Ring 2). La cadena japonesa Fuji Television es importante en la difusión del anime japonés en todo el mundo gracias a Dragon Ball, Ranma ½, Yu Yu Hakusho, Rurouni Kenshin, Digimon, Hellsing, One Piece, Dr. Slump y muchas más series (algunos que tenemos ya una edad siempre recordaremos con melancolía…vale, lo diré: Heidi y Marco). El éxito de ventas de la novela de Suzuki y del film de Hideo Nakata hizo pensar a la cadena que todavía podía estirarse el chicle hasta doce capítulos. El éxito fue inmediato.                                          

El formato televisivo permitió cambiar el tiempo que disponían aquellos que se aventuraban a ver el video maldito: trece días en lugar de una semana. Pero claro está que a pesar de que se sigue la trama fundamental de la historia original de la novela (el periodista Akasawa que investiga la extraña muerte de unos adolescentes, el descubrimiento de la cinta, el descubrimiento de la maldición y cómo salvar tu vida y la de tu hijo) los cambios son necesarios por dos motivos: uno, nombrado más arriba, porque se tiene que explicar la historia en 540 minutos; y dos, el público quería ver otras tramas, una expansión del universo ringniano, que podríamos decir ya a esas alturas

La serie The Ring: The Final Chapter, a mi modo de ver, cumple bien con el objetivo de respetar la idea central de toda la historia y su tema principal, el de la muerte y cómo nos aferramos a la vida y a la vez de incorporar unas tramas argumentales que enriquecen toda la historia.

La serie es, en ese aspecto, una nueva versión de la novela, y a la vez un remake de la primera plasmación visual de la obra de Suzuki, el telefilm Ringu (1995). De hecho el primer capítulo es casi literalmente la primera parte tanto el telefilm como de la novela. Kazuyuki Akasawa (interpretado de forma convincente por Toshiro Yanagiba) decide investigar la muerte de varias personas que tienen en común el haber muerto a la misma hora y de un supuesto ataque al corazón. La investigación le lleva al descubrimiento del video maldito, su visión y, como es de esperar, la lucha contra el tiempo por conseguir la forma de evitar o vencer a la maldición.

Akasawa ante el video maldito.

Y decimos que es casi literalmente porque se añade una trama argumental que será la que dé juego a toda la serie: Ryuji Takayama (recordemos que en la novela es el personaje que acompaña a al periodista Asakawa en su investigación, y en las diferentes versiones cinematográficas y televisivas fue tomando diferentes matices; en nuestra serie está interpretado, muchas veces sobreactuado, por Tomoya Nagase) es un popular vidente que, en pleno programa televisivo sobre los poderes mentales y maldiciones, lanza una apuesta al también famoso profesor Kaneda, contrario a la existencia de tales fenómenos, en la que afirma que en una semana éste estará muerto. Junto a este personaje nos encontramos con Mai Takano (interpretada magistralmente por Akiko Yada), hermana del anterior, perturbada por un trauma infantil y que presenta una de las nuevas tramas en esta serie que se cruza con la historia de Sadako.

Uno de los aspectos que más llama la atención de esta nueva vuelta de tuerca sobre la historia de Sadako es la de que el video maldito a simple vista no lo es tal. Me explico. Antes de que el personaje de Akasawa vaya a investigar al hotel donde su sobrina y unos amigos fueron a pasar un par de días y vieran el video, una compañera de trabajo, Akiko, le comenta que está en boca de todos una leyenda urbana que afirma que un video de la famosa cantante Matsuzaki Nao (nombre real de la actriz y cantante japonesa) hace que quien lo vea se muera. Es curioso que se utilice un fragmento del famoso video-clip de la canción Shiroi Yo en un momento en que los cantantes pop japoneses eran aclamados por los fans como dioses. 

Video-clip “Shiroi Yo”

El hecho de que ese video pudieran verlo miles de jóvenes lo hacía mucho más peligroso ante la supuesta maldición. ¿Y qué papel juega Sadako en este nuevo video? La respuesta la tenemos en lo que la cultura japonesa es algo que de tanto en tanto nos tiene acostumbrados, en series infantiles o canciones pop. ¿Algún lector recuerda hace muchos años, a finales de los 90, la polémica surgida en torno a un capítulo de la serie Pokemon donde las imágenes brillantes provocaron ataques de epilepsia a cientos de niños en Japón? Un elemento que en la serie que estamos analizando es de lo más original de este universo: la imagen subliminal. Un video dentro de otro, la matrioshka que descubre Asakawa en el segundo capítulo gracias a Takayama y en el que podemos ver un bebé, una mujer mirándose al espejo y el aviso de que si ves esto morirás en trece días. El hecho de que The Ring sea la historia de una maldición, llevada a cabo a través de la visión de unas imágenes creadas por la misma Sadako, y de la lucha humana contra la muerte, no puede ser más sintomático que la visión inocente de un video-clip musical se convierta en una sentencia de muerte para quienes no han de morir todavía. Por cierto, una vez vista la serie recomiendo ver en YouTube el video-clip completo de la canción Shiroi Yo, todo un espléndido documento visual, muy metafórico y con unas imágenes muy ringnianas.

Otro aspecto que merece ser remarcado es el hecho de poder ver día a día el sufrimiento del protagonista por evitar la maldición de Sadako. Pasamos de la alegría al dar un paso positivo a la tristeza y melancolía al dar un paso en falso. Para los amantes de las series televisivas de los últimos años puede ser toda una sorpresa el poder verla hoy en día. Tiene un tempo narrativo que le va bien a la trama argumental. Los capítulos se encadenan unos a otros con un ritmo adecuado. Y a pesar de que la trama es por todos conocida, algunos capítulos son excelentes. El capítulo octavo, por ejemplo, es uno de los mejores. Todo el drama de los personajes se muestra aquí, sin estridencias, con una música coherente con los sentimientos de Akasawa, Akiko o Takayama, y con unos diálogos concisos y contundentes: Akiko le pregunta a Akasawa qué puede hacer para ayudar o dar con la solución a la maldición. Puede parecer un diálogo poco original o intrascendente. Pero para nada lo es cuando has estado conviviendo con la lucha personal de ambos protagonistas durante siete capítulos anteriores. Y el capítulo final lleva a las últimas consecuencias lo que ocurre con el hijo de Akasawa y que fue obviado en el film de Nakata.

La serie The Ring: The Final Chapter es como una versión extendida de la trama principal de The Ring. Contra todo pronóstico, y sin ser una obra maestra (ni fue esa su intención), es muy respetuosa con el material que tiene entre manos. Un material fantástico que se convierte en un drama. De hecho, podríamos hablar de un drama con elementos sobrenaturales.

