La cabaña del fin del mundo, de Paul Tremblay

Pese a que fueron varios quienes me la recomendaron, me ha costado mucho ponerme con ella y creí incluso que se quedaría aparcada indefinidamente, pero al final encontré las ganas y el momento adecuado y reconozco que ha valido la pena.

Con un estilo narrativo con un toque muy teatral, la novela juega todas sus cartas apostando por la ambiguedad, sembrando dudas, tanto por parte del lector como de los propios protagonistas, haciéndole partícipe de esa encrucijada: la de creer lo que parece imposible o negarse a aceptar una realidad que nos aterra. Suele ser arriegado dejar una historia abierta a la libre interpretación de los lectores, pero aquí Tremblay sale victorioso en ese aspecto.

Buena lectura, aunque se vea lastrada por su excesiva extensión. Y es que sin ser realmente larga, se hace a veces un tanto pesada y repetitiva en algunos tramos. La historia yerra en formato, pues como relato largo hubiera resultado mucho más redonda y efectiva.

No es una obra maestra ni mucho menos, pero ni maldita falta que le hace y con todo, resulta una lectura de lo más disfrutable.

Mención a la, como siempre, excelente labor de traducción de Manuel de los Reyes.

La cabaña del fin del mundo

Paul Tremblay

ISBN: 978-84-17834-89-0

Fecha de publicación: Enero 2021

Páginas:328

Precio: 16,50 €

Nocturna Ediciones

Entrevista a Manuel de los Reyes, traductor.

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy tenemos a un invitado muy especial, alguien al que sigo desde hace unos añitos y que me hizo abrir los ojos ante una labor prácticamente desconocida para los lectores, e incluso poco reconocida dentro del mundillo literario: la traducción. Manuel de los Reyes es uno de los más reputados profesionales en su campo y ha tenido a bien el responder nuestro pequeño cuestionario, haciendo de él una de las mejores entrevistas que hemos tenido en el blog.

Para los que no le conozcan, un breve repaso a su biografía…

mdr1Manuel de los Reyes es licenciado en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca. Trabaja en el sector editorial desde el año 2000, cuando tradujo su primer título meses antes de aprobar los últimos exámenes de la carrera. A partir de entonces, su bibliografía ha ido engrosando hasta abarcar más de un centenar de juegos de rol, cómics y novelas de distinta temática, con especial hincapié en los géneros del terror, la fantasía y la ciencia-ficción.

Ha traducido obras de autores tan emblemáticos como Isaac Asimov, H.P. Lovecraft, Ted Chiang, Richard Morgan, Lois McMaster Bujold, Paolo Bacigalupi, Robin Hobb o Brandon Sanderson, por nombrar solo unos pocos. Desempeña su labor desde la andaluza ciudad de Granada, donde vive con la también traductora Pilar Ramírez Tello (Guerra Mundial Z, Los juegos del hambre, Divergente o La quinta ola, entre otros).

Se puede encontrar más información sobre él y su trabajo en su página web.

 

AI- ¿Quién es en realidad Manuel de los Reyes?

Un cántabro nacido en Bilbao, de padres cordobeses, al que tras haber vivido tres años en Salamanca, otros tres en Oviedo, uno por ahí suelto en Escocia y hasta once del tirón en Alemania, no le cuesta nada imaginarse terminando sus días donde está ahora, en la encantadora ciudad de Granada, donde todo (sus gentes, su habla, su clima, su gastronomía, sus majestuosos paisajes y sus cármenes más recónditos… hasta los nombres de sus calles), absolutamente todo parece haberse diseñado para capturar mi corazón y arrebatarme el aliento.

AI- ¿De dónde viene tu afición a la literatura?

De haber aprendido a leer antes de empezar párvulos, con los tebeos que mi madre exprimía con gran sacrificio a la economía familiar para que luego mi padre, al que le costaba recitar tantas letras de seguido, se inventara lo que decían a fin de abreviar y pegarles carpetazo lo antes posible. Yo sabía que allí ponía «más» de lo que él pretendía hacerme creer, así que tuve que espabilar a marchas forzadas para desentrañar por mi cuenta el contenido de aquellas páginas misteriosas que tanto me fascinaban.

