-EL CÍRCULO- PASO 7: EL DÍPTICO SADAKO 3D Y EL CORTO FAN FILM.

Un nuevo capítulo de la serie de artículos dedicados a la franquicia The Ring, de mano de José Luis Carbón.

NOTA: A pesar de que en la entrega anterior se anunciaba ésta, la séptima, como la última entrega, se ha preferido hacerla en dos partes, por lo que en este artículo se analizarán (añadiendo notas sobre el corto RINGwhispers):

-2012 –Sadako 3D -director: Tsutomu Hanabusa

-2013 –Sadako 3D 2 -director: Tsutomu Hanabusa

-2015 –RINGwhispers -directores: Todd Kaumans, Jesse Stipek

En el 2012 el director japonés Tsutomu Hanabusa, especializado hasta ese momento en comedias románticas, dirigió Sadako 3D, film que al tener las temibles 3D en su cabecera ya muestra su objetivo primario: puesta al día la historia original de The Ring, versión Hideo Nakata, con la tecnología de las 3D para crear ese efecto de profundidad que creará más terror (1) en los espectadores. No es este el lugar para analizar el cine en 3D de los últimos años, casi se diría desde el estreno de Avatar en el 2009, dirigida por James Cameron, y juzgar cómo en estos años se ha finiquitado la asistencia a las salas que han proyectado films en ese sistema (muchas veces una 2D reconvertida a 3D), con causas tan diversas como que las películas se ven más oscuras, son más caras, hay muy pocas escenas donde se pueda ver esa pretendida profundidad, y en definitiva, que la tecnología ha de estar al servicio de la historia y no usar un efecto tridimensional (como podría ser cualquier otro) de forma gratuita. En definitiva, las 3D se han relegado para las salas Imax y en determinadas películas de animación. Como diría Sarah Connor: el futuro está por ver.

Que sea el cine de terror el que haya sido considerado idóneo para el uso de las 3D (sólo hace falta recordar algunas muestras tan curiosas como divertidas en films como Cat-Women on the Moon1953, de Arthur Hilton, Los crímenes del museo de ceraHouse of Wax, 1953, de André de Toth, o Crimen perfectoDial M for Murder, 1954 del mísmisimo Alfred Hitchcock) no es excusa para sólo usarlo en las escenas donde se ha de lanzar cualquier tipo de arma u objetos al espectador.

Como dice el cartel: “No te has asustado hasta que has sido asustado en 3D”

Hay, como menciona el citado James Cameron cuando estrenó Avatar (2009), o Alfonso Cuarón con Gravity (2013) (2), un motivo primordial para usar bien las 3D: hacer sentir al espectador que estás inmerso en el lugar donde transcurre la acción y vivir con ello una maravillosa experiencia sensorial. Bien, si hay algún espectador que no se haya sentido inmerso dentro de los desiertos árabes en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia,1962, David Lean), en la habitación de la poseída Regan en El Exorcista (The Exorcist, 1973, William Friedkin), o pasillos y salas en la academia de baile en Suspiria (Suspiria, 1977, Dario Argento) o en las inmensas montañas verdosas o nevadas en la trilogía El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, 2001-2003, Peter Jackson), igual es que tiene un problema de percepción. No se trata de ser un enamorado del séptimo arte, llamadlo friki si queréis, para poder ver cómo la fotografía, la música, la interpretación, el vestuario, el maquillaje, el montaje, el sonido, los efectos visuales, la trama argumental… en definitiva, lo que viene siendo…el CINE, sí, ese arte que aglutina todo eso para que podamos estar ahí dentro, en cada una de las ficciones que nos proponen directores, escritores, actores, músicos… Y es por eso que, ahora ya llegamos a nuestro film, las películas de terror pueden ofrecer, a priori, ese algo más que cualquier drama o comedia pudiera dar: un casa claustrofóbica, un bosque enigmático, o en el caso de Sadako 3D, el pozo desde el cual fue lanzada Sadako, primera escena de la película, y primer efecto buscado: que el espectador pueda sentirse en el fondo y pueda ver cómo el cuerpo de una joven cae. Por supuesto, el visionado en 2D crea un efecto si no risible sí tosco, de esos en los que la escena en sí muestra el truco de una forma tan evidente que nos hace pensar en el truco en sí, no en el momento, la escena, la trama. (3)

¿Qué Sadako 3D es mala?             ¿En serio?

Y precisamente la trama (adaptando las línea argumental básica de la novela de Koji Suzuki en la que se basa S, publicada en el 2012 y con el guión escrito por Tsutomu Takahashi y la ayuda del propio Suzuki ), nos muestra cómo un joven lanza a un pozo a una joven, en esa primera escena que no hace recordar cómo empezó todo, cómo el mal del hombre hizo que Sadako usara sus poderes para atormentarlos. Ahora es la nueva generación de los videos compartidos en Internet lo que hace que el video maldito pueda llegar a cualquiera, en principio. Aunque aquellos que se atrevan a verlo (¿hay más tentador para ver que el no-veas-esto-que-es-peligroso? El video es visto por un grupo de jóvenes que mueren mientras una voz susurra “tú no eres el elegido”. Las muertes no harán más que empezar. Al ver el film me recordó escenas del tono de Destino final 5 (Final Destination, 2011, Steven Quale), curiosamente, un film que se proyectó también en 3D, film de la irregular saga Destino Final, donde la muerte, también, es uno de los personajes principales.

La investigación policial, como en todos los films de la saga, se encuentra dando palos de ciego ante los hechos paranormales que se muestran. Y es una profesora, Akane Ayukawa (interpretada por Satomi Ishihara, de forma correcta cuando no está asustada y de forma genial cuando grita de terror, cual scream queen clásica…ayyyy ese grito de Marion Crane en la ducha será siempre imitado y homenajeado!!!) la que descubrirá qué hay en el video (su alumna Risa está obsesionada con el video) y como afecta a su vida. La trama se complica cuando vemos en flash-back cómo Akane tenía poderes siendo niña y tras ver parte del video parece que ella es la elegida: y es aquí cuando las lagunas (por no decir mares) de guión se empiezan a notar.

¡La madre que me parió!                  ¡¡¡¡¡¡WTF!!!!!!

Hay algo interesante en este film fallido: cuando las alumnas intentan entrar en Internet o en sus móviles para ver el video, una vez localizado, al clicar, sale la nota Error 404, es decir, uno de los errores más habituales cuando tratamos de entrar en una página o contenido concreto, sea video o documento. Si lo pensamos fríamente, lo que sentimos cuando nos encontramos con este error es un cabreo mayúsculo. En el caso que nos ocupa la imagen de ese error crea suspense y en esos momentos la cinta gana algunos puntos.

El resto de la cinta es un delirio surrealista en el momento en que aparecen numerosas Sadakos cuales arañas/saltamontes gigantes ávidas de sangre, que persiguen a Akane en una sucesión de imágenes que se alejan del suspense y puro terror que ha sido la esencia de esta saga. Con fallos narrativos, pero sobre todo el hecho de que no sea entretenida el intento de reinicio de la saga, Sadako 3D tiene algo a recordar extra cinematográficamente: la impresionante campaña publicitaria que en el año de su estreno, el 2012, recorrió las calles de Tokyo. Viendo las fotos, sobran las palabras:

¡¡Viene a por ti, Bárbara!!                                                                   ¡Ya están aquiiiiiiiii!!