El éxito en Japón de la serie hizo que una segunda parte rápidamente se llevara a cabo. Al igual que The Ring versión Nakata tuviera una secuela no oficial (que adaptaba, recordemos, la segunda novela de Koji Suzuki), The Ring: The Final Chapter tuvo como secuela la serie Rasen, producida de nuevo por Fuji Television Network. Rasen, la nueva propuesta televisiva, se alejó conscientemente de su predecesora al tener presente la vertiente sobrenatural de toda la trama y llevándola al extremo argumental en el que cada episodio iba a ser un no va más de la historia.

Rasen, la serie, orbita sobre el tema de la paternidad, omnipresente en la novela y en cada una de sus adaptaciones, tanto en cine como para televisión. Pero en este caso la paternidad es presentada de una forma especial: Ando Mitsuo (interpretado de forma convincente por Kishitani Goro), profesor en la enseñanza secundaria, perdió a su hijo al no poder salvarlo de ser ahogado en el mar, pero su mujer, ingresada en un centro psiquiátrico, lo cree todavía vivo, por lo que nuestro protagonista la visita ejerciendo todavía de padre.

Este hecho condicionará toda la trama de la serie y conectará con una parte de la novela primigenia de Koji Suzuki y con la totalidad de la segunda novela Spiral. Recordemos que ya la historia fue contada en el film Rasen (1998) ya comentado en la entrega 3.

Portada de la segunda novela de la saga.

Ver cada uno de los capítulos de Rasen, a diferencia de su antecesora, The Ring: The Final Chapter, es asomarse a un montaña rusa de tramas y subtramas argumentales que en algunos momentos pueden perjudicar el relato, pero que en la mayoría se acaban integrando en una historia que va mucho más allá que la adaptaciones anteriores: Sadako quiere vivir en nuestro mundo físico y la frontera entre la vida y la muerte se desvanece cuando la ciencia entra en acción.

Pero ahora ya no tenemos una cinta de video maldita que circula libremente para todo aquel desdichado o desdichada que quiera verla. La maldición circula por Internet. Es la primera vez que vemos que las imágenes están grabadas en un disco compacto. No podemos evitar pensar, al ver el interesante capítulo 5, en el que la maldición de Sadako puede ser enviada al mundo entero a través de la televisión, en el tema de la globalización y el terror.

¿Sadako vía WhatsApp?

Rasen se emitió en 1999. En dos años el mundo conocería un nuevo tipo de horror tras el 11-S. Ya las ficciones cinematográficas desde los años 50, en plena guerra fría, alertaban del horror universal (o lo que como sinónimo podemos decir horror norteamericano; por cierto, ahondaremos más en esta cuestión cuando nos enfrentemos al primer remake americano, en el 2002, The Ring –La Señal) a través de la radio. El medio como elemento clave en todo este entramado sobrenatural, la aldea global, en palabras de McLuhan, que Sadako necesita para expandir su maldición.

A pesar de estar producidas las dos series que estamos comentando, Rasen, frente a The Ring: The Final Chapter, muestra la ciencia-ficción de una forma mucho más patente. Será la ciencia y la tecnología la que devuelva a la vida a Sadako. Ya desde el mismo momento en que el personaje de Aihara Natsumi (interpretada por Yoshimoto Takami), exalumna de Ando e investigadora, ayuda al profesor en su búsqueda de la verdad, nos encontramos con una serie de acción, muy del estilo de las aventuras paranormales de los agentes Mulder y Scully en Expediente X (muchas de las escenas de ambos personajes son un calco de la serie de Chris Carter: búsqueda de pistas en lugares abandonados, con sus linternas en la oscuridad, tonos azulados… y que la serie fuera todo un fenómeno en Japón…¡también ayudó!).

La nueva Sadako serie

La serie contiene más dosis de terror que la precedente y está bien dosificado su uso: atención a un momento sublime del imprescindible capítulo 8, donde Ando ha de tomar una decisión trascendental en su vida privada y para el resto del mundo. Y es que el drama personal que vive el protagonista es parejo al vivido por el padre protagonista en The Ring: The Final Chapter: en ambos casos la lucha entre los deseos como individuo y el bien común con la humanidad (honor, sacrificio, elementos recurrentes en toda la tradición oriental) la sentimos, la vivimos, en una historia que, por muy fantástica que se nos antoje, conecta con todos nuestros miedos más profundos, como ya dijimos en entregas anteriores y no podemos obviar en todas las entregas, como es el de morir i/o perder a un ser querido.

Aihara y Ando.

Para todos aquellos y aquellas que quieran echar un vistazo a las dos series que acabamos de comentar, pueden visionarlas en YouTube, con subtítulos en inglés (1). La calidad no es muy buena, pero vale la pena sumergirse en dos series interesantes, curiosas, que incluso pueden asombrar en más de una ocasión, aunque también podamos ver cierta repetición de ideas tanto visuales como argumentales (algo que podríamos achacar a muchas de las series que se emiten actualmente: a mi mente vienen las dos últimas temporadas de The Walking Dead…y ya que nos animamos, descarto para esta aseveración la sublime, inclasificable y ya obra maestra de nuestro tiempo, la tercera temporada de Twin Peaks).

La que comentaremos en la siguiente entrega: El Círculo 5: el remake coreano de 1999 The Ring Virus (dirigida por Kim Dong-bin) y la precuela oficial Ring 0 del año 2000 (dirigida por Norio Tsuruta)

NOTAS:

  1. En el canal Rare Ringu se pueden ver tanto las dos series que hemos comentado y la primera adaptación de la novela que ya analizamos en la primera parte de esta serie. Ringu (1995).

 

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EL CÍRCULO. El paso 3: La versión que cambió el cine de terror y sus secuelas directas.

Tercera parte de la serie de artículos donde analizamos la obra cumbre del terror japonés.

Por José Luis Carbón.

1998 -Ringu (The Ring)                     -Director: Hideo Nakata

1998 -Rasen (Ring: The Spiral)         -Director: Joji Iida

1999 -Ring 2 (The Ring 2)                 -Director: Hideo Nakata

 

AVISO DE SPOILERS

De sobras es conocido para todos los aficionados al cine fantástico y, en particular, a los amantes del terror que una cinta como The Ring (Ringu, 1998, dirigido por Hideo Nakata) representó el nacimiento para el mundo occidental del terror oriental. Fue el pistoletazo de salida de lo que a partir de ese momento se llamó J-terror (expresión que sólo quiere decir “terror japonés”, ¡qué cool queda decirlo abreviado!) con todo el boom de películas de terror japonesas que a partir de ese momento inundaron festivales y cines por toda Europa y Estados Unidos.

Ya Mark Cousins, en su celebrada Historia del Cine (1) nos dice que en The Ring “se combina elementos de El Exorcista con espectros de Mizoguchi en una de las mejores películas de terror con una mujer como protagonista”. Bien, dejando de lado la referencia al hecho de que la protagonista sea mujer (recordemos que en la novela original de Koji Suzuki era un hombre) es interesante el hecho de que aluda a referencias tanto occidentales (el clásico imperecedero de William Friedkin) como los propio orientales en el caso de Mizoguchi, y más en concreto su obra maestra Cuentos de la luna pálida.

