Entre mis tinieblas, de Fernando Codina

Por Soraya Murillo.

Queremos historias cortas porque tenemos muy poco tiempo para la lectura. Los horarios de trabajo muchas veces nos impiden poder seguir la trama de una novela larga. Las narraciones de pocas páginas son una forma rápida y satisfactoria de atraer nuestra imaginación. Leemos horror porque el mundo puede ser horrible. Leer historias de miedo nos emociona, pero, lo que es más importante, nos da valor. Nos dicen que nuestra oscuridad no es para siempre. Los escritores llegan a enseñarnos que no estamos solos en esto, que incluso los peores monstruos pueden ser derrotados a pesar de nuestra fragilidad humana.

En cierta forma somos liberados de lo que cada uno de nosotros escondemos en nuestro interior.

Fernando Codina es un buen escritor de relatos cortos. Creo que ya dije en una ocasión que no imita a nadie, tiene su propio estilo, sencillo, directo, llegando al lector incluso en lo más difícil: cuando no existe ningún elemento sobrenatural en su relato. Desea que sientas el miedo en una aparición o cuando el terror viene de la vida real. Su gran imaginación da para fantasías sexuales, filtros amorosos, una luna roja que manchará la cama de sangre. ¿Qué le puede pasar a una chica de catorce años secuestrada por un depredador sexual? ¿Te imaginas tener el poder de matar a alguien solo con desearlo en sueños? Conoceréis a los vampiros que se alimentan del dolor y no podía faltar una leyenda: la de la novia maldita. Con este aperitivo terrorífico comenzaréis los primeros treinta y un relatos que componen este libro.

Hay muchos libros de relatos, eso es verdad. No es fácil destacar entre todo lo publicado, pero nuestro autor convierte lo ordinario en una maravillosa historia. Codina buceó en ese mundo oculto para saber qué nos asusta. La justicia, el karma, la moral, los gritos, el silencio… forman parte de sus historias.

Cruzarse con la persona equivocada; historias de venganza y traición; pastores de almas con cantos que se pierden en la noche de los tiempos, mientras la tierra cubre de nuevo a los muertos; Caliopea, la sirena que debe conseguir un cupo de almas; cuando una niña es un señuelo para atraparte… Maldiciones, historias surrealistas y futuristas. Eligiendo el mal para que el mal les sea devuelto.

Más y más historias os esperan. Porque Fernando Codina usa la escritura para racionalizar nuestro propio terror, controlando al monstruo sobrenatural o real con palabras. Tomará ese poder imaginativo usándolo con nosotros, pobres lectores, sin piedad. Pero no tengáis ninguna duda: en cada uno de sus cuentos aprenderemos algo que tal vez un día usemos para salvar nuestra vida…

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Doble sesión, de David G. Panadero

Por Soraya Murillo.

Antes que nada, mencionaré el trabajo de edición de la editorial Vernacci. Lo que recibieron en un primer momento fue Sin contraseñas. La editorial entendió que se podía sacar algo más y ahí es donde entra El último vagón. Esa unión de relatos criminales terminó siendo Doble sesión, tras darle algunas vueltas.

Nuestro autor es un gran enamorado de la novela negra. Aunque él sigue viviendo la vida con todo lo que esta le ofrece, son sus recuerdos los que le empujan a escribir. Aquí podemos contar las veces en que aparece el barrio de Vallekas junto a calles que tantas veces lo vieron caminar con o sin rumbo fijo. Música, libros, películas… Incluirá un poco de todo en su obra, porque, aunque mueva a sus personajes, en el fondo también nos deja parte de su persona.

Empezaremos con Sin contraseñas y continuaremos con El último vagón. Leyéndolos tenemos la extraña sensación de que no estamos en un libro de dos historias, sino ante una enorme pantalla de cine viendo una suerte de grindhouse nacional y género negro, con dos películas cortas donde el autor se sienta a nuestro lado y nos las va contando…

Ahí tenemos a José Tascón (bueno, uno de sus tantos nombres), un confidente de la policía que se infiltró en un centro social con los supervivientes que quedan de aquel 15-M. Allí conocerá a Gloria. Aunque todo empezó mucho más atrás, allá por los primeros años de la transición, la estrenada democracia. Los años en que la droga mataba sin compasión. Esa juventud que no terminaba de encontrar su camino, buscando sus sueños con una jeringuilla colgada del brazo. Por entonces nuestro protagonista era joven, tenía otro nombre y, desde luego, no soñaba con ser un confidente policial. La vida es así de cabrona; te da lo que ella quiere, no lo que tú le pides. 

Entre letras de Obus, canciones tristes de Triana, canutos y botellines de Mahou, nos irá relatando cómo terminó en ese nuevo mundo de las sombras, viviendo en el límite de esa frontera de la legalidad. Nombres, disfraces, haciéndose pasar por docenas de personas que, poco a poco, se comen su propia identidad. El saber infiltrarse bien, adoptar otra personalidad, mimetizarse para que no huelan el miedo. David G. Panadero, sabe cómo manejar a su personaje emocionalmente, olvidando quién fue, adaptándolo a su nuevo papel. Sí, hizo un buen trabajo, muy creíble. Una historia, un viaje, en el cual encontré mucho, incluido lo que no pensé encontrar.

