La Música del Silencio, de Patrick Rothfuss

Buenas tardes, amigos.

Ante todo, desearos a todos Feliz Navidad y que paséis unas muy Felices Fiestas.

lmdspr1En un día tan especial,  os traigo una reseña con un espíritu muy acorde con estas fechas. Seré breve, porque creo que hay poco más que pueda decir al respecto del libro que nos ocupa que  no sea manifestar lo extrañamente bello y sugerente que me ha parecido. Se trata de La Música del Silencio, de Patrick Rothfuss y como la mayoría sabéis, no es una continuación de la saga Crónica del Asesino de Reyes, sino una especie de spin of basado en la figura de Auri, esa muchachita extraña y misteriosa, amiga de Kovthe y que habita en los pasadizos de la Universidad, oculta de todos, refugiada en las entrañas del edificio.

La novela es tan atípica como maravillosa. Si, tal cual. A pesar de que se la está criticando mucho por el hecho de que en realidad, y como el propio autor no tiene tapujos en admitir, no cuenta en realidad ninguna historia y “solo” sirve para que conozcamos un poco a la verdadera Auri, quien es, que hace y como es su mundo. Un mundo bello y enigmático, absurdo y fantástico, misterioso y en ocasiones, ciertamente aterrador,  donde la magia existe en las pequeñas cosas y en el que hay que saber ver más allá de lo obvio para entender el verdadero sentido de lo que nos rodea.

Auri es una criatura hermosa, frágil y en cierto sentido, dañada de algún modo que se nos escapa. Pero lejos de sentir lástima por ella, en cierto modo envidiamos su visión  del mundo, esas pequeñas revelaciones (en apariencia absurdas, pero con tanto simbolismo y lógica aplastante), de las que nos hace partícipes. Su personalidad y su comprensión de lo que la rodea, hacen de ella alguien capaz de ver más allá, pareciendo flotar etérea en otro nivel de realidad. Casi como uno de esos seres feéricos, en su mundo todo tiene un lugar correcto y una razón de ser, llevando esa premisa a niveles que nosotros, simples mortales ciegos y engreídos, somos incapaces de comprender.

Rothfuss sencillamente no necesita de una historia para hablarnos de ello. Nos permite observar como es el día a día de nuestra adorable muchachita, quien se prepara para la llegada de alguien muy especial, su único amigo y en todo lo que siente que debe de hacer durante ese tiempo.

lmdspr2El autor logra encandilarnos con esa prosa maravillosa y sublime, repleta de metáforas  que nos permiten visualizar el mundo como si fuera la primera vez que lo vemos como es realmente, a través de los ojos de Auri. La delicadeza, la dulzura,  la magia en su forma más básica y elemental, lo etéreo, se dan la mano en la narración. Una narración tan bella, pura poesía,  llena de detalles maravillosos y sorprendentes,  tan intimista y sutil, que conecta con algo en nuestro interior, logrando que de algún modo, podamos sentir como siente nuestra pequeña amiga, sus emociones, sus sentimientos, y descubrir cual es la verdadera naturaleza del universo tal y como lo entiende ella.

En resumen y sin extenderme más,  La Música del Silencio es una pequeña maravilla. Un bocadito delicioso. Una pieza exquisita. No sé qué más puedo decir. Es rara de narices. No hay historia, no cuenta nada…Pero es tan hermosa, tan delicada, tan sutil, tan maravillosa, que hace que te enamores de ella. Auri es puro amor…

 

La Música del Silencio

Patrick Rothfuss

Editorial: Plaza & janes

ISBN: 9788401343575

Páginas: 160 pág.

PVP: 12,90€

 

 

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Crónica de la rueda de prensa de Patrick Rothfuss en Madrid, por Iria G. Parente y Toluuu

Los pasados días 6, 7 y 8 de Noviembre pudimos contar con la presencia en nuestra país de uno de los autores más aclamados en el panorama literario fantástico actual: Patrick Rothfuss, el autor de la saga “Crónica de un Asesino de Reyes”, cuyos dos primeros tomos, El nombre del viento y El temor de un hombre sabio ya han sido traídos a España de la mano de Random House Mondadori bajo su sello Plaza y Janés. Esta visita estaba planeada para 2011, fecha donde el autor vendría a presentar la segunda parte de la saga, pero por diversos temas no pudo venir y se ha retrasado hasta ahora. Y la verdad es que, definitivamente, la espera ha valido la pena.

