Leones de Aníbal, de Javier Pellicer

Si algo caracteriza a las novelas de Javier Pellicer, es la sobresaliente labor de documentación con la que el autor plantea su trabajo, algo que el lector mas avezado agradecerá, al encontrarse con una ambientación tan lograda, tan realista y que tan bien refleja uno de los episodios históricos más mitificados para todos, a los cuales se ha rodeado (de forma comprensible) de una aureola de leyenda épica que, a veces, puede desdibujar la verdad. El concienzudo trabajo del autor por intentar ser lo más fiel posible a los detalles y certezas (pese a que resulta evidente su fascinación por el estratega cartaginés), le otorga a la trama una fuerza inusitada, una sensación de veracidad cruda, que le permite trasladarnos al foco de la acción y hacer el camino junto a los protagonistas. La geografía y exposición de los escenarios (sean ciudades, ríos o campos de batalla), el vocabulario, las descripciones de costumbres y hábitos, las relaciones entre los distintos pueblos, la política y la religión, los intereses propios, ajenos y mutuos, las ambiciones y los valores… Todo ello tratado con la máxima fidelidad, retratando a la perfección un tiempo convulso que nos sigue fascinando. Lo mundano y terrenal, lo épico y legendario. No existe la Gloria para aquellos que no han sufrido antes, para los no se han hundido antes en el barro y han derramado su sangre, para los que no se atrevieron a ir más allá. Es parte de nuestra historia, de quienes somos a día de hoy. Una tierra hostil, forjada a acero y fuego, de luchas entre clanes, pero con un enemigo en común. De hombres duros, terribles y crueles, pero también bravos, nobles y temerarios, que se atreven a soñar, guiados por alguien que reunía todo aquello que un guerrero puede admirar y que supo unirlos para acometer una de las mayores gestas de la historia.

Javier es capaz de recrear los hechos tal cual sucedieron, de una forma tan veraz, que resulta difícil imaginar que partes son ficción y como las ha unido a la trama, hilvanando el destino de sus personajes imaginarios a los auténticos acontecimientos , sin que se le vean las costuras en ningún momento y siendo totalmente coherente con los sucesos que tuvieron lugar. Ese es quizás, el mayor mérito del autor, el de introducir a los protagonistas en un escenario real y que nos resulten tan creíbles que nos olvidemos de su naturaleza ficticia.

Personajes ricos en matices, con luces y sombras, vivos y que conectan con el lector sin esfuerzo, de manera natural, a medida que vamos conociéndolos y sabiendo que es lo que les mueve, que es lo que les empuja, cuales son sus razones y que papel tendrán en esta hazaña.

En cierta forma, casi podríamos decir que la novela, además de histórica, trata un tema tan recurrente en la literatura de aventuras como es el viaje del héroe. La diferencia, es que aquí, en el contexto de la expedición de Aníbal y su ejercito, no veremos solo el desarrollo del protagonista principal, sino del crecimiento personal de todos los personajes. Para todos ellos, este es un viaje iniciático, que les permitirá cuestionarse a si mismos, aprender unos de otros, descubrir quienes son realmente y crecer como individuos.

Aníbal, el guerrero, el estratega, pero sobretodo, el gran líder. Alguien que se hacía respetar, que se ganó el aprecio de su tropa, un ejercito variopinto y salvaje, que no resultaba sencillo de dirigir. Duro, implacable, disciplinado y exigente, pero justo y dispuesto a luchar hombro con hombro junto a sus hombres. Audaz e inteligente como pocos, así forjó su leyenda.

Junto al personaje de Aníbal, conoceremos al resto de personajes, todos ellos ficticios, que acompañarán al cartaginés en su expedición. Leukón, joven guerrero pelendón, protagonista directo de la historia, un celtíbero valiente que poco a poco destacará entre el resto por su bravura. Tabnit, el consejero cartaginés, quien esconde un gran secreto. Alcón, el mediador, con una deuda interna que no sabe como saldar. Nunn, una gala que se les unirá en el camino y que ejercerá como sanadora, intentando salvar la vida de los que caen en combate, pese a los reparos de los galenos que ven con malos ojos que una mujer bárbara haga su labor.