En el segundo relato, El último vagón, conoceremos de la mano de su protagonista Antón, lo que es el mundo del graffiti y las pintadas en las calles. Regresaremos a los barrios de Madrid, de nuevo entraremos en Vallekas. Canciones en cintas, Metálica, Barricada, Bloque…

De pequeño se sentía intrigado por esas firmas que dejaban en las paredes. Cada vez que dejaba su firma nos da la sensación de que ya no es solo por divertirse, si no también una forma de sentirse vivo. Eso lo iremos entendiendo cuando sepamos que, en realidad, nunca ha dejado de perseguir un fantasma. Ya se sabe: nadie muere del todo si otro lo recuerda.

Los primeros cigarrillos liados, los amigos, los amores de verano. La vida sigue, aunque una película le marcará para siempre: La ley de la calle.

Siempre he dicho que me encanta cuando un libro me lleva a otro libro, pero algo en mí se paraliza cuando nombran esa película que pensaba que solo yo adoraba. 

La historia de Antón es una vida de recuerdos y sueños, que un buen día sin más, se encontrará de cara y se cuestionará, acariciará esa pared preguntándose quién es en realidad.

He disfrutado leyendo estos dos relatos, creo que me han gustado por su sencillez. Bien podrían ser dos historias de la calle, de esas que se viven sin llegar a molestar a nadie, como si no existieran. Barricada dijo una vez en una de sus canciones “Estás asustado, tu vida va en ello, pero alguien debe tirar de gatillo“. David G. Panadero lo entendió, dejándolo escrito de forma maravillosa. Entrad con él a esta Doble sesión. Permitid que se siente a vuestro lado en este cine improvisado. Tiene mucho que contaros…

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Pícnic a la luz de la luna, de Nick Antosca

Por Soraya Murillo.

Owen suele perder el conocimiento, despertándose en cualquier lugar; le llaman el retrasado. En está ocasión amaneció en el interior del bosque. Lleva unos huesos que pertenecían a un niño.

Bram atropella un perro al que apreciaba mucho. Para no verlo sufrir decide rematarlo. Cuando regresa descubre que el perro ha desaparecido.

Marian comparte hotel con Bram. Es una chica triste y solitaria con un pasado difícil de olvidar.

Jacob vive en el interior del bosque. Se escondió allí huyendo de un fatal desenlace.

Adam es el nombre del niño de seis años, cuyos huesos son los que se encontraron.

Estos son los personajes de un libro de terror diferente. Raro, pero raro de verdad. El autor crea una atmósfera angustiosa mediante un toque onírico en la narración. Nos transporta a lugares lejanos que no existen, mecidos por la dulce armonía de sus palabras. Vais a leer una historia sobre el más allá insólita, diferente a todo lo que habéis leído hasta ahora, influenciada y mostrando lo que esconde esa parte oscura de los USA y de su perturbadora particularidad.

El niño de seis años, a mi entender, razona demasiado. Es un fallo que ya he visto en muchas novelas cuando usan niños, una licencia para poder mover a gusto la novela. Pero bueno, no pasa nada. Hay demasiadas cosas buenas para darle importancia a eso.

Sabemos del limbo, lugar donde dicen que van los muertos que murieron de forma violenta y no entienden todavía que ya no siguen vivos. Pero, ¿ y si existiera otro sitio mucho peor? Allí nos arrastrará esta inquietante historia.

Dos cielos al mismo tiempo y estar en la fina línea de ambos mundos. Se parece a caminar hacia un arcoíris que poco a poco, se va desvaneciendo. Una historia hermosa, triste y terrorífica que nos cuenta ese estar en el momento y el sitio equivocado, aunque también deja constancia de cómo el maltratar a una persona logra que pierda parte de su humanidad, transformándola en lo que nunca quiso ser. Almas destrozadas, retroceder encogiéndose ante una mano levantada.

Un niño que exige que su asesino pague lo que le hizo; un mundo perceptible por los sentidos, en otro límite donde nunca sale el sol. En sí, es un viaje en busca de venganza, pero lo que Bram no sabrá, es que en esa carretera, en uno de los tantos lugares en los que el coche se detendrá, hallará lo que no esperaba encontrar.

Sí puedo decir que es una historia de fantasmas, de muertos que parecen vivos y vivos que se equivocaron de lugar. Es de esa clase de novelas que con el tiempo alguien te la nombrará preguntándote si la leíste y a tu memoria vendrá una imagen, una sola y triste imagen por la cual la sigues recordando: la muerte tan horrible que tuvo el niño.

Una novela inusual, escalofriante, sobre la soledad y la naturaleza de la muerte, que de verdad, valoras una vez terminada. Que tal vez le falte algo y le sobre otro tanto, pero sigue siendo especial.