Aquel primer germen ya era de por sí fuerte, pero terminó de arraigar en lo más hondo de mi identidad cuando, entre los siete y los ocho años, debí pasarme tres meses confinado a los limitados confines de la cama de mi niñez por culpa de una dolencia hepática. Familiares, amigos y conocidos sabían ya que devoraba todo lo que contuviese dos letras seguidas, de modo que los antedichos confines de mi convalecencia no tardaron en ensancharse hasta el infinito gracias a los libros y cómics con los que aparecía todo el que se acercaba a ver al enfermo.

Así devino mi afición en pasión, y hasta ahora.

AI- La mayoría te conocemos por tu elogiada labor como traductor de algunos de los mejores títulos extranjeros de género fantástico en nuestro país. ¿Qué nos puedes contar de tu trabajo?

mdr7Que no me imagino la vida sin él, por ejemplo, aunque quizá eso equivaliera a empezar la casa por el tejado… Recapitulemos:

Corría el año 1992 y yo no veía la hora de que llegase septiembre para cumplir la mayoría de edad y anunciar en casa que había decidido dejar los estudios. La única asignatura que me gustaba era la de inglés, y en mi mente apenas pospubescente había trazado ya el plan maestro de seguir formándome por mi cuenta, en academias de idiomas, mientras trabajaba tras la barra del bar de pueblo de mis padres por la mañana y dedicaba las tardes a impartir clases particulares. Pero todo eso no era más que un plan B, por si fallaba (como falló) lo de convertirme en dibujante de cómics profesional. Dos Salones del Cómic portafolio bajo el brazo frustrados después, acepté el hecho de que nunca iba a ser el próximo Carlos Pacheco ni nada que se le pareciera.

En ese paréntesis, aparte de darme tiempo a sacarme un par de títulos de Cambridge y llegar a las puertas del último curso de la Escuela Oficial de Idiomas, la multitud de anécdotas y vivencias personales y extrañas acumuladas vino a sembrarme la duda de si no habría pecado quizá de imprudente alejándome con tanta alegría de los cauces académicos. Pensaba en retomar los estudios, por tanto, pero ¿cuáles? Y en estas que descubro que existe una carrera universitaria llamada Traducción e Interpretación. Es difícil explicar por qué me sedujo tanto la idea de empezar esos estudios, pero el caso es que caí rendido a los pies de lo que entonces solo era un sueño y ahora aún sigue siéndolo, solo que hecho ya realidad: leer y escribir, todo en uno. Traducir para ganarme la vida.

Y vivir para traducir.

AI- Pregunta de rigor: ¿Podrías mencionar tres autores extranjeros y otros tres españoles que consideres imprescindibles? ¿Alguien a quien tengas como referente?

En cuanto a autores extranjeros, admiro con auténtica devoción a la grandísima Ursula K. Le Guin. Los desposeídos, La mano izquierda de la oscuridad, el ciclo de Terramar… No podría quedarme con uno solo de sus libros, los considero todos imprescindibles. Recientemente se han publicado en inglés The Found and the Lost y The Unreal and the Real, dos antologías que aglutinan el conjunto de sus novelas cortas y sus relatos, respectivamente. La editorial patria que se animara a publicarlas en nuestro idioma y confiara en mí para traducirlas me haría la persona más dichosa del mundo.

Me declaro seguidor asimismo de todo cuanto he podido leer por parte de Gemma Files y Hoon Ya Lee. La primera me conquistó con su trilogía del Hexlinger, original mezcla de western y mitos de Cthulhu; las excelentes críticas que está cosechando su novela más reciente, Experimental Film, me anima a soñar con que no tardará en dejar de ser una escritora aún inédita en nuestro idioma. En cuanto a la segunda, me sedujo la mezcla de lirismo y ciencia-ficción hard que caracterizan los relatos incluidos en su antología Conservation of Shadows. Aunque todavía no he podido hincarle el diente a su primera novela, Ninefox Gambit, esta ya obra en mi poder y, al menos a primera vista, parece tenerlo todo para encandilarme tanto o más que su ficción breve.