Voy a decirlo ya: The Ring (1998) es una obra excepcional, un clásico en toda regla. Y como todos los clásicos sigue teniendo validez el verla en la actualidad, en su caso, dos décadas después. A pesar de que el cine fantástico de terror, en el subgénero de los fantasmas, haya tenido un pasado lleno de obras maestras y referenciales en todas las décadas (La caída de la casa Usher, dirigida por Jean Epstein, en los años 20; Sobrenatural, dirigida por Victor Halperin, en los 30; Al caer la noche, film de episodios, en los 40; para los 50 ya hemos nombrado Cuentos de la luna pálida; en los 60 una joya como Suspense, de Jack Clayton, seguramente la mejor de las numerosas adaptaciones de la inmortal obra de Henry James Otra vuelta de tuerca; La leyenda de la casa del infierno, de John Hough, con guión de, no podía faltar, Richard Matheson;  la siempre reivindicable Al final de la escalera, dirigida por Peter Medak inaugurando la época ochentera, y por cierto, que el final de esta maravilla recuerda a muchos el final de The Ring, pozo incluido; en los 90 una película como Candyman hacía saltar butacas y ya la generación milenial descubriría que directores españoles podían asustar al personal: Los Otros, de Alejandro Amenábar…¡perdón por tan largo paréntesis, la cita de estas maravillosas películas lo merecía!), lo cierto es que el film de Hideo Nakata fue algo nuevo para el espectador occidental. Como bien comenta José Manuel Serrano en su referencial obra Horrormanía, enciclopedia del cine de terror (2) nos dice al respecto: “Desde Japón tenía que venir una película que aportara un halo de aire fresco al tan enquistado cine de terror, especialmente yanqui”. También para el oriental en cierta medida fue nuevo, en cuanto nueva relectura del viejo folklore japonés en los conocidos yorei, esos fantasmas que vuelven de entre las sombras del más allá para vengarse o complicar la vida de los vivos. Que fueran en su mayoría mujeres, vestidas de blanco, con el pelo largo y negro no deja de ser sintomático de una cultura que nos era hasta muy pocos años lejana, y no sólo en el espacio.

Dentro de los yurei tenemos a los onryo, el fantasma japonés más popular, el que lleva su maldición hasta las últimas consecuencias, y Sadako uno de sus más característicos personajes.

Como ya comentamos en el capítulo anterior, la trama de The Ring, novela, sigue la investigación del periodista Kayukuzi Akasawa de unas muertes extrañas, causadas por la visión de un video maldito. Y la película cambia el sexo del protagonista en Reiko Akasawa, aparte de unas cuantas concesiones como el hecho de que la matara su padre (en la novela fue un médico que trabajaba en hospital donde estaba ingresado el padre), que los poderes de Sadako estén más limitados en la novela. Vimos también que la primera adaptación en formato telefilm sí seguía a pies juntillas casi toda la novela. Pero la versión de 1998 revela una nueva trama que dará pie a toda una saga como vamos a ver a continuación y a todo un universo, podríamos decir paralelo, en el que los remakes van a dar nuevas lecturas de este mundo sobrenatural lleno de terror, horror y tristeza.

La mayoría de los que han alabado la película hablan de su atmósfera. Y no les falta razón. The Ring (1998) es una película que crea un clima sugerente, en el que todo te va llevando en busca de lo mismo que quiere averiguar la protagonista (la solución a un enigma) y, además, como espectadores oímos, vemos, percibimos mucho más que los propios personajes. En un juego meta cinematográfico visionamos a Reiko visionando  la cinta maldita, y de ahí surge la empatía en la búsqueda de la verdad. Como bien expresa el crítico italiano Pier Maria Bocchi, recogido en el volumen Cine fantástico y de terror japonés (1899-2001) (3): “El aire y la atmósfera quedan paralizados, absorben la lógica y anulan la sonoridad del lenguaje. Los personajes –y el espectador- fluctúan en un mundo donde las cosas que deben comprenderse, las cosas que deben descubrirse no pueden descubrirse, porque todo es al mismo tiempo negro-transparente-invisible.”

Resulta curioso que ahora mismo que vivimos una época donde los digital mueva nuestras vidas y los ultra-mega-hiper-super HD o imagen en 4K se presentan como lo más novedoso (hasta que aparezca algo mejor, faltaría más!) visionar The Ring supone toda una experiencia cinematográfica, y por ende, también vital. El hecho sobrenatural que hace que Sadako imprima las imágenes en una cinta analógica es algo puramente circunstancial (recordemos que la novela se publicó en 1991, cuando el VHS dominaba el mercado –el DVD no se comercializó de forma masiva hasta 1995). Yo mismo he sido testigo, al pasar la película en una sesión de cine fórum escolar, en 2010, de reacciones muy curiosas de los adolescentes: recuerdo que tras la película la mayoría comentaba qué hubiera hecho si supieran que unas imágenes podrían matarte, y de ahí el tema derivaba a cómo ciertas imágenes pueden perturbar nuestra mente.

Un estudio fundamental de la película es el de Julio Ángel Olivares Merino: The Ring Una mirada al abismo (4), obra fundamental que no sólo estudia la película sino todo lo que representó en su momento, punta de lanza de un nuevo terror cinematográfico. De forma magistralmente poética este estudioso del terror, en todas su manifestaciones, nos define The Ring en estos términos (5): “El filme de Nakata encadena marcos de silencio y suspiro, cuadros en los que se inserta o se “anillan” otros enmarques, dándose eso que hemos venido a llamar juego de espejos, de reflejos –como una poética de la autorreflexión, tan característica de lo posmoderno-, siempre con el constante flujo y reflujo desde la realidad hasta lo irreal, desde lo virtual a lo tangible y sensible, dimensiones no desvinculables entre sí”. No puedo estar más de acuerdo.

The Ring ya forma parte de esas películas que forman parte del imaginario colectivo, con imágenes ya icónicas, como la de Sadako, en el aterrador clímax final, en el televisor, saliendo del pozo para salir literalmente por la pantalla (que la película utilizara elementos occidentales nunca fue discutido: o Poltergeist (1982, Tobe Hooper o Videodrome (1983, David Cronemberg) contienen escenas de ese calibre).