Desde el Athnecdotario hemos tenido el placer de poder asistir al encuentro privado que la editorial organizó en Madrid. Así que el viernes 8 a las 15:30 había dos personitas especialmente nerviosas frente al Hotel de Las Letras de Gran Vía, donde se cumplió un sueño común entre mi compañero Antonio (más conocido en las redes por Toluuuu) y yo (Iria G. Parente): conocer a Patrick. Antes de su llegada, sin embargo, tuvimos una inesperada aparición: Diego García Cruz, uno de los organizadores y traductores del Festival Celsius 232 que se celebra cada año desde 2012 en Avilés en el mes de Julio. Nos adelantó que están preparando un cartel interesante para el año que viene en el que Rothfuss ya está más que confirmado, así como Brandon Sanderson y Joe Abercrombie, que ya ha asistido en las dos ediciones anteriores.

Y finalmente llegó la hora. Tras un breve retraso perfectamente comprensible, dado que Patrick apenas había tiempo de comer entre entrevista y entrevista tras su llegada a Madrid, apareció. Cabe destacar la cercanía del autor. Patrick fue un encanto con todos los presentes, nos animó a hacer incluso más preguntas de las correspondientes, se quedó más tiempo del necesario y se extendió ampliamente en todas sus respuestas. Pero lo que querréis saber es, sin duda, qué dijo el Maestro, y para ello desde el Athnecdotario os hemos traído una transcripción de la rueda de prensa que allí tuvo lugar.

 

RUEDA DE PRENSA

Pregunta Blog: ¿Consideras que un solo libro basta para contar todo lo que te queda por contar? 

Respuesta Patrick: Sí. (Así de simple y sencilla fue la respuesta. Nuestro Patrick parece absolutamente convencido de que el esperado tercer número de la serie y que cerrará la afamada saga no dejará cabos sueltos y solucionará todos los hilos argumentales abiertos).

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P. B.: Con motivo de la futura adaptación en serie que va a haber: si tuvieras que escoger un actor para interpretar a Kvothe, ¿a quién sería? 

R. P.: Nunca he sido capaz de imaginarme un actor concreto que pudiera interpretar su papel, y la razón es que aunque supiera dibujar, que no sé, no podría dibujar su cara porque cuando lo describo y él actúa en el libro, yo realmente no le veo la cara, sino que hablo y veo las cosas a través de sus ojos, y no es un personaje que se mire mucho al espejo. Lo que sí que quiero es que sea un buen actor; eso es fundamental. Si es guapo, bueno, hay mucha gente guapa en el mundo, pero lo fundamental para mí es la calidad de la interpretación. 

P. B.: ¿Por qué ha elegido la televisión en vez del cine plasmar una obra de las dimensiones de esta historia?

R. P.: Todas las películas de fantasía que ha habido en el cine siempre son películas de acción, y mi libro no es una historia de acción, y si lo hubiera llevado Hollywood a la pantalla, lo hubiera transformado en una película de acción, pero no lo es. Os podéis imaginar la película que habría hecho Hollywood, seguro. Además, lo que ocurre con la televisión es que proporciona un gran espacio para poder desarrollar la película, para contar una historia. 

Conocí a un guionista que pensó que sí se podía llevar al cine, además conocía a gente importante de un estudio de cine y hablamos mucho sobre ello. Lo que ocurrió con esta persona es que empezó a decir: “Necesitaríamos hacer este cambio” y yo dije: “venga”; “deberíamos hacer este otro cambio”, y yo: “vale”, y así continuó proponiendo cambios y al final dije: “Oye, un momento, tantos cambios…” y entonces me di cuenta de que es que tenía la intención de hacer en una sola película los tres libros. Le dije que eso no era posible, y dijo que era la única forma de vender la película; entonces le expliqué que aunque me ofreciera un millón de dólares, aunque pudiera hacerse esa película al día siguiente, aunque fuera una película horrible, inclusive que fuese a conseguir que yo triplicara o cuadruplicara la venta de los libros, no me sentiría a gusto con una película así, porque estaría traicionando a mis libros y en cierto modo traicionando a mis lectores. No me gusta la idea de hacerle eso a mis libros porque son las cosas que yo amo.

P. B.: ¿Hay alguno de tus personajes que creas que ha obtenido mucho más protagonismo del que tú pensabas que iba a obtener en un inicio y por eso no te guste ahora mismo? 