Al niño le prometieron un pícnic a la luz de la luna. Se lo prometieron…

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Trazos de sangre, de Poppy Z. Brite

Por Soraya Murillo.

Trevor regresa a Missing Miles, un pequeño pueblo de Carolina del Norte (USA). Veinte años atrás, cuando él tenía solo cinco años, su padre, un famoso dibujante de cómics, mató a martillazos a su madre y hermano pequeño, suicidándose luego.

Iremos leyendo lo que fue su pasado en un orfanato, cómo logró que el dibujo lo ayudara a evadirse de esa realidad en la que sufría. En el regreso a la casa, allí donde su padre cometió los asesinatos, conocerá a Zach, un hacker bisexual que huye de la justicia encontrando allí un escondite temporal.

Entre referencias musicales, literarias y alguna película, Poppy moverá unos protagonistas con inciertas preferencias sexuales, pero fascinantes, con una gran personalidad. Serán ellos los que den vida a toda la historia por su gran riqueza de matices.

Personajes que nos enseñarán lecciones de la vida, grandes verdades que muchos ignoran para justificar la violencia. Ellos entendieron que el alcohol no te vuelve violento. Ya lo eras, la violencia la llevas dentro de ti. Usas lo demás como excusa, para apoyarte en ella.

Leyendo sus historias, muchos daréis una patada en el suelo de rabia, de impotencia. “Sí, eso lo conozco, sé de qué habla”. Será duro leerlo, porque muchas veces leemos para olvidar cosas y aquí nos las devuelve, como una bofetada de realidad en toda la cara. Todos proceden de familias rotas. El terror viene de los humanos con los que les tocó convivir.

El terror llegará en las primeras páginas con la matanza; luego se irá suavizando para ir conociendo a los demás miembros que moverán el relato, con su vida actual junto a su pasado. Pero siempre destacando a los protagonistas principales, Trevor y Zach.

Ambos son supervivientes buscando respuestas. Sus encuentros sexuales serán desesperados, como dos caníbales hambrientos. La casa tiene vida propia, está embrujada con una presencia. Puede que no sea el escenario ideal para que ellos dos encuentren la paz, pero si algo enseña la vida es que al infierno se baja mejor acompañado que solo, pues siempre cabe la posibilidad de que uno de ellos queme sus demonios logrando ayudar al otro.

Estamos ante un asesinato como los que podemos leer cualquier día en la prensa. Tenemos unos personajes que podrían ser cualquiera de nosotros. Vais a leer una historia que os horrorizará y emocionará a partes iguales, donde las drogas simplemente son una salida más, una evasión, otra forma de escapar.

El estilo es magnífico, lleno de viveza e intensidad. Su prosa es natural, libre y de gran pureza, reflejo de una autora descarada y directa. Una novela de lectura fácil, las páginas pasan sin sentirlo, totalmente absortos en el texto. Su obsesión por los personajes es brutal, de esos que no olvidaremos al terminar el libro, pues seguirán ahí como algo vivo.

Nos contará unas vivencias duras, casi tocando la tortura, que adorna con los elementos sobrenaturales de la casa. Unos amigos que lo darán todo, protagonistas secundarios, pero con mucha fuerza y que deslumbran por si solos.

Una nueva joya literaria que nos trae de nuevo La Biblioteca de Carfax y una fantástica traducción de Carla Bataller Estruch.

Amaneceres que despertarán a dos chicos abrazados. Noches con pesadillas que vivieron de verdad. Tal vez les quede una nueva oportunidad, tal vez no sea demasiado tarde para ellos.

https://labibliotecadecarfax.com/tienda/es/poppy-z-brite/11-trazos-de-sangre.html

Reina en el mundo de las pesadillas, de Mar Goizueta.

Por Soraya Murillo.

«Creed que Pasífae se unió al toro de Creta:

Lo hemos visto, se confirmó la leyenda.

No se extrañe, César, la secular antigüedad:

Lo que proclama la fama, te lo muestra la arena»

Marcial. Libro de los espectáculos, epigrama 6

Cada cultura puede tener ideas distintas sobre los sueños. Por ejemplo, en un poblado de la India está prohibido pintarle la cara a una persona mientras duerme, porque piensan que cuando su alma regrese del lugar a donde viajó, no reconocerá el cuerpo y permanecerá perdida en el mundo de los sueños para siempre. Los romanos y griegos, en cambio, que son la base de nuestra cultura, así como de la percepción intelectual que tenemos del espectro onírico, no creían en desunión de alma y cuerpo durante el sueño. Vemos, por lo tanto, que el fenómeno del sueño ha dado pie a innumerables creencias y corrientes filosóficas. Actualmente, sabemos que son producto de nuestra corteza cerebral, de nuestra mente, del quién y el qué.

Nuestra historia comienza con una niña capaz de viajar ese lugar “interior” donde toman forma las pesadillas; el hogar de los monstruos que llevamos dentro. Cuando una de estas creaciones la siguió en su viaje de regreso, aprendió a entrar en nuestra realidad y dejó el umbral abierto. Toda una horda de estas criaturas aprovechó la brecha entre ambos mundos, criaturas capaces de hacernos caer en la locura con su aspecto.