Todos ellos de gran peso en la historia, cada cual con sus propias razones para seguir a Aníbal y cuyas tramas resultan de lo más interesante, permitiéndole a Javier el profundizar en ciertos temas que dotan a la novela de un valor añadido, de la posibilidad de conocer aspectos de la sociedad de la época, de su forma de pensar o actuar según lo que era habitual entonces, que de otro modo quizá no se mencionarían.

Los amantes de la acción no se sentirán defraudados. La forma de narrar las batallas y escaramuzas se aleja de imposibles y sin perder la epicidad en ningún momento, se mantiene fiel a como se sucedieron. El horror y la locura, la valentía y el arrojo. El temor y el sacrificio, todo ello tiene cabida. Las aventuras se suceden en este largo viaje, en el que conoceremos de primera mano los lugares relevantes, siguiendo al milímetro el recorrido de estos valientes y describiéndonos todo aquello y aquellos con los que se encontraron a su paso.

Por mencionar algún punto flaco, (aunque admito que es hilar muy fino y se debe más a cuestiones puramente de gusto personal y/o incapacidad por mi parte), no me acaba de convencer la decisión de Leukón en la parte final. Comprendo los motivos que le empujan, pero no entiendo porque lo hace. No quiero decir más, para no reventar nada, pero certifico que me sorprendió, haciendo que me pregunte como es posible que tome esa decisión. Insisto en que es cosa de simples gustos personales y que no fui capaz de verlo venir o que no lo pillé, y me chocó bastante. Con todo, una simple apreciación que resulta insignificante ante todo lo que nos ofrece la novela, el buen hacer del autor y la satisfacción final tras terminar la lectura.

Una obra de prosa sin florituras innecesarias, pero bien elaborada, que no pretende ser lo que no es. Un estilo cercano, que fluye con soltura, atrapando al lector, quien aparte de disfrutar de una aventura en mayúsculas, aprenderá muchas cosas que quizá desconocía.

Una novela que se centra en la expedición de Aníbal y que nos revela muchos detalles. Pero también una historia sobre el valor, la amistad, la lealtad y la determinación. Totalmente recomendable. Os aseguro que la disfrutaréis.

Leones de Aníbal

Javier Pellicer

Editorial Edhasa

ISBN:9788435063241

Colección: Narrativas Históricas

Ilustración de cubierta: José Manuel del Toro Zarza

PVP: 22€

https://www.edhasa.es/libros/1122/leones-de-anibal

En defensa del altar de la victoria, de J.F.P.R. Tales

Por Soraya Murillo.

 

Roma, verano de 384.

Una ciudad donde las prostitutas y afeminados hacían negocio repartiendo placeres y enfermedades por igual, se jugaba a los dados o al tres en raya, con apuestas que conducían, en muchos casos, a la esclavitud o a la muerte. Donde tahúres, magos, alcahuetas y curanderos ofrecían sus servicios. En esos tiempos, los romanos se dividen en cristianos y creyentes de los antiguos dioses, todos conspirando para llegar al poder de un imperio que, poco a poco, se va desmoronando. Esto traerá grandes cambios.

Mientras que el Imperio Romano se fracciona en tres partes, cada una regida por un emperador, los hunos buscan territorios donde asentarse, llegando aquí probablemente al ser expulsados de sus tierras y amenazando las fronteras del Imperio. La nación goda (tribus germánicas) pactan con Roma para establecerse en las provincias de Mesia y Tracia. A cambio de territorio protegían la zona, sirviendo en el ejército romano. Hasta que vieron que podían ser ellos los amos…

El cristianismo goza del respaldo de los emperadores, primero con el edicto de 313 y posteriormente con su imposición definitiva con el edicto de Tesalónica de 380. Pero un grupo de senadores urden un plan para conseguir que el joven Valentiano II ayude económicamente a los cultos paganos y restituya la estatua de la diosa Victoria. Unos monjes destruyen un santuario dedicado a la diosa Diana, en lo profundo de un bosque.