R. P.: No. Vamos a ver, mis personajes: a mí me gusta cuando uno de mis personajes cobra vida propia, es una cosa que me satisface, pero hay muchos autores que dicen “mi personaje o personajes se hicieron con la historia”; yo odio que digan eso. Es como cuando uno ve a unos padres con unos niños en el restaurante y los niños se descontrolan, empiezan a coger o romper las cosas y los padres dicen: “¡Ay, es que no los puedo controlar! Es que hacen lo que quieren”.

Esto no puede ser, los autores que dicen esto, eso de “ah, los personajes tomaron las riendas del asunto”, no puede ser, porque cuando uno tiene hijos, los tiene que disciplinar, con buenos modos, y hacer un buen trabajo como padre, del mismo modo que cuando uno es autor tiene disciplinar a sus personajes, no puede dejar que se descontrolen y vayan por su cuenta. 

(Y esto último se traduce y resume con una frase que utilizó el propio Patrick en esta intervención, como mensaje a los autores que alguna vez hemos dicho (y me tengo que incluir en el grupo) que algún personaje se nos ha ido de las manos: “Do your fucking job!”· Os podéis imaginar las risas que estallaron en la rueda de prensa; que aún fueron más cuando no pudimos pasar desapercibido el hecho de que ella se negó a traducir esa parte).

P. B.: Kvothe es un héroe contradictorio, atípico, comete muchos errores, lo cual lo hace muy humano. ¿Es esto parte de su éxito?

R. P.: Para empezar un par de cosas: la primera es que no estoy de acuerdo contigo, porque yo no creo que sea un héroe atípico ni mucho menos, todo lo contrario, es el clásico héroe o protagonista típico de todas las fábulas literarias. Es un héroe que tiene problemas, que tiene conflictos, que es problemático, y en ese sentido es un héroe estereotipado. Lo que ocurre con estos héroes, y es lo que le ocurre a Kvothe, es que quieren cubrir su orgullo personal. Lo que pasa con la literatura es que en algún momento dejó de utilizar estos héroes típicos y clásicos, y convirtió a los héroes en seres perfectos como Superman: no tiene errores, nada falla en él, es un personaje perfecto, ¿qué ocurre? Que entonces necesitamos otro personaje, alguien al que combatir, y ahí es donde aparece el malo, ¿no?

Todo esto del superhéroe perfecto y que lo hace todo muy bien puede resultar aburrido, ¿no? Superman mola mucho cuando uno tiene 12, 13, 14 años: ese tipo de superhéroe está muy bien porque conecta con estas edades, los niños creen que nadie puede pegarles y que nadie puede vencerles y todo eso. Pero después de un tiempo, este tipo de personaje perfecto se convierte en un personaje un poco aburrido e incluso que le pone a uno nervioso, entonces aparece otro tipo de héroe como es Batman, y Batman sin embargo no es un héroe perfecto, tiene problemas, algo no va bien en su cabeza, etc,. Entonces, como el lector ya sabe que como Superman no puede ser, conecta más con un personaje como Batman, que tiene sus defectos como todo el mundo.

Lo que ocurre con Kvothe es que comete errores pero son errores muy humanos, y en ese sentido pues es un personaje que está muy bien, porque lo que hace es humano, pero claro, tiene 16 años, ¿quién no ha tenido 16 años y ha cometido errores? Yo sigo cometiendo errores, él comete errores terribles, yo también he cometido errores terribles. Lo que ocurre con ese tipo de personajes es que enriquecen la historia: él lleva consigo el conflicto, genera conflicto, con lo cual no necesitamos un malvado que llegue y rapte a alguien, esto es algo que ya Shakespeare sabía, porque Shakespeare no tiene malos, salvo Django que sí que es malo.

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P. B.: ¿Crees que “Calderero, Curtidor”, podría convertirse en la canción del verano?

R. P.: Sí que tengo la idea de formar un grupo de músicos y hacer incluso un CD y que cante canciones con relación al mundo de Kvothe, y seguramente también habrá algo relacionado con “Calderero, Curtidor”.

