El Diablo en el Cuerpo, de Soledad Galán

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

edeec1Hoy venimos  con El Diablo en el Cuerpo, de Soledad Galán, una obra tan divertida como desvergonzada; una biografía atípica por su tono y una clara intencionalidad. La misma que según todos los indicios, era seña de identidad de su protagonista: Isabel II de Borbón.

Una mujer rebelde, inteligente y  con carácter, que vivió dominada por sus instintos. Una reina que no pudo reinar, incomprendida y que hizo de su vida una oda al placer y a la propia satisfacción. Hembra de mente aguda y lengua afilada, de pasiones irrefrenables, alguien que siempre fue fiel a sí misma y a sus circunstancias, lo que supuso su destierro y el repudio de sus semejantes, que no dudaron en aprovechar sus escándalos para exiliarla en Francia,  lejos de poder tomar cualquier decisión como monarca, y condenarla  a un ostracismo que ella combatió de la mejor manera que sabía: dando rienda suelta a su promiscuidad.

En una España convulsa, que amenaza con caer entre revueltas y donde las intrigas están a la orden del día, Isabel II se verá en medio de uno de los periodos más conflictivos de nuestra historia. Sus decisiones, siempre criticadas. Sus errores, reprochados de mil formas. Siempre con alguien dispuesto a decirle como tiene que pensar, como tiene que vivir, que debe o no debe hacer ni decir. Su propia madre, María Cristina, cuestionando cada uno de sus pasos, habiéndola obligado a casarse con su primo Francisco de Asís, quien jamás fue lo bastante varón para tanta mujer y a quien ella llamaba Paquita  por su amaneramiento  e ineptitud, tanto como marido y como hombre. Su dolencia, una enfermedad cutánea que le secaba la piel y le producía ronchas  y escamas (hasta el punto de referirse a sí misma como una mujer serpiente), y que solo remitía cuando la monarca daba rienda suelta a sus instintos y se  entregaba por completo a satisfacer sus apetitos carnales… Todo ello no consiguió reprimir a la reina, hacerle cambiar sus hábitos. Al contrario. Cuanto más se le recrimina, cuanto más se la cuestiona, cuanto más se la coarta, más se aferra a lo único que tiene sentido para ella. Vivir, disfrutar, gozar y de paso, escandalizar  a beatos, mojigatos e hipócritas, llegando a un punto en que su majestad  vivía solo para el goce.

Conocidísima la que fuera su forma de vida: Salir cada tarde al llegar el crepúsculo para iniciar sus correrías por todo Madrid, cenas a las tantas de la madrugada en el Lardhy, música y excesos, hasta llegar a palacio bien entrada la mañana para dormir hasta que llegase el momento de volver a empezar su rutina diaria.

El general Francisco Serrano (su primer amante y quien la inicio en lo placeres del sexo), Manuel Acuña, Arana, Puigmoltó, Ferdinant Tournachon… la lista de conquistas es interminable. Una lista que la propia gendarmería francesa  elaboró y que la misma Isabel comento con guasa  y desafío que era incompleta. Tanta era su pasión, tanta su vitalidad, tantas sus ganas de sentirse libre, de  tomar sus propias decisiones y asumir su naturaleza.

edeec2Con un tono fresco, ligero y desenfadado, pero cuidando hasta el más mínimo detalle, Soledad Galán logra darle vida a la protagonista, descubriéndonos tras la reina a alguien que ha vivido al límite. La mordacidad de Isabel, su cinismo, su valor, sus miedos, sus lágrimas, su orgullo, su ansia por disfrutar de los placeres de la vida, su lujuria, se sienten reales y nos provocan más de una sonrisa, sin que ese enfoque con vis cómico eclipse en absoluto la profundidad del personaje. Un estilo ágil, castizo y tan cercano que resulta imposible no caer rendido ante la autora y acabar, en cierto modo, enamorado de Isabel.

La autora de esta peculiar biografía demuestra un talento innato, una prosa cuidada y que utiliza con muchísimo acierto para darle el toque que la novela necesita. No es nada sencillo lograr un equilibrio tan certero entre las notas de humor y los hechos reales, el encontrar el matiz exacto, el acento adecuado, la pátina perfecta que envuelve la novela y que la hace tan especial.  Una lectura muy, muy recomendable y que os aseguro que disfrutaréis.

 

El diablo en el cuerpo

Soledad Galán

Editorial: Grijalbo

ISBN: 9788425353307

Páginas: 272 págs.

PVP: 16,90€ (ebook: 8,99€)

http://www.casadellibro.com/libro-el-diablo-en-el-cuerpo/9788425353307/2598823

 

 

La Verdadera Historia de la Nariz de Pinocho, de Leif GW Persson

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

LVHDLNDPHoy venimos con La Verdadera Historia de la Nariz de Pinocho, de Leif GW Persson, sugerente título para la tercera entrega de las aventuras de ese peculiar y desagradable  inspector de policía sueco llamado Evert Backstrom.

Los que os pasáis por aquí ya conocéis al personaje. Vago, machista, egocéntrico, hipócrita,  corrupto, egoísta  y mentiroso. Un vividor que solo piensa en escaquearse de su trabajo delegando tareas en sus subordinados y que solo se preocupa de disfrutar de buenos banquetes, de reparadoras siestas y darle ración de Super salami a cualquier moza de buen ver que se ponga a tiro. La versión sueca de nuestro Torrente, con la única diferencia de que Backstrom , a pesar de que quienes le conocen saben que es un incompetente y una persona deleznable, ha tenido suerte y su equipo de colaboradores siempre acaba sacándole las castañas del fuego. Como era de esperar, en lugar de otorgarle el mérito a su gente, se aprovecha como buen sátrapa para ocultar su incompetencia y colgarse las medallas, y de este modo parecer como un excelente profesional a ojos del público.