Movidos por el éxito de la película en Japón, la secuela no se hizo esperar en Sadako 3D 2 dirigida de nuevo por Tsutomu Hanabusa y con los nuevos guionistas Daisuke Hosaka y Noriaki Sugihara ayudando al creador del mundo de The Ring, el escritor Koji Suzuki, que ya escribiera la novela S, de la cual parte la trama principal.

 

Como hemos comentado más arriba, el éxito comercial (que no crítico) hizo que Sadako volviera a lucir en pantalla, pero esta vez en la mirada de una niña de cuatro años: la hija de Akane, la joven profesora de Sadako 3D. Y cual remedo de La Profecía (1976, Richard Donner) la niña, Nagi, cuidada por Fuko, la hermana de Takanori Ando, el supuesto padre al haber tenido una relación con Akane, se convierte en la personificación de Sadako y la muerte se propaga allá donde ella está: amiguita de la guardería, la niñera…junto a todos los que ven su móvil y una señal interfiere en su sistema haciendo que se vuelvan locos sedientos de matarse o de matar en algunas ocasiones (muestra más de la incoherencia narrativa, tanto de ésta como de su predecesora…¿la maldición puede llegar a cualquiera?).

Pero sorprendentemente, y, como digo, a pesar de que estamos ante un nuevo intento fallido de hacer resurgir la maldad de Sadako, la secuela es mucho más divertida que la anterior entrega, aunque sea por la mezcla de homenajes o copia descarada de otras cintas de terror: aparte la mencionada La Profecía tenemos unos momentos que nos recuerdan a los giallo más setenteros como la espléndida escena en la que una joven se suicida clavándose un cuchillo en el ojo con un plano en el que vemos a la niña en plan pose-Sadako o aquella en la que Nagi toca la pantalla de un televisior creando el caos a su alrededor en todos los que están usando el móvil en copia absoluta de la niña Carol en Poltergeist (1982, Tobe Hooper), film muy referenciado en toda la saga. (4)

   ¡Veo, veo!                                                                                       ¿Qué ves?

Suele ocurrir que tras visionar una cinta fallida, la visión de otra un-poquito-mejor nos hace ver más cosas positivas. Y eso a mí me ha ocurrido con Sadako 3D 2, y sobre todo, por la planificación de algunas escenas previas a los asesinatos, de esas en los que los personajes están pensando algo, ensimismados ante una ventana, justo aquellas en las que el plano, el montaje, el tono hacen presagiar otra película. Pero naturalmente eso se desvanece en poco tiempo. La música de Kenji Kawai, responsable de Ring (1998) y de Ring 2 (1999), aporta dramatismo y los consabidos ambientes sobrenaturales con sus sintetizadores electrónicos. Pero, desgraciadamente, el uso abusivo de las tonalidades azules y el buscar los trucos de efecto en escenas de susto fácil (la escena en la que Fuko se esconde debajo de la cama huyendo de Nagi, es brillante…hasta que aparece el susto fácil!!!).

  ¿Quieres jugar conmigo?

Es triste ver cómo una saga que tenía títulos interesantes acaba en un díptico 3D que hace que todo aquello que provocaba miedo, en el sentido más original de la palabra, es decir, esa angustia ante lo que te acecha a ti o a tus seres más queridos, se pierde ante el terror de los efectos, muchas veces risibles, y un argumento lleno de incoherencias narrativas, repitamos también risibles.

Antes de pasar al siguiente film de la saga, reseñar que en el 2015 apareció un corto en You Tube como homenaje al film The Ring versión Verbinski del año 2002. Este corto (5), escrito y dirigido por Todd Kaumans y Jess Stipek, se tituló RINGwhispers y es un fan film, es decir, un corto realizado por fans con muchas ganas de homenajear o seguir las historias de sus películas o personajes preferidos.

  Susurros…                                       ¿Has salido del pozo, Samara?

En el caso que nos ocupa, el corto juega bien sus bazas al presentarse como una secuela directa del primer remake norteamericano. Como reza el subtítulo: Han pasado tres años desde que Rachel dejara encerrada a Samara el en pozo. Pero varias desapariciones en Moesko Island hacen que Rachel vuelva allí … donde empezó todo, por supuesto. Corto muy bien filmado, con el tono de la cinta de Verbinski, las tomas aéreas, la interpretación de Lauren LaPlante para el papel de Rachel, casi un clon de Naomi Watts, y sobre todo el sorprendente final (que no desvelaré) dando pie a teorías diversas sobre cómo se desarrolla la maldición.

versión Verbinski                                                                versión RINGwhispers

Y hasta aquí, nos hemos quedado a las puertas de la última entrega de esta amplísima saga. En la entrega número 8 analizaremos: Sadako vs. Kayako (2016, Kôji Shiraishi), Rings (2017) y una valoración final sobre toda la saga.

NOTAS:

  1. Tema de debate: ¿qué da más terror? Se alude casi siempre en los estudios cinematográficos que el terror más auténtico es el sugerido, por lo que nos situamos en esa frontera tan fina entre el susto de barraca o feria (sin que haya ironía o sarcasmo en ello, de hecho es su función primaria) y la perturbación de aquello que no comprendemos (cualquier escena típicamente lynchniana valdría).

  2. Precisamente en estas dos películas citadas, tanto Avatar como Gravity, el efecto tridimensional está integrado en el argumento: un mundo nuevo, el espacio exterior, lugares donde la percepción juega ese papel tan importante.

  3. Que la tecnología ha de ir pareja a la narrativa es algo que se estudia perfectamente en la ya imprescindible Historia del Cine de Mark Cousins, publicado en 2004 y edición castellana en el 2005 por Blume. Anotar asimismo el grandioso estudio en 15 capítulos de su Historia del cine: Una Odisea del 2011 y editado por Cameo en el 2014.

  4. Y ya anotado en la entrega 3 al hablar de The Ring (1998).

  5. Podemos ver el video en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=C-F0UGWYRHI

El Círculo. Paso 6: El remake americano, el corto y la secuela

Nuevo capítulo de la serie de artículos sobre The Ring,  el mayor icono de cine de terror asiático y que viene firmado, como siempre, por José Luis Carbón.

 

En este nuevo capítulo, se analizarán:
-2002 -The Ring (La Señal) -director: Gore Verbinski
-2005 -Rings -director: Jonathan Liebesman
-2005 -The Ring 2 (La Señal 2) -director: Hideo Nakata

Siguiendo con nuestro estudio del universo fílmico de The Ring, nos encontramos en un punto interesante, a la vez que crucial: la internacionalización del mito de Sadako. Ya vimos (1) cómo el hecho de que en el mismo cine asiático ya se hiciera el primer remake (The Ring Virus, 1999, dirigida por Kim Dong-bin) plantea el tema de la normalización mítica que recibe el personaje de Sadako. Por eso, ya podemos decir que con la nueva versión norteamericana, The Ring (La Señal) en el 2002, Sadako, o, lo que será ahora Samara, la historia de The Ring se verá en todo el mundo.

