El teatro de los prodigios, de Ramón Merino Collado

Por Soraya Murillo.

¿Cuál es la realidad? Aquí encontrareis una fiesta literaria de lo macabro, lo extraño y lo inusual. Te preguntarás en qué momento se traspasó esa fina línea que hay en el otro lado. El autor inclina la realidad y el tiempo, retorciéndolas en sus propias creaciones. No estáis ante una antología como tantas otras, aquí hay una calidad incuestionable, una prosa cultivada que busca y consigue diferenciarse de otros autores. No imita, no busca, no intenta… es él, y su imaginación. Todas estas historias os afectarán profundamente por ese motivo, por ser especiales. Vuestro subconsciente, al igual que hizo el mío, retendrá estos magníficos relatos, porque Ramón Merino, no sé de qué manera, logra introducirnos estos cuentos en nuestro ADN, logrando incluso una vez cerrado el libro, que sus historias nos visiten en los sueños o pesadillas…

No es una antología para esos lectores que se entregan sólo superficialmente al mundo de la lectura, en busca de llenar su momento de ocio. Estos relatos son para los aficionados al verdadero miedo. Nuestro autor se permitirá jugar en muchas ocasiones con el tiempo y el espacio, dominando en todo momento su narración. Seréis vosotros los que deberéis adaptaros a los asombros creados por su mente. Historias dentro de otras historias, sueños dentro de sueños.

Fantasmas que ni siquiera saben que lo son; un detective privado intentando resolver un caso sin saber que el mayor misterio es él mismo. Libros que se abren para salvar librerías antiguas; una historia de ciencia ficción del año 3034 d.C. que nos deja una gran pregunta: ¿Y si toda la vida humana fuese una gran mentira? Relatos que nos advierten de no ser leídos… Lo sé, yo también me sonreí ante ese detalle, buena forma de hacer que lo leamos. Pero, ¿y si os dijera yo, como lectora, que en verdad no lo leías? Nunca hacemos caso a los escritores. Nunca…

Y más y más cortos que os llevarán a un espectáculo inconcebible. Tal vez algunos penséis que se pasa de descriptivo, pero a mí es que me gusta mucho cuando el autor crea un ambiente lleno de detalles. El libro dice que en sí es una ventana a nuestros sueños, una mirada penetrante a las inquietudes humanas… Y no puedo hacer otra cosa que darle la razón. ¿Dónde van los libros que no son leídos? No lo sé, pero me alegro que este llegara a mis manos.

¿Cuál es la realidad? La realidad es que después de leer estas historias vais a responder a esa pregunta con otra pregunta. Ya veréis como sí, ya lo veréis…

Lo recomiendo sí o sí.

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Dioses, fantasmas o demonios, de Jesús Gordillo

Por Jorge Herrero.

`Dioses, fantasmas o demonios´ es una novela redonda de principio a fin, donde Jesús Gordillo ha creado una historia que te mantendrá en vilo, que hará que disfrutes toda y cada una de sus páginas, con una trama donde la información está dosificada de una manera perfecta y donde el autor no deja nada al azar. Ambientada en Hårisgud, un pueblo ficticio de Noruega, un lugar plagado de leyendas, secretos del pasado que amenazan con volver a la superficie. El autor ha sabido crear una historia con pocos personajes, dos principales, y unos pocos secundarios, con los que se basta y se sobra para entrelazar el destino de todos ellos. Personajes que guardan cosas en su interior y que creían olvidadas y enterradas, pero que como se irán dando cuenta a lo largo de la novela, verán como vuelven a su pesar y ponen patas arriba sus vidas en apariencia tranquilas.

Uno de los puntos fuertes y que hay que destacar, es la localización y la ambientación de la novela. A pesar de que Hárisgud, el pueblo donde transcurre la historia es un lugar ficticio, se nota el trabajo del autor para saber dotarle de una personalidad y entidad propia para que no desentone en un país como Noruega. ¿El autor ha salido bien parado de esto? Sin duda alguna sí; no solo lo ha conseguido, si no que ha acabado convirtiéndolo en otro personaje más de la novela. Es más, en muchos momentos, acaba siendo el protagonista principal. El lector acabará sintiéndose transportado a Hárisgud para ser otro habitante más.

A destacar también a los dos protagonistas principales, Alejandra, una joven geóloga española, que acabará en el pueblo para unirse a un grupo de especialistas cuya misión es investigar el glaciar situado en lo alto de la montaña principal de Hárisgud. Los fantasmas de un pasado que creía haber dejado atrás volverán a su pesar, trastocando de nuevo su vida irremediablemente, volviendo sus inseguridades y sus miedos.

El otro personaje principal, Mathias Matafocas, es sin duda mi favorito. Un curtido y veterano ex soldado, aficionado al alcohol, a meterse en broncas, malcarado y al que le da igual prácticamente todo, verá alterada su tranquilo y anodino día a día, cuando empiece a sospechar que una vieja y temible amenaza del pasado volverá, poniendo en serio peligro su vida y las de sus más allegados.

Como el lector verá a lo largo de la novela, se palpa y se nota la presencia de “algo” o de “alguien”, pero que en ningún momento se sabe a ciencia cierta que es, logrando engancharlo y hacerle leer la historia hasta la última página, sin posibilidad de dejar la lectura de Dioses, fantasmas o demonios.

Estamos ante una novela de ritmo pausado y tranquilo, que no significa aburrido. Todo lo contrario, ya que es una historia sin artificios, sin nada que sobre y donde todo lo que ocurre tiene su razón de ser. El autor no ha dejado cabos sueltos.

¿ Y qué decir del final? En mi opinión es un muy buen final, que me ha sorprendido y me ha dejado un buen sabor de boca. Sinceramente, no me lo esperaba.

Dioses, fantasmas o demonios es una novela con elementos de terror, algo del fantástico, pero ante todo es una historia de personajes, de secretos, de temores, de un pasado que se cree olvidado. Un libro que después de acabarlo, te deja con ganas de volver a adentrarte otra vez en él, de volver a acompañar a Alejandra, a Mathias y a seguir descubriendo más cosas sobre el pueblo de Hårisgud. Una lectura absolutamente recomendable de un autor con un estilo propio y muy definido, y que novela a novela, no deja de mejorar y de sorprender al lector, sea en solitario o en compañía de su pareja literaria, Javier Martos.

Mi más sincera enhorabuena al autor, Jesús Gordillo y a Ediciones El Transbordador por haber apostado por esta gran novela

Sinopsis:

El clima de Hårisgud invita a las leyendas. La nieve aplasta el pueblo durante todo el año, y sus habitantes llevan generaciones calentando el ánimo con licor y con historias. Noruegos duros del norte, que curten sus genes combatiendo el viento helado y a lo que vive escondido entre los copos. Allí cruzarán sus vidas Mathias Matafocas, oriundo y marinero, y Alejandra, joven estudiante española destinada al pueblo para estudiar el glaciar. El pasado y el presente unidos por algo que lleva años oculto en el bosque y en la retina invisible de los hombres más ancianos.