Resulta inverosímil que un individuo tan repugnante y grotesco caiga bien al lector. Nos preguntamos que nos atrae de esta saga y la única respuesta que se me ocurre es que vivimos en un mundo tan podrido, tan enfermo y corrupto, que su figura nos resulta reconocida. Tipos como él existen y nos los encontramos demasiado a menudo en cualquier lugar. Policías, funcionarios, periodistas y como no, políticos. Pero también el vecino del cuarto o ese compañero de trabajo al que no puedes ver ni en pintura. La grandeza de Backstrom es que no es consciente de su naturaleza. Él se considera un genio, un artista, un profesional y mira al resto por encima del hombro. Para él, solo hay dos tipos de personas: Los inútiles y las mujeres que ansían probar sus artes amatorias. Nadie es suficientemente bueno para alguien como él, nadie está a su altura. Y mientras le cuelga los marrones a sus colaboradores y piensa como sacar tajada, le vemos orgulloso de sí mismo y de su forma de actuar.

En esta ocasión, Backstrom investiga el asesinato de un abogado de la mafia. Nuestro comisario no podría estar más feliz, ya que el fallecido era su enemigo declarado y verlo criando malvas debe ser algo así como justicia divina. Pero este caso va a complicarse más de lo esperado cuando entren en escena  un conejo abandonado,  un anciano agredido con un catálogo de subastas, la mafia, los Ángeles del Infierno  y presuntos terroristas islámicos. Si a eso le sumamos un coleccionista de arte que va buscando una pieza única, valorada en varios millones,  podemos intuir que hay mucho más de lo que parecía a primera vista y comprobar cómo se las ingenia el comisario para resolver el caso, embolsarse lo que pueda y salir indemne sin que nadie le meta una bala en la sesera. Promete ser de lo más entretenido y de verdad que lo es.

Pero he de decir que hay algo que me ha sorprendido muchísimo de esta novel y es el hecho de que hay una parte importante de ella que es en sí misma, otra novela. Se trata de la explicación por parte de un coleccionista de antigüedades  sobre el origen de ese objeto tan preciado que mencionaba antes, una caja de música muy especial. La forma en que se nos narra entra por derecho propio en el género histórico y debo admitir que me ha gustado muchísimo. Casi más que la propia novela policial. Admito que de entrada, me ha chirriado bastante encontrarme ese texto ahí. Resulta evidente que hasta cierto punto es necesario para que la investigación avance, pero la forma en la que el autor lo integra en la novela no  es el más adecuado.  No encaja demasiado bien con el tono humorístico (sutil, pero evidente en toda la saga) de la investigación. Son dos historias distintas, con un enfoque tan diferente, que la lectura se interrumpe de una forma tan brutal que cuesta aceptar que es un mismo libro. Creo que el autor es muy, muy bueno escribiendo histórica y que debería proponerse escribir algo dentro de ese género. Pero incluir ese texto en una obra como esta, donde la comedia y el género negro son lo que el lector buscaba, resulta forzado, metido con calzador y desconcierta al lector.

Aunque la información recabada en esa parte tiene importancia en la resolución del caso, podía haberse incluido de un modo más sencillo, sin entrar en tantos detalles ni regodearse en la historia. Lo cierto es que te saca de la investigación. Luce tan bien, esta tan bien lograda, que esa parte llega a eclipsar al propio Backstrom y el resto de la novela. Insisto en que quizás Persson debería plantearse cambiar de género y probar fortuna con la novela Histórica. Con el policial ha demostrado su valía y puede que sea momento de aceptar nuevos retos, sin necesidad de aparcar al comisario en la cuneta, pero dedicándole su propio espacio a cada uno de ellos de manera independiente.

LVHDLNDP2Es obvia la relación de amor y odio que existe entre Persson y su personaje. Un  protagonista tan deleznable no se gana el cariño fácilmente, pero hay algo en él que nos atrae y el autor lo sabe, porque siente lo mismo que nosotros. Esa fascinación por lo absurdo, la sonrisa que se escapa ante la desfachatez del policía, su morro, su poca vergüenza, su nulidad, es irremediable y difícil de ocultar, incluso para él.  Yo solo espero seguir disfrutando de las aventuras de Brackstrom como lo he hecho siempre, con su desparpajo, con sus hábitos de vividor, sin más expectativas ni pretensiones.  Y espero que Persson se decida de una vez y nos traiga algo nuevo, alejado de esta saga y donde pueda darse el gusto sin temor a confundir al lector al cambiarle de registro en una misma obra.

 

La verdadera historia de la nariz de Pinocho

Leif GW Persson

Editorial: Grijalbo

Traducción: Francisca Jiménez Pozuelo

ISBN: 9788425352874

Páginas: 632 pág.

PVP: 22.90€

 

 

 

Muerte de un imperio (Profecía de Merlín 2), de M.K. Hume

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

GR51341.jpgHoy venimos con Muerte de un Imperio, de M.K. Hume, segunda parte de la trilogía La Profecía de Merlín.

El Imperio romano de Occidente está siendo atacado. Las hordas capitaneadas por Atila ya han llegado hasta las tierras de la antigua Galia, y dejan a su paso el pavor, la muerte, la destrucción. Nada ni nadie ha podido detenerlas. Pero un general romano, un rey visigodo y un caudillo franco, antes rivales y ahora aliados, esperan para presentar la última batalla.

A ella asiste Myrddion Merlinus, que se marchó de Britania en busca de conocimientos y, sobre todo, de sus auténticos orígenes. En estos tiempos convulsos y despiadados, de intrigas y traiciones, sus dotes de sanador y su don para la profecía se revelarán una valiosa pieza en el juego de reclamar los restos de un imperio escindido y en decadencia.

En esta ocasión, la autora sigue fiel a ese enfoque tan personal y en cierto modo realista del mítico personaje, haciendo hincapié en la faceta más humana del famoso mago y recorriendo con nosotros el largo camino que llevará al joven Myrddion  a convertirse en leyenda. Alejándose del mito para centrarse en el hombre, con sus virtudes y sus defectos, con sus pasiones y sus fracasos, con sus alegrías y decepciones, mientras es testigo de excepción del fin de una era, de una época convulsa que cambiará para siempre el mundo que conoce.