Vais a leer la historia de la definitiva desaparición del paganismo bajo Teodosio.

Los libros no deberían escribirse para contentar lectores, siempre deben de pertenecer al autor. El escritor al que vais a leer es licenciado en Historia, narró basándose en sus propios conocimientos, no queriendo en sí agradar a nadie, sino exponer lo que ocurrió destacando su punto de vista. Puedo decir con ello que es un libro muy honesto. Rehace situaciones, inventa personajes dentro de otros reales para desarrollar una historia llena de acción y que el lector no pierda interés o le abrumen los hechos históricos. Me ha sorprendido gratamente la forma con que lo ha narrado, un estilo pulido muy parecido a cómo se escribía la literatura clásica. Como una introducción, os diré que en el Bajo Imperio había un sinfín de cultos y entre ellos el cristianismo. El cristianismo es un credo monoteísta y por tanto excluyente, aunque la propia doctrina en sí no, por eso tuvo problemas desde un principio donde se les acusó del incendio de Roma en tiempos de Nerón o cuando, por ejemplo, no aceptó los cultos imperiales que otros no tenían problema para hacerlo, como se puede ver en la famosa carta de Plinio el Joven a Trajano sobre cómo tratar a los adeptos de esta religión. Pero eso ya lo dejo ahí, pues es un tema con mucha complejidad. También el autor toca algunos asuntos refiriéndose al sincretismo que se dan en las religiones, es decir, lo que una toma de la otra, ya sea para adaptarse o por influencias.

Los romanos tenían una gran conciencia de ser romanos, por eso algunos creían que no debían abandonar a los antiguos dioses, pues, al hacerlo, al dejar de lado los antiguos cultos, no protegían Roma.

Entre libros griegos que describen lugares donde existen plantas con forma de mujer que devoran hombres o sitios misteriosos más allá de las columnas de Hércules, templos cuya sangre de sacrificios mancha el mármol blanco, los cristianos hacen propaganda de su doctrina. J.F.P.R. Tales moverá unos personajes con una historia pasada y futura, hilará historias, algunas humorísticas que me recordaron a las andanzas de Quijote y Sancho. Otras, en cambio, serán bélicas, religiosas e incluso místicas. Vivencias de cada uno de ellos, romanos y godos, así como la nueva fe cambiará a sus amigos y antiguos esclavos.

Con un vocabulario muy rico nos adentra en el comportamiento de los primeros cristianos, la lucha de diferentes religiones por mantenerse y con ellas el poder del Imperio. También nos hará cuestionar lo endeble que es todo lo que nos rodea.

Página a página nos acercará hacia el final, a la espera del dictamen del emperador, pero no por eso abandona lo sobrenatural, de la mano de la bruja Equilona.

Una gran novela histórica bien documentada, grandiosamente bien escrita y en la cual, si nos detenemos un momento a pensar, mucho de lo que nos narra lo estamos viviendo actualmente con las doctrinas políticas totalitarias.

Tal vez sea por eso que dicen que la historia, por muy antigua que sea, está condenada a repetirse.

Muy buen libro que os recomiendo. Sí, en España se escriben grandes obras. Aquí aplaudo una de ellas.

https://www.casadellibro.com/libro-ibd-en-defensa-del-altar-de-la-victoria/9788417382001/6563286

 

 

Entrevista a Javier Pellicer, autor de Leones de Aníbal (Edhasa)

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy tenemos la visita de un invitado al que hacía tiempo que quería tener por aquí y que por fin, aprovechando la publicación de su último trabajo, ha tenido a bien el pasarse por esta, su casa.

Es un placer tener con nosotros a Javier Pellicer, autor de Leones de Aníbal, una novela histórica que de algún modo, sigue la estela iniciada con su anterior obra El espíritu del lince.

