En defensa del altar de la victoria, de J.F.P.R. Tales

Por Soraya Murillo.

 

Roma, verano de 384.

Una ciudad donde las prostitutas y afeminados hacían negocio repartiendo placeres y enfermedades por igual, se jugaba a los dados o al tres en raya, con apuestas que conducían, en muchos casos, a la esclavitud o a la muerte. Donde tahúres, magos, alcahuetas y curanderos ofrecían sus servicios. En esos tiempos, los romanos se dividen en cristianos y creyentes de los antiguos dioses, todos conspirando para llegar al poder de un imperio que, poco a poco, se va desmoronando. Esto traerá grandes cambios.

Mientras que el Imperio Romano se fracciona en tres partes, cada una regida por un emperador, los hunos buscan territorios donde asentarse, llegando aquí probablemente al ser expulsados de sus tierras y amenazando las fronteras del Imperio. La nación goda (tribus germánicas) pactan con Roma para establecerse en las provincias de Mesia y Tracia. A cambio de territorio protegían la zona, sirviendo en el ejército romano. Hasta que vieron que podían ser ellos los amos…

El cristianismo goza del respaldo de los emperadores, primero con el edicto de 313 y posteriormente con su imposición definitiva con el edicto de Tesalónica de 380. Pero un grupo de senadores urden un plan para conseguir que el joven Valentiano II ayude económicamente a los cultos paganos y restituya la estatua de la diosa Victoria. Unos monjes destruyen un santuario dedicado a la diosa Diana, en lo profundo de un bosque.

Vais a leer la historia de la definitiva desaparición del paganismo bajo Teodosio.

Los libros no deberían escribirse para contentar lectores, siempre deben de pertenecer al autor. El escritor al que vais a leer es licenciado en Historia, narró basándose en sus propios conocimientos, no queriendo en sí agradar a nadie, sino exponer lo que ocurrió destacando su punto de vista. Puedo decir con ello que es un libro muy honesto. Rehace situaciones, inventa personajes dentro de otros reales para desarrollar una historia llena de acción y que el lector no pierda interés o le abrumen los hechos históricos. Me ha sorprendido gratamente la forma con que lo ha narrado, un estilo pulido muy parecido a cómo se escribía la literatura clásica. Como una introducción, os diré que en el Bajo Imperio había un sinfín de cultos y entre ellos el cristianismo. El cristianismo es un credo monoteísta y por tanto excluyente, aunque la propia doctrina en sí no, por eso tuvo problemas desde un principio donde se les acusó del incendio de Roma en tiempos de Nerón o cuando, por ejemplo, no aceptó los cultos imperiales que otros no tenían problema para hacerlo, como se puede ver en la famosa carta de Plinio el Joven a Trajano sobre cómo tratar a los adeptos de esta religión. Pero eso ya lo dejo ahí, pues es un tema con mucha complejidad. También el autor toca algunos asuntos refiriéndose al sincretismo que se dan en las religiones, es decir, lo que una toma de la otra, ya sea para adaptarse o por influencias.

Los romanos tenían una gran conciencia de ser romanos, por eso algunos creían que no debían abandonar a los antiguos dioses, pues, al hacerlo, al dejar de lado los antiguos cultos, no protegían Roma.

Entre libros griegos que describen lugares donde existen plantas con forma de mujer que devoran hombres o sitios misteriosos más allá de las columnas de Hércules, templos cuya sangre de sacrificios mancha el mármol blanco, los cristianos hacen propaganda de su doctrina. J.F.P.R. Tales moverá unos personajes con una historia pasada y futura, hilará historias, algunas humorísticas que me recordaron a las andanzas de Quijote y Sancho. Otras, en cambio, serán bélicas, religiosas e incluso místicas. Vivencias de cada uno de ellos, romanos y godos, así como la nueva fe cambiará a sus amigos y antiguos esclavos.

Con un vocabulario muy rico nos adentra en el comportamiento de los primeros cristianos, la lucha de diferentes religiones por mantenerse y con ellas el poder del Imperio. También nos hará cuestionar lo endeble que es todo lo que nos rodea.

