Una estrella fugaz, de Takarai Kikaku

Por Soraya Murillo.

Con quince años ya fue discípulo del mejor maestro de poesía japonesa el gran Bashō.

Kikaku era conocido como el “aprendiz reprendido” por las muchas anécdotas que tuvo con su maestro. Mientras que a Bashō preconizaba cantar la realidad de cada día, Kikaku prefería la novedad y lo humorístico. En la introducción del libro podréis leer una hermosa información que os ayudará a entender cómo llegó a formarse Takarai Kikaku.

El Haiku es una forma de poesía japonesa tradicional con diecisiete sílabas dispuestas en un patrón de tres líneas (5-7-5). Los haikus son poemas basados en momentos de la vida, pero su característica es describir esa esencia de la manera más concisa posible, usar las palabras imprescindibles, para ir a lo esencial sin recubrirlo de figuras literarias. Por eso, bajo esa brevedad hay condensado algo que puede resultar muy complejo, un momento de la vida descrito con escasas palabras.

Esta antología que vais a leer bilingüe, consta de 70 haikus inéditos de Takarai Kikaku seleccionados, traducidos y comentados por Fernando Rodríguez. Su traducción ha sido realizada a partir del original japonés respetando al máximo los textos originales.

Cuando leemos un haiku nos miramos en él, es algo más que unas palabras atrapadas en tinta y papel; en verdad nos veremos ahí reflejados. Algunos de los que vais a leer están destinados a rendir homenaje a la sabiduría, otros nos muestran aquello que tal vez no podamos experimentar por nosotros mismos, poniendo lo desconocido en un lenguaje familiar con el que podemos identificarnos. En otros, captura lo familiar y lo gira para que logremos verlo de una manera nueva.

En este haiku, por ejemplo, la lluvia muestra querencia de atemperarse, a una con el curso del sol.

Esta lluvia

se irá haciendo templada

al compás del día.

Aquí, el amo de la casa ajardinada contempla con arrobamiento la caída de las flores, a veces pétalo a pétalo. No menos que cuando hace una semana las vio brotar. Piensa que no vale la pena despertar al jardinero de su siesta para que barra el jardín, ya que él mismo está disfrutando ahora ante ese evento de la vida vegetal.

Hoy caen las flores

dejo que el jardinero

duerma más tiempo.

¿Verdad que son muy hermosos? Os animo a leer esta antología porque un haiku es como capturar una respiración, para devolverla dentro del misterio en los que se envuelven los suspiros.

http://satoriediciones.com/libros/una-estrella-fugaz/

Escape Claws, de Ángela Yuriko Smith

Por Soraya Murillo.

Es siempre difícil cuando toca reseñar u opinar sobre el texto de un amigo escritor. En cierta forma te hiciste amigo suyo a través de sus obras. Luego fue escribirle para comentarle que lo admirabas y te gustaba lo que habías leído suyo. Con Ángela no debo convenceros de que leí un buen libro. No os muestro una novela, tampoco un relato continuo. Este libro comienza con un prólogo del terapeuta de la autora, indicándonos de qué se trata. Luego seguiremos con el de la propia Ángela Yuriko Smith. En este libro, cada pequeña narración de los hechos va acompañada de poemas relacionados con ellos, mezclando lo real y lo figurado, haciéndonos imaginar lo que fue su propia infancia.

Me gustaría saber si cuando un autor escribe, siente realmente qué está escribiendo. No sé, escribir no es en sí un trabajo. Las historias ya están allí, flotando en un lugar que ellos no pueden ver. Se sientan frente al procesador, sus dedos tocan las teclas y pienso que en ese momento dejan de existir como personas. Las palabras simplemente aparecen cobrando vida propia. La historia es ya independiente de ellos.

Pero este no es el caso. Aquí, nuestra autora viajará de vuelta al pasado. Nos narrará que proviene de una familia okinawense con muchos secretos, donde su tatarabuelo los maldijo. Sería su abuela quien le contaría que las mujeres, por culpa de esa maldición, estaban predestinadas a ver lo que para el resto de los mortales continúa oculto. Exponiendo con una gran lucidez aquello que quedó en los profundos abismos de la soledad de una niña.

¿Qué encubren los entes que la perseguían? No lo sé, cada uno sacará conclusiones de su propia experiencia lectora. Ella extrae lo que la hace sufrir, compartiéndolo con todos para que los que también sufren o sufrieron sepan que no están solos y que hay solución. Es una historia dura, a la vez que aterradora, porque nos la narra una niña que vivió entre gritos y grandes silencios, casi en un total abandono por parte de sus padres, junto a un don que creía tener atormentándola de forma inhumana.

En el inicio del libro deja claro que duda de muchas cosas; ella misma no recuerda dónde empieza lo que en realidad vio de lo que creyó ver, dejando lagunas difíciles de rellenar. Cada casa en la que vivió parece especial, como si esas viviendas atrajeran a su familia o eran ellos las que las hacían diferentes. No debe ser fácil mirar al cielo nocturno desde una habitación donde temes al monstruo que entrará otra noche. Hay que ser muy valiente para buscar las estrellas que brillan, esperando encontrar algo de paz en tus pensamientos.