Tras darse a conocer dentro del género fantástico (Ganador del I Premio Crypshow Festival 2008, finalista en el “Monstruos de la razón” 2009, finalista en el I Premio de Novela Corta Katharsis 2008, participando en las antologías Su universo a través, Ilusionaria 2, Crónicas de la Marca del Este I y II, además de colaborar con medios tan respetables como Cultura H o Ilike Magazine) y sin abandonarlo por completo, ya que sigue participando en algún que otro proyecto dentro del mismo, Javier ha centrado su carrera en un tema que se nota que le apasiona y en el cuál ha demostrado no solo desenvolverse con soltura, si no que resulta evidente que ha supuesto un punto de inflexión trayectoria como escritor y la que le está ofreciendo mayores satisfacciones. Una recompensa merecida para un trabajo bien hecho, donde el talento innato va de la mano de una labor de documentación monumental.

Javier es un tipo honesto, currante y buena gente, con las ideas claras, amor por el oficio y con un excelente sentido del humor. Pero creo que es mejor que sea él quien nos hable de si mismo, de su obra recién salida del horno y de otras cositas que a buen seguro, os resultarán de interés.

Os dejo con la entrevista.

 

AI -¿Quién es en realidad Javier Pellicer?

¿Cómo te has enterado de que tengo una identidad secreta? Ahora voy a tener que matarte… Bueno, aparte de mi tiempo libre como supervillano, no soy nada del otro mundo, un tipo corriente de pueblo que trata de que sus historias lleguen a la mayor cantidad de lectores. Quizás un poco masoquista. Todos los que nos volcamos en intentar ser escritores profesionales (“intentar” es la palabra clave) lo somos un poco. Hay que serlo para seguir adelante en una actividad que, a pesar de que nos llena de satisfacción, también es durísima, sobre todo en el aspecto emocional.

AI- ¿De dónde viene tu afición a la literatura y al vicio de juntar letras?

Supongo que me viene de fábrica. No recuerdo la primera vez que cayó en mis manos un cómic, que es como comenzó todo. Imagino que sería algún “Mortadelo” o “Spiderman”, pero en cualquier caso fue el pistoletazo de salida para una afición que me llevaría irremediablemente hacia la literatura. Primero como lector, y luego como autor. Creo que era inevitable que se produjera el paso tarde o temprano, porque cuando terminaba un libro solía imaginar historias alternativas para sus personajes y cosas así. El potencial estaba ahí dentro, tenía que salir de algún modo.

AI- Tras tu primera incursión en la novela histórica con El espíritu del lince, ¿qué fue lo que te empujó a escribir una novela como Leones de Aníbal? ¿Cómo surgió la idea?

—“Leones de Aníbal” surgió poco después de “El espíritu del lince”, de manera natural. Mi primera novela, al igual que la nueva, es autoconclusiva, pero aún así terminaba en un punto de la Historia que dejaba fuera uno de los momentos más épicos de la Antigüedad: el viaje de Aníbal Barca que le llevó desde la península ibérica hasta las regiones itálicas donde estaba su gran enemigo, Roma. Y a mí lo épico me encanta, así que no podía olvidar un suceso tan apetitoso como ese y me puse manos a la obra. Lo abordé, eso sí, de un modo diferente a la primera novela, con más personajes protagonistas, pero siguiendo mi estilo centrado en la aventura y el desarrollo de los personajes, y además tratando de diferenciarme de otras obras que también narran este episodio histórico. En este caso, Aníbal no es el protagonista principal, si no sus leones, los hombres que lo siguieron en aquella odisea tan grandiosa. En ese sentido, “Leones de Aníbal” es ante todo una novela de personajes centrada en la relación que se establece entre ellos, de la que se pueden sacar valiosas conclusiones muy necesarias a día de hoy, como la convivencia entre individuos de condiciones muy diferentes entre sí.

AI- ¿Tienes algún autor favorito? ¿Alguien a quién tengas como referente?

Y quién no, aunque me temo que no voy a ser muy original en eso. Arthur C. Clarke, Stanislaw Lem, Tad Williams, Javier Negrete… Pero por encima de todos ellos siempre me quedo con aquel que me dio el empujón final para ser escritor: Tolkien. Cuando terminé por primera vez “El Señor de los Anillos” me dije “yo también quiero crear una historia tan fascinante como esta”. Ingenuo de mí, por supuesto, porque Tolkien solo hay uno.