         Cartel original del film

Dirigida por Gore Verbinski, el nuevo remake fue una coproducción con Japón y la DreamWorks se encargó de occidentalizar a Sadako como Samara, de cambiar las localizaciones, de cambiar la idiosincrasia general de una cultura por la historia general que podría pasar en cualquier parte del mundo (occidental) (2). Fue tanto el éxito internacional, que hizo que mucha gente se interesase por la versión original japonesa, o sea, la versión de Hideo Nakata Ringu (1997), convirtiéndola en lo que hoy es ya una película de culto, y hasta en el mismo Japón el éxito arrollador hizo que Koji Suzuki volviera a estar de moda con su saga de novelas sobre Sadako.

Para el detalle: Koji Suzuki ayudó en las labores de guión (que es algo así como revisor de aspectos relacionados con la trama sobrenatural) a los guionistas Ehren Kruger (guionista que también se encargó del corto Rings del cual nos ocuparemos en unos párrafos y de la secuela The Ring 2 de Hideo Nakata) y Scott Frank (guionista que tiene en su currículum esa maravilla para los x-meníacos titulada Logan). En los USA se abrió la veda para nuevos remakes de films japoneses como The Grudge (2002, Takashi Shimizu) o Dark Water (2002, de nuevo con nuestro ya amigo Hideo Nakata).

Por supuesto, la pregunta que nos podemos hacer es si el éxito de una película como The Ring (La Señal) viene motivado por el hecho de que la película japonesa no fuera tan conocida. De hecho, un dato muy significativo se ha de señalar: el film de Verbinski se estrenó en los USA el 2 de octubre del 2002 (¡Qué buena la página IMDb que nos recuerda estos datos!) y el de Nakata…¡no tuvo estreno cinematográfico! Se estrenó directamente en video y DVD el 4 de marzo del 2003, es decir, después del éxito del primero. En este sentido, la originalidad de la obra, argumento principalmente, es escasa. El aspecto visual es otra cosa. Los hay quienes alaban su propuesta y los que tranquilamente se la despachan con un “es una burda copia de la original japonesa”. Obvia decir que nos encontramos con aspectos positivos y otros negativos.

Por la parte negativa nos encontramos con el argumento por todos conocido (iré rapidito: Una adolescente muere en extrañas circunstancias. Su tía, Rachel Keller, periodista, investiga su muerte. Llega hasta una cabaña donde estuvo su sobrina con unos amigos. Vieron una cinta de VHS. Rachel la ve. Al instante recibe una llamada telefónica en la que se le anuncia “siete días”. Se inicia la investigación, con la ayuda de su novio Noah, por descubrir quién hizo el video y para romper la maldición. Y digo negativa porque si ya has visto la cinta de Nakata, ya no vives el suspense de la misma manera. Hitchcock hizo conocedor al espectador de hechos que los personajes de sus tramas no conocían por lo que en muchas ocasiones creaba el ambiente propicio para participar en lo que estás viendo, de tener ganas de gritarle al protagonista que se dé la vuelta porque el asesino está escondido, o que vaya más despacio… en definitiva, de tener empatía y estar pendiente de lo que va sucediendo.

          Rachel ya intuye que algo no va bien.

El público que vio el film sin conocer la historia de la novela, el film de Nakata, o cualquiera de las versiones posteriores antes de la película que estamos comentando, notó como originales y terroríficas escenas (no todas, eso es cierto) que son un puro calco (lo del homenaje lo dejamos para Quentin Tarantino) de la versión japonesa. El hijo de Rachel, Aidan, ve el video maldito, lo que lleva al sufrimiento de su madre. Y es el personaje del hijo el que se revela de mayor importancia que en su versión original. Rachel, interpretada de forma convincente por Naomi Watts, representa la idea básica del amor fraternal por un hijo, la misma que hemos visto en cada una de las versiones anteriores sobre la novela de Koji Suzuki. Que la protagonista sea una mujer (en perfecta sintonía con su homónima japonesa Reiko Asakawa) no resta un ápice al tema universal.

Respecto al personaje de su hijo, Aidan, interpretado por David Dorfman, las concomitancias con el personaje del niño Cole Sear en El sexto sentido (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan) fueron apuntadas por más de un crítico. Y razón no les falta. Al fin y al cabo, los dos niños pueden ver fantasmas (vale: si alguien en este planeta todavía no ha visto El sexto sentido, lo siento, creo que ya ha caducado el poder hablar de ella sin hacer spoiler, por cierto qué pena que ya no se escuche en nuestros días las expresiones tan castizas de destapar o destripar el final): Aidan tiene sus presentimientos desde que ha visto la cinta de VHS, sus visiones y, sobre todo, esa dependencia de la madre en cuanto los dos son presas de la maldición que les va a llevar a una muerte inexorable. Quizás el hecho de que Hollywood, en esa especie de obsesión por querer dotar todas las tramas sobrenaturales de una explicación racionalista, propio de todo lo occidental, haya querido dar a la trama del film esa especie de hay-que-explicar-todo-para-que-el-público-lo-entienda en lo relativo a la maldición de Samara.

                  En ocasiones veo muertos…                                                    ¡Pues ya somos dos!

Quizás este hecho racional le resta un poco todo lo positivo que tenía esa trama donde a veces lo sugerido, lo interpretado, en sus versiones japonesas, era su punto fuerte. Pensemos en la historia: una joven con poderes es asesinada, pero antes de espirar traspasa a una cinta de VHS unas imágenes que son mortales para quienes la visionan porque ella misma, su espectro, saldrá del pozo del cual fue lanzada para literalmente provocarte un ataque al corazón, absorber tu alma y esencia vital, a no ser, eso sí, que hagas una copia de esa cinta y la pases a otra persona para que la visione y así sucesivamente. Es de serie B, o Z, qué más da. Es absurda en cuanto a su pura narrativa popular. Hay algo de Stephen King en esa narrativa (ya comentamos en la primera entrega cómo el autor de la novela ha sido comparado con el padre de Carrie).

En la parte positiva un aspecto es el determinante de su éxito: el tono que rodea a cada una de las escenas de la película. Hay una especie de melancolía que se nota en ciertas escenas claves como la de Rachel en el resort antes de ver el video o la de aquella en la que se encuentra en el barco antes de llegar al faro donde vivía Samara. La música de Hans Zimmer por supuesto ayuda, y la fotografía, a mi parecer, espléndida, de Bojan Bazelli, remarca en tonos fríos la naturaleza que enmarca a los personajes y les da esa fuerza interpretativa que a veces el diálogo no consigue.

         Rachel y la naturaleza. Bellísimo plano.

Y es en esa atmosfera, además, donde el tenebrismo brilla de una forma especial, en las escenas entre madre e hijo, ante el temor de la muerte inminente. El desasosiego que produce en Rachel el saber que la muerte ronda a su hijo le hace más vulnerable a todo, pero también más fuerte.

La cinta de Gore Verbinki dio pie a la consabida secuela. Pero antes, un corto, titulado simplemente Rings, estrenado directamente en DVD en las ediciones de DVD en The Ring 2 (La Señal 2). En el 2012 la edición en Blu-ray de The Ring (2002) también se incorporó este corto con una calidad de imagen y sonido espectacular. Señalar de entrada que este corto condensa en 16 minutos todo el horror y suspense que el tema de toda la saga Ring nos viene diciendo desde su primera plasmación visual, como vimos, en el año 1995.

