-EL CÍRCULO- PASO 7: EL DÍPTICO SADAKO 3D Y EL CORTO FAN FILM.

Un nuevo capítulo de la serie de artículos dedicados a la franquicia The Ring, de mano de José Luis Carbón.

NOTA: A pesar de que en la entrega anterior se anunciaba ésta, la séptima, como la última entrega, se ha preferido hacerla en dos partes, por lo que en este artículo se analizarán (añadiendo notas sobre el corto RINGwhispers):

-2012 –Sadako 3D -director: Tsutomu Hanabusa

-2013 –Sadako 3D 2 -director: Tsutomu Hanabusa

-2015 –RINGwhispers -directores: Todd Kaumans, Jesse Stipek

En el 2012 el director japonés Tsutomu Hanabusa, especializado hasta ese momento en comedias románticas, dirigió Sadako 3D, film que al tener las temibles 3D en su cabecera ya muestra su objetivo primario: puesta al día la historia original de The Ring, versión Hideo Nakata, con la tecnología de las 3D para crear ese efecto de profundidad que creará más terror (1) en los espectadores. No es este el lugar para analizar el cine en 3D de los últimos años, casi se diría desde el estreno de Avatar en el 2009, dirigida por James Cameron, y juzgar cómo en estos años se ha finiquitado la asistencia a las salas que han proyectado films en ese sistema (muchas veces una 2D reconvertida a 3D), con causas tan diversas como que las películas se ven más oscuras, son más caras, hay muy pocas escenas donde se pueda ver esa pretendida profundidad, y en definitiva, que la tecnología ha de estar al servicio de la historia y no usar un efecto tridimensional (como podría ser cualquier otro) de forma gratuita. En definitiva, las 3D se han relegado para las salas Imax y en determinadas películas de animación. Como diría Sarah Connor: el futuro está por ver.

Que sea el cine de terror el que haya sido considerado idóneo para el uso de las 3D (sólo hace falta recordar algunas muestras tan curiosas como divertidas en films como Cat-Women on the Moon1953, de Arthur Hilton, Los crímenes del museo de ceraHouse of Wax, 1953, de André de Toth, o Crimen perfectoDial M for Murder, 1954 del mísmisimo Alfred Hitchcock) no es excusa para sólo usarlo en las escenas donde se ha de lanzar cualquier tipo de arma u objetos al espectador.

Como dice el cartel: “No te has asustado hasta que has sido asustado en 3D”

Hay, como menciona el citado James Cameron cuando estrenó Avatar (2009), o Alfonso Cuarón con Gravity (2013) (2), un motivo primordial para usar bien las 3D: hacer sentir al espectador que estás inmerso en el lugar donde transcurre la acción y vivir con ello una maravillosa experiencia sensorial. Bien, si hay algún espectador que no se haya sentido inmerso dentro de los desiertos árabes en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia,1962, David Lean), en la habitación de la poseída Regan en El Exorcista (The Exorcist, 1973, William Friedkin), o pasillos y salas en la academia de baile en Suspiria (Suspiria, 1977, Dario Argento) o en las inmensas montañas verdosas o nevadas en la trilogía El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, 2001-2003, Peter Jackson), igual es que tiene un problema de percepción. No se trata de ser un enamorado del séptimo arte, llamadlo friki si queréis, para poder ver cómo la fotografía, la música, la interpretación, el vestuario, el maquillaje, el montaje, el sonido, los efectos visuales, la trama argumental… en definitiva, lo que viene siendo…el CINE, sí, ese arte que aglutina todo eso para que podamos estar ahí dentro, en cada una de las ficciones que nos proponen directores, escritores, actores, músicos… Y es por eso que, ahora ya llegamos a nuestro film, las películas de terror pueden ofrecer, a priori, ese algo más que cualquier drama o comedia pudiera dar: un casa claustrofóbica, un bosque enigmático, o en el caso de Sadako 3D, el pozo desde el cual fue lanzada Sadako, primera escena de la película, y primer efecto buscado: que el espectador pueda sentirse en el fondo y pueda ver cómo el cuerpo de una joven cae. Por supuesto, el visionado en 2D crea un efecto si no risible sí tosco, de esos en los que la escena en sí muestra el truco de una forma tan evidente que nos hace pensar en el truco en sí, no en el momento, la escena, la trama. (3)

¿Qué Sadako 3D es mala?             ¿En serio?