Centrándose en la parte histórica y manteniendo el elemento fantástico convertido en algo meramente anecdótico y en segundo plano, con una base  documental excelente y utilizada con acierto en la novela para mostrarnos el escenario en el cual ha de desenvolverse nuestro personaje, la autora logra reconstruir con todo lujo de detalles  un episodio de la historia que el lector podrá contemplar con sus propios ojos como si estuviese presente, con una naturalidad y simpleza (entendido esto como  algo muy positivo) que le otorga a la obra una credibilidad que sorprende.  El ser capaz de introducir la figura del legendario mago dentro de ese contexto, involucrarlo en lo que acontece de una forma tan natural y  coherente, sin que resulte impuesto o forzado, dice mucho del saber hacer de la autora y de la enorme planificación que supone un proyecto como este.

Como digo, Hume deja a un lado la imagen que todos tenemos de Merlín  y se centra en su faceta más personal, en su parte humana. Un joven con un innegable don, marcado por su nacimiento y ávido de conocimiento, empeñado en  seguir aprendiendo mientras se vuelca en ayudar a los demás.  Arrastrando una pesada carga que le forjará el carácter y hará de él el hombre que será algún día. Todo ello en un momento histórico repleto de cambios, una época oscura que transformará el mundo para siempre y cuyo precio para ese cambio será el dolor, la sangre y la muerte.

Myrddion no puede escapar a su propia naturaleza curiosa y honesta. Su don, sus palabras y sus actos le llevarán, mal le pese, a llamar la atención de aquellos  que se cruzan en su camino, sean campesinos o reyes, nobles o lacayos. Busca ampliar sus conocimientos y de paso, descubrir la verdad sobre sus orígenes y su periplo le conducirá a Roma, el centro del imperio. Un imperio decadente que agoniza sin remedio y que se descubre como algo enfermo, dañino y corrupto, muy alejado de lo que fue algún día. Conocerá el peso de la fama, de la envidia, del capricho de los influyentes. Pero también el valor de la amistad e incluso el amor, aunque este se muestre algo tan abstracto, tan inexplicable y tramposo como la vida misma. También la oscuridad que anida en el alma de los hombres, sus miserias y su incapacidad para comprender el valor de cualquier vida.

Atila, El Papa León I, el emperador Valentiniano… Son solo algunos de los personajes históricos con los que Myrddion  se encontrará en su búsqueda. Hombres poderosos, con los mismos miedos y ambiciones que las gentes humildes y pobres que el joven trata en su viaje. La única diferencia es que las acciones de los primeros afectarán de forma decisiva a la existencia y el porvenir del resto, a menudo a costa de su sufrimiento.

mkhumeHume lleva a Merlín al epicentro de todos estos cambios, de una forma tan natural, tan creíble, que todo fluye como si fuese cierto, sin forzar en absoluto las circunstancias y reescribiendo la historia de un modo sutil, casi imperceptible, para que no apreciemos esos pequeños cambios. De ese modo, logra situarnos en algunos momentos clave en el devenir de la historia que conocemos, a través de los ojos del protagonista.

Al igual que en Batalla de Reyes, las escenas de acción , las batallas y derramamientos de sangre,  se nos muestran desde un punto de vista un tanto alejado, como simples observadores, no de la carnicería en sí misma, sino de sus trágicos resultados. Igual de intensa y cruda, pero sin participar activamente en la misma. Como sanador, Myrddion  atenderá a los heridos y se horrorizará ante la crueldad humana, del precio que hay que pagar para lograr y mantener el poder y de lo absurdo, pero inevitable de todo ello.

Interesantes resultan los episodios “ajenos” a la historia de Myrddion, en los que se fraguan sucesos que en un futuro serán de vital importancia para su destino.  Ygerne, Gorlois y sobre todo su hija Morgana, fascinada e imbuida por la antigua tradición y sus viejos ritos….Vemos cómo se va creando, de forma paralela a la de Merlín, la personalidad de alguien que resultará decisivo en el futuro del joven sanador.  Esa forma de acercarnos a ella, en una subtrama aparte, me parece muy acertada y logra darle un ritmo distinto a la novela, permitiendo al lector el ver qué ocurre “mientras tanto”.

Solo me queda decir que Muerte de un Imperio me ha gustado tanto o más que Batalla de Reyes y que me muero de ganas de hacerme con el último volumen de la saga, titulado Red de traiciones.

 

Muerte de un imperio (Profecía de Merlín 2)

M.K. Hume

Editorial: Grijalbo

ISBN: 9788425351341

Páginas: 544 pág.

PVP: 20,90€

 

Plan D, de Simon Urban

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy venimos con  Plan D, de Simon Urban,una obra curiosa cuyo argumento llamó mi atención desde el mismo momento en que pude leer la sinopsis:

PLAND1“¿Qué habría sucedido si el Muro de Berlín no hubiese caído? En octubre de 2011, la República Democrática Alemana fabrica los Minsk -sin duda los mejores smartphones del mundo- y recibe peticiones de asilo de ciudadanos al otro lado del Muro que huyen de la crisis. Pero también está al borde de la bancarrota. Su salvación depende de las negociaciones comerciales bilaterales con Alemania Occidental, que tendrán lugar dentro de unas semanas. La aparición de un cadáver en Berlín Este las pone en peligro.

Parece un suicidio. Sin embargo, la ausencia de pistas y dos detalles hacen desconfiar al capitán Martin Wegener de la Policía Popular quien, junto con Richard Brendel, el investigador impuesto por Berlín Oeste, deberá enfrentarse al caso más comprometido de toda su carrera.”

Simon Urban nos presenta esta ucronía en forma de thriller, en la que  nada más iniciar la lectura, asumimos que no nos queda más remedio que aceptar su propuesta y dejarnos guiar por él para ir comprendiendo como la historia que conocemos tomó un rumbo alternativo y dio lugar al escenario que nos plantea. No hay explicaciones sencillas ni obvias, pero a medida que vamos adentrándonos en la novela y vamos conociendo  esa RDA que el autor ha imaginado, iremos comprendiendo los motivos que evitaron la caída del muro, como fue la reunificación y cuál es la situación actual del país. Una RDA tan gris, tan austera, tan realista y creíble que por momentos cuesta dudar de su veracidad.  Urban es muy coherente y no da pie a errores ni imposibles. Nos aferra de tal modo a esa posibilidad, a esa alternativa, cuidando todos los detalles y no dejando nada al azar, que es casi imposible dudar de que la situación que nos muestra no sea real.