Os preguntaréis si esto es todo. No, jamás comentaría un libro si fuese así de simple. Ahora es cuando empiezo. La autora nos ofrece un mundo real y onírico a la vez, rozando estados febriles. Nos adentra capítulo a capítulo en tiempos en que los hombres adoraban a sus dioses. Cuando las sacerdotisas se entregaban a antiguas celebraciones en las que el Rey Toro lamía con una lengua áspera los jugos que drenaban sus cuerpos llenos de placer, dando pie a la orgía de los presentes. Regresaremos a la isla de Santorín en sus últimos momentos, poco antes de que el estallido de un volcán la hiciese desaparecer del mapa y dejase una enorme caldera (algunos sitúan ahí la famosa Atlántida). Con un lenguaje suave y tranquilo, que te permite deleitarte con cada palabra y elemento de la obra, llegaremos a saber que la niña del principio del relato creció y ahora es una mujer; es una durmiente que viaja al «mundo delirante», al igual que un hombre llamado Dolor. Mientras tanto, en un hotel ha sido encontrada una pareja en estado comatoso. Ángel cuidará de ellos en la planta especial de un hospital al que han sido trasladados. También, conoceremos a una cantante con el poder de tejer destinos con sus canciones. Todas las almas están destinadas a encontrarse. Y esto es sólo el principio: bares llenos de espíritus, diosas que olvidaron lo que una vez fueron, una estirpe de brujas con el deseo de recomponer el equilibrio roto entre los mundos de la realidad y los sueños; monstruos nacidos de la tristeza del durmiente, sueños dentro de sueños, donde la Muerte hace sonar sus huesos mientras Vida, su hermana, patea la tierra y hace crecer hermosas flores.

Leyendas ya olvidadas por la memoria humana; personajes entrelazados, importantes para la resolución de la historia. Niñas valientes, mujeres valientes, hombres tristes, hombres buscando un amor perdido… Leer algo como esto, tan bellamente escrito además, es una oportunidad que pocas veces llega a nuestras manos, un raro placer. El prólogo del libro tenía razón, la originalidad está sobrevalorada…

Como dijo una vez otro monstruo: «He cruzado océanos de tiempo para encontrarte».

Ahora os tocará a vosotros cruzar ese océano y adentraros en una novela que sólo puedo aplaudir.

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Si pudiera cambiarlos, de Torikaebaya Monogatari (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

Este relato del siglo XII permaneció silenciado durante siglos por ser considerado obsceno e inmoral y por su carácter desafiante hacia los roles de género imperantes, y fue redescubierto en 1968, gracias al premio Nobel Yasunari Kawabata.

Vamos a leer una historia transexual en el Japón antiguo. Los eruditos del periodo Meiji, en su momento, se centraron en lo que a ellos les parecía lo inmoral de la historia y no en el contenido literario, que es en sí maravilloso y, como todo lo japonés, sensible.

El prólogo será narrado con la forma de un cuento: la obra que les presentamos es la historia de dos niños, un varón y una fémina, hijos de un ministro de la Izquierda con dos mujeres pertenecientes a las dos familias más distinguidas de la época. Los hermanos (hermanastros en sentido estricto), parecidos como dos gotas de agua, se designan en primer lugar como “Himegimi” (distinguida dama) y ” Wakagimi” (Joven señor).

En el periodo Heian, los sueños de un padre para el futuro de sus hijos se van desvaneciendo. Su hijo varón es tímido, reservado y sus aficiones son femeninas, mientras que su hermana es todo lo contrario: nunca está en su cámara, es vivaracha y juega a la pelota. El padre espera que el paso del tiempo los normalice, pero cuando comprende que ese cambio no termina de llegar, decide criar a sus hijos según sus tendencias naturales y los presenta en sociedad con los géneros intercambiados.

Estamos ante una historia muy hermosa. Debemos entender que no debía ser algo bien visto y aun así, el padre no se enfada, no les grita, no los humilla. Solo esta triste de ver que no son como él quisiera que fueran. Su padre entiende que es importante dejar que la naturaleza se salga con la suya. La cultura japonesa está repleta de historias de cosas malas que suceden cuando el hombre trata de forzar su voluntad para cambiar algo que es natural. En sí, podemos decir que es una perspectiva muy taoísta: no sabemos qué es bueno o malo, correcto o incorrecto.

La belleza en el arte y la literatura japonesa está en su enfoque minimalista. Todo el exceso está tallado para mostrar lo esencial. Aquí nos asombraremos de la delicada armonía de su escritura del siglo XII, que nos sorprenderá por su modernismo.