Un Club de Fumadores donde apenas hay tabaco, la chimenea del Calcetín del Troll y la vidriera perdida de una iglesia derruida dejarán escapar sus anécdotas hasta dibujar una realidad que nadie se atreve a formular con palabras entre el hielo. Nadie recuerda, pero a la vez nadie olvida. Algo blanco. Algo vivo. Algo que es imposible que haya permanecido allí durante tantos inviernos.


El silencio de la ciudad blanca, de Eva G. Sáenz De Urturi

Por Soraya Murillo.

Este es el primer tomo de la llamada “Trilogía de la ciudad blanca”. Si he de ser sincera tenía muchas dudas de empezar esta saga. Por ambientación me recordaba a la trilogía del Batzán, de la que no quedé muy contenta. Pero la novela empezaba con buen pulso narrativo y se me hizo amena la lectura. Algo muy importante a su favor es que es autoconclusiva.

Una escritora que da muchos detalles, haciendo con ello que el libro se vuelva muy visual. Escrita de forma sencilla, nos adentra en una novela negra donde no faltan referencias a la mitología, las leyendas o a la arqueología. Algunas leyendas son verdaderamente hermosas, con un punto de magia y terror.

Parte importante de la historia trascurre en la provincia de Álava y la ciudad de Vitoria. Sus calles, monumentos y bares, son lugares que existen, haciendo que todo parezca más real. La autora mueve con astucia al protagonista principal, el inspector Unai López de Ayala, alias Kraken, experto en perfiles criminales. Un hombre cuyos demonios interiores no logra exorcizar.

En Vitoria, hace dos décadas, un brillante arqueólogo fue detenido por unos asesinatos rituales. A punto de salir de su condena los asesinatos se reanudan tal y como fueron cometidos. Si el supuesto asesino sigue en la cárcel, ¿quién los está matando? Ese será el reto de Unai. El escenario lo será todo en esta novela. Es lo que siempre digo: nada supera a un autor describiendo el lugar donde vive. Tendremos unos saltos en el tiempo, con otra historia paralela a la del protagonista y con otros personajes, aunque obviamente tendrá mucho que ver con la actual. Y eso es curioso, pues en sí parece una simple historia de amor.

La forma de matar es muy especial, rozando la mitología. La novela se hizo para entretener al lector, esto lo digo porque algunas puestas en escena de los crímenes resultan bastante inverosímiles, serían prácticamente imposibles de realizar en plena calle sin que nadie viera nada, ya que también el escenario abarcará una ciudad en fiestas, y dudo que algo así pudiera hacerse sin ser visto, sin testigos. No le deis muchas vueltas, la autora es consciente de ello, pasando por encima como no queriendo dar más explicaciones.

Nuestro policía es muy inteligente, sigue buenas pistas. Aun así, el lector llegará a la misma conclusión, incluso en algunos tramos se adelantará al propio policía por las pistas que dejó la autora. Por eso pienso que es una novela en la que la escritora ha querido que los protagonistas y los lectores se unan y vivan por igual la trama, buscando los porqués.

Un thriller de muy buen ritmo para los lectores amantes del misterio y la novela policial, donde el inspector de policía prácticamente arrolla con su personalidad al resto de personajes. Una ciudad llena de rincones misteriosos que un asesino empapará con sangre. El sacamantecas, Ochate, mitos vascos, cultura, todo le vale a Eva G. Sáenz de Urturi para que no perdáis interés, destacando un magnífico trabajo de investigación.

Historia que seguirá con “Los ritos del agua “y “Los señores del tiempo.

Entretenida sin más. Un final demasiado fantasioso, creo que se le fue un poco la mano huyendo de lo real, queriendo dejar una atmósfera tan misteriosa. En los crímenes en serie hace falta un poco más de seriedad. Mentiras y venganzas se unirán, junto a un pasado que alguien no quiere ni desea olvidar.

 

https://www.casadellibro.com/libro-el-silencio-de-la-ciudad-blanca/9788408154167/2933371

 

 

 

 

 

 

Agatha Jones y los 10 pastelitos, de Pepa Mayo

Por Jorge Herrero.

Pepa Mayo ha creado un personaje con el cual los más jóvenes se identificarán muy fácilmente. Agatha Jones es una jovencita entrañable, a la que el lector cogerá cariño desde la primera página. Es valiente, decidida y a la que nada ni nadie puede parar cuando se propone hacer algo. El lector acompañará a la joven protagonista en esta primera aventura (y no la última) donde tendrá que resolver un enigma que será más complicado y difícil de lo que parecía al principio.

El lector asistirá a grandes secretos del pasado, enigmas sin resolver, y sorprendentes revelaciones, donde Agatha Jones tendrá que usar toda su inteligencia y todo su saber para poder descubrir con éxito todo lo que rodea al misterio de los 10 pastelitos.

La autora ha creado una historia muy amena, fácil de leer para que los más jóvenes pasen muy buenos ratos con esta divertida novela y donde el lector, a la vez que se entretiene con su lectura, también tendrá que estar atento a las pistas que Pepa Mayo irá repartiendo a lo largo de la historia. Cada capítulo acaba dejando con ganas de seguir leyendo el siguiente, ya que todos ellos terminan con grandes revelaciones y a la vez con un nuevo misterio, logrando que la lectura sea muy adictiva.

Genial idea la que ha tenido la editorial (Cazador de Ratas) y la autora Pepa Mayo, al adaptar las novelas de Agatha Christie, en una iniciativa muy buena para incentivar la lectura entre los más jóvenes de la casa. De una manera amena y sencilla, el lector se adentrará en el increíble y fascinante mundo de Agatha Jones y las novelas de detectives.

No hay que olvidar las ilustraciones de Enrique Carlos, que captan a la perfección a la protagonista y a los otros personajes, con unas preciosas ilustraciones que logran ser el complemento perfecto a una historia que encandilará y fascinará a los lectores más jóvenes y por que no, a los adultos, ya que es una novela perfecta para leerla en familia.

En definitiva, Agatha Jones y los 10 pastelitos es una historia bien escrita, con momentos divertidos, misterios por resolver y que se acaba convirtiendo en una lectura ingeniosa y entretenida, rápida de leer y que hará pasar muy buenos momentos a todo aquel que se adentre en el fascinante mundo de la joven protagonista.

Muy buen comienzo para una serie que, espero y deseo, sea larga. Buena señal de ello es que la autora ya está con la segunda parte.

Una novela infantil y un personaje, Agatha Jones, que atrapará ya enamorará al lector. Un título muy, pero que muy recomendable para los pequeños de la casa.

Sinopsis:

Agatha y su madre Margaret Jones, han sido invitadas a pasar un fin de semana a la mansión Cockingstoncourt, de la misteriosa April Windsor.