AI- ¿Qué hace Javier Pellicer cuando no escribe?

Bueno, aparte de planear la conquista del mundo, como ya ha quedado claro, no soy nada del otro jueves en ese sentido. Trabajar para ganarme la vida ocupa gran parte del día, y el poco tiempo que no escribo lo dedico a moverme un poco por redes sociales (algo importante en la carrera de un escritor del siglo XXI), ir al cine, disfrutar de la familia… y leer, claro. La verdad es que escribir es una actividad que se adueña casi por completo de tu vida. Desde que te levantas no haces más que darle vueltas al proyecto en el que estás metido en cada momento. Es lo que hay.

AI- Recuerdo que al inicio de tu carrera, te movías dentro del género fantástico ¿Como fueron tus inicios en el mundo editorial? Cuéntanos tus primeros pasos y cómo fue la experiencia y, si existe, la razón de ese cambio de registro, centrándote en la novela histórica.

Los primeros pasos siempre son de tanteo, un poco caóticos. Yo empecé con los relatos, publicándolos en webs literarias donde mostrabas tus textos por primera vez a otra gente. Allí perdí ese miedo que todo escritor tiene al principio, esa vergüenza inicial, además de conocer a compañeros que hoy en día todavía son mis amigos. De ahí el paso lógico es tratar de publicar por primera vez, para lo que coloqué diversos relatos en antologías colectivas. Todo aquello te ayuda a conocer los entresijos del mundillo, hacer contactos, aprender cómo funciona esto. Pero como uno siempre quiere avanzar, llega el momento en que te sientes con fuerzas para abordar el gran reto: publicar una novela. Y, en mi caso, y es algo muy curioso, no fue con el género que más dominaba, la fantasía, si no con una novela histórica, algo que me venía de nuevo. Decidí meterme en ese género tan complicado y exigente como un reto personal, y mira tú por donde fue la decisión clave de mi carrera. Aunque luego volví a la fantasía épica, está claro que la novela histórica va a seguir siendo el camino principal por el que caminaré a partir de ahora. Sin descartar otros proyectos, por supuesto.

AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

De momento ando metido en todo el tema de promoción de “Leones de Aníbal”, que me tiene un poco desconectado de la escritura. Soy de los que necesitan meterse de lleno en los proyectos, olvidarse de todo lo demás, así que estoy en pausa por ahora. Pero los planes están hechos: tengo algo entre manos a medio camino entre la novela histórica y mitológica. Pero ya que como supervillano soy lo peor, porque me he dejado descubrir en esta entrevista, déjame que al menos mantenga la incógnita ese proyecto literario.

AI- Cuéntanos que es lo que te define como autor…

Mi agente literario, Déborah Albardonedo, ha definido a todos sus autores con una simple palabra. A mí me describió con “épica”. Creo que acertó de lleno. La grandiosidad suele ser el leit motiv de mis historias. Incluso cuando abordo argumentos más intimistas hay una épica de fondo. Me encantan las historias bigger than life, como dicen en Hollywood.

AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público están dándole por fin la importancia que se merece a los autores patrios, o por el contrario, siguen siendo un tanto marginados en favor de autores extranjeros?

Ahora mismo el mundo literario y editorial es un caos. Estamos en un momento en el que no sabemos hacia dónde vamos. Que si el formato digital, que si las nuevas plataformas de venta online, que si la piratería… Han aparecido elementos novedosos, para bien y para mal, que nos han descolocado a todos. Tradicionalmente el mundo del libro está poco acostumbrado a los cambios, en especial cuando llegan en avalancha.