Y precisamente la trama (adaptando las línea argumental básica de la novela de Koji Suzuki en la que se basa S, publicada en el 2012 y con el guión escrito por Tsutomu Takahashi y la ayuda del propio Suzuki ), nos muestra cómo un joven lanza a un pozo a una joven, en esa primera escena que no hace recordar cómo empezó todo, cómo el mal del hombre hizo que Sadako usara sus poderes para atormentarlos. Ahora es la nueva generación de los videos compartidos en Internet lo que hace que el video maldito pueda llegar a cualquiera, en principio. Aunque aquellos que se atrevan a verlo (¿hay más tentador para ver que el no-veas-esto-que-es-peligroso? El video es visto por un grupo de jóvenes que mueren mientras una voz susurra “tú no eres el elegido”. Las muertes no harán más que empezar. Al ver el film me recordó escenas del tono de Destino final 5 (Final Destination, 2011, Steven Quale), curiosamente, un film que se proyectó también en 3D, film de la irregular saga Destino Final, donde la muerte, también, es uno de los personajes principales.

La investigación policial, como en todos los films de la saga, se encuentra dando palos de ciego ante los hechos paranormales que se muestran. Y es una profesora, Akane Ayukawa (interpretada por Satomi Ishihara, de forma correcta cuando no está asustada y de forma genial cuando grita de terror, cual scream queen clásica…ayyyy ese grito de Marion Crane en la ducha será siempre imitado y homenajeado!!!) la que descubrirá qué hay en el video (su alumna Risa está obsesionada con el video) y como afecta a su vida. La trama se complica cuando vemos en flash-back cómo Akane tenía poderes siendo niña y tras ver parte del video parece que ella es la elegida: y es aquí cuando las lagunas (por no decir mares) de guión se empiezan a notar.

¡La madre que me parió!                  ¡¡¡¡¡¡WTF!!!!!!

Hay algo interesante en este film fallido: cuando las alumnas intentan entrar en Internet o en sus móviles para ver el video, una vez localizado, al clicar, sale la nota Error 404, es decir, uno de los errores más habituales cuando tratamos de entrar en una página o contenido concreto, sea video o documento. Si lo pensamos fríamente, lo que sentimos cuando nos encontramos con este error es un cabreo mayúsculo. En el caso que nos ocupa la imagen de ese error crea suspense y en esos momentos la cinta gana algunos puntos.

El resto de la cinta es un delirio surrealista en el momento en que aparecen numerosas Sadakos cuales arañas/saltamontes gigantes ávidas de sangre, que persiguen a Akane en una sucesión de imágenes que se alejan del suspense y puro terror que ha sido la esencia de esta saga. Con fallos narrativos, pero sobre todo el hecho de que no sea entretenida el intento de reinicio de la saga, Sadako 3D tiene algo a recordar extra cinematográficamente: la impresionante campaña publicitaria que en el año de su estreno, el 2012, recorrió las calles de Tokyo. Viendo las fotos, sobran las palabras:

¡¡Viene a por ti, Bárbara!!                                                                   ¡Ya están aquiiiiiiiii!!

Movidos por el éxito de la película en Japón, la secuela no se hizo esperar en Sadako 3D 2 dirigida de nuevo por Tsutomu Hanabusa y con los nuevos guionistas Daisuke Hosaka y Noriaki Sugihara ayudando al creador del mundo de The Ring, el escritor Koji Suzuki, que ya escribiera la novela S, de la cual parte la trama principal.

 

Como hemos comentado más arriba, el éxito comercial (que no crítico) hizo que Sadako volviera a lucir en pantalla, pero esta vez en la mirada de una niña de cuatro años: la hija de Akane, la joven profesora de Sadako 3D. Y cual remedo de La Profecía (1976, Richard Donner) la niña, Nagi, cuidada por Fuko, la hermana de Takanori Ando, el supuesto padre al haber tenido una relación con Akane, se convierte en la personificación de Sadako y la muerte se propaga allá donde ella está: amiguita de la guardería, la niñera…junto a todos los que ven su móvil y una señal interfiere en su sistema haciendo que se vuelvan locos sedientos de matarse o de matar en algunas ocasiones (muestra más de la incoherencia narrativa, tanto de ésta como de su predecesora…¿la maldición puede llegar a cualquiera?).

Pero sorprendentemente, y, como digo, a pesar de que estamos ante un nuevo intento fallido de hacer resurgir la maldad de Sadako, la secuela es mucho más divertida que la anterior entrega, aunque sea por la mezcla de homenajes o copia descarada de otras cintas de terror: aparte la mencionada La Profecía tenemos unos momentos que nos recuerdan a los giallo más setenteros como la espléndida escena en la que una joven se suicida clavándose un cuchillo en el ojo con un plano en el que vemos a la niña en plan pose-Sadako o aquella en la que Nagi toca la pantalla de un televisior creando el caos a su alrededor en todos los que están usando el móvil en copia absoluta de la niña Carol en Poltergeist (1982, Tobe Hooper), film muy referenciado en toda la saga. (4)

   ¡Veo, veo!                                                                                       ¿Qué ves?