    El omnipresente círculo

El argumento es la quintaesencia de todos los films, series o telefilms que hemos comentado: un grupo de amigos se reúnen para ver el video maldito. Hasta aquí nada nuevo que ya no hayamos visto. Lo original viene a continuación: estos jóvenes compartirán y grabarán a partir del momento en que han visto el video, en una página web, todas las experiencias extrañas que van experimentando. Tras los hechos ocurridos en The Ring (2002), el video maldito circula (y nunca mejor usado el verbo) por ahí duplicándose por doquier. Jack Pierce, interpretado de forma genial por Ryan Merriman, decide entrar en un grupo donde ven la cinta por turnos y graban todos los hechos inexplicables que les suceden hasta que no pueden más y hacen la copia del video para que lo vea otra persona del grupo. Crean una página web donde todos los que han visto la cinta escriben y muestran sus experiencias, eso sí, antes de los siete días, tope, como ya sabemos, en el que tu vida se acaba. En el grupo comentan que nadie ha llegado al séptimo día. Jack comienza a experimentar visiones que nadie más ve, y los días van pasando… Realmente es un corto que sirve de nexo entre The Ring (2002) y su secuela. Y lo hace con un look futurista muy acorde con la idea de la globalización del terror, cómo la tecnología (todo podemos grabar todo) puede ayudar a entender algo lo misterioso y de esa angustia que todos los seres humanos tienen ante la muerte. Un gran corto que todo fan de la saga no debe perderse. Jonathan Liebesman, director de la desaprovechada La matanza de Texas: El origen (The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning, 2006), imprime en Rings un ritmo desenfrenado junto con un uso muy interesante del sonido y los efectos especiales (atención al momento en que el protagonista observa como el agua cae en horizontal hacia la pared).

Como curiosidades, varias: que en un principio se pensó en una historia independiente de los films norteamericanos, que la actriz que da vida (y muerte!!!!) a Samara es Kelly Stables, la misma que veremos en The Ring 2 (2005), que el inicio de The Ring 2 (2005) sería la continuación del final del corto que estamos comentando, también, con los mismos actores: Ryan Merriman (en el papel de Jake) y Emily VanCamp (en el papel de Emily).

   Jake y Emily en Rings Jake y Emily en The Ring 2

Y es justo el final del corto el que nos permite hablar de la secuela The Ring 2, estrenada en el 2005 y cuyo director no es nada más y nada menos que Hideo Nakata, el creador del ya comentado The Ring (1998) y su secuela Ringu 2 (1999).

El inicio de The Ring 2 (2005) presenta a los ya conocidos Jack y Emily, justo en el momento en que Emily se dispone a ver el video maldito, a instancias de Jake y así salvarle la vida ya que le quedan minutos para que expire su plazo de una semana. Es un inicio prodigioso, donde el suspense que tanto ama Hideo Nakata, se muestra en todo su poder cinematográfico. Choca que el creador de la primera adaptación cinematográfica del mundo de Ringu, haya accedido a ser el director de una secuela de la que era el remake de su obra.

Cartel cinematográfico de The      Ring 2.  

Como ya señaló el escritor Darío Vilas de una forma magistral en artículo dedicado a la figura de Hideo Nakata (un verdadero estudio de su figura que todo aficionado al fantástico debería leer) para la revista de cine fantástico Scifiworld, “La Señal 2 mantiene algunas de las constantes del cine de Nakata, que se plasman en el regusto dramático de la relación entre Rachel (una correcta Naomi Watts) y su hijo Aidan (el grimoso e inexpresivo David Dorfman), redundando en el tema del abandono infantil, como ya hiciera en Dark Water (de hecho, de forma demasiado parecida, ya que hay una escena en la que el jefe de Rachel le comenta a esta que quizás el trabajo que le ofrecen sea poca cosa para una profesional de su experiencia, en un diálogo casi calcado a otro que aparecía en la cinta japonesa).”(3)

Efectivamente, ese regusto dramático domina parte de la cinta y el paralelismo con la espléndida Dark Water es más que notable a la par que interesante, en su intento de crear una atmósfera terrorífica dentro del entorno más frágil, el familiar.

Observamos, pues, que Nakata se adapta al cine USA y a la vez vuelve al tono oriental con algunas escenas. El hecho que la gran maquinaria hollywoodiense (como suele decirse) liquidase toda contención visual a la que Nakata nos tenía acostumbrado, es algo que ya se intuyó desde el momento en que se supo que se iba a hacer cargo de la secuela. Por otro lado, también es cierto que el hecho de que la figura de Samara tenga tantos minutos de gloria en el film (precisamente en el film de Gore Verbinski los puntos fuertes eran aquellos en los que sentías la presencia del fantasma de Samara) hace que pierda puntos ante lo que desde el inicio del cine llamamos suspense.

Un aspecto interesante de The Ring 2 desde el punto de vista del estudio de todas las versiones de la novela de Koji Suzuki Ringu, es el hecho de que una vez ya internacionalizada la figura de Sadako, Samara en nuestro caso para el mundo occidental, toda la historia de terror busca otros caminos por los que seguir, como es la búsqueda del origen de la maldad de Samara o la creación de un mundo sobrenatural mucho más enrevesado de lo que a priori suponemos.

Escenas como la de los venados que se detienen ante el coche de Rachel (con concomitancias con la escena del caballo en el film de Gore Verbinski) o la escena en la que Rachel ha de hacer un sacrificio y que comentaremos en unas líneas más abajo. Precisamente en todo el entramado sobrenatural que rodea a la figura del fantasma, icono del cine fantástico, y de terror en concreto, los personajes, como Rachel en film que comentamos, a pesar de ser conocedores de esa realidad no terrenal, se obsesionan por buscar una respuesta real, por solucionar el problema que tienen entre manos, la mayoría de veces por escapar (¿a dónde?), por volver de nuevo a sus vidas anteriores.

¿Qué es un fantasma? que se decía en esa cinta maravillosa titulada El espinazo del diablo (2001, Guillermo del Toro). ¿Quién es Samara? En uno de los cortos documentales (creados más como publicitarios que como estudios críticos) que forman el contenido extra del DVD de The Ring 2 titulado Samara: la creación de una figura icónica, el propio Hideo Nakata dice: “Para mí el mayor reto era cómo crear una sensación misteriosa y aterradora con la mirada de Samara.” Palabras muy interesantes porque el hecho que el cine de fantasmas, que siempre fue creado para generar el miedo, tiene, o habría de tener, esa mirada fantástica, la de los seres que están al otro lado.

Podemos sentir miedo por Samara, pero también compasión. Los descubrimientos de Rachel en la casa a la que llegó Samara, después de haber estado en un orfanato de monjas, el intento de su madre de ahogarla cuando era un bebé, la hacen tomar decisiones que tienen que ver con la vida de su hijo. Cuando va a ver a la madre en un centro psiquiátrico (interpretada por ese monstruo cinematográfico llamado Sissy Spacek) y ésta le dice que ha de ahogar a su hijo para que Samara no se quede en el mundo de los vivos, Rachel no duda en llevar a cabo su cometido, cual Abraham bíblico.

En la próxima y última entrega El Círculo: El Paso 7, comentaremos los films que completan toda la extensa saga de The Ring: los films japoneses Sadako 3D (2012, Tsutomu Hanabusa) y su secuela Sadako 3D 2 (2013, Tsutomu Hanabusa), el cruce con la saga The Grudge titulado Sadako vs. Kayako (2016, Kôji Shiraishi) y el reciente film norteamericano Rings (2017, F. Javier Gutiérrez).