Y como no teníamos suficiente con el impactante final donde Sadako se deja ver y Reiko se dirige a salvar a su hijo (que vio accidentalmente la cinta maldita), los espectadores japoneses que el 31 de enero de 1998 disfrutaron con la obra fílmica de Hideo Nakata pudieron disfrutar del doblete al ver la secuela directa de The Ring en una de las historias cinematográficas más curiosas de la historia del  cine. La secuela se tituló Rasen (en Inglaterra se retituló  The Spiral, como se conoce algunas ediciones en DVD y Blu-ray), dirigida por Joji Iida y con varios de los protagonistas de The Ring. Esta continuación es la gran desconocida de toda la saga. Y ello se debe, principalmente a las malas críticas en el momento de su estreno, al hecho de que se desmarcara de su predecesora en cuanto a ambiente y tono, y por el hecho de que Hideo Nakata rodara otra secuela directa titulada, para eludir el film de Iida, The Ring 2 (1999).

Es Rasen, cuanto menos, un film atípico. Basada en el segundo libro de Suzuki, Spiral, publicado en 1995, se nos presenta la historia justo tras el final del film de Nakata: Ryuji Takayama es asesinado por Sadako y Reiko va en busca de si hija para salvarlo. En Rasen, Mitsuo Ando, patólogo, ha de hacer la autopsia de su amigo Ryuji. Ando vive obsesionado con la trágica muerte de su hijo (observamos cómo el tema de la muerte de un hijo es recurrente en la obra de Suzuki y en gran parte de la saga: es el tema del miedo al perder a un ser querido, el horror ante lo que se considera anti natura: sobrevivir a un hijo). Conoce a la amiga de Ryuji, Mai Takano, que tiene el poder de ver el sufrimiento de los demás (por supuesto, ve el de Ando). ¿Y qué es de Sadako? Naturalmente un yurei siempre clamará venganza, algo que hará a partir del diario que escribió Reiko, y del que surgirá un nuevo virus, que se esparcirá por todo el mundo a partir de la publicación del diario. Así, todo el que lo lea se contagiará. Lo que en The Ring era la visión del video, ahora será la lectura del diario.  Muchos críticos no entendieron este cambio de rumbo. Sadako aparece en algunas secuencias, aunque el verdadero protagonismo es el de Mai Takano. Ando hace el amor con Mai, lo que desencadena lo más surrealista del film: Sadako necesita un cuerpo para poder renacer de nuevo, oportunidad dada por Ando. Realmente a partir de eso momento entramos más en la ciencia ficción que en el terror. A veces criticamos la secuelas que son realmente un calco de la original, y Rasen quiso distanciarse expresamente. Pero una cosa es eso y otra que todos los elementos tengan su papel en la obra cinematográfica y en este caso la trama juega a muchas bazas, bascula entre la ciencia ficción y el terror , y no falta el drama, sin decantarse por ninguna, hace que nos planteemos más preguntas en lugar de dar algunas respuestas. El final es si cabe más surrealista: Sadako junto a Ryuji, en una especie de limbo, ante Ando, muestra lo que le puede pasar a la humanidad cuando den a conocer el diario de Reiko. Un  nuevo orden, o nueva carne que diría David Cronemberg (salvando las distancias), está servido. Pero no todo es negativo. Uno de los aspectos más interesantes de esta entrega es que, al volverla a ver, y una vez vista la secuela que preparó Hideo Nakata, entramos en una especie de What If…? que titularon los de la Marvel en el mundo del cómic cuando explicaban la historia que hubiera ocurrido si algunos acontecimientos no hubieran tenido lugar, qué juego dan los universos paralelos en la ficción!!! Por eso asistimos a esa continuidad de la historia y que hace que veamos a los mismos personajes (interpretados por los mismos actores, Mai Takano interpretada por Miki Nakatani, Ryuji Takayama interpretado por Hiroyuki Sanada, lo que refuerza ese universo alternativo). Este film daría pie a una serie de televisión.

Todos los sinsabores de esa secuela quedaron olvidados cuando Hideo Nakata fue contratado de nuevo para rehacer la franquicia con lo que se conoce como la secuela oficial de la original: The Ring 2 en 1999.

De nuevo volvemos a oír la música de Kenji Kawai, que también trabajó el sonido en las dos películas de Nakata, con esa atmósfera que impregna toda la historia y con los momentos cumbres llenos de terror y espanto repartido entre los sintetizadores y lo sinfónico, que hacen de The Ring 2, de nuevo, una experiencia visual interesante, aunque no son pocas las voces que la consideran como poco digna de su predecesora. No coincido con lo apuntado en el volumen Cine fantástico y de terror japonés 1899-2001 (6) donde se apunta: “en lugar de prolongar o enriquecer la anterior, en cualquier sentido, más bien vulgariza sus aciertos” porque entiendo que el verbo vulgarizar es demasiado extremo y no hace justicia a toda la atmósfera creada de nuevo por los sonidos, la música, la interpretación verosímil y algunas escenas. También es cierto que tras el impacto de la película original era difícil seguir en la misma línea y ser original.
La trama sigue, como lo hacía Rasen, justo donde terminaba The Ring. El protagonismo vuelve a recaer en Mai Takano, quien conecta con el hijo de Reiko, nuevo receptáculo de la maldad de Sadako. Más personajes enriquecen la historia, como la de Masami Kurahashi, una amiga de la sobrina de Reiko, recluida en centro psiquiátrico al ver a Sadako (cuando mató a sus amigos) y que Mai y el periodista amigo de Ryuji visitan, o el médico del centro, el doctor Kawajiri, que es el que va a intentar liberar al mundo de Sadako. Vueltas de tuerca en un final impactante en el descenso pozo, cual remedo de la inmortal obra de Dante La Divina Comedia, donde el fantasma de Ryuji aparece para absorber el mal de Sadako que pueda haber en su hijo y Mai en lucha para salir con el hijo de Reiko, Yoichi, de ese virus de maldad que se extiende sin mesura.

Para el anteriormente citado Julio Ángel Olivares Merino, The Ring 2 “gana en la expresión de los registros emocionales” (7), algo lógico si ya hemos compartido con ellos toda su experiencia con el mal desde la primera parte, aunque en sentido negativo critica que no aporte “algo que no sea la estilización gratuita e innecesaria de muchos de los puntos argumentales de The Ring” (8). La revista de cine fantástico Scifiworld dedicaba uno de sus números (9) a la figura de Hideo Nakata y señalaba que The Ring 2 “deja de lado el terror durante la mayor parte del metraje, a excepción de escenas concretas muy bien repartidas, otorgando todo el peso de la trama a la investigación y la búsqueda de un remedio que termine finalmente con el mal que Sadako ha generado.”

El mal se ha instalado en el mundo ficticio, como hemos visto hasta ahora, por un telefilm y la primera película con sus dos primeras secuelas (cómics aparte). Y ese mundo ficticio se reinstala en nuestra mente, en ese subconsciente donde los miedos tienen siempre un lugar privilegiado. El arte reproduce la vida y la muerte. Y es el miedo a la muerte, esa desconocida, la que se activa cuando sabes que tus días están contados, como en las víctimas de Sadako. Y no sólo eso: el miedo a la muerte se vuelve peor cuando temes la pérdida de un ser querido, de un hijo, como ya hemos comentado más arriba. Lo hemos visto en cada una de las entregas de esta saga. Pero la saga continúa.