Nuestros protagonistas principales, los dos hermanos, a lo largo del libro van adoptando diversos cargos por los que se les nombra. Esto os traerá alguna duda, que podéis consultar el apéndice dos, aunque eso no influirá en nada para poder seguir la vida que les espera, tanto como hombre o mujer, en ambos. De ellos leeréis maravillas. Cuando tocan instrumentos musicales es como si no fueran de este mundo. Esa música llenará el ambiente de la novela de mucha melancolía. Por entonces era normal llorar ante cosas hermosas, muchos kimonos de seda serán mojados cada vez que ellos hagan acto de presencia. Incluso llegan a decir de ellos que son espíritus disfrazados temporalmente de personas, tal es el enigma que dejan a su paso.

Nos recordará su autor la gran elegancia de entonces en la forma de vestir. Varias capas de seda coloridas, pues eran los colores que lucían lo que diferenciaba los distintos rangos sociales. Por ejemplo, el rango más alto llevaba el color morado e iba haciéndose más claro a medida que se bajaba de estatus.

Los hermanos irán creciendo y el hecho de que se comporten con el sexo al que no corresponde su cuerpo, hará que sufran, llevándoles a pensar si no es una especie de karma que deben cumplir. Habrá situaciones muy penosas y complejas en la vida de ambos, que afectarán a otros porque el amor es una cosa, pero los sentimientos son otra. Ellos en ningún momento quieren hacer sufrir, pero será inevitable. Y con ellos sufrirán otros. Suspiros en la noche de unos cuerpos que no pueden cumplir como les corresponde.

Según avancemos en la historia aparecerán más personajes: el Ministro de la Derecha; su cuarta hija llamada Shi no Kimi; Mikado, el soberano celeste; Onna ichi no Miya, la princesa heredera… entre otros. Cada uno se cruzará con los hermanos y su destino estará unido, de una manera u otra, con ellos para siempre.

Mientras tanto, en lo profundo de las montañas, vive un príncipe con sus dos hijas. Él vive consagrado a Buda en los montes de Yoshino, esperando que el destino le traiga aquel a quién espera…

Es una novela divertida, con situaciones que os dejarán alguna sonrisa, siempre con ese fondo de perfumes indescriptibles y el sonido del frufrú de la seda. Una bonita historia de dos hermanos, cuya enseñanza nos dice que no podemos tener éxito viviendo una mentira. Cuando aceptamos nuestro verdadero yo, somos lo mejor de nosotros mismos.

http://satoriediciones.com/libros/si-pudiera-cambiarlos/

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Nubes flotantes, de Hayashi Fumiko (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

Hayashi Fumiko (1903- 1951) fue una de las autoras más populares en Japón en la década de 1950. Escribió poesía, cuentos infantiles, cuentos, novelas y ensayos. Sus obras también destacan por la temática feminista.

En la introducción del libro sabremos más detalles de esa época de la posguerra en el país nipón. Entenderemos que dentro del caos llegaría, de la mano del Comandante Douglas MacArthur, la libertad de expresión que tan bien les vendría a los escritores de entonces, incluida la escritora que vamos a leer.

Nuestra protagonista principal es Yukiko, una joven japonesa mecanógrafa que pasó parte de la guerra en Da lat (lo que sería ahora al norte del actual Vietnam), colonia entonces japonesa. Ella es una mujer muy insegura de sí misma; no se ve hermosa. Tal es su angustia por sentirse querida, que aceptó en el pasado ser violada por uno de sus jefes con tal de creerse que atraía algún hombre. Esto será importante para que entendamos por qué jugó el papel de mujer fatal en Indochina. Allí conocerá a Tomioka y acabarán siendo amantes.

Desde un comienzo, el tono es de tristeza y desánimo. La protagonista ha vuelto a un Japón derrotado; los personajes no comprenden lo que ha sucedido, no ven futuro cuando sus ideales, su tradición, los códigos que han guiado sus vidas y su sociedad han caído. No han resistido el empuje de los enemigos. Perdieron su honor, su poderío, su orgullo y lo que habían logrado con su superioridad como pueblo, viéndose obligados a regresar al Japón. Por eso la protagonista ve los recuerdos de su vida en Indochina con agrado, incluso estando como estaban en guerra. Ella busca en Tokio a su amante para volver a vivir su historia de amor, pero él ya no es el mismo. Ahora es un hombre alcoholizado, ruin.

Narrada con un lenguaje muy veraz (para algo nos está contando cómo fueron esos tiempos de posguerra), aunque aun así es cuidadosa con la información que nos va dejando, igual que la luz blanca que entra en una gota de lluvia. No ahonda en los detalles de cómo quedó un país completamente arrasado. Comenta de lugares todavía quemados, de lo difícil que es conseguir comida teniendo que acudir al mercado negro que en esos momentos lo movía todo. Minimiza los acontecimientos, sabiendo que puede herir a sus lectores (sobre todo japoneses) al recordarles lo que sucedió. Hay una particularidad muy interesante en sus personajes y la manera que los utiliza para mostrar pensamientos personales. En Indochina, por ejemplo, uno de los hombres japoneses se cuestiona si podrían perder la guerra. Hayashi habla de las colonias con la sensación de que sabía cuál iba a ser el final, entendiendo que aquello no les pertenecía. Algo curioso cuando el espíritu tradicional japonés no admite la derrota.