NOTAS:
(1) En El Círculo: El Paso 5
(2) Veremos, en el estudio del reciente film Rings (2017, F. Javier Gutiérrez), el fenómeno de la globalización total del mito.
(3) Scifiworld, nº 57, enero de 2013, pág. 33

 

José Luis Carbón.

 

 

El Círculo: Paso 2 (2ª parte) Las palabras cobran vida: La novela y su primera adaptación en RINGU (1995)

Segunda parte de la serie de artículos dedicados a The Ring.

Por José Luis Carbón Tirado.

En 1991 se publicaba en Japón la novela Ringu, del autor Koji Suzuki (nacido en 1957). Rápidamente se convirtió en lo que ya popularmente se conoce como best-seller. Ya sabemos que un gran nivel de venta no está relacionado con su valor artístico. No obstante, también es cierto que puede darse el caso de novelas superventas con una calidad literaria fuera de toda duda. En nuestro caso, hay, como es de esperar, opiniones para todos los gustos. En mi caso estoy entre los que considera Ringu una buena novela a la que le faltan algunos puntos para ser considerada como excelente. Nota a tener presente: mi desconocimiento de la lengua japonesa condiciona la lectura en una traducción al castellano (la de Javier Calvo, para la editorial Mondadori) que hace que no podamos disfrutar de la obra al 100%. Las metáfora, los dobles sentidos, los tempos narrativos, en fin, todo lo que tiene que ver con las palabras, se pierde, huelga decir, en una traducción, por lo que en algunos momentos, durante la lectura de la obra, podemos tener siempre esa sensación de que nos perdemos algo.

Para aquellos no que no hayan leído la obra vaya el primer apunte: leer la novela después de haber visto la película, o películas, tiene su lado bueno: volver al origen de todo, al parto de Sadako. De hecho, en mi caso, y en el de la mayoría de aquellos o aquellas que conozco, hambrientos de literatura y cine fantástico y de terror, me leí la novela después de haber conocido visualmente varias entregas de la saga. Eso es algo anecdótico, en cualquier caso. Si no hubiera leído la novela, no cambiaría la opinión que tengo de las películas. O viceversa.

La novela se inicia de la forma más directa posible. La información justa para situarnos en un paraje urbano actual (el de 1991 no dista mucho del de 2017, acaso más luces de neón y un móvil para cada ser viviente, cuando el sol deja de ser naciente). Un piso en Yokohama. Una joven, Tomoko Oishi, en casa, sola. Es verano. Hace calor. Demasiado calor aunque fuera verano. Tomoko siente dolor en el pecho. Teme a algo o alguien relacionado con algo que le pasó. Algo que le pasó a ella y a unos amigos. Como podemos observar, ya de entrada nos situamos en la esfera de lo que se conoce como ghost story, las  maldiciones, junto con otro gran tema de la literatura fantástica: la haunted house. De tanto una como de otra, grandes fuentes de todo el fantastique, bebe Ringu. De eso y de lo que se llama leyenda urbana.

Este collage de elementos es el que configura la novela de Suzuki y el que condiciona parte de su contenido. ¿Es original la novela? Naturalmente, el tratamiento que se le da a los fantasmas o a los elementos que aparecen en las casas encantadas (y dentro de ellas, las que tienen como protagonista a un pozo) sí podríamos considerarlo novedoso (imagen creada en la mente y grabada en una cinta VHS). Por lo tanto, el hecho de leer la novela ahora nos quitaría ese elemento ¿sorpresa? Puede ser. Pero al leer la novela te mueves en un terreno siempre apasionante: el ir viviendo todo en tu pensamiento en un tempo subjetivo, el que tú marcas, el que visualizas en esa película, una nueva versión que nos hacemos si hemos visto la versión de Nakata. Y por eso recomendaré leer la novela sabiendo que es la ficción de la que parte todo. De lectura ágil, directa (domina el diálogo en buena parte de los momentos más angustiosos de la trama), la novela logra transmitir el terror de forma paulatina a medida que vamos descubriendo más sobre la maldición de Sadako. Como muy bien apuntó Andrés Díaz Hidalgo en 2015 (1): “El libro transmite con gran maestría, gracias a la prosa de Koji Suzuki, una sensación de opresión y horror que se va incrementando lentamente. Como si fuese testigo del fin del mundo, el lector tiene la impresión de que ese mal que crece y se aproxima a Akasawa y su familia, como un gigantesco monstruo, no va a poder ser contenido.” La perspectiva del tiempo (26 años de su publicación) hace que podamos criticar ciertas escenas ambiguas (en el personaje de Ryuji, del que se dice que violó en secundaria a una chica y más adelante que no había tocado a ninguna mujer) o momentos muy repetitivos como el esquema narrativo en el que Akasawa, el periodista que investiga los extraños sucesos que rodean la muerte de unos jóvenes, en el que está su sobrina, va descubriendo poco a poco todo el misterio de Sadako casi página a página, sin descanso, a partir del video maldito que él mismo vio, en cada una de sus breves escenas.

Cuatro años después de la publicación de la novela, en 1995, la productora japonesa Fuji Television Network produjo para el incipiente mercado del Laser Disc el film Ringu, dirigido por Chisui Takigawa, su segundo trabajo tras la interesante serie de terror Yo nimo kimyo na monogatari (1990-1992).

Recordemos que el Laser Disc fue el primer sistema de almacenamiento en disco óptico que se comercializó en el mundo. De hecho, fue mucho más popular en Japón que en los USA. Y de hecho se hizo muy popular esta primera versión de la historia de Sadako en Laser Disc.

El film Ringu (abreviación de su título original: Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen) se presentó en l cadena de televisión Fuji Film y más tarde se editó como Ring:Kanzenban (la palabra japonesa kanzenban sería el término que se usa para referirse al lanzamiento especial de una obra impresa o fílmica). Así en esta nueva edición, lo especial aparece en algunas escenas de desnudos. No conozco edición en DVD pero sí se puede ver en el canal YouTube (2) la versión íntegra con subtítulos. Aunque la imagen deje mucho que desear, al menos puede verse completa.

El film, telefilm o TV-movie, como aparece en diferentes páginas web o blogs, es la única versión conocida que sigue casi línea a línea la novela de Koji Suzuki. Y eso es precisamente lo que la hace tanto innecesaria como interesante: innecesaria porque a excepción de algunas escenas, el resto es plano, sin alma, un encadenado de secuencias que en una novela al ser leída atraen de una forma distinta pero al ser vistas no atraen; interesante porque al ser la primera versión, podemos comparar con el resto de versiones, ver la lectura de la obra en su mismo contexto histórico y social.