NOTAS:

(1)   Mark Cousins: Historia del Cine, 2005, Ed. Blume, pág. 475

(2)   José Manuel Serrano Cueto: Horrormanía, Alberto Santos Editor, 2007, pág. 330

(3)   VVAA: Cine fantástico y de terror japonés (1899-2001), Donostia Kultura, 2001, págs.. 192-193

(4)   Julio Ángel Olivares Merino: The Ring, una mirada al abismo, Ediciones Jáguar, 2005

(5)   op. cit. Pág. 150

(6)   op. cit. Pág. 192

(7)   op. cit. Pág. 52

(8)   op. cit. Pág. 55

(9)   Scifiworld, nº 57, enero 2013, pág. 31

 

Próxima entrega: El Círculo 4: las series de televisión, Ring: The Final Chapter (1999) y Rasen (1999), el remake coreano The Ring Virus (1999) y la precuela Ring 0 (2000).

 

El Círculo: Paso 2 (2ª parte) Las palabras cobran vida: La novela y su primera adaptación en RINGU (1995)

Segunda parte de la serie de artículos dedicados a The Ring.

Por José Luis Carbón Tirado.

En 1991 se publicaba en Japón la novela Ringu, del autor Koji Suzuki (nacido en 1957). Rápidamente se convirtió en lo que ya popularmente se conoce como best-seller. Ya sabemos que un gran nivel de venta no está relacionado con su valor artístico. No obstante, también es cierto que puede darse el caso de novelas superventas con una calidad literaria fuera de toda duda. En nuestro caso, hay, como es de esperar, opiniones para todos los gustos. En mi caso estoy entre los que considera Ringu una buena novela a la que le faltan algunos puntos para ser considerada como excelente. Nota a tener presente: mi desconocimiento de la lengua japonesa condiciona la lectura en una traducción al castellano (la de Javier Calvo, para la editorial Mondadori) que hace que no podamos disfrutar de la obra al 100%. Las metáfora, los dobles sentidos, los tempos narrativos, en fin, todo lo que tiene que ver con las palabras, se pierde, huelga decir, en una traducción, por lo que en algunos momentos, durante la lectura de la obra, podemos tener siempre esa sensación de que nos perdemos algo.

Para aquellos no que no hayan leído la obra vaya el primer apunte: leer la novela después de haber visto la película, o películas, tiene su lado bueno: volver al origen de todo, al parto de Sadako. De hecho, en mi caso, y en el de la mayoría de aquellos o aquellas que conozco, hambrientos de literatura y cine fantástico y de terror, me leí la novela después de haber conocido visualmente varias entregas de la saga. Eso es algo anecdótico, en cualquier caso. Si no hubiera leído la novela, no cambiaría la opinión que tengo de las películas. O viceversa.

La novela se inicia de la forma más directa posible. La información justa para situarnos en un paraje urbano actual (el de 1991 no dista mucho del de 2017, acaso más luces de neón y un móvil para cada ser viviente, cuando el sol deja de ser naciente). Un piso en Yokohama. Una joven, Tomoko Oishi, en casa, sola. Es verano. Hace calor. Demasiado calor aunque fuera verano. Tomoko siente dolor en el pecho. Teme a algo o alguien relacionado con algo que le pasó. Algo que le pasó a ella y a unos amigos. Como podemos observar, ya de entrada nos situamos en la esfera de lo que se conoce como ghost story, las  maldiciones, junto con otro gran tema de la literatura fantástica: la haunted house. De tanto una como de otra, grandes fuentes de todo el fantastique, bebe Ringu. De eso y de lo que se llama leyenda urbana.

Este collage de elementos es el que configura la novela de Suzuki y el que condiciona parte de su contenido. ¿Es original la novela? Naturalmente, el tratamiento que se le da a los fantasmas o a los elementos que aparecen en las casas encantadas (y dentro de ellas, las que tienen como protagonista a un pozo) sí podríamos considerarlo novedoso (imagen creada en la mente y grabada en una cinta VHS). Por lo tanto, el hecho de leer la novela ahora nos quitaría ese elemento ¿sorpresa? Puede ser. Pero al leer la novela te mueves en un terreno siempre apasionante: el ir viviendo todo en tu pensamiento en un tempo subjetivo, el que tú marcas, el que visualizas en esa película, una nueva versión que nos hacemos si hemos visto la versión de Nakata. Y por eso recomendaré leer la novela sabiendo que es la ficción de la que parte todo. De lectura ágil, directa (domina el diálogo en buena parte de los momentos más angustiosos de la trama), la novela logra transmitir el terror de forma paulatina a medida que vamos descubriendo más sobre la maldición de Sadako. Como muy bien apuntó Andrés Díaz Hidalgo en 2015 (1): “El libro transmite con gran maestría, gracias a la prosa de Koji Suzuki, una sensación de opresión y horror que se va incrementando lentamente. Como si fuese testigo del fin del mundo, el lector tiene la impresión de que ese mal que crece y se aproxima a Akasawa y su familia, como un gigantesco monstruo, no va a poder ser contenido.” La perspectiva del tiempo (26 años de su publicación) hace que podamos criticar ciertas escenas ambiguas (en el personaje de Ryuji, del que se dice que violó en secundaria a una chica y más adelante que no había tocado a ninguna mujer) o momentos muy repetitivos como el esquema narrativo en el que Akasawa, el periodista que investiga los extraños sucesos que rodean la muerte de unos jóvenes, en el que está su sobrina, va descubriendo poco a poco todo el misterio de Sadako casi página a página, sin descanso, a partir del video maldito que él mismo vio, en cada una de sus breves escenas.

Cuatro años después de la publicación de la novela, en 1995, la productora japonesa Fuji Television Network produjo para el incipiente mercado del Laser Disc el film Ringu, dirigido por Chisui Takigawa, su segundo trabajo tras la interesante serie de terror Yo nimo kimyo na monogatari (1990-1992).

Recordemos que el Laser Disc fue el primer sistema de almacenamiento en disco óptico que se comercializó en el mundo. De hecho, fue mucho más popular en Japón que en los USA. Y de hecho se hizo muy popular esta primera versión de la historia de Sadako en Laser Disc.

El film Ringu (abreviación de su título original: Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen) se presentó en l cadena de televisión Fuji Film y más tarde se editó como Ring:Kanzenban (la palabra japonesa kanzenban sería el término que se usa para referirse al lanzamiento especial de una obra impresa o fílmica). Así en esta nueva edición, lo especial aparece en algunas escenas de desnudos. No conozco edición en DVD pero sí se puede ver en el canal YouTube (2) la versión íntegra con subtítulos. Aunque la imagen deje mucho que desear, al menos puede verse completa.