Suele ocurrir que tras visionar una cinta fallida, la visión de otra un-poquito-mejor nos hace ver más cosas positivas. Y eso a mí me ha ocurrido con Sadako 3D 2, y sobre todo, por la planificación de algunas escenas previas a los asesinatos, de esas en los que los personajes están pensando algo, ensimismados ante una ventana, justo aquellas en las que el plano, el montaje, el tono hacen presagiar otra película. Pero naturalmente eso se desvanece en poco tiempo. La música de Kenji Kawai, responsable de Ring (1998) y de Ring 2 (1999), aporta dramatismo y los consabidos ambientes sobrenaturales con sus sintetizadores electrónicos. Pero, desgraciadamente, el uso abusivo de las tonalidades azules y el buscar los trucos de efecto en escenas de susto fácil (la escena en la que Fuko se esconde debajo de la cama huyendo de Nagi, es brillante…hasta que aparece el susto fácil!!!).

  ¿Quieres jugar conmigo?

Es triste ver cómo una saga que tenía títulos interesantes acaba en un díptico 3D que hace que todo aquello que provocaba miedo, en el sentido más original de la palabra, es decir, esa angustia ante lo que te acecha a ti o a tus seres más queridos, se pierde ante el terror de los efectos, muchas veces risibles, y un argumento lleno de incoherencias narrativas, repitamos también risibles.

Antes de pasar al siguiente film de la saga, reseñar que en el 2015 apareció un corto en You Tube como homenaje al film The Ring versión Verbinski del año 2002. Este corto (5), escrito y dirigido por Todd Kaumans y Jess Stipek, se tituló RINGwhispers y es un fan film, es decir, un corto realizado por fans con muchas ganas de homenajear o seguir las historias de sus películas o personajes preferidos.

  Susurros…                                       ¿Has salido del pozo, Samara?

En el caso que nos ocupa, el corto juega bien sus bazas al presentarse como una secuela directa del primer remake norteamericano. Como reza el subtítulo: Han pasado tres años desde que Rachel dejara encerrada a Samara el en pozo. Pero varias desapariciones en Moesko Island hacen que Rachel vuelva allí … donde empezó todo, por supuesto. Corto muy bien filmado, con el tono de la cinta de Verbinski, las tomas aéreas, la interpretación de Lauren LaPlante para el papel de Rachel, casi un clon de Naomi Watts, y sobre todo el sorprendente final (que no desvelaré) dando pie a teorías diversas sobre cómo se desarrolla la maldición.

versión Verbinski                                                                versión RINGwhispers

Y hasta aquí, nos hemos quedado a las puertas de la última entrega de esta amplísima saga. En la entrega número 8 analizaremos: Sadako vs. Kayako (2016, Kôji Shiraishi), Rings (2017) y una valoración final sobre toda la saga.

NOTAS:

  1. Tema de debate: ¿qué da más terror? Se alude casi siempre en los estudios cinematográficos que el terror más auténtico es el sugerido, por lo que nos situamos en esa frontera tan fina entre el susto de barraca o feria (sin que haya ironía o sarcasmo en ello, de hecho es su función primaria) y la perturbación de aquello que no comprendemos (cualquier escena típicamente lynchniana valdría).

  2. Precisamente en estas dos películas citadas, tanto Avatar como Gravity, el efecto tridimensional está integrado en el argumento: un mundo nuevo, el espacio exterior, lugares donde la percepción juega ese papel tan importante.

  3. Que la tecnología ha de ir pareja a la narrativa es algo que se estudia perfectamente en la ya imprescindible Historia del Cine de Mark Cousins, publicado en 2004 y edición castellana en el 2005 por Blume. Anotar asimismo el grandioso estudio en 15 capítulos de su Historia del cine: Una Odisea del 2011 y editado por Cameo en el 2014.

  4. Y ya anotado en la entrega 3 al hablar de The Ring (1998).

  5. Podemos ver el video en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=C-F0UGWYRHI

El Círculo. Paso 6: El remake americano, el corto y la secuela

Nuevo capítulo de la serie de artículos sobre The Ring,  el mayor icono de cine de terror asiático y que viene firmado, como siempre, por José Luis Carbón.