Yo no creo que exista una marginación por parte de las editoriales hacia el autor nacional, de hecho la mayoría de escritores que publicamos somos españoles. Si te vas al catálogo de Edhasa, la editorial de “Leones de Aníbal”, te das cuenta de que la variedad está ahí, dependiendo un poco de cada colección: los españoles copamos Narrativas Históricas, y en cambio los anglosajones tienen más presencia en Nebulae, la colección dedicada a la ciencia ficción. En cuanto al público, creo que la cosa va por el mismo camino. El lector es tanto generador como receptor de las acciones de las editoriales (que en primera instancia se guían por lo que se vende o no se vende). Por ejemplo, salvo casos puntuales, el lector de novela romántica suele inclinarse por autoras antes que por autores varones, al igual que en ci-fi parece que pesa más la consolidada tradición anglosajona. Pero nada de esto es inamovible, en mi opinión.

AI- Si Javier Pellicer no se dedicase a escribir, ¿en que se mantendría ocupado en su tiempo libre?

Seguramente ya tendría listo un plan de dominación mundial. Probablemente en este momento serías uno de mis súbditos.

AI- A Javier Pellicer le asusta…

¿Miedo yo? ¡Soy el nuevo Doctor Doom!

AI- A Javier Pellicer le gusta…

Levantarse temprano para escribir, con un café cargado. A veces he llegado a levantarme a las cinco de la mañana. Creo que es cuando tengo más frescas las ideas, por extraño que suene. Ese estado todavía conectado al sueño me va muy bien. No puedo con eso de escribir por la noche, hasta las tantas. Será que me estoy haciendo viejo…

AI- ¿Cómo definirías tu forma de trabajar y que criterios sigues a la hora de afrontar un nuevo proyecto?

Una vez encontrada la historia que deseo narrar, me pongo a recopilar información. No importa el género, siempre es necesario un proceso de documentación, más o menos intenso en función de cada novela. Luego, un planning de la historia, que no es más que una sinopsis argumental extensa donde planteo los aspectos de la obra y su evolución argumental. Todo eso, por supuesto, sujeto a cambios. El desarrollo de los personajes viene después, al menos unas premisas básicas, ya que durante la escritura estos van a evolucionar casi por su cuenta. Y después, ponerse a escribir y hacer que la magia de la literatura conecte todos esos elementos.

AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli y serie que has visto y el último tema musical que has escuchado.

Te diré el último libro que me enamoró, porque prefiero hablar de lo que me gusta que de lo que no (al menos en cuanto a libros): “La historia de tu vida”, de Ted Chiang, una antología de relatos de ciencia ficción soberbia. Lo que me sirve para enlazar con una de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos, porque el relato que da nombre a esa antología fue adaptada hace un par de años al cine: “La llegada”, de Denis Villeneuve. Una preciosa historia muy rica en todos sus matices, a nivel emocional, narrativo, argumental y visual. En cuanto a series, me quedo con las dos mejores ficciones televisivas que he visto en bastante tiempo: “Sense8” y “The leftovers”. Y tema musical te diría que uno que descubrí hace relativamente poco, “No hard feelings” de The Avett Brothers, una canción preciosa acerca de cómo un hombre afronta los últimos días de su vida.

AI- Eso es todo, Javi. Muchísimas gracias por tu tiempo.

Gracias a ti por sonsacarme mis planes de supervillano… digo, por esta entrevista tan entretenida.

Para saber más sobre Javier, os dejo AQUÍ el enlace a su página de autor.

Nos vemos.

El guardés del tabaco, de Jairo Junciel (Almuzara)

Por Soraya Murillo.

Figura la siguiente anécdota en un libro de la época de los tercios, cuyo título traducido al español es «Bravuconadas de los españoles»: Hablan dos militares (un francés y un español) y el francés le dice al otro que los franceses luchan por el honor y los españoles por el oro. El español contesta que cada uno lucha por lo que no tiene.

El guardés del tabaco, de Jairo Junciel. El autor ganó con este libro el prestigioso premio de novela Albert Jovell.

Resulta evidente que el autor es un amante de la literatura del Siglo de oro español y eso se deja entrever por como va dejando guiños a gente como Quevedo, Hernán Cortés o Calderón de la Barca, por toda la novela. Aunque también se inspira en otros escritores que se hicieron célebres con sus novelas de espadas, como son Alejandro Dumas, Rafael Sabatini o nuestro contemporáneo Arturo Pérez Reverte.