Por lo que autores hispanohablantes respecta, haré un poco de trampa y, más que hablar de «imprescindibles», me limitaré a entresacar tres nombres de mi lista de lecturas más recientes. Por ejemplo: El murmullo, de Milo J. Krmpotic, un perturbador thriller sobrenatural con una prosa maravillosa; Criaturas abisales, de Marina Perezagua, una colección de relatos a cada cual más desasosegante, tan bellos como terribles como la mayoría de ellos; y uno que aún no he leído, pero caerá lo antes posible: El gran imaginador, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, quien ya me sedujera con El sueño del otro. Tengo grandes esperanzas depositadas en este nuevo título suyo.

AI- ¿Qué hace Manuel de los Reyes cuando no traduce?

Buena pregunta… El tiempo libre que me deja la traducción lo empleo en impartir talleres sobre traducción, escribir artículos sobre traducción o participar en mesas y charlas sobre traducción, por ejemplo. Me temo que soy un poquito monotemático. Entremedias, eso sí, leo todo lo que comete el error de ponérseme a tiro.

AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundillo literario? Cuéntanos tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.

mdr4Muchos compañeros cuentan que llegaron a la profesión de rebote, por azares del destino, por hacer algo mientras buscaban otra cosa, etcétera. En mi caso, la fascinación que la lengua inglesa ejercía sobre mí de jovencito y mi desmesurada afición por la lectura y la escritura se aliaron para convencerme de que traducir aquello que más me gustaba (los cómics, los juegos de rol y las novelas de género fantástico en todas sus vertientes) podía ser, no ya una forma de ganarse la vida como cualquier otra, sino, al menos para mí, la mejor. Con esa idea en la cabeza me presenté a los exámenes de acceso de Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca, tras un par de años lejos de las aulas convencionales pero inmerso en la «escuela de la vida» durante los que aprendí mucho más de lo que podría ofrecer jamás ningún currículo académico. Superé dicha prueba y, entre 1996 y el 2000, me dediqué a perseguir ese sueño.

Corría el último año académico y yo me encontraba en Escocia, «disfrutando» de una exigua beca Erasmus que no hizo sino animarme a utilizar aquella cosa tan enigmática pero en apariencia repleta de posibilidades que la gente denominaba Internet. Puesto que sospechaba que desde que empezara a enviar solicitudes de empleo hasta que recibiese respuesta iba a pasar mucho tiempo, decidí abreviar la espera, me dirigí a la biblioteca de la Universidad de Glasgow, me abrí una dirección de correo electrónico, busqué la página web de la editorial que publicaba los juegos de rol a los que yo por aquel entonces era tan aficionado, escribí para resumirles más o menos quién era y cuáles eran mis intenciones… y a vuelta de correo recibí mi primer encargo, el Libro de Clan: Salubri, un suplemento para Vampiro: Edad Oscura.

Cuando regresé por fin a Salamanca para presentarme a los últimos exámenes de la carrera ya contaba en mi haber con tres manuales por el estilo. Lo cierto es que ni estaba realmente preparado para zambullirme tan de sopetón en el mercado laboral ni fueron unos primeros pasos tan sencillos como pueda dar a entender esta versión abreviada de lo ocurrido, pero el caso es que aquí sigo, dieciséis años después, con un centenar largo de ISBN a mi nombre y ni una sola semana de parón laboral involuntario en todo este tiempo. Como sé que mi caso es poco representativo dentro de la profesión y, por añadidura, no soy nada desagradecido, procuro mostrarme tan cauto como optimista por lo que al futuro respecta cada vez que se me presenta la oportunidad de exponer mi caso particular ante todos aquellos, jóvenes y talluditos por igual, que en la actualidad comparten las ambiciones de aquel soñador, alocado e insensato veinteañero yo mío, tan afortunado él.

AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

Tengo la suerte de contar con varios encargos ya apalabrados que me mantendrán ocupado al menos hasta mediados del año que viene, aunque no todos se pueden airear todavía. Dos sobre los que sí me dejan hablar los contratos de confidencialidad en estos momentos:

A Head Full of Ghosts, de Paul Tremblay (para ediciones Nocturna), una novela de terror, ganadora del premio Bram Stoker, que se ha comparado con La casa de hojas de Mark Z. Danielewski, Déjame entrar de John Lindqvist o La maldición de Hill House de Shirley Jackson, por ejemplo. El terror siempre ha sido mi género literario preferido, como lector, por lo que traducir este libro (cuya próxima adaptación a la gran pantalla parece ser que estará protagonizada por Robert Downey Jr.) me produce una satisfacción especial.