 Lo que más me ha llamado la atención, al margen de la premisa de la que parte la novela, es sin duda el peculiar estilo del autor. Una prosa cuidada, compleja, cuasi onírica en algunos momentos, que juega con las formas y consigue enamorarte por su complejidad estructural.  Ora llano, ora críptico, otras veces retrospectivo y de vez en cuando crudo y visceral, pero siempre con un motivo para ello, moldeando  las frases, el texto, la voz, según lo considera conveniente para que el lector se sienta absorbido por lo que se dice, por lo que se hace y por lo que se piensa en cada momento. La voz del narrador recae en el propio protagonista, el capitán Martin Wegener, y esos cambios de registro, esa capacidad de  transformación, nos permite comprender de un modo poco habitual todo lo que el personaje siente en cada momento. Alguien hastiado, perdido, rendido ante una vida que no siente como suya. Alguien que odia al mundo en el que vive y se odia a si mismo por su propia debilidad.  Los mejores momentos, sin duda, son los diálogos que establece  consigo mismo y con la figura de un antiguo jefe y amigo, ahora desaparecido, que se ha convertido dentro de su cabeza en algo similar a la voz de su conciencia. Una voz crítica, mordaz y que le escupe las verdades a la cara, riéndose de él en ocasiones,  pero siendo lo único que le da un poco de paz.

Resulta obvio, pero logrado, el contraste entre Wegener y su eventual compañero de investigación Bretel. Uno, el antihéroe, el looser, amargado y harto de todo, incapaz de superar su fracaso matrimonial y asqueado por una vida que no le proporciona ya ningún atractivo. Un tipo aburrido y gris al que todo le importa una mierda, porque comprende lo podrido que esta el mundo en el que vive y quizás, solo quizás, haya descubierto esa VERDAD, en mayúsculas, que tanto ansía. El otro, la imagen típica del triunfador, del gran hombre, del sueño capitalista, con su traje impecable, su coche de alta gama y su sonrisa de galán. Un contraste que aunque no sea original, funciona a la perfección y lo más importante, no es simplemente un recurso anecdótico ni gratuito, pues tiene su razón de ser dentro de la trama y   que de paso, nos permite identificar a los dos personajes con sus respectivos  mundos, las dos Alemanias  y ver la magnitud de las diferencias existentes a ambos lados del Muro. Unas diferencias que pueden parecer obvias, pero que dan mucho juego y al final, nos llevan a plantearnos si realmente esas diferencias son tales.

Esa es otra de las bazas con las que juega la novela: La errónea presunción de que lo ajeno, lo que no tenemos, tiene que ser mejor. Eso y la constatación de que la corrupción, la falta de integridad y el que el fin justifique los medios se dan por igual en cualquier lugar del mundo, sea cual sea su ideología política y lo que nos quieran vender. 

 PLAND2En definitiva, estamos ante un thriller de alto nivel, que utiliza algunas de las mejores herramientas del género negro y policial para ofrecernos una ácida y cruda crítica de los tejemanejes políticos y fácticos,  con la excusa de lo que a priori, es únicamente la investigación de un asesinato. Una obra que convence por su originalidad, por unos personajes no solo bien perfilados, sino brillantes y con una personalidad abrumadora,  por un escenario tan creíble  y elaborado, tan palpable, que llega un momento en que estamos convencidos de que es real. Y sobre todo, por el estilo inclasificable del autor, que a mí me ha encantado por la forma en que ayuda a meterse en la piel del protagonista.  Una obra muy recomendable, que no puedo más que invitaros a descubrir.

 

Plan D

Simon Urban

Editorial: Grijalbo

ISBN: 9788425350399

Páginas: 496 pág.

PVP: 21,90€

 

 

 

Batalla de Reyes (La profecía de Merlin I), de M.K. Hume

Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

71P7ipc5BxL__SL1500_Hoy venimos con Batalla de Reyes, la primera parte de la trilogía La Profecía de Merlín, de M.K. Hume, quien nos acerca a la figura del mítico mago  desde un enfoque muy distinto al que estamos acostumbrados, alejándose de la parte más fantástica de esta figura legendaria y mostrándonos a un individuo excepcional, un hombre especial, pero hombre al fin y al cabo.

La novela puede enclavarse dentro del género de Ficción Histórica y lo cierto es que  pesar de que se deja la magia y la fantasía a un lado -quedando relegadas simplemente a esos eventuales episodios en los que el protagonista  muestra su inexplicable don de manera eventual y en los cuales puede ver un futuro que no termina de comprender, en forma de profecía-, resulta difícil para el lector borrar de su mente esa faceta suya que se nos ha inculcado desde niños, la del viejo mago con túnica, más cercano a Gandalf que a un simple sanador. Pero Hume lo consigue, sobre todo debido a una ambientación magnifica en la que las referencias históricas, los personajes reales con los que Myrddion (nombre real de Merlín) se relaciona a lo largo de la novela y la forma en que se nos presenta, nos permiten hacerlo real, apartarlo del mito y ver al niño, al muchacho listo, vivo y curioso que dio pie a la leyenda.

Ante un niño nacido del demonio se erigen una fortificación maligna y un destino ya escrito. El primer volumen de la trilogía histórico épica que recupera la época y el personaje que dieron lugar a la leyenda de Merlín.