La novela es un thriller con momentos de terror. Esta primera versión busca el terror más efectivo. Como comenta con gran acierto Mark Hodgson en su blog Black Hole (3): ”It’s fascinating to watch one of the greatest ever ghost stories being treated like a bad horror movie. Over-the-top camerawork, flashing lights, and exaggerated acting all demonstrate perfectly how not to film Ring”. En efecto, Ringu es efectista, ya desde sus primeras imagines, en las que el compositor Yoshihiro Ike (uno de los más prolíficos compositores japoneses) marca en sus tonos lo sobrenatural, con ascensos de volumen, ambiente opresivo con el estilo electrónico, muy a lo Goblin en las primeras películas de Dario Argento (no es casualidad que films como Suspiria –1977- o Tenebre -1983- hubieran sido auténticos éxitos en Japón). Lo que pasa es que si en los films del maestro italiano la música era un buen amante de la imagen, en nuestro caso, Ringu, flojea, chirría en la mayor parte del metraje.

Sólo en varias escenas aflora verdadero cine y parte del espíritu de la obra de Suzuki:

-la escena en la que Akasawa ve el video maldito

-la escena en la buscan los restos de Sadako en el pozo

-la escena en la que Ryuchi ve el espectro de Sadako

En la primera escena, Akasawa, periodista interpretado, y a la vez sobreactuado, por Katsunori Takahashi, ve el video maldito que ha producido varias muertes. En el hotel da al play del VHS y todo a su alrededor cambia de color, de forma, la pantalla traspasa más allá (algo que el film de Hideo Nakata llevará hasta sus últimas consecuencias). La planificación de esa escena es interesante. Y por una vez, la música está en consonancia con la imagen, lo mismo que el excelente trabajo de sonido. Una lástima que no hayan tenido esto en cuenta para otras secuencias menos efectivas pero no menos trascendentales en la búsqueda de la verdad por parte de Akasawa y Ryuchi. Y la interpretación, en esa sobreactuación, en esta escena irónicamente se convierte en adecuada. Lo que ve en el video es literalmente lo que se dice en la novela. Uno de los temas de la novela, la vampirización de la imagen, lo observado como nueva realidad, está aquí presente. Somos lo que vemos. Nacemos y morimos con las imágenes. Y en la historia del video maldito, literalmente es ver su contenido, y morir. La muerte desde el más allá.

La escena en la que tanto Akasawa como Ryuchi (interpretado, y en este caso, magistralmente, por Yoshio Harada) buscan los restos de Sadako en el pozo es de las más interesantes de la película. Llegamos ya a ese momento donde todo lo que han podido averiguar el periodista Akasawa y el profesor Ryuchi ha de tener sus frutos en los restos de Sadako, lo que esperamos como público, lector o espectador. El pozo, ese símbolo de portal al inframundo, se convierte en metáfora de la maldad humana. En la novela fue lanzada a él en un acto de suicidio: Nagao, doctor que cuidaba de su padre, sintió un deseo incontrolable de poseerla, y al descubrir que poseía feminización testicular, se alejó, pero Sadako entró en su mente y éste, al sentir miedo, la lanzó viva al pozo.

En la versión todo esto aparece. Y es ahora, al volver al pozo, cuando todo se remueve, tanto literalmente (han de quitar agua y barro) como temáticamente (Sadako, sus restos, su alma, necesita ser sacada del pozo). El pastiche visual en esta escena es muy sugestivo: Akasawa está sacando agua del pozo, que pasa a Ryuchi. El reloj de Ryuchi va marcando los segundos que faltan hasta las 22:10. Algo fuera de la casa se dirige hacia ellos (un plano calcado de la obra seminal de Sam Raimi, Evil Dead -1982-). Akasawa oye risas. Unas manos le abrazan de espaldas. Es Sadako. Y mientras se abrazan, Ryuchi le grita desde arriba. Baja a ver a su compañero. Akasawa está abrazando a un cráneo, el de Sadako. Una escena bella.

 

Nota: Los dos siguientes párrafos contienen spoilers de la novela de Suzuki y el film Ringu (1995)

Y por último, la escena en la que Ryuchi se encuentra con el espectro de Sadako. Que esta escena sea la continuación de la anterior es la muestra que el film deja lo mejor para el final. Como ya ocurre en la novela, el desenlace conlleva tener presente todo lo presentado. Y es precisamente el final en ambas obras lo mejor: ese angustioso y trepidante clímax en el que por un lado las palabras, en la novela, y por otro las imágenes, en el film, se revelan adecuadas, emotivas, bellas. Pero en el film tenemos una visualización de lo que en la novela es una intuición. Sadako es un ente en la novela, presente, omnisciente durante todos los pasos de Akasawa y Ryuchi para resolver el enigma de las muertes tras la visión del video. En el film de 1995 Ryuchi ve al espectro de Sadako, cual fantasma decimonónico, aunque con una diferencia: Sadako va desnuda, con un bebé entre sus brazos, y aparece ante él con las rayas típicas que podíamos ver siempre en una cinta VHS (detalle simpático, a la vez que sociológico: Sadako desnuda, pero con un halo de esplendor que impide ver sus partes íntimas). Sadako estrangula a Ryuchi. El sortilegio no ha funcionado para este personaje, como sí lo hizo para Akasawa. El hecho de que Akasawa hiciera una copia para Ryuchi de la cinta maldita lo salva de esa maldición que Sadako impuso a aquellos que vieran la cinta. Y el mismo Akasawa, a la vez, tendrá un dilema, cuando se dé cuenta que sólo te podrás salvar cuando hagas una copia de esa cinta y la pases a otra persona, y este otro haga lo mismo. Y el dilema es: le digo a mi familia que haga la copia y la pase a mis suegros, y así los salvo, o no les digo nada y así al morir, todo acaba y se salva la humanidad. Tema eterno el de la muerte, y mucho más el del dolor por la pérdida de los seres queridos. El propio escritor Koji Suzuki manifestó en una entrevista en 2003 en Japan Review, a propósito de su novela más conocida y las diferentes adaptaciones que había tenido, cómo este tema le influyó en la concepción de la novela (4): “Cuando escribía esta novela estaba cuidando de mis dos hijas. (…) De esta forma el tema de Ring es realmente sobre el amor que tengo a mis hijas. En mi libro, no hay una heroína, sino un héroe: Akasawa Kazuyuki. Es un padre. Tiene una hija y una esposa. Y como muchos hombres, su mayor miedo es perder a su esposa o hija.”

El pozo, que desde la mitología, fue requerido como un principio femenino, ese vientre de la Gran Diosa. La mujer, ya desde la más remota antigüedad, fueron consideradas seres mágicos: sangraban y no morían. Por supuesto, la fertilidad está muy presente en la historia de Sadako: se dice que tiene feminización testicular o también llamado Síndrome de Insensibilidad Androgénica (nota), lo que la imposibilita para concebir. Todo esto no lo podemos perder de vista cuando vemos las películas de la saga Ringu. Y de ahí que la escena de Sadako con el bebé en brazos tenga tanta importancia. Es una yurei, un fantasma atado a este mundo por su trágico trauma, y también un onryo, ser espiritual que quiere venganza (5). El personaje de Ryuchi investiga sobre el tema y al recordar que los virus usurpan estructuras vivas con el fin de reproducirse, da la pista para que la maldición se rompa: copiar la cinta y mostrarla a otra persona. El círculo, de momento, no se cierra.