Las concursantes irán sufriendo extraños accidentes, al mismo tiempo que sus pastelitos irán desapareciendo. Mientras tanto, la anfitriona April Windsor no aparece.

¿Quién está provocando los desafortunados accidentes de las participantes? ¿Por qué desaparecen los pastelitos? ¿Donde está April Windsor? ¿Quién es April Windsor? Y lo más importante ¿Qué relación hay entre las concursantes y la anfitriona desaparecida?

Agatha deberá poner todo su ingenio e intuición para resolver todos esos misterios.

¿Creéis que lo conseguirá?

 

 

Visita a las ruinas y fantasmas de Belchite, por Juanma Nova García.

Por Juanma Nova García

Belchite, martes 24 de julio de 2018

Son las 22:00 horas cuando se abre el portón de madera situado en el Arco de la Villa, actualmente la única entrada al pueblo, y en un silencio casi sepulcral accedemos al interior una decena de personas. Hasta hace pocos años los visitantes podían entrar por cualquier punto y caminar a sus anchas entre las ruinas, pero debido a los saqueos y actos de vandalismo producidos, y también en prevención de posibles accidentes, el ayuntamiento decidió vallar el pueblo en su totalidad y tapiar la entrada. Tras la restauración de algunos edificios, la completa rehabilitación del Arco de la Villa y la instalación en ella de los servicios de recepción e información turística, se decidió poner en marcha un servicio de visitas guiadas para los turistas: una diurna a las 12:00 del mediodía donde se explica la historia del pueblo y, sobre todo, los sucesos de la famosa batalla de Belchite acaecida entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937 en el transcurso de la Guerra Civil, y donde murieron cerca de 6.000 personas entre soldados de ambos bandos y habitantes del pueblo; y otra excursión nocturna a las 22:00 más centrada en los diferentes sucesos paranormales acontecidos entre sus calles y en algunos de sus edificios e iglesias más emblemáticos.

Habíamos llegado sobre las 19:00 de la tarde y antes de ir a nuestro hotel situado en el nuevo Belchite, a solo unos metros del pueblo viejo, decidimos echar un primer vistazo a las ruinas desde el exterior. Ya al acercarte al lugar se nota en el ambiente una sensación extraña. Hay un silencio inquietante, una calma tensa, donde no se escucha ningún sonido, salvo nuestras pisadas sobre las piedras del camino, ni se ve animal o pájaro alguno en los alrededores o sobrevolando el lugar. Incluso desde fuera el sitio impresiona: la desolación de los edificios derribados, los restos de sus muros, columnas y torres que aún se recortan en el horizonte como viejas osamentas fruto de la barbarie humana de la que antaño fueron testigos, y hoy narradores silenciosos. Pero esa primera impresión fue tan solo un aperitivo de lo que nos íbamos a encontrar cuando 3 horas más tarde cruzábamos el umbral de la puerta del Arco tras Carlota, la que iba a ser nuestra guía en aquella ruta nocturna.

Justo tras la arcada se extendía ante nosotros la Calle Mayor, una larga travesía que se perdía en la distancia. A izquierda y derecha, casas en ruinas y llenas de escombros pero que, gracias a ser de mejor construcción, junto al hecho de que se apoyen en el sólido Arco de La Villa, son las únicas casas de esa zona que aún conservan la fachada y se mantienen en pie en la actualidad. Según avanza la calle, las casas van estando en peor estado hasta que de las últimas no se conserva prácticamente nada. Está anocheciendo y esa primera imagen casi espectral, junto al silencio y una luna casi llena iluminando las ruinas, queda grabada en mi retina. Todo el mundo que lo ha visitado comenta que siente algo raro al entrar en Belchite, y supongo que esas sensaciones serán más intensas cuanto más sensible sea la persona, habiendo gente que ha tenido incluso que dejar la visita e irse debido a la angustia que el lugar les provocaba. No es que tuviera yo una impresión tan desagradable, pero lo cierto es que parece que allí haya una frontera, un umbral que al ser cruzado te transporta a otro sitio… u otro tiempo. Se nota, casi puede palparse, una energía extraña, diferente a la que puede experimentarse tan solo unos metros más atrás. Cada persona tiene sensaciones diferentes y, en mi caso, no sé si podré ser capaz de expresar con palabras lo que allí sentí porque son emociones propias y, en el ambiente agónico de aquel entorno, no puedo afirmar que sean del todo objetivas. Pero sí es cierto que una energía especial, como una densa niebla, se nota nada más llegar, y yo no la percibí, al menos en aquellos primeros metros, como inquietante o peligrosa, sino más bien como una impregnación de tristeza y desazón, como si entre aquellos muros hubiera quedado atrapado todo el sufrimiento y dolor de sus habitantes y aún reverberaran los ecos de tanta desolación.

Mientras avanzábamos por la calle y Carlota nos preguntaba por las razones que nos habían llevado a querer conocer Belchite de noche y nos iba empezando a narrar anécdotas de las visitas de Cuarto Milenio y otros programas de investigación, los restos del pueblo se levantaban a nuestro alrededor como esqueletos decrépitos saludando a la noche. La presencia de la luna casi llena nos vino bien, pues hizo que pudiéramos caminar sin llevar todo el rato las linternas encendidas, que eran un excelente reclamo para una legión de mosquitos que, pese a todo, nos dejaron huella para varios días.

Continuamos nuestra ruta sin parar de hacer fotos a diestro y siniestro, esperando encontrarnos después con alguna “sorpresa” al revisarlas. Nuestra siguiente parada fue en la confluencia de las calles Mayor y Sagasta. En la casa que había situada justo en dicha esquina vivían dos hermanas solteras, Paulina y Antonia. Un cañonazo derribó parte de la casa y murieron en el interior. Hoy tan solo quedan unos cuantos ladrillos como recuerdo de la vivienda. Aquí nos detuvimos, como decía, pues Carlota quería contarnos unas cuantas anécdotas relacionadas con las hermanas. Una noche, tres décadas atrás, durante el rodaje de la película “Las aventuras del barón Munchausen” de Terry Gilliam, uno de los miembros de los Monty Python, y que se filmó casi por completo en la localidad aragonesa, un vigilante de seguridad al acercarse a dicha esquina vio a dos señoras que caminaban por allí. Las llamó, aunque no le hicieron ningún caso. Entonces decidió seguirlas calle abajo hasta el Convento de San Agustín, donde al parecer se dirigían. Cuando llegó allí vio a su compañero, que se encontraba en aquella otra zona vigilando, y al preguntarle por las dos señoras que caminaban en su dirección este respondió diciendo que llevaba bastante tiempo sin moverse de allí y no había visto venir ni pasar a nadie. No volvieron a ver a dichas señoras en toda la noche, pese a que buscaron y miraron por todo el pueblo. Tiempo después, un pintor que visitó las ruinas y decidió plasmar algunas imágenes del pueblo en sus lienzos, realizó uno justo sobre las ruinas de la casa de las hermanas. Delante de la fachada dibujó a dos señoras. Cuando tiempo le preguntaron por qué había pintado a esas dos mujeres o si conocía algo de la historia de aquella casa respondió que no, pero que al encontrarse mirando hacia ese lugar tuvo una visión de esas dos señoras delante de la casa y sintió como que algo le empujaba a pintar ese cuadro. Carlota nos enseñó una fotografía del retrato que tenía en su teléfono, pero, aunque he buscado por todo internet, e incluso solicité a la oficina de turismo de Belchite si podían facilitarme una copia o darme información sobre dónde conseguirla, no lo he logrado. Antes de seguir adelante, otro apunte sobre el rodaje de “Las aventuras del barón Munchausen”: durante todo el rodaje no pararon de suceder fenómenos extraños; partes del decorado que desaparecían o aparecían caídas o cambiadas de sitio, extrañas luces que surgían de la nada en la noche, apariciones fantasmales… Varios miembros del equipo, y el propio Terry Gilliam, fueron testigos de ello.