Siglo V d.C. El Imperio romano se desmorona y, en la antigua provincia de Britania, el poder está cambiando de manos. Solo queda un último servidor leal a Roma, acosado por el caudillo de los celtas y por los sajones, los recién llegados del norte que sueñan con establecerse a sangre y fuego en estas tierras y sojuzgarlas. Todos ansían las sobras en este nuevo mundo, más brutal y cruel, donde la vida carece de valor, la traición es moneda de cambio y siempre vence la espada.
Y en medio del caos un niño de la tribu de los deceanglos, con un talento natural para sanar y un don temible para la profecía, presiente que ante él se abre un gran destino.
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El mago más conocido en todo el mundo, visto como un personaje histórico real -que algo de esto hay-, aunque como es lógico, todo sean conjeturas y posibilidades, con las que Hume juega de hábilmente para reconstruir como pudo haber sido su vida y orígenes. El tratamiento del personaje y la forma de contar la historia es el de cualquier buena novela histórica al uso, haciendo referencia a varios hechos verídicos concretos, y utilizando a varios personajes reales para confeccionar un escenario creíble, que no cierto,  donde cabe la posibilidad, remota, de que los acontecimientos se sucedieran de la forma en que la autora lo ha imaginado. La forma en que se narran los hechos, en cómo se describen situaciones y personajes, demuestra la concienzuda labor de estudio y documentación que Hume ha llevado a cabo, lo que hace que todo resulte tan bien atado, hilado tan fino y con tal coherencia, que no resulta difícil aceptar esa posibilidad, aun a sabiendas de que la escritora ha fusionado en su Merlín  a las distintas versiones que se conocen de él, tanto la del ermitaño loco como la del consultor y sabio de las leyendas artúricas.

Pese a tal cantidad de información y datos, estos se incluyen en el texto de manera sutil y fluida, como una parte más de la trama,  sin cargar al lector y de una forma tan natural que en todo momento uno sabe dónde está y con quien, el motivo de su presencia y su papel en la trama. Eso es algo que se agradece y dota a la obra de un ritmo constante, que hace que el lector se meta en la historia sin distracciones y pueda dejarse llevar. El estilo de Hume es perfecto para el tipo de narración que nos presenta, teniendo muy claro lo que pretende transmitirnos y lo que nos quiere contar. Sin prisas, sin agobios, pero sin perder el hilo ni andarse por las ramas. Desde un punto de vista neutral, sobre todo en las escenas de acción donde se dan lugar terroríficas batallas, la autora apuesta por mostrarnos la crudeza de las mismas no en el propio campo de batalla – aunque esas escenas existan y estén bien recreadas- sino más bien a través de los horribles resultados de la misma y en concreto, a través de los ojos del Myrddion, que en su papel de sanador, será testigo directo de las atrocidades que cometen los hombres contra sus semejantes.

Conoceremos las trágicas circunstancias del nacimiento del héroe, cómo fue su infancia y el ambiente en el que se crió. Veremos como cuando es apenas un adolescente, debe asumir ya unas responsabilidades que a primera vista, parecen venirle muy grandes a nadie que no sea él. En cierto modo, hay muchas, muchas similitudes entre este Merlín y nuestro querido Kvothe, el genial personaje de Patrick Rothfuss. Ambos parecen estar hechos de otra pasta, ser individuos excepcionales ya desde su más pronta juventud. Ese es quizás el punto débil de la novela. Resulta difícil aceptar en algunos momentos concretos que alguien sea tan perfecto -incluso dentro de su imperfección- y no es extraño que en algún momento enarquemos la ceja y nos veamos obligados a hacer suspensión de la credibilidad para aceptar como buenas las capacidades del joven. Una vez asumimos eso, lo demás viene rodado.  Dotado de cualidades que lo hacen alguien especial, con una capacidad de análisis, de razonamiento y de claridad que a veces llegan a parecer un tanto excesivas para alguien de su edad, no resulta difícil entender que Merlín está destinado a grandes cosas desde su nacimiento. Si a eso le unimos ese peculiar don de profetizar, no es de extrañar que el hijo de un demonio llegue a convertirse en leyenda.

Como resulta evidente por lo comentado en referencia a que la obra esté centrada en su infancia y juventud, estamos hablando de una novela iniciática, al menos lo que yo entiendo como tal. Vemos formarse al héroe, las circunstancias que le empujan a convertirse en quien será en el futuro, su búsqueda personal, el aprendizaje  como única constante en el camino, aunque sea a su pesar.

m-k-hume-fotografc3ada-de-su-webPara el lector, resultará una delicia el disfrutar de esta novela. Esa mezcla de  rigor histórico,  el trasfondo realista y la ambientación, combinan a la perfección con ese tono épico del género fantástico y un personaje tan misterioso y carismático como lo es Merlín. De forma sutil, pero indiscutible, la leyenda sigue vigente aun cuando intentamos humanizar al personaje y eso se nota  en cada página. Hume logra afianzar esa sensación y utilizarla en beneficio propio para  darle fuerza a la historia, para dotarla de vida propia y llevarla un poco más allá de una simple novela histórica como las demás.

Una época oscura, en la que la vida no era fácil en absoluto. Envidias, traiciones, honor y miseria. Reyezuelos, soldados, curanderos y charlatanes.  Asesinatos, conspiraciones, superstición y guerras. Un imperio en decadencia, tribus rivales, dioses distintos y ansias de poder. Ambición, sangre y muerte. Y en medio de todo eso, un muchacho que quiso descubrir quién es y que gracias a su curiosidad y sus ganas de aprender, fue mucho más que un simple sanador.

Los siguientes volúmenes de la trilogía han visto la luz de manera seguida. Muerte de un Imperio, la segunda parte, y Red de Traiciones, la que cierra la saga, fueron publicadas de manera consecutiva el 20 de Febrero y el 20 de Marzo respectivamente.

Ya os adelanto que he leído el segundo tomo y  me ha gustado tanto o más que esta primera parte, aunque ya os hablaré de él en una próxima reseña. De este, solo decir que lo recomiendo sin lugar a dudas y que si os gusta la novela histórica, la fantasía épica y la figura de Merlín, os lo vais a pasar teta con ella.

 

Batalla de Reyes (La profecía de Merlin I)

M.K. Hume

Editorial: Grijalbo

Traducción: Gabriel Dols Gallardo

Páginas: 512 pág.