Invisible Planets, de VV.AA., una antología de relatos de ciencia-ficción escritos por autores chinos que Ken Liu se encargó de recopilar y traducir para el mercado anglosajón. Es esta edición la que traduciré del inglés, por tanto, con la introducción y demás material adicional firmado por Liu, para el sello Runas de la editorial Alianza. Siete autores (cuatro mujeres y tres hombres, uno de estos el extraordinario Liu Cixin), trece cuentos y un amplio abanico de subgéneros y estilos literarios que depararán al lector español tantos desafíos como buenos momentos.

AI- Cuéntanos qué es lo que te define como profesional.

Lo desesperantemente lento que soy, supongo. Me consta que demasiado para algunos estándares editoriales actuales, caracterizados por la presión de llegar a una fecha de publicación determinada (una feria del libro por aquí, un lanzamiento simultáneo a nivel mundial por allá) para exprimir al máximo el potencial comercial de según qué títulos. Se me da fatal trabajar bajo presión, me temo.

Siempre he comparado la traducción literaria con artes como el dibujo o la escultura, donde se parte de un boceto inicial sobre el que se van añadiendo capas y matices, limando asperezas y recalculando volúmenes y contornos, hasta dar con la representación deseada del original. Procuro (tampoco me queda otro remedio) amoldar este modus operandi mío, lo más meticuloso y esmerado posible, a las exigencias del mercado de la edición, pero reconozco que las restricciones de tiempo a veces se me hacen muy cuesta arriba.

Por lo demás, me gusta pensar que ese mimo se ve reflejado en mi producción, pero ese veredicto no es de rigor que dependa de mi dictamen. Espero que aquellos de mis clientes y lectores que parecen compartirlo hoy en día, eso sí, continúen haciéndolo mucho tiempo.

AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público están dándole por fin la importancia que se merece a las labores de traducción o, por el contrario, siguen permaneciendo en un segundo plano, sin reafirmar su imprescindible aportación?

mdr2Hace poco me contaba un amigo escritor una anécdota: tras la presentación de un libro suyo (no el primero, pues lleva 25 años dedicándose a la escritura, tanto de ficción como de ensayos y artículos periodísticos) le preguntó a su editora, medio en broma, que si tenía algún «consejo» que darle. Ella no se lo tomó tan en broma y, tras pensárselo unos instantes, le dijo muy seria que, mientras no esperase ganar dinero «con esto», todo iría bien. Me parece una historia bastante representativa del estado actual de las letras en España: la editorial, la imprenta, la distribuidora, la tienda… todos ganan dinero con los libros. Mucho o poco, pero lo ganan. Para el escritor, en cambio, subsistir exclusivamente de lo que sale de su procesador de textos parece que sea un sueño descabellado.

En cuanto a los traductores literarios, y así voy entroncando poco a poco con la segunda pregunta, las cifras apuntan a que somos menos de un 10% los que vivimos en exclusiva de esta labor sin compaginarla con otras modalidades de traducción (técnica, jurídica, audiovisual, etc.) u otras actividades profesionales cualesquiera. Al mismo tiempo, en torno al 24% de los libros que se publican anualmente en nuestro país son traducciones de una u otra lengua extranjera. En otras palabras: se traducen muchos, muchísimos libros, pero somos pocos, poquísimos los que vivimos de ello. ¿Por qué? Pues ni idea, pero hace poco me comentaba una amiga traductora que nunca volveremos a cobrar lo que cobrábamos a principios de siglo, y mucho me temo que no le falta razón.

Mientras las tarifas se estancan o caen directamente en picado, sin embargo, se da la feliz paradoja de que desde muchos sellos editoriales se presta una atención cada vez mayor al nombre del traductor. Haber traducido el comienzo de una serie, por ejemplo, suele ser garantía de que te encargarán traducir las siguientes entregas en aras de conservar el tono y el estilo del autor, amén de para garantizar la coherencia terminológica; cada vez es más habitual también que un mismo traductor se convierta en «la voz» española oficial de un escritor extranjero determinado. Asimismo, contar en tu haber con varios títulos de una temática determinada puede ser la antesala de futuros encargos relacionados con ella, al igual que haber hecho gala de ciertas aptitudes o destrezas (familiaridad con la jerga barriobajera en los Países Bajos del siglo XVIII, por ejemplo, con los principios generales del derecho o con las teorías del aprendizaje) muy concretas.