Tras dejar atrás la casa de Antonia y Paulina, no sin antes volverme para echar unas cuantas fotografías del lugar con la esperanza de que las dos mujeres quisieran dar fe de la veracidad de la historia apareciendo en alguna de ellas, seguimos el camino por la Calle Mayor. Nuestra siguiente parada fue “El Trujal”, antiguamente una especie de molino donde había una prensa para exprimir la cosecha de aceituna y obtener así el aceite. En el pozo donde se guardaba el preciado líquido, durante la batalla de 1937 fueron arrojados al pozo más de cien cuerpos haciendo del lugar una macabra fosa común. Se cuenta que eran soldados nacionales quienes fueron enterrados allí por el bando republicano, pero según recordaban algunos testigos, allí se arrojaron soldados de ambos frentes y también niños y habitantes del pueblo, muchos de ellos aún vivos y malheridos que sufrirían una larga agonía hacinados hasta el momento de su muerte. En el lugar hizo Franco después de la guerra un monumento a los Caídos (de su bando) y un mausoleo donde se grabaron los nombres de algunos de los militares más importantes o de las personas más pudientes del pueblo que allí perecieron. Y, desde entonces, es aquel uno de los lugares más inquietantes y donde han sucedido algunos de los sucesos más extraños. Allí se centró parte de un especial del programa de misterio “Cuarto Milenio” donde el investigador Iker Jiménez y su equipo se dieron de bruces con fenómenos paranormales.

Una colaboradora habitual del programa, la médium y parapsicóloga Paloma Navarrete, se resistió a entrar en el recinto, cosa que nunca había hecho antes en ningún otro lugar durante todos sus años de profesional. Explicaba que la energía que había allí dentro era terrible, que olía a sangre y pólvora, que los escalones del suelo estaban llenos de cadáveres y que algunas presencias querían echarla de allí. Mientras nos contaba esto, Carlota nos animaba a dejar nuestros teléfonos y grabadoras en una piedra junto al trujal para ver si captaban algo, puesto que en ese mismo lugar se han grabado psicofonías de un niño gritando. También nos explicaba que aquello sería posible siempre que los aparatos no dejasen de funcionar, ya que hay allí un fuerte campo electromagnético que impide que estos funcionen con normalidad. Ya sea como consecuencia de ese campo electromagnético u otras razones inexplicables o paranormales, lo cierto es que a más de uno de los presentes se les descargó toda la batería de sus cámaras digitales, teniéndola cargada al máximo solo unos minutos antes, y a mí dejó de funcionarme el flash de mi smartphone, volviendo a hacerlo sin problemas nada más salir del inquietante lugar.

De ahí seguimos nuestro recorrido hasta llegar a la Plaza Vieja, donde volvemos a detenernos. Allí hay otros 3 lugares de interés: la casa de “la Domi”, la Torre del Reloj y una gran Cruz de Hierro. La casa de “la Domi”, que se encuentra en la esquina de la Calle Mayor que acabamos de dejar atrás, era, al inicio de la guerra, la mejor de todo Belchite. En sus pisos se alojaba una familia adinerada y de buena posición social, la familia de Dominica Fanlo, y en sus bajos había un comercio de tejidos. Durante la guerra alojó la Jefatura de la Falange y también hizo las veces de hospital. Era una casa de cinco plantas, enorme para una vivienda de un pueblo de aquella época. Ahora apenas quedan los restos de un par de plantas. Un poco más adelante y a nuestra izquierda encontramos la torre del Reloj, que es lo único que se mantiene en pie de la antigua iglesia de San Juan. Es este también un lugar un tanto extraño, con esa torre levantándose solitaria como un dedo acusador que señalara al cielo. Según nos cuenta nuestra guía, en el interior de esta iglesia se encontraron los esqueletos de lo que se cree fueron algunas monjas, emparedados entre un par de tabiques. Frente a la torre, y en un descampado que fue un día la Plaza Vieja, se levanta una gran cruz de hierro forjado que realizaron dos prisioneros catalanes apellidados Balaguer y que fue inaugurada en 1944. Fue levantada por el régimen de Franco y es gemela a otra ubicada en el santuario de Santa María de la Cabeza, en Andújar, Jaén. En ese punto se quemó durante la famosa batalla una enorme montaña de cadáveres, ya que no había dónde enterrarlos y estos se descomponían en las calles bajo el abrasador sol de aquel agosto aragonés. Cuentan que la grasa de los cadáveres quemados formó un riachuelo que descendió la pequeña pendiente y allí fue a juntarse en la calle con otro torrente de sangre que provenía de otra montaña de muertos apilados en otro lugar.

Siguiendo nuestra ruta, nos encaminamos a la Iglesia de San Martín de Tours, quizá el más misterioso e inquietante rincón de Belchite. La iglesia, como todo, se encuentra en ruinas y pésimas condiciones, aunque de las iglesias del pueblo es la que en mejor estado se conserva. Aquí encontramos grabada con pintura en una de las antiguas puertas de entrada la famosa jotilla de Natalio Baquero, un octogenario nacido en mitad de la cruenta batalla y uno de sus últimos supervivientes, que dice así:

Pueblo viejo de Belchite,

ya no te rondan zagales,

ya no se oirán las jotas

que cantaban nuestros padres”

La iglesia tiene también escrita con sangre su propia historia negra, ya que en su interior murieron decenas de inocentes, sobre todo niños, mujeres y ancianos que se habían refugiado en su interior huyendo de la sangrienta batalla que ya se desarrollaba calle por calle, e incluso casa por casa. Una bomba destruyó el tejado y las piedras cayeron sobre los inocentes allí refugiados, produciéndose otra masacre. También los soldados del bando sublevado la utilizaron como punto estratégico y en la torre se refugiaron de los republicanos sus últimos soldados durante las horas finales del asedio, muriendo también bastantes de ellos. Aquí también se han producido bastantes fenómenos paranormales, como nos relata Carlota. En varias ocasiones, se ha visto a un niño deambular por entre los muros con una especie de luz, un candil según parece, en la mano. Uno de los que han presenciado la figura del niño fue Javier Campos, colaborador de Cuarto Milenio, que pasó una noche a solas y a oscuras dentro de la Iglesia.