ISBN: 9788425351648

PVP: 20,90€

 

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El detective moribundo, de Leif GW Persson

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

244_GR49768.jpgHoy venimos con El Detective Moribundo, de Leif GW Persson, un autor sobre el que ya hemos hablado aquí en otras ocasiones y cuyas  anteriores novelas nos han dejado muy buen sabor de boca. Tras descubrirlo con Linda, como el asesinato de Linda -donde conocimos por primera vez a ese descerebrado, vago, machista e incompetente comisario de policía sueco llamado Evert Bäckström-, y tras disfrutar de su anterior trabajo Quien Mate al Dragón, tenía muchas ganas de echarle el guante a su nueva novela. Una historia independiente, aunque ubicada en el mismo universo que las dos publicadas hasta la fecha por Grijalbo, con un enfoque bastante distinto, más intimista y personal, pero siempre con ese estilo tan particular del autor. Cambiamos de protagonista y nos centramos en la figura de Lars Martin Johansson, pese a que el nombre de Bäckström aparecerá mencionado en la investigación del caso que nos ocupa, aunque tan solo de forma eventual, de pasada y como un guiño a los lectores.

Lars Martin Johansson es una eminencia en su trabajo. Este veterano es alguien admirado en el cuerpo e incluso una vez jubilado, su reputación le precede. Cuando el viejo comisario sufre una embolia que lo lleva a ser ingresado en el hospital, será incapaz de resignarse y se empecinará en mantener el control de la situación. Acostumbrado a tomar la iniciativa y a ser quien lleva las riendas, el verse impedido en una cama, con sus capacidades físicas mermadas y enfrentado al tedio de lo que se supone es su nueva vida, supondrá algo difícil de asumir y aceptar. El miedo y la impotencia se convierten en su peor enemigo. Es por eso que cuando una de las enfermeras que se ocupan de él le convence para revisar un viejo caso ya cerrado sobre el cual tiene cierta información, Johansson se lo planteará como un reto, justo lo que necesita para sentirse vivo de nuevo. No será fácil encargarse de la investigación. Dar con el violador y asesino de la niña, veinticinco años después, requerirá de echar mano de toda la experiencia en estos años de oficio, además de algunos favores.

Persson aporta un enfoque poco habitual dentro del género policiaco. Aquí no veremos al investigador sumergiéndose en los bajos fondos, visitando testigos ni recabando pistas en las calles. Tampoco hay persecuciones, ni peleas ni tiroteos. Nuestro comisario trabaja desde la cama del hospital y después, desde la comodidad del mullido sofá de su casa. Esta vez, solo cuenta con su cerebro. Bueno… y con algunos ayudantes, colaboradores a la fuerza. Johansson hace lo que mejor se le da: Buscar detalles que se han pasado por alto, revisar toda la documentación y seguir su instinto de perro de presa. Un ejercicio mental, un desafío  en el que intentará encajar todas las piezas del puzle. Sus colaboradores, antiguos compañeros, amigos y familiares, se ocuparán de todo lo demás, siempre bajo las indicaciones del viejo policía, que se encargará de dirigir sus pasos en la dirección correcta.

Para Johansson, este caso se ha convertido en algo personal. En lo único que logra hacerle sentirse el de siempre.  Y es aquí cuando llega lo que para mí, ha resultado ser lo mejor de la novela: El ver al hombre que hay tras el detective. Al ser humano, superado por los reveses inesperados que da la vida. Con sus miedos, sus inseguridades, negándose a aceptar su propia debilidad. Cuesta entender que no somos inmortales, que el tiempo pasa y envejecemos. Que la edad no perdona y que la muerte puede llegar de la forma más absurda en el momento más inesperado. La impotencia ante la incapacidad de valerse por sí mismo y el tener que depender de otros. Asumir que las cosas nunca volverán a ser igual que antes… Pero también su afán de superación, su obstinación, su tenacidad, su ingenio. Su necesidad imperante de cerrar el caso, de atrapar al asesino, como si de ello dependiera el mundo. Y en cierta forma así es. Al menos, SU mundo. Una última partida, antes de cerrar. No diré que es una novela crepuscular, ni mucho menos. Pero sí que tras la propia investigación, hay una historia mucho más profunda, personal y humana. Esas notas de humor que salpican toda la historia, adquieren otra definición a medida que avanzamos en la novela: Ternura. No podemos evitar sentir empatía por nuestro protagonista, no porque sea un genio o un excelente profesional, sino porque  se nos hace tan cercano, tan reconocible, tan vulnerable, que cuesta poco imaginar que es lo que siente y su forma de llevarlo. Emotiva, sin llegar en ningún momento a ser empalagosa o excesiva. No es un drama y se lo toma con mucho humor, pero el autor sabe cómo llegar hasta nosotros y hacernos partícipes de esas emociones.

0000026532.jpgPersson cumple una vez más y lo hace con nota. Ofrece lo que promete y en esta ocasión, incluso algo más. Fiel a su estilo, pausado, pero entretenido, nos presenta a unos personajes bien construidos, creíbles y dotados de vida propia, en una historia no solo interesante y bien escrita, si no perfectamente desarrollada, que nos mantendrá pendientes tanto de la propia investigación como del protagonista y su particular lucha en el día a día.

Lo mejor de la novela, ese final tan previsible como inesperado. ¿Contradicción? En absoluto.  Cuando lo leáis, ya me diréis… Yo solo puedo decir que me ha ganado y que la he disfrutado mucho. Que me ha enternecido en algunos momentos, que me ha hecho sonreír en otros tantos y que me ha mantenido expectante hasta el final. No se puede pedir más….

 

El detective moribundo

Leif GW Persson

Editorial: Grijalbo

ISBN: 9788425349768

Páginas: 464 pág.

PVP:20,90€

 

 

 

Quien mate al dragón, de Leif GW Persson

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

GR49065.jpgVenimos hoy con las nuevas aventuras de uno de los personajes más deleznables, caraduras, ególatras, xenófobos, machistas y vagos que nos hemos tirado a la cara. Si, amigos,  Bäckstrom, ese peculiar comisario que conocimos en Linda, como en el asesinato de Linda y que resulto ser todo un elemento de cuidado, vuelve a la carga en un nuevo caso. Como una suerte de Torrente sueco, compartiendo con su homólogo español estatura, volumen abdominal y la ausencia de cualquier atisbo de ética, moral y buenas maneras, Bäckstrom regresa a la acción ante un nuevo caso en el que de nuevo, podremos ser testigos de primera mano de los entresijos del sistema policial y judicial sueco, las técnicas utilizadas por los cuerpos de seguridad del estado para esclarecer el caso y la profesionalidad (o negligencia) con las que se afronta la resolución de un crimen.