El film, telefilm o TV-movie, como aparece en diferentes páginas web o blogs, es la única versión conocida que sigue casi línea a línea la novela de Koji Suzuki. Y eso es precisamente lo que la hace tanto innecesaria como interesante: innecesaria porque a excepción de algunas escenas, el resto es plano, sin alma, un encadenado de secuencias que en una novela al ser leída atraen de una forma distinta pero al ser vistas no atraen; interesante porque al ser la primera versión, podemos comparar con el resto de versiones, ver la lectura de la obra en su mismo contexto histórico y social.

La novela es un thriller con momentos de terror. Esta primera versión busca el terror más efectivo. Como comenta con gran acierto Mark Hodgson en su blog Black Hole (3): ”It’s fascinating to watch one of the greatest ever ghost stories being treated like a bad horror movie. Over-the-top camerawork, flashing lights, and exaggerated acting all demonstrate perfectly how not to film Ring”. En efecto, Ringu es efectista, ya desde sus primeras imagines, en las que el compositor Yoshihiro Ike (uno de los más prolíficos compositores japoneses) marca en sus tonos lo sobrenatural, con ascensos de volumen, ambiente opresivo con el estilo electrónico, muy a lo Goblin en las primeras películas de Dario Argento (no es casualidad que films como Suspiria –1977- o Tenebre -1983- hubieran sido auténticos éxitos en Japón). Lo que pasa es que si en los films del maestro italiano la música era un buen amante de la imagen, en nuestro caso, Ringu, flojea, chirría en la mayor parte del metraje.

Sólo en varias escenas aflora verdadero cine y parte del espíritu de la obra de Suzuki:

-la escena en la que Akasawa ve el video maldito

-la escena en la buscan los restos de Sadako en el pozo

-la escena en la que Ryuchi ve el espectro de Sadako

En la primera escena, Akasawa, periodista interpretado, y a la vez sobreactuado, por Katsunori Takahashi, ve el video maldito que ha producido varias muertes. En el hotel da al play del VHS y todo a su alrededor cambia de color, de forma, la pantalla traspasa más allá (algo que el film de Hideo Nakata llevará hasta sus últimas consecuencias). La planificación de esa escena es interesante. Y por una vez, la música está en consonancia con la imagen, lo mismo que el excelente trabajo de sonido. Una lástima que no hayan tenido esto en cuenta para otras secuencias menos efectivas pero no menos trascendentales en la búsqueda de la verdad por parte de Akasawa y Ryuchi. Y la interpretación, en esa sobreactuación, en esta escena irónicamente se convierte en adecuada. Lo que ve en el video es literalmente lo que se dice en la novela. Uno de los temas de la novela, la vampirización de la imagen, lo observado como nueva realidad, está aquí presente. Somos lo que vemos. Nacemos y morimos con las imágenes. Y en la historia del video maldito, literalmente es ver su contenido, y morir. La muerte desde el más allá.

La escena en la que tanto Akasawa como Ryuchi (interpretado, y en este caso, magistralmente, por Yoshio Harada) buscan los restos de Sadako en el pozo es de las más interesantes de la película. Llegamos ya a ese momento donde todo lo que han podido averiguar el periodista Akasawa y el profesor Ryuchi ha de tener sus frutos en los restos de Sadako, lo que esperamos como público, lector o espectador. El pozo, ese símbolo de portal al inframundo, se convierte en metáfora de la maldad humana. En la novela fue lanzada a él en un acto de suicidio: Nagao, doctor que cuidaba de su padre, sintió un deseo incontrolable de poseerla, y al descubrir que poseía feminización testicular, se alejó, pero Sadako entró en su mente y éste, al sentir miedo, la lanzó viva al pozo.

En la versión todo esto aparece. Y es ahora, al volver al pozo, cuando todo se remueve, tanto literalmente (han de quitar agua y barro) como temáticamente (Sadako, sus restos, su alma, necesita ser sacada del pozo). El pastiche visual en esta escena es muy sugestivo: Akasawa está sacando agua del pozo, que pasa a Ryuchi. El reloj de Ryuchi va marcando los segundos que faltan hasta las 22:10. Algo fuera de la casa se dirige hacia ellos (un plano calcado de la obra seminal de Sam Raimi, Evil Dead -1982-). Akasawa oye risas. Unas manos le abrazan de espaldas. Es Sadako. Y mientras se abrazan, Ryuchi le grita desde arriba. Baja a ver a su compañero. Akasawa está abrazando a un cráneo, el de Sadako. Una escena bella.

 

Nota: Los dos siguientes párrafos contienen spoilers de la novela de Suzuki y el film Ringu (1995)

Y por último, la escena en la que Ryuchi se encuentra con el espectro de Sadako. Que esta escena sea la continuación de la anterior es la muestra que el film deja lo mejor para el final. Como ya ocurre en la novela, el desenlace conlleva tener presente todo lo presentado. Y es precisamente el final en ambas obras lo mejor: ese angustioso y trepidante clímax en el que por un lado las palabras, en la novela, y por otro las imágenes, en el film, se revelan adecuadas, emotivas, bellas. Pero en el film tenemos una visualización de lo que en la novela es una intuición. Sadako es un ente en la novela, presente, omnisciente durante todos los pasos de Akasawa y Ryuchi para resolver el enigma de las muertes tras la visión del video. En el film de 1995 Ryuchi ve al espectro de Sadako, cual fantasma decimonónico, aunque con una diferencia: Sadako va desnuda, con un bebé entre sus brazos, y aparece ante él con las rayas típicas que podíamos ver siempre en una cinta VHS (detalle simpático, a la vez que sociológico: Sadako desnuda, pero con un halo de esplendor que impide ver sus partes íntimas). Sadako estrangula a Ryuchi. El sortilegio no ha funcionado para este personaje, como sí lo hizo para Akasawa. El hecho de que Akasawa hiciera una copia para Ryuchi de la cinta maldita lo salva de esa maldición que Sadako impuso a aquellos que vieran la cinta. Y el mismo Akasawa, a la vez, tendrá un dilema, cuando se dé cuenta que sólo te podrás salvar cuando hagas una copia de esa cinta y la pases a otra persona, y este otro haga lo mismo. Y el dilema es: le digo a mi familia que haga la copia y la pase a mis suegros, y así los salvo, o no les digo nada y así al morir, todo acaba y se salva la humanidad. Tema eterno el de la muerte, y mucho más el del dolor por la pérdida de los seres queridos. El propio escritor Koji Suzuki manifestó en una entrevista en 2003 en Japan Review, a propósito de su novela más conocida y las diferentes adaptaciones que había tenido, cómo este tema le influyó en la concepción de la novela (4): “Cuando escribía esta novela estaba cuidando de mis dos hijas. (…) De esta forma el tema de Ring es realmente sobre el amor que tengo a mis hijas. En mi libro, no hay una heroína, sino un héroe: Akasawa Kazuyuki. Es un padre. Tiene una hija y una esposa. Y como muchos hombres, su mayor miedo es perder a su esposa o hija.”