La autora en todo momento intenta hacer amena la lectura. No quiere que los lectores suframos más de lo necesario, lo que la llevará a escribir sobre letras de canciones o cuando nos describe la colonia en Indochina haciendo referencia a sus hermosos bosques, el color de las flores junto a las fragancias que acompañaban en el viaje a Yukiko.

Estamos ante una historia de amor donde los dos se martirizan. Ambos viven más de los recuerdos que del presente. Su relación se ha convertido en un museo: son guardias de seguridad en las salas vacías de sus vidas, protegiendo imágenes polvorientas que no logran olvidar. Ella cree que sigue habiendo una nueva oportunidad entre tanta desolación, pero él se agarra al alcohol como una forma de muerte lenta, tal vez por no tener el suficiente valor para matarse y morir de la misma manera que murió su país. Una historia llena de gritos, caricias, engaños y búsquedas, pasando su dolor a otras personas que sufrirán por sus decisiones o por no tomarlas, con ese escenario de fondo que llevó a la rendición de Japón. Ellos dos intentarán por todos los medios seguir juntos, aunque hagan daño o él se comporte como un auténtico canalla.

Sin duda vais a leer una joya de libro, una historia inolvidable cuyo título, Nubles flotantes, nos describe a la perfección lo que nos quiere decir su autora.

Porque puedes ser una hermosa nube flotando ahí en el cielo, pero un buen día sin que puedas hacer nada para evitarlo, el viento soplará y te desplazará. Alguien entonces mirará hacia arriba y tú simplemente ya no estarás.

http://satoriediciones.com/libros/nubes-flotantes/

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El amor de un idiota, de Tanizaki Junichirō (Satori Ediciones)

Por Soraya Murillo.

La historia que vais a leer es una novela publicada por entregas entre 1924 y 1925. El relato fue recibido por los más jóvenes como un soplo de aire fresco, en un momento en que las mujeres comenzaban a independizarse y en cambio, escandalizó a la generación más conservadora. La presión de este sector consiguió que el periódico retirara la obra de sus páginas. Por entonces ya era tan popular y contaba con tantos lectores que la revista Josei retomó su publicación. En 1947, con los cambios que trajo la derrota, fue cuando se editó en formato libro.

Naomi es una chica japonesa de quince años y de clase baja, que trabaja de aprendiz de camarera. Jōji tiene veintiocho años y es ingeniero. Desde un principio se siente atraído por los rasgos casi occidentales de la chica. Él le ofrece cuidarla, tomarla bajo su tutela dándole la educación que le fue negada, para más tarde casarse con ella. Naomi acepta.

Jōji nos relata en primera persona toda la historia, lo que será su vida en común en unos años en los que Japón cayó rendido a las modas occidentales. No vamos a leer una especie de Lolita; esto es distinto, porque desea educarla. Es algo más parecido a la obra de Shaw, Pigmalion. Aquí no hay esa perversión (por decirlo así) que tenía la novela de Nabokov. Jōji no espera nada sexual por parte de la chica ni siquiera se plantea el sexo ni el contacto físico. Lo que desea de esta relación es dar un cambio en su vida, sentir desde el respeto cómo se convierte en una mujer digna de sentirse orgulloso de ella. Pero Naomi tiene otros planes.

Naomi está al borde de una nueva era. Las mujeres de su pasado estaban atadas a muchas tradiciones que las mantenían en un estado de ciudadano de segunda. Todos sus deseos personales se reservaron para el bien mayor: el honor de sus familias y hogares. Naomi quiere probar la libertad, los placeres del mundo occidental. Esto ha despertado deseos egoístas en ella, según los estándares tradicionales. Ha descubierto el poder de la feminidad aprendiendo a manipular su mundo para que así sea. Jōji al ceder a sus demandas, cambió los roles tradicionales de hombre y mujer en Japón: ahora es el subordinado. Ella es la seductora arquetípica, una súcubo, una sirena, que ha utilizado ese poder de mujer para remodelar su mundo a su manera.

La diferencia de edad no es importante. Al fin y al cabo, hasta en Occidente una mujer con la menstruación ya podía contraer matrimonio. Pero sí hay cierto fetichismo con esa atracción que Jōji tiene por los rasgos y la piel occidental, tal vez en parte debida a que los occidentales en ese momento tenían supremacía mundial y eran considerados, en cierta manera, superiores. Y los asiáticos de segunda clase, por tanto.

No es un tipo de novela romántica ni busca ninguna enseñanza moral en la historia; yo diría que nos avisa o nos advierte de cómo puede acabar el recatamiento, lo reprimido. Creo que no causa los mismos sentimientos si es leída por un hombre o una mujer. Es verdad que ella más que una mujer moderna, es egoísta y cruel. Los besos nunca son de amor y parece que con ellos succiona la personalidad de Jōji . Pero: ¿acaso no fue él quien la buscó, quien quiso llevársela a su vida? Me recuerda en cierta forma cuando hacemos un favor a alguien y luego nos dice aquello de: “Bueno tú lo hiciste porque quisiste, nadie te obligó”.