Escrito con una sensibilidad a flor de piel, como lo sintió nuestra autora, intentando transmitiros el horror y la esperanza. Sin duda lo mejor de todo son los poemas, que llevan el sabor del haiku japonés que sigue brotando de su sangre.

 

Desde el principio

luché por escalar

con los dedos ensangrentados

mientras escarbaban en las rocas

entorpecidos por algo más que el dolor,

buscando a tientas un asidero.

Deseé tener garras para escapar.

Lo logré con tan solo lo que tenía…

 

Personalmente me impactó este verso, que en sí lo dice todo. La gente pone fotografías, momentos de su infancia en los cuales fueron felices; pero hay una realidad: muchísima gente no lo fue y no desearía por nada del mundo volver a vivir aquellos momentos. Aquí tenemos una de esas historias, un escape, una huida hacia una vida mejor. No es fácil, lo sé, por eso admiro este pequeño libro de no más de sesenta páginas. Ella una vez me dijo: Gracias a mi madre supe cómo ser una buena madre… en eso consisten los escapes, en marcharse y no cometer los errores de ellos.

Estoy segura de que gustará su historia, sus poemas y su valentía. Ángela desea que abráis las puertas de par en par, sin miedo. Así cruzó ella al otro lado y allí os espera para que entendáis que debéis vivir otra vida: la vuestra.

Presencias imposibles, sótanos que revientan puertas, pequeños recuerdos pertenecientes a personas fallecidas, casas que parecen vivas y una niña que tenía miedo a gritar.

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Primero de poeta, de Patricia Benito

pdp1Primero de Poeta son todos los papeles que rellené y quemé, todos los pasos que no di, las vidas que perdí. Todas las declaraciones de amor que callé, los sueños que rompí, los miedos de los que aprendí. Es mi impaciencia, mis ganas de sentir y el pánico. Es descubrir que mis miedos siempre ganan la partida. Es empujarte a irte por si te acercas demasiado. Es querer que te acerques demasiado. Primero de Poeta son todos mis errores. Y mi cura.

En Primero de poeta,  Patricia Benito se desnuda ante nosotros y se nos muestra tal y como es, sin maquillajes ni artificios. Despojada de armaduras, de vergüenza o intención,  nos abre su pequeña caja de secretos y nos confiará aquello que quizá (solo quizá), nunca se atrevió a decir  en voz alta, sin trampa ni cartón. Sus deseos, sus miedos, sus contradicciones. Aquello que siente, lo que la eleva, lo que la hunde. No hay lugar para máscaras ni apariencias. No hay excusas ni explicaciones. Solo el sentir, la emoción, el dolor, la duda, la frustración, los momentos de calma y la certeza de que estos  siempre son efímeros…

Una suerte de oda al amor, al desamor, a la fragilidad y a la dificultad de aceptar que no sabemos amar, que no llegamos o nos excedemos, que dejamos ir o asfixiamos.  La belleza de las pequeñas cosas, que no son tan pequeñas como pueden parecer. De los rasgos que nos definen, de nuestras carencias, de nuestros defectos, de aquello que nos hace ser quienes somos, para bien o para mal.

Poemas que son escenas. Escenas íntimas que son recuerdos. Recuerdos que nos duelen, que nos elevan, que nos hacen sonreír,  que nos abrasan por dentro, pero que no podemos ni queremos olvidar.  Esa es nuestra visión del mundo, como lo entendemos y la única forma de aceptarlo y aceptarnos a nosotros mismos, entre gritos, risas, lágrimas, cigarrillos y cervezas.

Poesía para definir un mundo tan complejo como lo somos nosotros, con el cual a veces nos sentimos conectados y por el contrario, en otras observamos desconcertados, inconformes,  sin entender ni su forma ni su lógica, a nuestros ojos tan absurda e incomprensible. Un reflejo de nosotros mismos, nada más…

No entiendo de poesía. Soy un lector ocasional de este género. No puedo hablar con propiedad, ni valorar con criterio su calidad, nivel, forma ni estilo. Solo puedo decir lo que he sentido, casi a un nivel primario y es empatía. Empatía por alguien a quien no conozco de nada. Comprensión ante hechos y actitudes que no comprendo, pero sí. Conexión a un nivel tan íntimo que me he sentido incluso incómodo, pero fascinado, por lo inesperado.

Poco más puedo decir. Leedlo, disfrutad de estos poemas. De estas reflexiones. De esta confesión.

 

Primero de poeta

Patricia Benito

Editorial: El País Aguilar (Verso y Cuento)

ISBN: 978-84-03-51745-5

Páginas: 144 pág.

PVP: 10,45€

http://www.centrallibrera.com/libro/primero-de-poeta_157911