El pozo, que desde la mitología, fue requerido como un principio femenino, ese vientre de la Gran Diosa. La mujer, ya desde la más remota antigüedad, fueron consideradas seres mágicos: sangraban y no morían. Por supuesto, la fertilidad está muy presente en la historia de Sadako: se dice que tiene feminización testicular o también llamado Síndrome de Insensibilidad Androgénica (nota), lo que la imposibilita para concebir. Todo esto no lo podemos perder de vista cuando vemos las películas de la saga Ringu. Y de ahí que la escena de Sadako con el bebé en brazos tenga tanta importancia. Es una yurei, un fantasma atado a este mundo por su trágico trauma, y también un onryo, ser espiritual que quiere venganza (5). El personaje de Ryuchi investiga sobre el tema y al recordar que los virus usurpan estructuras vivas con el fin de reproducirse, da la pista para que la maldición se rompa: copiar la cinta y mostrarla a otra persona. El círculo, de momento, no se cierra.

PRÓXIMA ENTREGA:

EL CÍRCULO: EL PASO 3: LA VERSIÓN QUE CAMBIÓ EL CINE DE TERROR Y LAS SECUELAS DIRECTAS:

  1. 1998 –Ringu (The Ring) -Director: Hideo Nakata
  2. 1998 –Rasen (Ring: The Spiral) -Director: Joji Iida
  3. 1999 –Ring 2 (The Ring 2) -Director: Hideo Nakata

 

NOTAS

(1)  reseña.org/thering-kojisuzuki-78/

(2)  https://www.youtube.com/watch?v=ow3G7e_EN-Y&t=912s

(3)  http://blackholereviews.blogspot.com.es/2006/08/not-on-dvd-9-ring-kanzenban-1995-first.html

(4)  http://jornadasdeliteraturaycineuma.blogspot.com.es/2013/04/entrevista-koji-suzuki.html

(5)  Recomiendo para un vistazo rápido a los diferentes seres mitológicos japonenes el artículo web: https://conoce-japon.com/cultura-popular-2/mitologia-y-folclor-japones-yurei/

 

 

EL CÍRCULO: PASO 1 PRÓLOGO: DE SADAKO, SECUELAS, REMAKES Y ALGUNOS APUNTES SOBRE LA RECREACIÓN DE UNA HISTORIA

Con este primer artículo, nuestro colaborador José Luís Carbón Tirado inicia una serie de entradas centradas en profundizar en todos los aspectos sobre esa joya del género, ya convertida en obra de culto, que es The Ring.  Esperamos que disfrutéis de esta maravilla de proyecto que nos propone su autor y os resulte tan interesante como a nosotros nos lo ha parecido.

Que una saga cinematográfica como la de Ringu, a partir del film homónimo de Hideo Nakata en 1998, haya tenido una larga vida hasta nuestros días (reciente tenemos la última versión en manos de F. Javier Gutiérrez Rings), viene motivada tanto por sus relecturas continuas como por el simple hecho de que parece que no hay más que rizar el rizo en cuestión de exprimir hasta la última gota de una trama argumental que tuvo su génesis en 1991 cuando el escritor Koji Suzuki nos presentó por primera vez a uno de los espectros más populares en Japón y, ya de paso, del terror contemporáneo: Sadako Yamamura (1).

Las variaciones de una historia ficticia, cinematográfica o literaria, en forma de secuela, precuela, intercuela -para más –cuelas véase el clarísimo artículo en la Wikipedia (2)-, remake o, lo que más se lleva ahora, el reboot, no son más que, precisamente eso: variaciones de una historia. La historia de la literatura o del cine (por citar las dos manifestaciones artísticas donde más se dan este tipo de alteraciones narrativas de ficción) está plagada de estos cambios, interesantes unos, prescindibles otros, pero en todo caso, necesarios para entender cómo los creadores de ficciones entienden el mundo en el que viven o tratan de reflejarlo, y cómo las mismas historias nos presentan los denominados arquetipos, los patrones narrativos básicos -que definió Carl Jung (3)- que aparecen en todas las historias.

Y la historia de Sadako en la novela es la primigenia, la original. De ahí podemos recrearla de mil y una formas. A lo largo de una década hemos podido ver diferentes secuelas y remakes, tanto cinematográficos como televisivos (precisamente la primera versión de la novela fue un telefilm de 1995 dirigido por Chisui Takigawa cuyo interminable título es Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen), por lo que la historia que imaginó el escritor nipón Koji Suzuki pasa a ser recreada, revisionada, releída en definitiva: es el cuadro dentro del cuadro, la película dentro de otra, el enigma del propio arte, que se devora a sí mismo en diferentes momentos y situaciones.

Que ya en el siglo IV a.C. un clásico imprescindible como Aristóteles nos hablara en su Poética (4) de la imitatio de la realidad, tanto como una elaboración que hacía el creador sobre la realidad como la creación de un lenguaje propio, individual, vamos lo que se ha venido llamando estilo, refleja que estas cuestiones tienen  ya su historia, aspecto fundamental para algunas de las preguntas que nos hacemos cuando visionamos una secuela o remake: ¿son necesarios?¿Aportan algo a la historia original?

Es normal oír expresiones como “me gustó más el libro que la peli” o “la peli es más entretenida que el libro”. Y precisamente en el caso que nos ocupa, Ringu, es más que curioso, pues somos una gran mayoría los que vimos primero el film de Nakata en 1998 y más tarde pudimos leer la novela de Suzuki. Aunque, como es bueno señalar, es absurda toda comparación en el sentido de señalar las diferencias argumentales. Una novela y una película pertenecen a artes distintas (sí, con el objetivo ambas de mostrar belleza, crear connotaciones, entretener…) con lenguajes distintos. La literatura tiene miles de años mientras el cine un siglo, tampoco hay que olvidarlo. Y en esa convivencia, desde finales del siglo XIX, cuando Edison en los Estados Unidos, los Lumière en Francia o Le Prince en Gran Bretaña, abrían las puertas a un nuevo arte, a las fotografías en movimiento,  ha habido buenos momentos y otros no tan buenos. Que estemos viviendo una época de remakes continuos o secuelas muy tardías (Star Wars, Twin Peaks, Expediente X…) es sintomático en lo que respecta a la búsqueda de nuevos argumentos. La tradición tanto literaria como cinematográfica condiciona, influye, sienta las bases de un camino en el que se van incorporando nuevas voces: Koji Suzuki bebe de las fuentes propias de su cultura, ya desde el periodo Nara en el siglo VIII con ese folclore tan característico en cuestión de seres sobrenaturales o fantasmas (los yūrei), o las formas del teatro kabuki; y Hideo Nakata bebe a su vez de todo esto y del cine llamado kaidan eiga o “cine de fantasmas” –citar la imprescindible El Más Allá –Kwaidan, 1964, Masaki Kobayashi (5).