Página a página nos acercará hacia el final, a la espera del dictamen del emperador, pero no por eso abandona lo sobrenatural, de la mano de la bruja Equilona.

Una gran novela histórica bien documentada, grandiosamente bien escrita y en la cual, si nos detenemos un momento a pensar, mucho de lo que nos narra lo estamos viviendo actualmente con las doctrinas políticas totalitarias.

Tal vez sea por eso que dicen que la historia, por muy antigua que sea, está condenada a repetirse.

Muy buen libro que os recomiendo. Sí, en España se escriben grandes obras. Aquí aplaudo una de ellas.

https://www.casadellibro.com/libro-ibd-en-defensa-del-altar-de-la-victoria/9788417382001/6563286

 

 

The Ritual, de David Bruckner y basada en la novela de Adam Nevill (Netflix)

Vista The Ritual, debo aclarar que todavía no he tenido ocasión de leer la novela en la que se basa, así que mis opiniones se centran exclusivamente  en  el film, ajeno a si es fiel o no a la obra original y centrándome únicamente en lo que me ha parecido la película por sí misma.

Personalmente, me ha encantado. Buena  mezcla de conceptos y ambientación de las que me gustan. Cuatro amigos, la inmensidad de las montañas, la soledad del bosque, el silencio solo quebrado por el crujir de las ramas rompiéndose mientras algo se acerca, la cabaña abandonada y lo que puede ocultarse allí, la paranoia adueñándose de la mente de los personajes, enfrentándolos,  y una atmósfera realmente angustiosa, sombría y claustrofóbica. Curiosa mezcla que nos puede sonar al principio como algo ya visto, pero que toma su propio camino y lo hace con acierto. Como decía muy acertadamente el bueno de Sergio Morcillo en su muro de Facebook, hay mucho de La bruja de Blair, de The Descent y de La Bruja, aunque yo añadiría El hombre de mimbre y As Above, So Below  a la ecuación. Esa extraña mezcla entre terror puro, delirio paranormal y survival horror le sienta como anillo al dedo, haciendo que el interés del espectador no decaiga durante todo el puñetero metraje. Lástima que ya en su desenlace, no logre estar a la altura y opte por irse a lo fácil. Es una pena, pero los cinco minutos finales, la forma en que cierra, me ha decepcionado ya a punto de terminar. Cinco puñeteros minutos en la conclusión pueden estropear el conjunto y devaluar una obra que hasta entonces, era casi perfecta.

Esperaba un acto final de contrición y penitencia, porque durante toda la peli, lo sucedido me ha parecido una suerte de alegoría sobre esa sagrada trinidad que tanto me gusta: Culpa, Castigo y Redención, como si el encuentro con lo que habita en el bosque, esa vieja herencia del folclore local y la mitología que se muestra como más allá de simples leyendas, hubieran  provocado eso, que esa entidad antigua, ese poder ancestral, estaba de algún modo probando al protagonista, dándole una oportunidad o castigándole por sus pecados.

ALERTA BREVE SPOILER.                                                                       

No sé si resultaría demasiado convencional o todo lo contrario, pero he estado esperando como un tonto a que el viejo dios olvidado le obligase a elegir y el protagonista volviese a aparecer entre las estanterías de la licorería e hiciera lo que se supone debía de hacer, vencer a su miedo y actuar, y si es necesario, sacrificarse en lugar de su amigo, una vez perdido el miedo, tras todo lo que ha perdido y haberse enfrentado a lo que se ha enfrentado, ya completamente agotado, solo queriendo librarse de esa carga.

FIN SPOILER

Ojo, paranoias mías, seguro. De todos modos, ya digo, salvo esos últimos cinco minutos, el resto me ha parecido una jodida delicia y pese a sus fallos y carencias (que las tiene), muy superior a lo que nos suelen ofrecer últimamente las pelis de este tipo.

Nadie que sea amante del género debería perderse esta pequeña joyita. Muy recomendable.

 

.