Quien mate al dragón difiere con su antecesora en cuanto a extensión y desarrollo. No entra con tanta profundidad en los aspectos técnicos ni burocráticos, centrándose en la propia investigación y sobretodo, en los personajes. Si en la anterior novela estábamos ante una obra coral, en este caso podemos decir que repetimos ese planteamiento, pero dándole mayor relevancia a nuestro comisario, convirtiéndolo en la estrella indiscutible de la historia y dejando al resto de personajes casi como meras comparsas, necesarias, bien tratadas, con su peso en la trama y con sus propios momentos de gloria,  pero en  general, situadas en un segundo plano. Lo mejor, en mi opinión, lo frio y perverso que resulta Frank Motoele y la curiosa relación de Bäckstrom y Nadja, la ex agente rusa.

Pese a que Quien mate al dragón es una historia independiente, resulta muy aconsejable haber leído el anterior título, ya que de esta forma el lector podrá hacerse una idea mucho más acertada de la clase de individuo que es Bäckstrom y cómo es su relación con el resto de sus compañeros. Conocer su falta de escrúpulos y catadura moral, que en esta novela no resulta tan acentuada como en la primera.

Lo que parecía un caso sin importancia, una simple trifulca entre borrachos que terminó con un fiambre con la cabeza abierta, va convirtiéndose en algo mucho más complejo al relacionarse con la desaparición de un repartidor de periódicos y el robo a un furgón blindado.

El equipo de Bäckstrom hará un excelente trabajo, pese a los continuos incordios, impertinencias y desaciertos del comisario, quien para colmo, será quien en última instancia resolverá el caso por sus propios medios.

persson1Lo único que puedo recriminarle al autor es el que no permita al lector formar parte de la investigación. No hay juego del gato y el ratón, ni pistas con las que podamos hacer conjeturas. La historia se desarrolla de forma lineal, de tal modo que la información sale a la luz cuando la trama lo requiere y no se nos da la oportunidad de sospechar de nadie. De todos modos, el desenlace resulta muy bien trazado. En un  giro elaborado, sin excesivo efectismo y atando todos los cabos de una manera coherente, aunque ciertamente sorpresiva, se nos ofrece la resolución del caso en una escena muy bien llevada y que  consigue que nos veamos obligados a admitir que, después de todo, puede que Bäckstrom si  tenga ese instinto del que tanto alardea.

Narrada en un tono informal y divertido, la lectura se hace fluida y amena. La prosa de Persson no brilla por sus florituras ni falta que le hace. Correcta, prefiere centrarse en lo que ocurre y sobretodo, en mostrarnos quien es Bäckstrom, cómo piensa y cómo es, sin perder ni el ritmo ni el objetivo, que no es otro que tenernos entretenidos, algo que consigue sin ningún esfuerzo.

 

Quien mate al dragón

Leif GW Persson.

Editorial: Grijalbo

ISBN: 9788425349065

Páginas: 416 pág.

PVP: 20,90€ (Epub: 13,99€)

 

 

 

Sesenta Kilos, de Ramón Palomar

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

ramon-palomar-sesenta-kilosLa novela que hoy nos ocupa supone un claro ejemplo de lo que yo llamo género negro tarantiniano, o lo que es lo mismo: una historia de drogas, putas y perdedores, en la que la violencia y la fauna que habita en los bajos fondos sirven de excusa para mostrarnos a una serie de personajes, tan cotidianos y a la vez tan histriónicos, tan reales y al mismo tiempo, tan pasados de vueltas, que se verán metidos en una vorágine de violencia que escapa a su control y que les llevará a un desenlace en el que la sangre y los casquillos de bala cubrirán el escenario.

Por extraño que parezca, no resulta difícil empatizar con algunos de ellos, a pesar de que son, sin excepciones, una pandilla de auténticos cabrones. Como digo, estamos ante un desfile de almas perdidas, de seres marginales que persiguen su última oportunidad de ser alguien y que se verán abocados a una huida hacia delante, sin importar el precio a pagar. Llegado a cierto punto, no hay vuelta atrás. Algunos desesperados, otros intentando ajustar cuentas y mantener su estatus y otros, auténticos oportunistas que no quieren dejar escapar la ocasión, llega un momento en que todos cruzan la delgada línea de la cordura y se lanzan de cabeza a su perdición. Nadie saldrá indemne de este desastre que se les ha ido de las manos.

Sesenta kilos de cocaína pura. Sesenta kilos que supondrían el pasaporte de salida para muchos. Sesenta kilos que serán la perdición de casi todos.Una novela de tramposos y estafadores en el submundo hispánico de la droga, por la que pululan camellos de poca monta y menos luces, gerifaltes del narcotráfico entrampados en la burbuja inmobiliaria, ex legionarios,estrípers, propietarios de burdeles, contables, clanes gitanos… y ni un solo policía.Una historia adictiva, trepidante, plagada de acción, salvaje y muy, muy real.

untitled-3_0Sesenta kilos es ante todo, una crónica. Y así es como Ramón Palomar nos la presenta. Bien narrada, sin paliativos y poniendo toda la carne en el asador. Con un estilo desenfadado, libre de prejuicios, la narración adquiere un tono tan personal, tan cercano, que contrasta con la crudeza de los hechos que se nos cuentan.

El mundo del narcotráfico y el de la prostitución mostrando sus vergüenzas, de un modo muy peculiar, donde se entremezclan sin rubor el realismo costumbrista más descarnado y los excesos típicos del grindhouse más cinematográfico y pasado de rosca.

Una apuesta más que recomendable, que nos muestra un modo distinto de hacer novela negra y que se libera de prejuicios y encorsetamientos para ofrecernos una historia con la que vamos a disfrutar, mientras sus protagonistas son víctimas de sus actos y de su propio infortunio.