Un escritor escribe una novela. Esta novela se adapta al cine. Lo que tenemos en el segundo caso es una recreación de la historia original. La película ya es otra cosa. Aunque estemos hablando de una adaptación fiel a la novela, y entendemos por fiel que sigue el argumento de la novela sin cambios importantes (cambios siempre habrá por lo que ya se ha comentado del lenguaje: ¿cómo filmar un monólogo interior?), la película ya está creando algo distinto. Tras la publicación en 1991 de Ringu, la novela, se adaptó al cómic. Y de ahí a la televisión en 1995. El fantasma de Sadako se reproduce, y nunca mejor dicho (quien haya leído la novela y visto la película lo entenderá perfectamente), en secuelas, remakes USA y, como suele ocurrir cuando una historia pasa a ser popular, parodias.

Repasemos un poco de terminología. La palabra remake es un anglicismo, préstamo lingüístico que según el diccionario normativo de la RAE ha de evitarse en pro de nueva versión o adaptación (6). A pesar de que tanto versión como adaptación sirven para remake o reboot, el uso de las últimas se ha generalizado en las últimas décadas. Pero hay que aclarar ciertos detalles que a veces no tenemos presente: una novela como Ringu se adapta para la televisión en un telefilm que prácticamente sigue su argumento. Si más tarde se rueda el film de Hideo Nakata, lo que tenemos es otra versión de la novela. Y como versión se puede permitir el lujo de prescindir de elementos argumentales, incorporar nuevos personajes, en definitiva, y como decíamos antes, es otra cosa y la crítica no puede, ni debe, priorizar si sigue fielmente a la novela o no. Que el protagonista de la novela, Akasawa, sea un hombre, y en la versión de Nakata lo transforme en una mujer puede ser considerado del todo anecdótico (en el sentido de la trama). Lo que sí puede tenerse en cuenta es si sigue su espíritu, eso que hace que se puedan adaptar obras de Shakespeare a cualquier contexto sin que deje de ser una obra shakesperiana. Por eso hemos de concretar cuando decimos algo como: la película X es un remake de la película Y. Si la película X parte de la novela que dio lugar a la película Y, entonces no será un remake sino una nueva versión, es decir, tenemos dos versiones de una obra. La película Un crimen perfecto (A Perfect Murder,1998, Andrew Davis) no es un remake del clásico hitchconiano Crimen perfecto (Dial M for Murder,1954) sino una versión de la obra teatral de Frederick Knott, y que ya dos años antes de que Hitchcock rodara su versión, la serie BBC Sunday-Night Theatre adaptaba la obra en uno de sus episodios. Naturalmente la popularidad y carisma de Mr. Alfredo hizo eclipsar el resto de versiones de la obra teatral en su film, y de ahí que consideremos cualquier versión posterior como su remake.

Todas las obras cinematográficas que tienen como base la novela Ringu son un perfecto ejemplo que cómo ese rizo que se riza va añadiendo película a película un detalle que se suma a la historia, un nuevo elemento narrativo que enriquece –o no- la historia original y que crea un mundo en torno a esa historia. Tenemos una novela como el Quijote, e incontables adaptaciones visuales de la historia creada por Miguel de Cervantes. Cada una de esas adaptaciones tiene su propia personalidad y contexto, pero todas forman un todo en torno a unos personajes que ya no son del autor, pertenece al público.
Por lo tanto, nada más interesante que visionar todas las versiones que se han realizado hasta la fecha de la novela de Koji Suzuki y poder apreciar la originalidad en su tratamiento visual y argumental:

1. 1995 -Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen
-versión televisiva, telefilm
-adapta novela Ringu
2. 1998 -Ringu (The Ring)
-versión cinematográfica
-adapta libremente la novela Ringu
3. 1998 -Rasen (Ring: The Spiral)
-versión cinematográfica, secuela de 1998 The Ring
-adapta Spiral (2ª parte de novela Ringu)
4. 1999 -Ring 2 (The Ring 2)
-versión cinematográfica, secuela oficial de 1998 The Ring
-adapta libremente novela Ringu
5. 1999 -Ringu: Saishûshô (Ring: The Final Chapter)
-versión televisiva, serie de televisión, nueva versión
-adapta libremente la novela Ringu
6. 1999 -The Ring Virus
-versión cinematográfica, nueva versión
-adapta la novela Ringu
7. 2000 -Ringu 0: Bâsudei (Ring 0: Birthday)
-versión cinematográfica, precuela de The Ring 1998
-adapta novela Ringu                                                                                                        8. 2002 -The Ring
-versión cinematográfica, remake USA de The Ring 1998
-adapta libremente novela Ringu
9. 2005 -Rings
-versión cinematográfica, corto, precuela a The Ring 2 2005
10. 2005 -The Ring 2
-versión cinematográfica, secuela de remake USA The Ring 2002
-adapta libremente novela Ringu
11. 2012 -Sadako 3D
-versión cinematográfica, nueva versión, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu
12. 2013 -Sadako 3D 2
-versión cinematográfica, secuela de Sadako 3D
-adapta libremente novela Ringu
13. 2016 -Sadako vs. Kayako
-versión cinematográfica, crossover con Ju-on: The Grudge
-adapta novela Ringu e historia de Takashi Shimizu
14. 2017 -Rings
-versión cinematográfica, secuela de The Ring 2002, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu

Como podemos apreciar, la novela de Koji Suzuki ha sido muy exprimida. Por supuesto que el orden de visión tendría que ser el de producción, el único que nos permite ver cómo transcurre la historia, con sus saltos en el pasado, o ver cómo una nueva versión puede aportar algo interesante a la saga, y cómo, en definitiva, cada época (en 1998 vemos vídeos VHS) es hija de su tiempo, tanto en estilo visual (Japón, por un lado, USA por otro) o argumental (cada nueva versión, remake o secuela puede aportar nuevos elementos narrativos).
Para la próxima entrega, o Paso 2, la novela Ringu y la primera adaptación: 1995 Ringu.

NOTAS:
(1) Koji Suzuki: The Ring, Literatura Random House, 2004
(2) https://es.wikipedia.org/ wiki/Secuela
(3) Carl Gustav Jung: Arquetipos e inconsciente colectivos, Paidós, 2009
(4) Aristóteles: Poética, Alianza, 2013
(5) Editada por Filmax en el 2001.
(6) RAE: Diccionario panhispánico de dudas, 2005

-Un artículo inédito de José Luís Carbón Tirado-