P. B. (Toluuu): ¿Cuánto hay de Kvothe en Patrick y cuánto hay de Patrick en Kvothe?

R. P.: Es una pregunta muy interesante. Normalmente la gente dice: “Entonces Kvothe realmente eres tú, ¿no?”. Pero también funciona en el otro sentido, es decir, hay muchas cosas de Kvothe que están en mí, porque llevo diecinueve años escribiendo este libro, entonces pienso como él o trato de pensar como él pensaría; hablo como él muchas veces, actúo o pienso o trato de ver como él actuaría, entonces claro, se me pegan cosas, y muchas veces en las entrevistas cuando respondo algo hay gente que me dice: “eso es lo que habría dicho Kvothe”, y sí, funciona de manera bidireccional.

Una vez una amiga mía leyó el libro cuando se publicó por primera vez, me dijo: “Kvothe es como tú”, y yo le dije: “Bueno… sí, puede ser, pero quien realmente soy yo es Sim”; y ella dijo: “sí, lo entiendo”; y yo dije: “pero también Manet soy yo”, y ella: “vale, lo entiendo”. “Pero también Elodin…”, y ella entonces dijo: “vale, vale, lo capto, entiendo lo que me quieres decir”. Lo que quiero decir con esto es que todos los personajes soy yo, distintos aspectos de mi persona y otra parte de ellos son aspectos inventados.

P. B.: ¿Por qué Kvothe y Denna se encuentran siempre en los lugares más insospechados? ¿No crees que es demasiada casualidad?

R. P.: No. ¿Ninguno de vosotros os habéis encontrado con la misma persona en los sitios más inesperados y más raros? Bueno, pues ocurre. Hay gente que de repente aparece cuando uno no lo espera, en sitios realmente inesperados. Ocurre, en la vida ocurre.

P. B.: Si uno de sus escritores favoritos le pidiera, y usted accediera, a que uno de los protagonistas de alguno de sus libros apareciera en el tercero, ¿qué personaje sería y cómo cree usted que le influiría a Kvothe?

R. P.: En una ocasión alguien me preguntó: “¿Quién gana la pelea entre Kvothe y Harry Dresden?” y luego también entre Kvothe y Buffy Cazavampiros, ¿quién gana en esas peleas? O contra Harry Potter, inclusive. Vamos a poner el ejemplo de Harry Potter: si el libro es de Harry Potter, quien gana es Harry Potter.  Harry Potter con 12 años ganó a todos los malvados más malvados del mundo porque es su libro. Si él estuviera en un libro de Kvothe… Harry tendría que someterse a las leyes de la lógica, con lo cual, estaría en desventaja. En mis libros las cosas son mucho más realistas, entonces un personaje como Harry no puede formar parte de mi mundo porque si no ya no sería mi mundo. Es como decir cómo reaccionaría Kvothe si viera un dinosaurio. (Todo ello dicho como una coña, en la que evidenciaba sus ganas de bromear con una enorme sonrisa cómplice)

Si yo introdujera un personaje diferente, de otro autor, en mis libros, cambiaría mi mundo y paso mucho tiempo tratando de encajar y crear ese mundo. O sea que la pregunta está muy bien, pero no puedo responderla.

P. B.: Acerca del juego de rol que vas a sacar después del tercer libro, ¿ya tienes pensado qué tipo de sistema va a utilizar o cómo va a funcionar?

R. P.: Estaba pensando en hacerlo quizá dentro de mi sistema favorito del juego de rol, y luego alguien me dijo: “¿por qué no creas todos los materiales y los utilizas en distintos sistemas?”. Pensé que era una buena idea: uno de los sistemas que a mí me gusta es el Heroe System pero hay mucha matemática, entonces no es accesible a todo el mundo. Luego hay gente que quiere jugar en un juego que no tenga tantas matemáticas y que haya más narración, más historia. Lo que quiero decir con esto es que si se meten distintos sistemas puede llegar a más gente.

La razón por la cual todavía no lo he hecho, es porque tengo que hacerlo yo, yo soy quien habla del mundo, quien lo creo: hablo de la religión, la moneda, la cultura… Todo esto proviene de mí y es en los libros donde está explícito.

P. B.: ¿Cuál será tu siguiente proyecto cuando termines toda esta obra?

R. P.: Recuperar el sueño perdido, es decir, dormir. Y pasar tiempo con mi hijo. Pero habrá más historias que sucederán en este mundo. 

P. B.: Si pudiera comparar lo poco que conoces de España con alguno de Los Cuatro Rincones, ¿con cuál cree que nos identificaríamos mejor?

