Donde el perdón no llega, de Ángel Vela

Por Jorge Herrero.

Donde el perdón no llega no es una novela más entre tantas, si no un gran libro de principio a fin. El autor ha creado una historia de las que calan hondo en el lector. Intensa, dura, con momentos que se graban a fuego y que no se olvidan, por su contundencia y su crudeza. Tiene altas dosis de violencia, pero no es una violencia gratuita, si no la que pide la historia, y donde el escritor no ha escatimado recursos a la hora de contar con todo lujo de detalles las escenas mas duras. Eso es de agradecer, ya que no suele ser habitual que un autor no se contenga en esas situaciones. Llegan a ser tan realistas que impactarán al lector.

El autor ha hilado una historia cuidada hasta el más mínimo detalle, y eso se nota en todas y cada una de las páginas. Una ambientación que es uno de los puntos fuertes de la novela. En todo momento el lector tendrá la sensación de estar dentro de la historia, ser uno más y sentir en sus carnes como sienten los personajes.

El tratamiento de estos es de los mejores que he visto y leído en bastante tiempo. Todos y cada uno de ellos tienen su motivaciones y una personalidad muy bien definida. Desde los principales hasta los secundarios están tan bien desarrollados que hacen que sean pura maravilla. Se nota el cariño del autor hacia ellos, y que se ha tomado su tiempo a la hora de perfilarlos. No son individuos que desprendan bondad y candidez, ya que la historia no es amable ni bonita. Estamos ante una novela dura e inclemente, donde los personajes tratan de sobrevivir a toda costa, sin que les importe el precio a pagar. Si tuviera que destacar a uno de ellos, sin duda sería el de Doña Capulina, alguien que es mucho más de lo que parece a primera vista y que guarda más de una sorpresa.

Donde el perdón no llega es una historia muy visual y con un estilo muy cinematográfico, dando la sensación de estar viendo una buena película. Tiene momentos a lo Robert Rodríguez de la primera época, entre otras referencias. La trama se toma su tiempo para arrancar, pero eso no quiere decir que sea lenta, si no que el autor va situando a los personajes sobre el escenario. Conforme va avanzando, va subiendo de intensidad hasta llegar a un final que dejará al lector con la boca abierta. A destacar los giros argumentales que hay a lo largo de la novela, siendo todos ellos sorprendentes, ya que en ningún momento te los esperas. Es una historia plagada de muchos detalles que pueden que se pasen si no se está atento, requiriendo una segunda lectura.

Otra cosa a destacar son los diálogos y el vocabulario de la novela, aspectos donde Ángel Vela ha puesto mucho cuidado a la hora de que todo esté en su sitio, que nada chirríe y que no desentone. Aquí se nota el gran trabajo de documentación a la hora de dotar a la historia de trasfondo y empaque, para que todo sea de un realismo tal que resulta creíble en todo momento.

Donde el perdón no llega es una historia que gira en torno a la venganza, una deuda pendiente que viene arrastrándose desde el pasado, y que va cociéndose a fuego lento. Saldarla no dejará títere con cabeza y dejará un reguero de sangre, destrucción y víctimas, pagando todos un alto coste.

En definitiva, Donde el perdón no llega es una gran novela, impactante, dura y que no dejará indiferente a nadie. Su lectura es toda una experiencia, dejando al lector sin aliento en muchos momentos. Sin duda alguna, es uno de los mejores libros del 2018 y que sitúa al autor en primera fila con esta su primer novela, de una calidad muy alta y que no tiene nada que envidiar a las de autores más consagrado. Un título muy recomendable.

Sinopsis:

¿Qué tienen en común un violento exconvicto que sobrevive en Jalisco, haciendo lo único que se le da bien y una viuda que vio asesinar a sus hermanas y que lucha a diario por alimentar y proteger a sus hijas, en un entorno tan hostil y cargado de peligros que llegar vivo al final del día se podría considerar un triunfo?

¿Y estos con un joven neuropsiquiatra que abandona una carrera meteórica en los Estados Unidos para regentar el ala de psiquiatría de un modesto hospital de Morelos?

¿Qué historia se esconde detrás del alebrije que el joven lleva a todas partes?

¿Hasta dónde estaría dispuesta a llegar una madre por proteger a sus hijas o vengarlas?

Una novela oscura y malsana en la que no todo es lo que parece. Una espiral de sufrimiento que consumirá hasta destruir a cuantos caigan en ella. Personajes esclavos de sus instintos, de sus pasiones y miedos, o incluso de su pasado o su futuro.