Nuestro autor nos narra la historia en un lenguaje sencillo. No usa grandes palabras y adornos para dar valor a su relato, comunicándose casi como un suspiro para que la podamos entender.

La historia no es triste. Hay diálogos muy divertidos, con los cuales llegaremos a esa relación de amor odio con ella. Pero sabremos cómo se siente alguien derrotado y humillado, al perder su dignidad llegando al fondo de la abyección.

El amor de un idiota” nos contará una maravillosa historia inolvidable, que mucha gente ha vivido y vivirá, porque siempre hay personas que desean dominar y otros que lo entregan todo a cambio de nada.

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El Vosque, de Sergio S. Morán (guion) y Laurielle (dibujos)

Por Soraya Murillo.

Todo tiene su principio. En algún momento, aquello que era una simple idea acabó siendo un proyecto. Por si no lo sabíais, el Vosque comenzó como un webcómic, publicado capítulo a capítulo, gratis. Alcanzó cierto éxito y Gigamesh se fijó en ello. Ahora esos capítulos se encuentran reunidos en esta edición integral de la cual me enamoró su portada y esa V, que es signo inequívoco y declaración de intenciones

Narraba el escritor Lord Dussany en uno de sus libros que, más allá del bosque, se encuentra esa línea que separa aquellos campos que conocemos. Por lo tanto, seguid leyendo, no miréis atrás y pronto sentiréis otro aire más puro, perfumes desconocidos. Allí entre esas flores que antes no estaban, esas gotas de rocío tan antinaturales… vale, estamos ahí, entramos en el Vosque. ¿Verdad que no es el mismo cielo? Ya os podéis relajar dejándoos llevar por la lectura. 

El reino del Vosque dormía… literalmente. Esa noche tranquila y estrellada es asesinado el Viejo Olmo, Rey de los Árboles. La noticia llega a todos los rincones del reino. También al castillo de extraña arquitectura porque fue diseñado después de una noche de borrachera. Dos guardias forestales, Calderilla (hada de las flores con alergia al polen y ciertos problemas con el alcohol), junto a Quent (un alquimista al que se le va un poco la mano con los explosivos), intentarán descubrir quién asesino al Viejo Olmo. Deberán escuchar lo que cuenta una piedra y también dispondrán de la ayuda de Flora, una ecologista con un hacha que a veces lleva sucia de sangre…

Un reino maravilloso donde conviven humanos, elfos, hadas… y magia, mucha magia, aunque su Diosa lleva años muerta. ¿Será solo el Viejo Olmo la única víctima? ¿Qué hay detrás de ese asesinato? Para colmo es el cumpleaños del Rey ¿Afectará a su fiesta? 
Ahora ya cruzasteis, estáis en el reino del Vosque y debéis seguir leyendo para saber qué más secretos esconde. 

Me enganché desde la primera página a su historia. Es verdad que soy una amante de historias donde el bosque forma parte de todo; creo que no hay mejor lugar donde evadir la mente en una lectura. Las viñetas ayudaban, con un estilo un poco manga tanto en los personajes como en los fondos: Un modo sencillo, aunque eficaz en la narración, sin destacar excesivamente con el que veía todo aquello que los diálogos me contaban. Un reino un poco loco que me recordó en cierta forma al Medievo, aunque aquí es un reino gobernado por varios reyes diferentes. El Vosque es sólo uno de ellos, el gobernado por un rey humano que tiene como consejero a Cirano Gaia. Luego están los otros con sus costumbres, sus lenguas propias y ahí anda la buena de Amanda haciendo de traductora cada vez que llega un embajador.

Como nuestro rey del Vosque es humano, todo en sí nos recordará a las leyes que conocemos: Esa ardilla pidiendo la protección de testigos, preocupación por las especies, incluso cooperativas madereras y tráfico de influencias para talar. Todo eso hace que no nos sintamos extraños mientras vamos leyendo, pues en cierta forma parecemos nosotros, pero dentro de un mundo de fantasía. 

Según avancemos, nuevos personajes animarán la historia y también sabremos qué secreto esconden los que ya conocemos como personajes principales. Qué comen los elfos, en qué se convierte un hada cuando muere, todo ello será revelado. Diálogos que acompañan perfectamente a cada dibujo, unos más cortos que otros, pero sí lees lo que hay dibujado, las viñetas complementan para que no tengáis que imaginaros prácticamente nada. Me ha gustado su maravillosa historia y debía hablar de ella. Lo sé, porque desde la primera página crucé la línea y no regresé a mi salita donde leía hasta el final del cómic, permaneciendo en el interior de ese bosque hasta que terminé su lectura

Y eso (podéis darle las vueltas que queráis), debe ser el fin de cualquier cosa escrita: que te evada de donde te encuentres. A vosotros estoy segura que os sucederá lo mismo, seréis incapaces de dejar un capítulo a medias. No sé si eso lo he comentado, va por capítulos, seis en total. 