R. P.: Oh, no, no voy a entrar a ese juego, es como si alguien me dijera: “¡Ah, la Commonwealth es como la Europa Medieval”. Para empezar, la tecnología es distinta, la cultura es distinta… No se puede hacer este tipo de comparaciones. Por otro lado, llevo tres días en España, y en esos tres días lo único que he hecho es firmar libros y dormir. Y dormir tampoco tanto.

P. B.: Es muy activo en la obra benéfica WorldBuilder, ¿cuándo empezará la próxima campaña?

R. P.: La siguiente campaña empezará a principios de diciembre hasta finales de enero. Además en esta ocasión va a ir todo fenomenal, porque tengo un equipo de gente que me va a ayudar, voy a estar mucho mejor organizado y no podré meter la pata. Yo no soy una persona muy organizada.

P. B.: La gran mayoría de escritores comienzan por ser lectores; vimos hace poco una entrevista en la que El último unicornio de Peter S. Beagle te marcó profundamente por su calidad. ¿Hay alguna obra que le hayan recomendado alguna vez que no haya conseguido nunca acabar de leer o que figure entre los peores libros que se ha esforzado en leer?

R. P.: Muchas veces lo que me pasa es que empiezo a leer un libro y luego lo dejo, pero no por culpa del libro, sino porque me enredo o me ocupo en otras cosas. A veces incluso se me pueden olvidar en un avión o en sitio. Por ejemplo, Las aventuras de Kavalier y Clay, que fue premio Pulitzer. Todo el mundo decía: “Oh, qué gran libro, premio Pulitzer, qué maravilla”; yo empecé a leerlo y bueno, no estaba mal, pero tampoco me entusiasmó, y se me olvidó en el avión y tampoco me interesé nunca en recuperarlo. Pero por lo general, si empiezo un libro lo acabo. No puedo hacer otra cosa, incluso si lo odio.

P. B.: Una pregunta corta con respuesta tipo test: ¿Qué es lo que más le satisface como escritor? 

a) Que el lector apague la televisión y se ponga a leer.

b) Tener una legión de fieles seguidores allí a donde va.

c) Vender más libros.

R. P.: ¿No hay opción “d”? Yo elijo la d, y d consiste en lo siguiente: lo que me gusta es conocer a los lectores. Que me sigan no, me agobia, no me parece interesante, pero conocer a mis lectores, hablar con ellos, ver que se entusiasman por los libros… eso me gusta mucho.

“Fan”… No me gusta mucho esa palabra, porque parece que yo estoy arriba y ellos abajo, me gusta más la palabra “lector”. Y no es que yo sea amigo de los lectores, pero sí que tenemos algo en común, que es el libro, entonces me gusta hablar con ellos sobre ese amigo común, ver qué piensan, qué les parece… Esa es la conexión que tengo con los lectores y esa es mi opción.

P. B.: ¿Crees que algún día se podrá estudiar siaru en la Universidad como en el caso del idioma élfico de “El señor de los Anillos”?

R. P.: No, no lo creo. El caso de Tolkien era diferente porque él realmente creó un idioma, irracional y real, pero un idioma con mucha consistencia. A mí la gramática no se me da tan bien: el siaru sí que tiene su vocabulario, sí tiene sus reglas, pero si profundizas un poco verás que no tiene nada más, entonces realmente no lo creo.

P. B. (Iria): Últimamente estamos viendo una gran cantidad de títulos de género fantástico; el tuyo es ya casi un clásico o por lo menos está camino de serlo. Yo quería saber qué te aporta el género fantástico que no puede aportarte otro género, y si vas a continuar en él. 

R. P.: Siempre escribiré fantasía, y de eso no hay duda ninguna. 

Toda ficción hace la pregunta “¿qué ocurriría si?”, y en la no ficción, la pregunta es “¿qué es?”.  De esas dos, a mí me gusta la primera pregunta: ¿qué ocurriría si? Y además es una pregunta con mucha esperanza, y no hay ningún género que pueda hacer una pregunta tan amplia como la fantasía. Y es ahí donde yo vivo.

P. B.: Algunos de tus lectores también son escritores. ¿Qué consejos les daría para mejorar y darse a conocer?

R. P.: Lo más importante de todo es escribir; lo segundo más importante es revisar, releer. Si uno cree que el libro que ha escrito es el mejor libro posible, que es perfecto, seguramente esté equivocado y no podrá ser un buen escritor.