Drogas, mucho alcohol, machetes y pistolas, venenos, brutales asesinatos, vejaciones y suicidios. Tortura física y psicológica, sangre y vómitos. Trastornos mentales y horribles pesadillas, lágrimas y la más terrible de las herencias. Traumas imposibles de encajar, locura y fuego.

 

 

 

Doble sesión, de David G. Panadero

Por Soraya Murillo.

Antes que nada, mencionaré el trabajo de edición de la editorial Vernacci. Lo que recibieron en un primer momento fue Sin contraseñas. La editorial entendió que se podía sacar algo más y ahí es donde entra El último vagón. Esa unión de relatos criminales terminó siendo Doble sesión, tras darle algunas vueltas.

Nuestro autor es un gran enamorado de la novela negra. Aunque él sigue viviendo la vida con todo lo que esta le ofrece, son sus recuerdos los que le empujan a escribir. Aquí podemos contar las veces en que aparece el barrio de Vallekas junto a calles que tantas veces lo vieron caminar con o sin rumbo fijo. Música, libros, películas… Incluirá un poco de todo en su obra, porque, aunque mueva a sus personajes, en el fondo también nos deja parte de su persona.

Empezaremos con Sin contraseñas y continuaremos con El último vagón. Leyéndolos tenemos la extraña sensación de que no estamos en un libro de dos historias, sino ante una enorme pantalla de cine viendo una suerte de grindhouse nacional y género negro, con dos películas cortas donde el autor se sienta a nuestro lado y nos las va contando…

Ahí tenemos a José Tascón (bueno, uno de sus tantos nombres), un confidente de la policía que se infiltró en un centro social con los supervivientes que quedan de aquel 15-M. Allí conocerá a Gloria. Aunque todo empezó mucho más atrás, allá por los primeros años de la transición, la estrenada democracia. Los años en que la droga mataba sin compasión. Esa juventud que no terminaba de encontrar su camino, buscando sus sueños con una jeringuilla colgada del brazo. Por entonces nuestro protagonista era joven, tenía otro nombre y, desde luego, no soñaba con ser un confidente policial. La vida es así de cabrona; te da lo que ella quiere, no lo que tú le pides. 

Entre letras de Obus, canciones tristes de Triana, canutos y botellines de Mahou, nos irá relatando cómo terminó en ese nuevo mundo de las sombras, viviendo en el límite de esa frontera de la legalidad. Nombres, disfraces, haciéndose pasar por docenas de personas que, poco a poco, se comen su propia identidad. El saber infiltrarse bien, adoptar otra personalidad, mimetizarse para que no huelan el miedo. David G. Panadero, sabe cómo manejar a su personaje emocionalmente, olvidando quién fue, adaptándolo a su nuevo papel. Sí, hizo un buen trabajo, muy creíble. Una historia, un viaje, en el cual encontré mucho, incluido lo que no pensé encontrar.

En el segundo relato, El último vagón, conoceremos de la mano de su protagonista Antón, lo que es el mundo del graffiti y las pintadas en las calles. Regresaremos a los barrios de Madrid, de nuevo entraremos en Vallekas. Canciones en cintas, Metálica, Barricada, Bloque…

De pequeño se sentía intrigado por esas firmas que dejaban en las paredes. Cada vez que dejaba su firma nos da la sensación de que ya no es solo por divertirse, si no también una forma de sentirse vivo. Eso lo iremos entendiendo cuando sepamos que, en realidad, nunca ha dejado de perseguir un fantasma. Ya se sabe: nadie muere del todo si otro lo recuerda.

Los primeros cigarrillos liados, los amigos, los amores de verano. La vida sigue, aunque una película le marcará para siempre: La ley de la calle.

Siempre he dicho que me encanta cuando un libro me lleva a otro libro, pero algo en mí se paraliza cuando nombran esa película que pensaba que solo yo adoraba. 

La historia de Antón es una vida de recuerdos y sueños, que un buen día sin más, se encontrará de cara y se cuestionará, acariciará esa pared preguntándose quién es en realidad.

He disfrutado leyendo estos dos relatos, creo que me han gustado por su sencillez. Bien podrían ser dos historias de la calle, de esas que se viven sin llegar a molestar a nadie, como si no existieran. Barricada dijo una vez en una de sus canciones “Estás asustado, tu vida va en ello, pero alguien debe tirar de gatillo“. David G. Panadero lo entendió, dejándolo escrito de forma maravillosa. Entrad con él a esta Doble sesión. Permitid que se siente a vuestro lado en este cine improvisado. Tiene mucho que contaros…

https://www.edicionesvernacci.com/producto/doble-sesion/