Os emocionaréis, pero sobre todo vais a reíros con las ocurrencias de este buen guionista. Hay partes en las que se me saltaron las lágrimas de la risa. Al final de cada capítulo veréis unos guiños de los autores de esta obra, en forma de muñecos, muy graciosos ellos dos. Habrá mil giros: no todo es lo que parece, total, desde siempre el peor traidor es en quien más confiabas. 

En definitiva, un buen cómic sobre la amistad, el amor, la avaricia, la traición y el respeto a la vida, donde ser diferente es sólo una forma más de ser un ser vivo. Con un final que no es tan final… ah, y un cerdilope que sale cuando menos te lo esperas. 

Un Vosque con unas ganas de vivir tremendas.

http://www.gigamesh.com/libro/79/el-vosque

 

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El caballero del viento, de Alberto M. Caliani (Palabras de Agua)

Por Soraya Murillo.

Siempre que empiezo una opinión nueva sobre un libro que he leído y me ha gustado, temo no encontrar la forma de no repetirme y saber expresar lo que leí. Hoy me vino a la mente una pregunta que le hicieron a Newton. Le preguntaron cómo había conseguido resolver tantos problemas y él respondió: pensando en ello.

 En el relato, al contrario que la novela, el autor debe mostrar su maestría porque ha de condensar en escasas páginas una historia. Una novela puede tener cientos de páginas y ahí se puede meter de todo, desde describir los trajes de los protagonistas o un edificio a entrelazar varias historias, pero en el relato, por su propia extensión y naturaleza, requiere contar algo con lo justo. ¿Cómo escribir una historia en pocas páginas? Esa es la esencia de narrar. Alberto, escribió este maravilloso libro de relatos demostrando que puede escribir sobre todo. No es un autor monotema, al contrario: es un escritor clásico con una gran destreza en el arte de la narración.

A fin de cuentas, literatura, escultura, pintura o grabado, todo es arte, ¿qué buscamos en un cuadro o figura? Algo que, aunque no sepamos el motivo, nos haga sentir distintos; una emoción sea positiva o negativa, es decir, que nos haga soñar o que nos produzca horror. Pues nuestro autor logró eso, llegarnos, causarnos todo tipo de sentimientos y sensaciones. Cuando queráis podéis abrir este libro y comprobarlo.

Maestro de maestros, he seguido todas sus obras y no dudé en comprar el libro, Alberto M. Caliani vende con su nombre, sinónimo de calidad y de su capacidad de llegar al corazón de los lectores.

 ¿Qué vais a leer?

 Dieciséis relatos cortos ambientados en España y otros lugares del mundo. Muy variados, pasaréis de la risa al asombro, del asombro al miedo, del miedo al amor… Es un autor capaz de crear un relato de la cosa más simple y cotidiana. Empezaremos con “El taxista del infierno“, una historia valiente. Tal vez intuyáis pronto el desenlace. En ese caso, buena intuición, amigo lector, señal que tú harías lo mismo…

 Te reirás hasta tocar el suelo con “La peor cena de mi vida“, y lo bueno es que puede ser real,; mi hermana, que estuvo en Londres un año y anda que no contó anécdotas.

 Y aquí seguirás con la lectura y ya habrás comprobado en sólo dos cortos la calidad de nuestro autor, pero te esperaran amistades por las que daríamos la vida, sueños que dejan de serlo cuando los alcanzas, campos de exterminio donde terminarás de leer lo que se cuenta con una infinita tristeza, pero con una sonrisa en los labios. Héroes sin capa, ninguna falta les hace cuando llevan el valor dentro. Esa mujer equivocada; enfermedades que te cambian; descojone monumental para ayudar a tu pareja a quedarse embarazada (con este todavía me ando riendo). Cuando el destino no solo cambia tu vida…

Seguiremos con una historia en tiempos de la guerra civil, protagonizada por el abuelo de Caliani, una de tantas que hubo, pero como bien me dijo un amigo mío una vez: lo de uno siempre es lo más importante y lo que te llega, aquí nos llegará a todos, absolutamente a todos.

Más y más relatos, pero no escribí esto para contaros todo el libro, lo estoy haciendo para enseñaros una obra literaria que terminé y que os invito (no creo que invitar sea la palabra que busco), que os recomiendo y apremio a leer. Un libro que me enamoró, sería más correcto. Estoy convencida que también a vosotros os llegará muy adentro.

 Narrado con un estilo y calidad inmejorable, escrito por un autor de los que sigues sus trabajos sabiendo que no te defraudará.

 No os enseñaría esta obra si al leerla, no me hubiera entusiasmado. Sé que los libros valen dinero, no saco nada alabando un libro que compré, nada, salvo que vosotros sepáis de él, porque valió la pena traerlo a casa.

 Gracias, Alberto M Caliani.

http://palabrasdeaguaeditorial.com/tienda/el-caballero-del-viento-preventa/