El interior de la capilla donde pernoctó es un sitio bastante inquietante, como si el ambiente estuviera más cargado o la energía fuese distinta. Imaginar estar allí en completa soledad y totalmente en silencio, envuelto por las tinieblas de la noche, y ver aparecer la figura de un niño entre las ruinas me puso los pelos de punta. También aquí, el periodista e investigador Carlos Bogdanich, junto a su equipo de Cuarta Dimensión, consiguió en el año 1986 algunas de las más espectaculares psicofonías grabadas en Belchite. Aparte de las más típicas de algunas voces humanas, las más impactantes son sin duda las del ruido de los cazas con hélice de la época surcando el cielo o el de los bombardeos y las nítidas explosiones de bombas, sonidos inexplicables recogidos en las grabadoras en el silencio de la noche. También el colaborador de Cuarto Milenio y médium, Aldo Linares, dijo que en aquella iglesia vio una figura encapuchada, como de un monje o monja, con una especie de tijeras en la mano, que le llamaba y decía que fuese con él. Comentaba que la sensación fue tan negativa y la presencia le dio tanto miedo que, por supuesto, no se atrevió a acercarse a la siniestra figura y después sintió nauseas y un fuerte dolor de cabeza que le hizo salir del lugar.

Volvemos ahora atrás en nuestro recorrido para regresar a la esquina de las calles Mayor y Sagasta, donde se encontraba la casa de las hermanas Antonia y Paulina, y bajar por esta última calle hasta la Plaza del Convento, donde se encuentra la Iglesia de San Agustín, último de los lugares principales de nuestra ruta nocturna. En su interior también se han recogido grabaciones de voces y se han visto luces extrañas. El lugar me parece aún más inquietante y perturbador que los anteriores, incluso que la Iglesia de San Martín, sin saber explicar el porqué de tal sensación. No nos dejan acceder nada más que un par de metros en la entrada porque, según nos cuenta nuestra guía, los arcos están partidos y corren peligro de caerse o desprenderse algunas partes de ellos. El interior impresiona, allí debajo de todos aquellos arcos resquebrajados, parece estar uno en el interior de un enorme esqueleto, y me viene a la mente la imagen de las vértebras de una descomunal ballena.

Al lado y a mano derecha hay un pasadizo o túnel oscuro sin puerta que parece descender hacia alguna cripta o sótano y que me produce un escalofrío y temor inexplicables. No me atrevo a acercarme, es como si uno pudiera intuir que hay algo malo, una especie de energía negativa que emana de su interior, algo que no quiere que estés allí. No he sentido nada igual en todo el recorrido, ni siquiera en el trujal o la iglesia de San Martín, y sin duda ha sido el momento más extraño de toda la noche (y mira que los ha habido) por esa inquietante sensación de agobio y mal rollo que os cuento y que no era entonces capaz de explicarme… ni soy ahora capaz de describir en toda su esencia. No sé si alguien más tuvo la misma sensación en aquel sitio o fue solo cosa mía, pues imagino que cada persona sintió cosas distintas en cada lugar. La experiencia es tan personal que estoy convencido de que cada visitante haría un relato parecido al de los demás, pero a la vez muy diferente. Yo recuerdo aún aquel momento mirando hacia esa especie de puerta y lo que hubiese tras su umbral, aquella sensación desagradable y de temor, y cómo se me erizó el vello de la nuca y se me puso la piel de gallina. Aún lo hace cada vez que pienso en ello.  Un apunte más sobre esta iglesia antes de marcharnos: en el exterior y en lo alto de una de las paredes de la torre puede verse aún un misil que quedó incrustado durante la batalla y que no llegó a explotar. Esperemos que nunca lo haga.

Tras este último punto del recorrido, volvemos junto a Carlota, hacia al Arco de la Villa, para terminar nuestra ruta nocturna. Por el camino le formulamos preguntas y curiosidades, y le instamos a que nos cuente si acaso le han sucedido a ella fenómenos extraños o algún suceso paranormal durante sus innumerables marchas nocturnas. Nos comenta que ella al principio era escéptica a todo este tipo de historias, pero que ahora ya no lo era tanto después de tantos testimonios y ver “algunas cosas”. Tras haber pasado noches enteras allí, acompañando a grupos de investigadores que iban a hacer sus reportajes, ha podido escuchar algunas psicofonías espeluznantes que se han grabado, estando ella presente y siendo testigo del silencio absoluto que había en el lugar. Esto le ha hecho replantearse muchas cosas y no estar ya tan segura de que allí dentro no haya “algo más” que no somos capaces de comprender ni explicar. Y es que uno no sabe con certeza qué es lo que sucede allí dentro, pero sí que es consciente de estar caminando sobre un enorme cementerio. En cualquier lugar del pueblo, en cada calle que pisamos, en cada casa que miramos, hay personas muertas o enterradas. Hay incluso un Belchite subterráneo bajo nuestros pies, ya que durante la guerra los vecinos excavaron túneles que conectaban las diferentes casas como manera de poder comunicarse entre ellos y también como refugio. ¿Cuántos vecinos del pueblo morirían y tendría su tumba también bajo sus propios hogares? Porque hablando de fallecidos, no solo hay que contar los casi 6.000 muertos de la batalla de la Guerra Civil, sino muchos más anteriormente, pues en el pasado hubo otras dos importantes batallas en el pueblo: una durante la Guerra de Independencia y otra durante las Guerras Carlistas, donde también murieron cientos o miles de soldados. Sin duda, es aquel un lugar que parecía estar predestinado a ser azotado por la tragedia hasta su total destrucción.

Antes de salir y mientras apaga las luces de la oficina en la entrada y recoge sus cosas, Carlota nos pide por favor si alguno de nosotros sería tan amable de esperarla hasta que salga y cierre las puertas. Le da miedo quedarse sola. Nos quedamos a esperarla y ninguno hace ninguna broma al respecto. A cualquiera de nosotros también le daría miedo quedarse a oscuras y solo allí. Nos da las gracias y nos despide ya en el exterior, esperando que nos haya gustado la visita y deseándonos que disfrutemos al día siguiente de la ruta diurna. Nos vamos hacia el hotel pensando en todo lo que nos ha contado, pero sobre todo interiorizando la experiencia, curiosa e inquietante cuando menos, y las sensaciones, quizá diferentes para cada uno, pero muy íntimas y personales y que seguro no vamos a olvidar nunca. Como una tintura que se quedara adherida a tu piel, al igual que la muerte, el dolor y el sufrimiento parecen haberse quedado pegados al suelo y las paredes de las calles de Belchite.

Noches de sal, de David Mateo.

Por Soraya Murillo.