Recuerdo una vez, en un momento dando en el que estaba releyendo lo que había escrito, y dije: “Pero ¿en qué estaba yo pensando? ¡Esto es horrible!”. Lo que me había ocurrido es que yo, como escritor, había subido un nivel, había mejorado, porque estaba leyendo algo que había escritor con anterioridad. Tardé más en releer algo que había escrito y decir: “¡Qué bueno es esto!”. Hay que seguir escribiendo para poder hacer ambas cosas, para poder decir “qué horror esto que he escrito” y “qué bonito esto que he escrito”. Y es ahí, a partir de este momento, cuando uno puede empezar a refinar y perfeccionar su estilo, su narrativa, etc. Si uno odia todo lo que escribe, eso no es bueno, y tampoco que le parezca maravilloso todo lo que hace.

Podría pasarme semanas dando consejos a los escritores, pero lo voy a dejar aquí.

P. B.: ¿Qué pregunta nunca le han hecho y siempre le ha quedado esa espinita clavada?

R. P.: Ahora mismo creo que no te puedo decir esa pregunta pero te voy a decir una cosa: a veces, cuando me hacen una entrevista por ordenador, y hacen preguntas como “¿de dónde viene su inspiración?” o “lo que sea sobre su barba”. Entonces yo digo: “¡Oh, cielos! ¿Por qué no me preguntan…?” y se me ocurren preguntas que me podrían hacer. Pero en este caso, con las preguntas tan interesantes que tenéis vosotros, una pregunta que me gustaría que me hicieran no se me ocurre. 

En ocasiones, yo también entrevisto a escritores, y como sé más o menos cuáles son las preguntas más típicas, me divierto haciéndoles preguntas atípicas: les chincho un poco, les hago rabiar y entonces hago preguntas divertidas y lo pasamos bien juntos, nos reímos y nos gastamos bromas, para no hacerles las ocho preguntas clásicas que siempre se hacen, como por ejemplo la de los consejos a los escritores, que por otro lado es una pregunta que me encanta que me hagan ya me puedo explayar porque me chifla hablar de este tema.

P. B.: ¿Cómo te sentiste al trabajar con Nate Taylor en el cómic de El nombre del viento  y el resto de cosas conjuntas con él?

R. P.: Me gusta mucho trabajar con Nate.

Hay una cosa que me gustaría decir aquí con relación al arte: los lectores me hacen regalos muchas veces, me traen galletitas y cosas, pero aquí en España, todos los regalos que me han hecho son cosas relacionadas con el arte sobre mis libros. Son muy bonitos; muchas veces entro en DeviantArt y veo los Kvothes que hay y me encantan. Cada uno es distinto: uno tiene una expresión triste, otro una expresión enfadada, pero todos tienen una gran garra y pasión en su expresión, todos ellos son Kvothe, porque Kvothe es un personaje apasionado.

 

La rueda de prensa finalizó ahí. Todos nos levantamos emocionados e inquietos, llenos de ilusión por tener al autor tan cerca, y nuestros libros no tardaron en estar adornados con su firma y nuestras cámaras tener un recuerdo imborrable en ellas. Patrick se despidió de nosotros y se marchó hacia la larga jornada que le esperaba en FNAC, donde estaba citado para empezar a firmar a las 19:00.

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Mi compañero y yo habíamos cumplido nuestra misión, pero nos quedaba un asunto pendiente. Nuestra curiosidad se preguntaba: ¿qué estaría pasando en esos momentos a tan solo unos metros, en Callao, con todas las personas que querían la firma del autor? Habíamos oído que el lleno en Barcelona los días anteriores había sido absoluto; que el segundo día de firmas había habido hasta 500 personas. ¿Cuántos lectores de Rothfuss habría en Madrid?

No tuvimos que caminar mucho para averiguar la respuesta, ya que la cola llegaba a Gran Vía. 2.000 personas se congregaban desde la puerta de la FNAC aguardando ansiosos su segundo de gloria con uno de sus autores favoritos. 2.000 lectores que aguantaron la baja temperatura durante horas y horas de espera. Nosotros no podíamos evitar una fascinación absoluta ante algo así: ¡nunca en mi vida he visto tanta gente para una firma de libros! Así que nos acercamos a la cola para hablar con la gente y preguntarles por sus personajes preferidos o lo que más les gusta de Patrick Rothfuss como escritor. Las respuestas más aclamadas: Patrick Rothfuss destaca por su estilo y Kvothe se gana el corazón lector de todo el mundo como protagonista por su gran carisma y lo realista que puede ser. También tuvimos curiosidad por saber qué opinaba el público por la futura adaptación que se hará sobre la saga, de la que poco o nada se sabe todavía, y aunque el miedo ante el resultado de una adaptación audiovisual siempre es inevitable, todo el mundo espera con ansias más noticias al respecto y el momento en el que al fin podamos ver a nuestro héroe en acción real.