Nuestro protagonista, Aníbal Rosanegra, nace en el último año del siglo XVII, 1700, y nos va relatando su vida desde su nacimiento. Cuando las ejecuciones eran públicas, el pueblo vitoreaba la muerte tanto de asesinos como de inocentes y las cabezas de las víctimas del verdugo eran expuestas en la picota para seguir con el escarnio y la vergüenza.

Su madre lo traía a este mundo en un barrizal de una calle de Salamanca. Demasiado pronto quedó huérfano de padre, quedando a merced de su madre toda la crianza. La hambruna y la miseria invadió sus vidas, aunque gracias a la generosidad del dueño de una de las casonas donde limpiaba su madre, pudo aprender a leer, calcular y rezar.

Un extraño hombre, conocido como Guzmán, llega a la casa de Aníbal para entregarle la espada que fue de su padre. Por un desgraciado contratiempo, nuestro protagonista deberá abandonar su ciudad acabando camino de Sevilla, donde se rencontrará de nuevo con Guzmán (un hombre ya casi ciego), que lo adoctrinará sobre la espada, la pistola y la mala vida, entre otras cosas. 

Una vez en Sevilla (escenario de tantas páginas de la novela picaresca y de alguno de sus mejores autores, aunque fuera de manera temporal, como Cervantes) deberá despedirse de su entrañable amigo para empezar una nueva vida junto a Aritza Cucha Perro, un antiguo soldado de los tercios, que lo colocará como guardés del tabaco. En los caminos tomados por ladrones, bandoleros y desarrapados, cientos de aventuras les esperarán y en más de una ocasión se jugarán el pellejo. La inesperada muerte de la madre de Aníbal hará que deba regresar a su Salamanca natal, donde…

 Hasta aquí mi resumen del libro.

 Lo que vais a leer es una espléndida novela histórica de capa y espada. Al autor no le tiembla el pulso reconociendo que se inspiró en cierta forma en clásicos de dicho género. Aunque sea una novela de aventuras, sigue el modelo de la novela picaresca salpicada por situaciones horrendas y embarazosas. Incluso en el nombre del mentor (Guzmán), es como si el autor pretendiese que nuestro protagonista se encontrase con el propio Guzmán de Alfarache.

Junciel usa un vocabulario y unos giros ya olvidados para dar realismo a la historia, simulando que es el protagonista quien escribe, usando la lengua de ese siglo y logrando una veracidad que roza la perfección.

Narrando en esa primera persona mientras espera una muerte que no le termina de llegar, entenderemos del poder de ese oro que todo lo puede y de las cicatrices del alma de aquellos que lucharon. Plantando cara a sus enemigos, iremos conociendo algún personaje de los importantes que por entonces vivían: Felipe V, Francisco Álvarez de Toledo y Silva (décimo Duque de Alba), Conde De Las Torres…

Entre putas, asuntos de la corte española, política y la ocupación de Gibraltar por los ingleses en la Guerra de Sucesión, sabremos de traiciones, codicia y lealtades. Un personaje al que le pillas cariño muy pronto por sus ganas de vivir y hacer justicia.

Una novela que se lee de una sentada (todo ocurre para mi entender con demasiada rapidez), pero destacando lo más relevante de entonces. Bien documentada, para amantes de la historia de España. Con un final, que no es un final, sólo un descanso de las vivencias de nuestro protagonista. Que vivió las mejores aventuras con esa clase de amigos que te llevan a la tumba, con esa vizcaína siempre a mano para salvarte la vida. Escrita por capítulos en la que los personajes se van desenmascarando como héroes o villanos, tal vez para posibles entregas de más aventuras tener ya claro quién es quién. Lectura entretenida y amena donde te vienen a la mente personajes épicos de otras novelas que vivieron situaciones similares, pero nuestro autor le dio tanta vida al suyo, que no desmerece a otros ya conocidos por los lectores.

Aventuras y desventuras, de esos españoles no tan cobardes derramando su sangre, hombres que buscaban en la vida luchar sin morir.

http://www.grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=3580&edi=1

 

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