Dicen que cada historia comienza como si fuera el fulgor de un fuego que nace. Depende del autor que ese resquicio de luz y calor se transforme en la llama que llegue al lector, logrando que al prender venza la oscuridad, dándole la fuerza para superar y llegar a nuestra monótona realidad. David lo logró y la novela impregnará vuestra mente. Estamos ante un escritor de talento consumado en el manejo de los personajes y las tramas, desarrollando la obra en dos escenarios temporales completamente distintos sin que disienta de la calidad de la obra. Su forma de escribir precisa y llena de detalles nos lleva de un tiempo a otro sin sobresaltos.

Todos los libros se escribieron con el fin de llegar a ser leídos, pero solo los realmente buenos son merecedores para que otros lectores os hablen de ellos. Me toca a mí como lectora hacerlo con Noches de sal.

Todo comienza con el juego de unas niñas, contando historias de miedo en la vivienda de una urbanización de El Grau de Moncofa (Castellón). Aurora es especial, sabe cómo asustar de verdad. Su abuelo ya le contaba historias fantásticas. Esa noche utiliza un espejo para llamar aquello que nunca hay que pronunciar, abrir puertas que deben seguir cerradas.

El tiempo avanza. Aurora, ya una chica joven, deja su ensimismamiento al conocer a Abel, un ilustrador que un día quedó hechizado por un relato corto que debía ilustrar. Tan cautivado, que la buscó para averiguar quién poseía el alma, pura o atormentada, oculta detrás de esas palabras.

Años más tarde, en la ciudad de Valencia, un asesino en serie apodado Pilatos, mata de forma espantosa, tanto que más que un asesino podremos catalogarlo de verdadero monstruo. El inspector Miguel Manchón intentará darle caza, mientras unas extrañas pintadas dejan leer: Sabes dónde están los Nocturnos´´

Terror, thriller, novela negra, misterio, policíaca, con una historia de amor de fondo. Noches de sal ogra ser original en un género mestizo donde mezcla un poco de todo, con el mundo sobrenatural junto a crímenes de asesino en serie. Con dos escenarios muy bien diferenciados, el pasado (las vidas de Abel y Aurora, con las historias del abuelo de ella que nos recordara un mundo de libros antiguos, con esa Valencia de Guillén de Castro y adentrándonos en lo que fue parte de la cultura literaria valenciana en el Siglo de Oro) y al presente (con el asesino actuando).

No tengo ninguna duda que la novela gustará, pues es de esa clase de libros cuya historia se adhieren al lector, aunque hayan pasado días de su lectura. Unas protagonistas femeninas muy diferenciadas, una de ellas casi fantasmagórica, pálida con una belleza que traspasó el límite del tiempo.

David Mateo nos quiere hacer entender que hay cosas raras, ocultas. La novela trata en cierta forma sobre su particular visión de esos ” límites” de la realidad, por parte de los protagonistas. Toda la trama se va trenzando y al final, se consigue una obra bien cerrada, que resuelve todas las dudas del lector conforme avanza en la historia. Nos demostrará con esta novela que se puede escribir una gran historia en una ciudad española, con personajes españoles, con una prosa digna de los más grandes escritores. No le tiembla el pulso al pasar de estar describiendo un hermoso amanecer en el Mediterráneo a mostrar, sin tapujos, la forma de morir más horrible inventada por un asesino en serie. Los detalles que usa en muchas escenas despertarán en nosotros miedos que creíamos dormidos. El entramado gira cuidadosamente en un cierre satisfactorio, pudiendo digerir cómodamente su propio ritmo y el de los acontecimientos que nos llevan a él.

Incluso cuando la verdadera oscuridad de la noche es vencida por la iluminación eléctrica en cualquier ciudad, Valencia parecerá un lugar irreconocible, pese a la luz. Leeremos nombres de calles, lugares cerca del mar, pero la percepción que tendremos fue que se distorsionada de la realidad. No es esa ciudad alegre que yo conozco. Aquí en la novela, es como si se hubiera apoderado de ella algo siniestro, que hace que sus calles parezcan pequeñas, cerradas, sintiéndote intranquilo, esperando que surja cualquier cosa nauseabunda que te lleve a la locura.

El pasado siempre regresa y aunque saber quién es el asesino será lo principal, nosotros buscamos los porqués, el origen de todo. Y mientras los pálidos siguen entonando cantos fúnebres, David Mateo hará gala de cómo se debe dejar escrito un libro, páginas enteras para aplaudir.

Los buenos escritores siempre están observando y recopilando experiencias. Una mañana silenciosa, sin incidentes, para un escritor es una mañana llena de augurios y pensamientos. Comenta el prólogo del libro que David, en otra época, hubiera sido un gran contador de historias. Desde luego, sin ninguna duda, puedo decir que sabe escribirlas. En el breve espacio de tiempo que ocupé leyendo este libro, disfruté de un magnífico escritor. Nada más que comentar, salvo recomendaros el libro por historia, pero sobre todo por calidad literaria, de esa que los lectores buscamos entre títulos y nombres y no siempre encontramos.

https://kelonia-editorial.com/Tienda/home/55-noches-de-sal-david-mateo-edici%C3%B3n-r%C3%BAstica.html  

 

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Basado en hechos reales, de Luis Martínez Vallés

Por Soraya Murillo.

Siempre he creído que las historias de terror de la vida real nos atraen por curiosidad morbosa. Leemos una historia de fantasmas de ficción y nos estremecemos, pero en el fondo de nuestras mentes sabemos que es fingida, por lo tanto, segura. Las historias reales, las verdaderas, tienen pequeños tentáculos que se enganchan a nuestra imaginación permaneciendo incluso cuando el libro está terminado. Hemos dado un paseo por un lugar oscuro, sabemos ahora que ese lugar existe, traemos los recuerdos con nosotros…

Debatimos si deberíamos ver por nosotros mismos estas cosas, pues no podemos decir que es una historia real sin pruebas. Y a la gente le encanta ver lo real: por eso estiramos la cabeza para ver un accidente mientras pasamos…

Basado en hechos reales es un magnifico ensayo que consta de treinta y tres historias documentadas. Ningún caso ocurrido en España, ya que eso lo dejó para una futura segunda parte del libro. Se basó en los hechos, digamos, más famosos. Tanto, que fueron llevados al cine y a la novela.

Cada suceso será narrado con varias páginas de más o menos extensión, pero todos constan de tres partes: A destacar de la película, opinión de la película y la historia real, acompañando con notas a pie de página explicativas, imágenes de los protagonistas reales, de los actores, directores, de la portada del libro (si lo hubiera), cartel en que se anunció la película en el cine y recortes de prensa de la época en que sucedió lo que nos narra. Para dejarlo claro: hizo un tremendo trabajo informativo tanto escrito como visual.