AI- Si Manuel de los Reyes no se dedicase a traducir la lengua de Shakespeare, ¿en que se mantendría ocupado?

En traducir la lengua de Goethe, posiblemente. Aunque también es cierto que siempre he sentido una inmensa debilidad vocacional por la enseñanza. Cada vez que he sucumbido a la tentación de impartir alguna clase, curso, taller, etcétera, la experiencia me ha dejado con ganas de más. Quienes se dedican profesionalmente a ello lo saben más que de sobra, pero creo que mucha gente ni se imagina siquiera lo mucho que se puede llegar a aprender enseñando. La docencia me parece una actividad infravalorada pero tremendamente gratificante, tan exigente como maravillosa.

AI- A Manuel de los Reyes le asusta…

En la ficción, todo lo que gire en torno a los temas de la posesión sobrenatural y las casas encantadas, no sé por qué. Quizá se deba a que en ese tipo de historias el «adversario» suele carecer de un rostro definido, por no hablar de la ausencia de motivación palpable. El hecho de que tu hogar o tu propio cuerpo, que deberían ser los refugios más seguros de todos, se vean invadidos por un ente anónimo e inaprehensible, imposible de derrotar en la mayoría de los casos salvo rindiéndote a él, me llena de desasosiego. De ahí el placer malsano que me producen lecturas como Wild Fell, de Michael Rowe, The ‘Geisters, de David Nickle, o Experimental Film, de Gemma Files (publicidad nada encubierta de una editorial cuyo catálogo me trae de cabeza, la canadiense ChiZine Publications).

AI- A Manuel de los Reyes le gusta…

Hacer de anfitrión. Me encanta tener invitados en casa, tanto si no es nada más que para comer o tomar un café como si es para prestarles alojamiento durante los días que haga falta. Y me gusta mucho, mucho viajar. Da igual lo largo que sea el trayecto, siempre encuentro alguna razón para disfrutarlo.

AI- ¿Cómo definirías tu forma de trabajar y que criterios sigues a la hora de afrontar un nuevo proyecto? ¿Qué consideras que requiere una buena traducción?

mdr5Por mi parte, siempre he procurado llevar un escrupuloso control de la terminología particular de las distintas novelas que pasan por mis manos. Si se trata de un volumen único, los glosarios me ayudan a mantener la coherencia léxica de principio a fin. Si se trata de la primera entrega de una serie, garantizan que los lectores no se lleven ninguna sorpresa desagradable en los siguientes volúmenes. Y si se trata de una saga ya comenzada, o de una retraducción, y no consigo ponerme en contacto con mis antecesores o estos no pueden ayudarme, intento hacerme con la bibliografía necesaria por todos los medios. (En este sentido es indudable que el hecho de que la literatura fantástica constituya mi mayor afición, además de la mano que me da de comer, ha resultado ser muy práctico en más de una ocasión.) Por último, si el corrector o el editor deciden modificar alguna de mis decisiones lexicográficas, lo único que les pido es que me lo comuniquen al finalizar el proceso de revisión para poder introducir los cambios pertinentes en mis glosarios y evitar así sorpresas desagradables en sucesivas entregas de la trilogía o serie en cuestión.

mdr6En cuanto a las características de una buena traducción, al menos en el ámbito fantástico, creo que es fácil distinguir tres estratos bien definidos: por una parte, tendríamos la base que proporcionan los rasgos propios de la lengua de partida, cuyos desafíos serán los más sencillos de resolver sin más ayuda que la de un buen diccionario bilingüe. En segundo lugar, nos enfrentaremos a los retos lingüísticos implícitos en la temática elegida por el autor: a veces habrá que bucear en toneladas de textos sobre arquitectura, o sobre forja de armas, o sobre atuendos y complementos del Siglo de Oro, náutica, argot carcelario, microbiología, cetrería, etcétera. Y, por último, habrá que tamizar muy bien el resto de elementos para separar las características inherentes a la lengua de partida de las del mundo y la cultura provenientes exclusivamente de la imaginación del autor. Aquí es donde, previa aclimatación al tono y el registro generales de la obra, el traductor se la juega de veras, pues si bien goza de una mayor libertad de movimientos para intentar transmitir a los lectores los frutos de la imaginación del autor, no es menos cierto que nos encontramos ahora en la neblinosa tierra de nadie que separa el trasvase de equivalencias entre lenguas del reino de la pura y dura interpretación de intenciones.

AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último tema musical que has escuchado.

The Troop, de Nick Cutter, un híbrido entre El señor de las moscas y 28 días después que venía avalado por el premio James Herbert de terror y me ha dejado impresionado con su mezcla de terror de la vieja escuela y su prosa elevada, poética y quirúrgicamente precisa a la vez; The Imitation Game (Descifrando Enigma, en su versión española), una dramatización de la vida del extraordinario matemático Alan Turing, con un Benedict Cumberbatch pletórico, para mi gusto, arropado a la perfección además por una Keira Knightley francamente notable; y The Duke, de Lamb of God. Un tema muy especial que se quedó fuera de su último álbum, VII: Sturm und Drang, porque la banda quería sacarlo en un EP aparte con el que recaudar fondos contra la leucemia y el cáncer de linfoma. Inspiradora iniciativa que surge de una historia tan emotiva como lamentablemente trágica.

AI- Pues eso es todo, Manuel. Muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido un verdadero placer charlar contigo.

El placer ha sido mío. Un saludo para todos.

 

 

La Misión del Bufón, de Robin Hobb

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy venimos con La Misión del Bufón, de  Robin Hobb, una de las autoras con mayor prestigio y reconocimiento dentro del género de la fantasía, y que nos trae de vuelta ese universo mágico ubicado en los Seis Ducados,  con algunos de sus personajes más emblemáticos. Traspié Hidalgo Vatídico, El Bufón y Ojos de Noche volverán a verse envueltos en una gran historia en la que la magia, los secretos, las luchas de poder y las conspiraciones serán una constante.

lmdb1Desde hace quince años, Traspié Hidalgo vive aislado y es dado por muerto por casi todos los que lo conocieron y lo amaron. Pero la visita inesperada del que fue su mentor lo coge desprevenido. El príncipe heredero del trono ha desaparecido y peligra la estabilidad del reino. Traspié, que posee una rara combinación de dotes mágicas, es el único capaz de localizarlo a tiempo para su ceremonia de boda y así salvar a los seis Ducados de una crisis política de proporciones incalculables.

Su investigación le llevará a viajar a otras tierras junto al Bufón, su anterior compañero de aventuras convertido en un exótico lord, su fiel lobo, Ojos de noche, y una mujer de confianza de la reina. Pero ni siquiera después de todo lo vivido, Traspié es consciente de la compleja red de traiciones que se está urdiendo, ni tampoco de que ahora, más que nunca, se pondrá a prueba la fuerza de sus lealtades.

He de reconocer con cierta vergüenza que esta ha sido mi primera lectura de la autora, así que no puedo opinar sobre su larga carrera, pero si puedo afirmar con total seguridad que la fama que la precede es bien merecida si el resto de su trabajo es la mitad de bueno que el título que nos ocupa. Y lo que me ha resultado más satisfactorio, entre otras muchas cosas, es el hecho de que sin conocer los antecedentes de los personajes en sus  anteriores aventuras, no he tenido problema en ponerme al día con una facilidad asombrosa, ya que es la propia Hobb quién se encarga, de forma natural y sin que resulte extraño ni llamativo, de ponernos al día, de una manera tan sencilla y fluida que el lector accede a esa información sin el menor esfuerzo. En lo que sería el primer tramo de la novela, la autora se dedica a exponer cual es la situación actual de Traspié, ahora conocido como Tom Mechatejón, quien vive en el anonimato una vida tranquila y apartada de todo, ejerciendo de granjero  en compañía de su hijo adoptivo y su fiel lobo. Es en esas páginas en las que el propio protagonista recapitula y medita en todo lo que le ha sucedido hasta llegar al momento actual.