PRÓXIMA ENTREGA:

EL CÍRCULO: EL PASO 3: LA VERSIÓN QUE CAMBIÓ EL CINE DE TERROR Y LAS SECUELAS DIRECTAS:

  1. 1998 –Ringu (The Ring) -Director: Hideo Nakata
  2. 1998 –Rasen (Ring: The Spiral) -Director: Joji Iida
  3. 1999 –Ring 2 (The Ring 2) -Director: Hideo Nakata

 

NOTAS

(1)  reseña.org/thering-kojisuzuki-78/

(2)  https://www.youtube.com/watch?v=ow3G7e_EN-Y&t=912s

(3)  http://blackholereviews.blogspot.com.es/2006/08/not-on-dvd-9-ring-kanzenban-1995-first.html

(4)  http://jornadasdeliteraturaycineuma.blogspot.com.es/2013/04/entrevista-koji-suzuki.html

(5)  Recomiendo para un vistazo rápido a los diferentes seres mitológicos japonenes el artículo web: https://conoce-japon.com/cultura-popular-2/mitologia-y-folclor-japones-yurei/

 

 

EL CÍRCULO: PASO 1 PRÓLOGO: DE SADAKO, SECUELAS, REMAKES Y ALGUNOS APUNTES SOBRE LA RECREACIÓN DE UNA HISTORIA

Con este primer artículo, nuestro colaborador José Luís Carbón Tirado inicia una serie de entradas centradas en profundizar en todos los aspectos sobre esa joya del género, ya convertida en obra de culto, que es The Ring.  Esperamos que disfrutéis de esta maravilla de proyecto que nos propone su autor y os resulte tan interesante como a nosotros nos lo ha parecido.

Que una saga cinematográfica como la de Ringu, a partir del film homónimo de Hideo Nakata en 1998, haya tenido una larga vida hasta nuestros días (reciente tenemos la última versión en manos de F. Javier Gutiérrez Rings), viene motivada tanto por sus relecturas continuas como por el simple hecho de que parece que no hay más que rizar el rizo en cuestión de exprimir hasta la última gota de una trama argumental que tuvo su génesis en 1991 cuando el escritor Koji Suzuki nos presentó por primera vez a uno de los espectros más populares en Japón y, ya de paso, del terror contemporáneo: Sadako Yamamura (1).

Las variaciones de una historia ficticia, cinematográfica o literaria, en forma de secuela, precuela, intercuela -para más –cuelas véase el clarísimo artículo en la Wikipedia (2)-, remake o, lo que más se lleva ahora, el reboot, no son más que, precisamente eso: variaciones de una historia. La historia de la literatura o del cine (por citar las dos manifestaciones artísticas donde más se dan este tipo de alteraciones narrativas de ficción) está plagada de estos cambios, interesantes unos, prescindibles otros, pero en todo caso, necesarios para entender cómo los creadores de ficciones entienden el mundo en el que viven o tratan de reflejarlo, y cómo las mismas historias nos presentan los denominados arquetipos, los patrones narrativos básicos -que definió Carl Jung (3)- que aparecen en todas las historias.

Y la historia de Sadako en la novela es la primigenia, la original. De ahí podemos recrearla de mil y una formas. A lo largo de una década hemos podido ver diferentes secuelas y remakes, tanto cinematográficos como televisivos (precisamente la primera versión de la novela fue un telefilm de 1995 dirigido por Chisui Takigawa cuyo interminable título es Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen), por lo que la historia que imaginó el escritor nipón Koji Suzuki pasa a ser recreada, revisionada, releída en definitiva: es el cuadro dentro del cuadro, la película dentro de otra, el enigma del propio arte, que se devora a sí mismo en diferentes momentos y situaciones.

Que ya en el siglo IV a.C. un clásico imprescindible como Aristóteles nos hablara en su Poética (4) de la imitatio de la realidad, tanto como una elaboración que hacía el creador sobre la realidad como la creación de un lenguaje propio, individual, vamos lo que se ha venido llamando estilo, refleja que estas cuestiones tienen  ya su historia, aspecto fundamental para algunas de las preguntas que nos hacemos cuando visionamos una secuela o remake: ¿son necesarios?¿Aportan algo a la historia original?

Es normal oír expresiones como “me gustó más el libro que la peli” o “la peli es más entretenida que el libro”. Y precisamente en el caso que nos ocupa, Ringu, es más que curioso, pues somos una gran mayoría los que vimos primero el film de Nakata en 1998 y más tarde pudimos leer la novela de Suzuki. Aunque, como es bueno señalar, es absurda toda comparación en el sentido de señalar las diferencias argumentales. Una novela y una película pertenecen a artes distintas (sí, con el objetivo ambas de mostrar belleza, crear connotaciones, entretener…) con lenguajes distintos. La literatura tiene miles de años mientras el cine un siglo, tampoco hay que olvidarlo. Y en esa convivencia, desde finales del siglo XIX, cuando Edison en los Estados Unidos, los Lumière en Francia o Le Prince en Gran Bretaña, abrían las puertas a un nuevo arte, a las fotografías en movimiento,  ha habido buenos momentos y otros no tan buenos. Que estemos viviendo una época de remakes continuos o secuelas muy tardías (Star Wars, Twin Peaks, Expediente X…) es sintomático en lo que respecta a la búsqueda de nuevos argumentos. La tradición tanto literaria como cinematográfica condiciona, influye, sienta las bases de un camino en el que se van incorporando nuevas voces: Koji Suzuki bebe de las fuentes propias de su cultura, ya desde el periodo Nara en el siglo VIII con ese folclore tan característico en cuestión de seres sobrenaturales o fantasmas (los yūrei), o las formas del teatro kabuki; y Hideo Nakata bebe a su vez de todo esto y del cine llamado kaidan eiga o “cine de fantasmas” –citar la imprescindible El Más Allá –Kwaidan, 1964, Masaki Kobayashi (5).

Un escritor escribe una novela. Esta novela se adapta al cine. Lo que tenemos en el segundo caso es una recreación de la historia original. La película ya es otra cosa. Aunque estemos hablando de una adaptación fiel a la novela, y entendemos por fiel que sigue el argumento de la novela sin cambios importantes (cambios siempre habrá por lo que ya se ha comentado del lenguaje: ¿cómo filmar un monólogo interior?), la película ya está creando algo distinto. Tras la publicación en 1991 de Ringu, la novela, se adaptó al cómic. Y de ahí a la televisión en 1995. El fantasma de Sadako se reproduce, y nunca mejor dicho (quien haya leído la novela y visto la película lo entenderá perfectamente), en secuelas, remakes USA y, como suele ocurrir cuando una historia pasa a ser popular, parodias.