No vais a tener la sensación de que estáis leyendo algo de la wiki, eso descartadlo, pero ya. Es el trabajo de un escritor que ama esta clase de casos y Dios sabe desde cuándo se dedica a leer sobre ellos, para saber tanto. Me he quedado impresionada. Hasta cada capítulo tiene su propia ficha. Es verdad que las películas necesitan escritores para sentar las bases de la historia y como es algo real, pueden ir allí en lo físico y construir sobre lo que ya existe. Eso es lo que hizo nuestro escritor, arrancó desde el origen de todo lo que sabía (hasta para buscar algo debes conocerlo primero), dejándonos este libro, digno de los mejores ensayos que he leído.

Comentarios de los directores, sin ser capaces en muchos casos de darnos una respuesta a lo que sucedió y llevaron a la gran pantalla. Explicándonos los cambios entre lo que en realidad ocurrió a cómo él lo llevo al cine. Declaraciones de los actores, la forma en que vivieron el papel del asesino o las víctimas, llegando incluso a justificar al propio asesino. Luis Martínez nos comentará qué le pareció a él la película, recomendándola o no, con un dictamen preciso de las actuaciones en los actores.

Sobre los hechos reales, sabremos del juicio y la sentencia a la que se sometieron. Exorcismos, asesinatos, secuestros, conspiraciones, posesiones demoníacas, mentiras, superación personal… esto y más encontrareis dentro del libro. Pero, repito, no se trata de leer casos que más o menos todos conocemos. Estamos ante un trabajo increíble, una documentación digna de un experto. Pocas veces he leído y tenido en mis manos algo igual, y mira que he tenido libros de este tipo, pero este trabajo es excepcional, único.

La mayoría de veces los hechos reales se suelen modificar y dramatizar hasta desvirtuarlos casi por completo. Pienso que en teoría, los “hechos reales” solo los pueden narrar sus propios protagonistas; si no es así, el autor está haciendo un ejercicio de ficción por mucho que intente ajustarse a los sucesos. Pero, como ya dije anteriormente, el autor se esforzó elaborándolo con una fidelidad que se va muy poco, apenas nada, de lo que en realidad sucedió.

Es difícil destacar entre todos los “hechos” los más interesantes. Personalmente, destacaría el primero de ellos, por ser uno de los casos que desconocía: Alain Lamare, el gendarme asesino. Poco conocido porque el gobierno francés, al ser el asesino un gendarme, le dio vergüenza enseñarlo a los medios. También destacaría el titulado: El asalto sexual y paranormal de Doris Bither. Historia más conocida por su título en novela, El ente de Frank Felitta. El Misterio del Mary Celeste, uno de los barcos “fantasmas´´ por el que siempre he tenido mucha curiosidad. Pero el resto de historias son igual o más interesantes, y todo ya se valorará por los gustos de cada lector.

Opta al premio Ignotus en ensayo para este año y, joder, no me extraña que esté ahí. Es más que digno de ganarlo. Pocas veces me meto en estos asuntos, pero cuando algo destaca con esta calidad, no puedo decir otra cosa que la verdad.

Comento, opino de cada libro que leo, creyendo que merece mi tiempo dejar unas letras. Este ensayo se lo merecía, no puedo hacer otra cosa que recomendarlo.

Para finalizar, amigos lectores, recordar siempre que la ventaja de los “supuestos” hechos reales es que han sucedido en realidad, por lo que resultan más cercanos y plausibles. Si les ha pasado a otros, me puede pasar a mí. A ti. Y eso siempre nos implica más en la historia.

https://dilatandomenteseditorial.blogspot.com/2017/11/basado-en-hechos-reales-de-luis.html

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Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

 

Por R. G. Wittener

Lo peor de los clubes de lectura es que tienden a sacarte de tu zona de confort, obligándote a leer libros cuya temática, a simple vista, no te resulta nada llamativa; pero la mejor virtud de un club de lectura es que, gracias a esas “lecturas forzosas”, acabas descubriendo a autores que podrías no haber conocido jamás. Y en mi caso, la última revelación que debo agradecer a mi club de lectura es Shirley Jackson.

Cuando te topas con un autor que te llama la atención, la reacción obvia es indagar por su obra y su carrera para saber qué otros libros te has perdido hasta ahora. Lo cual me llevó a descubrir a una de esas figuras brillantes cuya estrella se apagó muy pronto: murió antes de cumplir los cincuenta años, medicada a base de anfetaminas y barbitúricos, pero con un gran reconocimiento literario (varias veces incluida en la antología de Mejores Historias Cortas de América, ganó el premio O. Henry, además del Edgar Alan Poe de Misterio, y sus novelas fueron elegidas entre las mejores del año por el Times y el New York Times). De hecho, al pasar del tiempo ha acabado dando nombre a unos premios literarios dedicados al suspense, el terror psicológico y la fantasía oscura. Aparte de que autores como Stephen King, Neil Gaiman o Richard Matheson han reconocido tenerla como influencia en sus inicios. Por desgracia, en lo personal no puede decirse más que sufrió con resignación un matrimonio lleno de infidelidades y controlador, y que su físico le deparó buena parte de los problemas de salud que acabarían por matarla. Algo que podría estar detrás de la intensidad psicológica que, al menos Siempre hemos vivido en el castillo, muestra en sus páginas.

La novela, escrita tres años antes de su fallecimiento, está ubicada en Vermont, en un pueblo ficticio, y esto es interesante porque hay constancia histórica de que Shirley Jackson tuvo problemas para relacionarse con sus vecinos de North Bennington, un pueblecito de… sí, lo habéis adivinado, Vermont. Su narradora y protagonista es Mary Katherine (Merrycat) Blackwood, una joven de dieciocho años que vive recluida en la mansión familiar con su hermana Constance (que ya roza la treintena) y su tío Julian (inválido y en un avanzado estado de senectud). Los tres, y muy en concreto Constance y el tío Julián, sometidos a un régimen de clausura desde que una inesperada tragedia golpease a la familia Blackwood seis años antes. Un evento que acabó por exacerbar resentimientos previos entre los habitantes de la mansión y los vecinos del pueblo.

¿Qué es lo que hace tan interesante la novela? Pues en primer lugar el universo mágico y contradictorio de Mary Katherine, a quien Carol Joyce Oates califica en su análisis de la obra de paranoica y yo me atrevería a decir que bordea la sociopatía. Los monólogos internos, en los que nos hace partícipes de sus comportamientos obsesivos o de sus ensoñaciones fantásticas, están dotados de una lírica muy hermosa y muestran a alguien con una gran sensibilidad; y aún así nos pasamos toda la novela decidiendo si Mary Kate debe gustarnos o es lógico odiarla, porque los personajes que se cuelan en su limitado universo (vecinos, familiares lejanos, curiosos…) demuestran muy pronto estar en la zona gris del espectro moral. De modo que el abierto desprecio que se profesan unos y otros no es sino la prueba palpable de lo enconado que se ha vuelto su conflicto en un “ecosistema social” tan pequeño y cerrado. Pero aún hay algo más: el misterio que rodea a la noche en que la desgracia se cebó con los Blackwood. En una serie de escenas, que llegan a estar cargadas de no poco humor negro, se nos van desvelando detalles sobre lo que ocurrió y qué papel jugó cada uno de los habitantes del “castillo”. Una trama que se añade a ese juego de amor/odio que nos plantea Jackson respecto a sus personajes.