La tranquila y apacible vida del protagonista pronto dará un giro cuando antiguos amigos y conocidos  entraran en escena, con intención de que Traspié regrese a la acción y haga aquello que mejor sabe hacer,  por el bien de los Seis Ducados. A pesar de las reticencias iniciales, Traspié reconocerá a regañadientes que no tiene opción y es a partir de ese momento, ya en compañía del Bufón y de su ya anciano y cansado lobo, cuando empieza la aventura.

Con un ritmo pausado, sin prisas, tomándose su tiempo para ir desarrollando aquello que nos quiere contar, Hobb trata la historia con mimo, con amor, escogiendo al detalle cada palabra, cada gesto, cada acción, para mantenerse fiel  a los personajes y sus peculiaridades individuales, así como a cada uno de sus actos y decisiones. En ocasiones, olvidamos que no siempre lo importante es lo que se nos cuenta, sino como se nos cuenta y Hobb tiene claras sus prioridades. En ningún caso, eso supone un lastre o lleva a que la novela resulte aburrida o que se regodee en exceso, en absoluto. Paso a paso, dando mayor importancia a los personajes que a los hechos (pues si actúan como lo hacen es por ser como son y eso es de vital importancia), la autora logra cautivar al lector y consigue algo que no es nada fácil: Hacer que nos importen, que sintamos lo que sienten y que todo lo que les ocurre nos resulte como un sentimiento propio. Hay que agradecerles  en este caso a Manuel de los Reyes y Raúl García Campos por su magnífica labor de traducción, quienes  mantienen  una fidelidad absoluta a esa  forma de narrar, a ese estilismo cuidado y elegante, que busca nuestra complicidad. No es sencillo lograr captar ese punto exacto y trasladarlo a nuestro idioma sin que se pierda su esencia ni desvirtuar sus formas.

lmdb2Hay ciertos elementos de la trama que me han gustado mucho y son tanto el enfoque, con cierto tono de novela de detectives en los que la investigación ocupa toda la trama, y que lleva a que el Bufón y Traspié asuman un disfraz, una personalidad que mantenga en secreto su verdadera identidad. Resulta muy divertido ver al Bufón convertido en un rico y excéntrico noble llamado Lord Dorado, mientras Traspié se convierte en su nuevo sirviente, a medio camino entre criado y guardaespaldas. La relación entre  ambos da lugar a algunos momentos gloriosos y ver lo difícil que resulta para el protagonista mantener su rol al principio y todo lo que conlleva, nos pone más de una sonrisa en la cara, aunque también hay lugar para que el personaje cuestione quien es y cómo podrían haber sido las cosas si su vida hubiese transcurrido por otros derroteros.

Otro punto a mencionar es el trato que se le da a la magia. Tanto la Maña como la Habilidad tienen un peso fundamental en la trama y se nos muestran como un don que no siempre es de agradecer. Al contrario, aquellos que son dotados de dicho poder suelen pagar cara esa habilidad y ver como sus vidas se complican hasta el punto de ser perseguidos y asesinados, como si de endemoniados se tratase.

Es justo con la Maña, esa capacidad para vincularse con algunos animales y lo que ello implica (hay toda una enseñanza filosófica y trascendental en este tipo de conexión que es de suma importancia y con un mensaje por parte de la autora que cala hondo en el lector), es el motivo de persecución al que son sometidos los picazos y el motivo de su revuelta, convertidos en rebeldes que utilizarán cualquier método para dejar de ser asesinados y ansiando girar las tornas para asumir lugares de poder dentro de la corte para que su don deje de ser considerado una maldición.

Si bien La Misión del Bufón es el primer título de la nueva trilogía El Profeta Blanco, lo cierto es que la historia en sí misma es bastante auto-conclusiva, cerrando la trama principal, pero dejando los suficientes temas dentro del arco argumental de los Vatídico, con los tejemanejes dentro de la corte y las consecuencias que tendrá todo lo ocurrido para continuar con las aventuras de Traspié en su regreso a la corte.

En resumen, una obra muy recomendable de una autora al mismo nivel que Rothfuss, Martin o Weeks. Si todavía no has leído nada de Robin Hobb, esta es una ocasión excelente para descubrirla.

 

La misión del bufón (El Profeta Blanco 1)

Robin Hobb

Editorial: Fantascy

ISBN: 9788415831662

Páginas: 800 pág.

PVP:23,90 euros

http://www.fantascy.com/libro/la-mision-del-bufon/

 

 

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