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Por supuesto, no podíamos evitar preguntar, ante tal cantidad de gente, cuánto llevaban allí. Algunas se encontraban en la cola desde las 12 de la mañana esperando y aseguraban que merecía completamente la pena. Los del final con la misma esperanza que los del principio, todos igual de emocionados aunque algunos enfadados por la organización, que no daba noticias de si todos conseguirían salir de allí con la esperada firma o no. Rothfuss nos había dicho en la rueda de prensa, sin embargo, que nadie se quedaría sin su ejemplar. Y cumplió. Patrick empezó a firmar media hora antes de lo acordado, a las 18:30, y se mantuvo en su puesto hasta más allá de 03:15 de la madrugada, reafirmando así el respeto que los fans (o los “lectores”, ya que no le gusta la palabra “fan”) ya le teníamos y ganándose el de otras tantas personas ajenas a su obra. FNAC nos deja un vídeo del momento en el que por fin ha terminado.

 

Tanto Antonio como yo no podemos hacer más que agradecer la oportunidad que se nos brindó de vivir este día, tanto a Random House Mondadori como a Athman. Un sueño cumplido. Si tenemos que tener otro… ¡Que Patrick vuelva pronto y volvemos a verle!

Nota del Administrador (o sea, Athman, yo mismo) : Desde el Athnecdotario, darles las gracias a la fantabulosa Iria G. Parente y al gran Toluuu, por haber aceptado acudir al evento en representación de la web. Muchas gracias, amiguitos. ¡Habéis dejado el listón muy alto!

 

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El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss

«Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable”

“He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con Dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí.”

Así se nos presentaba El Nombre del Viento, primer volumen de la trilogía “Crónica del Asesino de Reyes”, de Patrick Rothfuss. Una novela  que, a pesar de ser la primera publicación del autor, resultaba tan perfecta  que logró cautivar tanto a la crítica como al público, sin excepciones. Gracias a su particular modo de narrar  y a su capacidad para crear un universo tan amplio, tan detallado y complejo, supuso toda una revelación, un descubrimiento inesperado y placentero para los amantes de la literatura, llevando el género a unas cotas hasta entonces solo alcanzadas por unos pocos elegidos. Ahora, con la llegada de esta segunda parte titulada El temor de un hombre sabio, comprobamos que Rothfuss  no solo mantiene el nivel, sino que además amplia horizontes, convirtiendo su obra en algo más grande y ambicioso.

Resulta siempre gratificante encontrar obras que trasciendan más allá del encasillamiento y esta es una de esas raras ocasiones. Estamos ante una novela que va a gustar tanto a los aficionados al fantástico como a los que jamás han leído nada de este tipo de género, al ser una lectura que brilla por su prosa, exquisita y cuidada, y por sus maravillosas descripciones, donde lo que realmente tiene peso es la palabra y el arte de encadenarlas de forma magistral.

Si no fuese por el  fantástico y evocador escenario en el que el autor desarrolla su historia, estaríamos ante una novela costumbrista excelente: Intimista, profunda, donde se le da incluso mayor importancia a lo cotidiano, a lo personal y a los sentimientos que a la propia aventura, que seria lo normal en estos casos.

El vasto y elaborado universo que nos presenta Rothfuss  se amplia, permitiendo al lector explorarlo de un modo completo. No sumergiremos en sus calles, trataremos con sus gentes, conoceremos sus costumbres y tradiciones, aprenderemos de ellos y nos daremos cuenta de que no hay apenas diferencias entre nuestros mundos. Esa acertada fusión entre fantasía y realidad continúa siendo una de las mejores bazas de la novela. Una magia creíble, más una ciencia que otra cosa, hace que la historia no resulte demasiado inverosímil para poder disfrutar de ella.