En cuanto a la técnica literaria de Jackson, que me disculpen los entendidos si me atrevo a buscarle influjos Kafkianos, pero la historia de ese grupo de personas apartadas del mundo, repudiadas por todos, que viven bajo el recuerdo de un hecho infausto y rodeadas por el variopinto legado de las generaciones Blackwood pasadas, mezcla algo de la condena autoimpuesta y el miedo a salir de su escondite de Gregor Samsa. Si a eso le añadimos que su primera novela, La lotería, plantea un caso de chivo expiatorio que puede recordar a El proceso, no parece tan descabellado apuntar esas similitudes. Por otro lado, tenemos el extraordinario trabajo de crear a un personaje que hace las veces de narrador… desde el punto de vista de alguien que, como ya he dicho, muestra comportamientos paranoicos, trastornos obsesivos y un toque de sociopatía, de modo que los lectores vemos al resto de personajes a través de ese tamiz; amén de ser partícipes de las muchas manías y supersticiones que dominan su vida. Todo lo cual se concreta en un brillante ejercicio literario.

Por todo lo explicado con anterioridad solo puedo acabar este artículo recomendando Siempre hemos vivido en el castillo. A los lectores, porque la obra de Shirley Jackson de seguro les va a sorprender; a los aspirantes a escritores, porque su técnica les va a permitir aprender a crear narradores inusuales y a trabajar los perfiles psicológicos mediante los diálogos. Y ya puestos, pueden empezar a buscar las novelas que han ganado el premio Shirley Jackson durante los últimos diez años y decidir si han conseguido igualar su calidad.

La opinión de Soraya: El club de la élite, de Esteban Navarro

Por Soraya Murillo.

Estamos ante esa clase de novela corta y entretenida, de las que suelo llamar novelas para descansar la vista, después de haber leído un tocho. Pertenece a la colección SeisDoble, de Menoscuarto Ediciones, en la que publican varios autores de novela negra.

Comienza con un detective privado que aparece calcinado dentro de su coche. Por lo visto estaba investigando la muerte de cierto escritor en un accidente de tráfico. Sabremos de un misterioso club de lectura cuyos lectores son: Un alcalde, un presidente de diputación, un fiscal, un juez, un comisario de la policía nacional y un teniente coronel de la Guardia Civil.

Vale, se lo que estáis pensando: sólo falta el cura. Desde luego, pensándolo bien, la conclusión a la que llegas es preguntarte: ¿Y esa gente lee? Pero ahí los tenemos, en efecto, leyendo un libro al mes y reuniéndose luego para comentarlo. Eso ya de por sí, perdonadme que os diga, es lo más extraño que podría ver en esta vida.

Tenemos al escritor muerto, a ese detective también muerto que investigaba su muerte, así   como un club de lectura raro de cojones. Todo esto entre Madrid, Torrejón de Ardoz y un pequeño pueblo imaginario, situado entre Pinto y Valdemoro como en el dicho.

Escrito de forma muy sencilla, incluso en algunos momentos cómica, moviendo siempre a sus principales personajes para que no los olvidéis y estar pendientes de cada una de sus acciones. Porque será como una novela a lo Agatha Christie, vais a buscar al asesino, o asesinos, vete a saber… Con esos lectores tan curiosos que nos puso el autor, Esteban Navarro, yo los tenia a todos por sospechosos , que a falta de mayordomo tienen ama de llaves.

Habréis de resolver algunos misterios. ¿Quién escoge los títulos de las novelas? ¿Por qué son sólo de escritores locales? ¿Fue la muerte del escritor un accidente u otra cosa? ¿Y la del detective? ¿En verdad esos hombres poderosos leen libros y los comentan?

Una nueva detective, de generoso cuerpo y pechos exuberantes, junto a un amigo del CNI, intentarán averiguar y dar respuestas a esas preguntas. Relajaros, descansad vuestra cabeza y dejaros llevar por una lectura fácil y entretenida sin más. Esa fue la misión del escritor, que disfrutéis, que el tiempo pase despacio y que al terminar de leerla os deje una sonrisa en vuestro rostro.

https://www.casadellibro.com/libro-el-club-de-la-elite-saga-detective-sonia-ruiz-3/9788415740513/5989953

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Dark, de Baran bo Odar y Jantje Friese, de lo más recomendable de Netflix

Por Loren Lumiére López.

¿Alguien está viendo o ha visto Dark, la nueva serie de producción alemana emitida por Netflix? Tras verla, en mi caso tengo que decir que me ha gustando bastante. He leído por ahí que la comparan con ‘Stranger Things’ y no puedo estar para nada de acuerdo, salvo alguna cosa concreta que tiene en común. Son series con intenciones y trasfondo totalmente distinto.

Para empezar, Dark se aleja mucho del tono buenrollero de Stranger Things; es mucho más fría, sórdida y adulta en su conjunto, y porqué no decirlo, también en su guión y personajes (no digo que sea mejor o peor, solo que es muy distinta).

La serie maneja el suspense bastante bien y es mejor verla sin saber nada de ella. A destacar su ambientación, (que me parece muy particular y crea buena atmósfera), y el guión, que es muy bueno, el como se va hilvanando todo, y pese a que nos podemos oler la tostada en el capítulo 3 o 4, realmente la serie no va de “quién“, sino de “cómo” y “cuando” (como reza una de sus frases promocionales). Y ahí es donde Dark saca todo su potencial. Como punto negativo reconozco que en algunos tramos, llegando al final de la temporada, tanta información de los diferentes personajes y sus respectivos acontecimientos me llegaron a confundir y hacer que me perdiera un poco. No sé si será cosa mía, que soy muy torpe o quizás no está del todo bien explicado debido a la “densidad” de información, algo confusa a veces, aunque la serie hace todo lo posible por explicarlo (supongo que son conscientes de ello).

Más allá de su argumento me ha gustado mucho también la construcción (y deconstrucción) de los personajes. Aquí no tenemos buenos muy buenos o malos muy malos, son gente digamos gris, con sus virtudes, sus secretos y defectos, lo que los hace digamos más cercanos, pese a que por ello puedan crear a veces cierta antipatía; pero creo que es una virtud en este caso, sobre todo cuando ves la evolución de los mismos a lo largo de la temporada.

Hablar de cualquier otra cosa de ‘Dark’ sería rozar el spoiler, pero creo que es una buena serie, buena trama, curiosos personajes, bien llevada y bastante adictiva con un puntito “original” o digamos más “exótico” alejando del tono USA. El tema central por el que gira la serie me apasiona, da mucha chicha y creo que lo han explotado bastante bien.

Muy buena serie, muy recomendable.