 

Sesenta kilos

Ramón Palomar

Editorial: Grijalbo

ISBN: 9788425349331

Páginas: 320 pág.

PVP: 16,90€ (Epub: 8,99€)

 

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Linda, como en el asesinato de Linda, de Leif GW Persson

Buenos días, queridos Lectores Ausentes.

Venimos hoy con un título que me ha resultado sorprendente, no tanto por su argumento  como por los personajes que uno se encuentra entre sus páginas. Alejada de lo que  el lector espera cuando decide ponerse con una obra  de este tipo (lo que se ha dado en llamar Novela Negra Nórdica),  la novela  se descuelga por otros derroteros que la convierten en una lectura tan interesante como divertida, donde el mérito recae sobre unos protagonistas que valen su peso en oro y en una brillante exposición de como funciona la maquinaria del Sistema y sus relaciones entre los distintos cuerpos, desde el policía de barrio hasta las mas altas esferas.

En mitad de un verano inusualmente caluroso, donde la mayor noticia está siendo las máximas de temperatura, una joven es asesinada en la apacible ciudad de Växjö. De inmediato la comisaría local alerta a la central de Estocolmo, cuyos principales efectivos están de vacaciones. Por razones que nadie logra explicarse, el jefe asigna el caso a Evert Bäckström, el hombre que «da tanta guerra como cien delincuentes», si no más.

 Mientras el asesinato de Linda pronto acapara las portadas de los diarios sensacionalistas y las tertulias de televisión, Bäckström lidera una investigación que amenaza con escapársele de las manos de no ser por la tenacidad de su esforzado equipo de colaboradores.

De entrada, el argumento no llama demasiado la atención. Un crimen como cualquier otro que no parecía tener demasiado que ofrecer, salvo la típica investigación al uso que poco aporta al lector. Una historia tan manida que  parece condenada a formar parte de esa inmensa pila de lecturas irrelevantes de las que nos olvidamos a los pocos días.

Por eso la sorpresa es mayúscula cuando entra en escena el encargado de investigar el caso: Evert Bäckström. Y ahí, amigos, es cuando uno se da cuenta de que lo que tiene entre manos  va a resultar una lectura de esas que va a recomendarle a todo el mundo y con la que va a pasar muy buenos ratos.

No solo con él, sino con la galería de personajes que van a ir desfilando por las páginas a medida que avancemos con la lectura.  No es sencillo que una historia tan simple no solo mantenga el tipo, sino que además destaque  gracias a sus protagonistas. Persson lo consigue y con nota, logrando que el lector no pueda evitar que un chulo, vividor, sinvergüenza, machista y vago como  Bäckström , termine por resultarle simpático y llegue incluso a caerle bien.

Persson hace un excelente trabajo, tanto en la construcción de los personajes como en el desarrollo de los mismos. A eso hay que sumarle su modo de narrar y exponer los hechos. Y sobretodo, la concienzuda, pero entretenida forma en la que refleja todos los pormenores de la investigación y el funcionamiento de la maquinaria policial, judicial y administrativa en la resolución del caso. Desde los problemas de comunicación entre los distintos cuerpos y fuerzas del orden, hasta los piques entre ellos, pasando por los engorrosos y en ocasiones absurdos trámites burocráticos y como no, los intereses políticos  y la presión de los medios  para encontrar a un culpable.

En medio de tanta gente y tantos puntos de vista,  el personaje de Bäckström brilla con luz propia. Una especie de Torrente nórdico, que a diferencia de nuestro héroe patrio si utiliza el cerebro, aunque se gaste la misma repelente forma de vivir la vida. Maleducado, egoísta, malcarado, homófobo, caradura, holgazán, mujeriego y machista, son solo unos pocos de los adjetivos que le definen. Borrachuzo consumado, un aprovechado del sistema, poco amigo de la higiene y aun así, creyéndose mejor que los demás. Un gilipollas integral, vamos. Pero aun con todo, hay que otorgarle el merito de tener buen olfato como policía y lo más importante, una suerte envidiable.

Sin caer en la comedia propiamente dicha,  Bäckström nos proporciona momentos muy divertidos en los que no podremos evitar una sonrisa o incluso alguna que otra carcajada. Su falta de escrúpulos y su jeta son difícilmente clasificables y aportan algunas de las mejores escenas de la novela. Su mera presencia hace que el libro valga la pena y  aun cuando dejamos a un lado el factor humorístico, sigue siendo un peso pesado.

Aunque Bäckström acapare la atención, no debemos olvidar que estamos ante una novela coral, en la que otros muchos personajes tienen voz y voto y merecen ser descubiertos. No gozan de la particular personalidad del protagonista, pero aun así, su perfil, sus acciones y su presencia adquieren una importancia vital para el desarrollo de la novela.

Personajes bien elaborados,   con la función de ofrecernos otros puntos de vista y modos de afrontar el caso, además de permitirnos comprender los complicados engranajes que se ponen en marcha en una investigación de este tipo, resultan tan interesantes como el propio Bäckström.  Soportan sobre sus hombros parte primordial de la trama y están trabajados a conciencia, logrando alcanzar una profundidad de la que el protagonista carece y resultando imprescindibles para darle credibilidad, la seriedad  necesaria y  la intensidad emocional en los momentos precisos para evitar que la novela se convierta en una burda comedia o en un caso anodino. Las relaciones humanas son el factor determinante. Tanto a nivel profesional como personal. Eso nos permite conocer y comprender sus actos, decisiones y la forma en que afrontan el caso. La novela no sería nada sin sus personajes, siendo únicamente ellos quienes logran que funcione.

En definitiva, una buena lectura que ofrece mucho más de lo que podía parecer. Distinta a cualquier novela de temática similar y con unos personajes que os van a sorprender. Divertida y una forma entretenida de conocer los entresijos reales que se producen en una investigación policial.

 

Linda, como en el asesinato de Linda

Leif GW Persson

Editorial: GRIJALBO

ISBN: 9788425347955

Páginas: 560 pág.

PVP: 21,90€