Repasemos un poco de terminología. La palabra remake es un anglicismo, préstamo lingüístico que según el diccionario normativo de la RAE ha de evitarse en pro de nueva versión o adaptación (6). A pesar de que tanto versión como adaptación sirven para remake o reboot, el uso de las últimas se ha generalizado en las últimas décadas. Pero hay que aclarar ciertos detalles que a veces no tenemos presente: una novela como Ringu se adapta para la televisión en un telefilm que prácticamente sigue su argumento. Si más tarde se rueda el film de Hideo Nakata, lo que tenemos es otra versión de la novela. Y como versión se puede permitir el lujo de prescindir de elementos argumentales, incorporar nuevos personajes, en definitiva, y como decíamos antes, es otra cosa y la crítica no puede, ni debe, priorizar si sigue fielmente a la novela o no. Que el protagonista de la novela, Akasawa, sea un hombre, y en la versión de Nakata lo transforme en una mujer puede ser considerado del todo anecdótico (en el sentido de la trama). Lo que sí puede tenerse en cuenta es si sigue su espíritu, eso que hace que se puedan adaptar obras de Shakespeare a cualquier contexto sin que deje de ser una obra shakesperiana. Por eso hemos de concretar cuando decimos algo como: la película X es un remake de la película Y. Si la película X parte de la novela que dio lugar a la película Y, entonces no será un remake sino una nueva versión, es decir, tenemos dos versiones de una obra. La película Un crimen perfecto (A Perfect Murder,1998, Andrew Davis) no es un remake del clásico hitchconiano Crimen perfecto (Dial M for Murder,1954) sino una versión de la obra teatral de Frederick Knott, y que ya dos años antes de que Hitchcock rodara su versión, la serie BBC Sunday-Night Theatre adaptaba la obra en uno de sus episodios. Naturalmente la popularidad y carisma de Mr. Alfredo hizo eclipsar el resto de versiones de la obra teatral en su film, y de ahí que consideremos cualquier versión posterior como su remake.

Todas las obras cinematográficas que tienen como base la novela Ringu son un perfecto ejemplo que cómo ese rizo que se riza va añadiendo película a película un detalle que se suma a la historia, un nuevo elemento narrativo que enriquece –o no- la historia original y que crea un mundo en torno a esa historia. Tenemos una novela como el Quijote, e incontables adaptaciones visuales de la historia creada por Miguel de Cervantes. Cada una de esas adaptaciones tiene su propia personalidad y contexto, pero todas forman un todo en torno a unos personajes que ya no son del autor, pertenece al público.
Por lo tanto, nada más interesante que visionar todas las versiones que se han realizado hasta la fecha de la novela de Koji Suzuki y poder apreciar la originalidad en su tratamiento visual y argumental:

1. 1995 -Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen
-versión televisiva, telefilm
-adapta novela Ringu
2. 1998 -Ringu (The Ring)
-versión cinematográfica
-adapta libremente la novela Ringu
3. 1998 -Rasen (Ring: The Spiral)
-versión cinematográfica, secuela de 1998 The Ring
-adapta Spiral (2ª parte de novela Ringu)
4. 1999 -Ring 2 (The Ring 2)
-versión cinematográfica, secuela oficial de 1998 The Ring
-adapta libremente novela Ringu
5. 1999 -Ringu: Saishûshô (Ring: The Final Chapter)
-versión televisiva, serie de televisión, nueva versión
-adapta libremente la novela Ringu
6. 1999 -The Ring Virus
-versión cinematográfica, nueva versión
-adapta la novela Ringu
7. 2000 -Ringu 0: Bâsudei (Ring 0: Birthday)
-versión cinematográfica, precuela de The Ring 1998
-adapta novela Ringu                                                                                                        8. 2002 -The Ring
-versión cinematográfica, remake USA de The Ring 1998
-adapta libremente novela Ringu
9. 2005 -Rings
-versión cinematográfica, corto, precuela a The Ring 2 2005
10. 2005 -The Ring 2
-versión cinematográfica, secuela de remake USA The Ring 2002
-adapta libremente novela Ringu
11. 2012 -Sadako 3D
-versión cinematográfica, nueva versión, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu
12. 2013 -Sadako 3D 2
-versión cinematográfica, secuela de Sadako 3D
-adapta libremente novela Ringu
13. 2016 -Sadako vs. Kayako
-versión cinematográfica, crossover con Ju-on: The Grudge
-adapta novela Ringu e historia de Takashi Shimizu
14. 2017 -Rings
-versión cinematográfica, secuela de The Ring 2002, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu

Como podemos apreciar, la novela de Koji Suzuki ha sido muy exprimida. Por supuesto que el orden de visión tendría que ser el de producción, el único que nos permite ver cómo transcurre la historia, con sus saltos en el pasado, o ver cómo una nueva versión puede aportar algo interesante a la saga, y cómo, en definitiva, cada época (en 1998 vemos vídeos VHS) es hija de su tiempo, tanto en estilo visual (Japón, por un lado, USA por otro) o argumental (cada nueva versión, remake o secuela puede aportar nuevos elementos narrativos).
Para la próxima entrega, o Paso 2, la novela Ringu y la primera adaptación: 1995 Ringu.

NOTAS:
(1) Koji Suzuki: The Ring, Literatura Random House, 2004
(2) https://es.wikipedia.org/ wiki/Secuela
(3) Carl Gustav Jung: Arquetipos e inconsciente colectivos, Paidós, 2009
(4) Aristóteles: Poética, Alianza, 2013
(5) Editada por Filmax en el 2001.
(6) RAE: Diccionario panhispánico de dudas, 2005

-Un artículo inédito de José Luís Carbón Tirado-

Dark Water, de Koji Suzuki (Satori Ediciones, 2016)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

dw1Elemento imprescindible para la vida, el agua se transforma en heraldo de la muerte y en germen del terror primigenio. Una madre acosada por la presencia intangible de una niña ahogada, un crucero de ensueño que se convierte en pesadilla, un padre atrapado en una gruta hasta la hora final…

Para quien no conozca a Koji Suzuki, es obligatorio mencionar que es el escritor de terror y ciencia ficción más célebre y aclamado de Japón (para apoyar este comentario decir que Suzuki ha sido galardonado con el famoso premio de Novela Fantástica de Japón, además de ser catapultado a la fama mundial con The Ring -novela que fue llevada al cine por Hideo Nakata en 1998-, el film más taquillero de la historia del cine japonés que se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas, con varias secuelas, libros, mangas, series televisivas, videojuegos, etc.

Otras obras conocidas suyas son Kamigami no promenade, ParaísoJukai, y esta Dark Water que hoy os traigo por aquí.

Satori Ediciones es una editorial dedicada íntegramente a la literatura japonesa de calidad, así que con la publicación de este libro de relatos de Koji Suzuki se han apuntado un tanto de esos que resuenan en cualquier cancha.

Dark Water se compone de siete relatos más un prólogo y un epílogo (los cuales también funcionan como historia), todos ellos con un denominador común: el agua como hilo conductor de sensaciones terroríficas y que obligan por tanto a leer estos relatos con una luz encendida cerca.

Es anecdótica la manera en la que el agua es sinónimo de vida, pero que en estas páginas este líquido vital se transforma en un análogo de muerte en todas sus vertientes posibles.

dw2Hay elementos que aquí utiliza el escritor de manera imponente, tales como el uso del propio agua, una gotera incesante en el techo o las inundaciones como en las historia El barco a la deriva, referencias que juegan directamente con nuestros miedos más atávicos.

Aparte de lo anteriormente mencionado, se nota que Suzuki tiene además una querencia por lo onírico y si a esto le sumamos que son relatos que se recrean en la sugerencia e inquietud, el cocktail no puede ser más aterrador.

El volumen se cierra con un breve pero brillante ensayo del escritor y crítico cinematográfico Jesús Palacios sobre la obra, inspiración e influencia posterior de Koji Suzuki.

Sin lugar a dudas, estamos ante una antología de horror líquido indispensable en la biblioteca de Terror de todo amante de lo sobrenatural.

 

Ficha técnica

Título: Dark Water

Autor: Koji Suzuki

Editorial: Satori

Páginas: 240

ISBN: 978-84-942861-9-3

Precio: 18 euros