 

Una de las pocas pegas que puedo encontrar a la historia, es la personalidad del personaje principal. Kvothe es un chico que a tenido una vida difícil y ha tenido que espabilarse. Pero sigue siendo un adolescente y en demasiadas ocasiones, su comportamiento y actitud no se corresponden con ello.
Entiendo que ha madurado antes de tiempo y que es un tipo muy inteligente y con
aptitudes, pero  el modo en el que piensa y el como soluciona todos y cada uno de sus problemas te llevan a verlo como un adulto, bregado y con mucho recorrido  a sus espaldas.  No consigo asociar la imagen de un muchacho con lo que leo.

Se supone que las leyendas que envuelven a su persona han contribuido a engrandecer exageradamente la figura del héroe y que la mayoría de hazañas que se le atribuyen son solo eso, historias exageradas, adornadas por los cronistas y bardos.
Pero aun así,  resulta difícil verlo como un  chico de diecisiete años. Por mucho que se quiera explicar las excelsas capacidades de Kvothe y lo inflada que pueda estar su leyenda, sigue siendo demasiado fantástico para llegar a creerte al personaje.

 

Pese a ello,  quiero dejar claro que estamos ante una obra de gran calidad literaria y que resulta toda una experiencia  el descubrir lossecretos y vivencias de nuestro personaje. No se trata tanto de acompañarlo en sus aventuras como el conocer sus motivaciones.

Es evidente que uno de los mayores méritos de la novela es la facilidad con la que el autor logra sumergirnos en ese mundo salido de su imaginación. Pero destacaría, sobretodo, que se demuestra que no es tan importante la historia, lo que se cuenta, sino el modo en que se hace. Y en eso Rothfuss se descubre como todo un maestro.

Lo maravilloso de la ambientación. Lo que uno siente al conocer al detalle lo que piensa el protagonista. Lo sencillo que resulta el imaginarse a uno mismo recorriendo los caminos de Vintas, caminando por los pasillos de la Universidad o aprendiendo a pelear junto a los Adem.

Descubrir el placer de manos de Felurian, esa criatura maravillosa y sexual, mágica y terrible. Descubrir el amor en el rostro de Denna, tan cercana y tan inalcanzable. Descubrir la amistad en la figura de Auri, tan enigmática como adorable…
Todas esas sensaciones, esas experiencias vitales, se sienten como propias al dejarse llevar por la prosa pausada y virtuosa de Rothfuss.

 

Es posible que quizás algunos lectores echen en falta el avanzar con las tramas iniciales. Los misterios que aun no han sido resueltos siguen ahí,  sin que se haya aportado luz  a su resolución. Efectivamente, apenas hemos avanzado en ello.

Se menciona a los Chandrian, aunque sin lograr apenas un mínimo avance. Conoceremos un poco más de Denna, pero únicamente lo imprescindible para mantenernos aun mas interesados en ella. Tras más de mil doscientas páginas, Kvothe sigue en la universidad y sus aventuras entre reyes, mercenarios y guerreros apenas duran un año.

Da la impresión de que Rothfuss pretende resolver todas estas cuestiones en el último tomo de la saga. Estoy convencido de que va a ser una ardua tarea, ya que si tenemos en cuenta que no solo debe aclararse el pasado de Kvothe y descubrir que ocurre con su venganza y su relación con Denna, además de su expulsión de la universidad
o lo más importante, el porqué de su apodo de Asesino de Reyes, queda también por esclarecer que ocurre en la actualidad, con nuestro héroe de posadero, junto a Bast y el Cronista y la amenaza que se cierne sobre ellos.

¿Será capaz Rothfuss de resolverlo en un solo volumen? ¿No quedarán hilos sueltos? ¿Se verá todo muy apresurado,  descuidando esos detalles que hacen de esta saga lo que es?  Si en esta segunda parte, con mas de mil páginas, apenas se ha  revelado nada, ¿resultará que en la tercera entrega nos pasará como con la serie Lost
y nos quedaremos sin soluciones? Quiero creer que no. Que Rothfuss volverá a
sorprendernos una vez más. Que demostrará que los elogios que ha recibido son bien merecidos y que disfrutaremos de una novela que colmará nuestras expectativas, cerrando de un modo perfecto esta maravillosa trilogía.

 

El Temor de un Hombre Sabio

Patrick Rothfuss

Editorial: Plaza & Janés

ISBN: 9788401339639

Páginas: 1200 pág.

PVP:  24, 90 €

Epub: 19,99 €