 

En este nuevo capítulo, se analizarán:
-2002 -The Ring (La Señal) -director: Gore Verbinski
-2005 -Rings -director: Jonathan Liebesman
-2005 -The Ring 2 (La Señal 2) -director: Hideo Nakata

Siguiendo con nuestro estudio del universo fílmico de The Ring, nos encontramos en un punto interesante, a la vez que crucial: la internacionalización del mito de Sadako. Ya vimos (1) cómo el hecho de que en el mismo cine asiático ya se hiciera el primer remake (The Ring Virus, 1999, dirigida por Kim Dong-bin) plantea el tema de la normalización mítica que recibe el personaje de Sadako. Por eso, ya podemos decir que con la nueva versión norteamericana, The Ring (La Señal) en el 2002, Sadako, o, lo que será ahora Samara, la historia de The Ring se verá en todo el mundo.

         Cartel original del film

Dirigida por Gore Verbinski, el nuevo remake fue una coproducción con Japón y la DreamWorks se encargó de occidentalizar a Sadako como Samara, de cambiar las localizaciones, de cambiar la idiosincrasia general de una cultura por la historia general que podría pasar en cualquier parte del mundo (occidental) (2). Fue tanto el éxito internacional, que hizo que mucha gente se interesase por la versión original japonesa, o sea, la versión de Hideo Nakata Ringu (1997), convirtiéndola en lo que hoy es ya una película de culto, y hasta en el mismo Japón el éxito arrollador hizo que Koji Suzuki volviera a estar de moda con su saga de novelas sobre Sadako.

Para el detalle: Koji Suzuki ayudó en las labores de guión (que es algo así como revisor de aspectos relacionados con la trama sobrenatural) a los guionistas Ehren Kruger (guionista que también se encargó del corto Rings del cual nos ocuparemos en unos párrafos y de la secuela The Ring 2 de Hideo Nakata) y Scott Frank (guionista que tiene en su currículum esa maravilla para los x-meníacos titulada Logan). En los USA se abrió la veda para nuevos remakes de films japoneses como The Grudge (2002, Takashi Shimizu) o Dark Water (2002, de nuevo con nuestro ya amigo Hideo Nakata).

Por supuesto, la pregunta que nos podemos hacer es si el éxito de una película como The Ring (La Señal) viene motivado por el hecho de que la película japonesa no fuera tan conocida. De hecho, un dato muy significativo se ha de señalar: el film de Verbinski se estrenó en los USA el 2 de octubre del 2002 (¡Qué buena la página IMDb que nos recuerda estos datos!) y el de Nakata…¡no tuvo estreno cinematográfico! Se estrenó directamente en video y DVD el 4 de marzo del 2003, es decir, después del éxito del primero. En este sentido, la originalidad de la obra, argumento principalmente, es escasa. El aspecto visual es otra cosa. Los hay quienes alaban su propuesta y los que tranquilamente se la despachan con un “es una burda copia de la original japonesa”. Obvia decir que nos encontramos con aspectos positivos y otros negativos.

Por la parte negativa nos encontramos con el argumento por todos conocido (iré rapidito: Una adolescente muere en extrañas circunstancias. Su tía, Rachel Keller, periodista, investiga su muerte. Llega hasta una cabaña donde estuvo su sobrina con unos amigos. Vieron una cinta de VHS. Rachel la ve. Al instante recibe una llamada telefónica en la que se le anuncia “siete días”. Se inicia la investigación, con la ayuda de su novio Noah, por descubrir quién hizo el video y para romper la maldición. Y digo negativa porque si ya has visto la cinta de Nakata, ya no vives el suspense de la misma manera. Hitchcock hizo conocedor al espectador de hechos que los personajes de sus tramas no conocían por lo que en muchas ocasiones creaba el ambiente propicio para participar en lo que estás viendo, de tener ganas de gritarle al protagonista que se dé la vuelta porque el asesino está escondido, o que vaya más despacio… en definitiva, de tener empatía y estar pendiente de lo que va sucediendo.

          Rachel ya intuye que algo no va bien.

El público que vio el film sin conocer la historia de la novela, el film de Nakata, o cualquiera de las versiones posteriores antes de la película que estamos comentando, notó como originales y terroríficas escenas (no todas, eso es cierto) que son un puro calco (lo del homenaje lo dejamos para Quentin Tarantino) de la versión japonesa. El hijo de Rachel, Aidan, ve el video maldito, lo que lleva al sufrimiento de su madre. Y es el personaje del hijo el que se revela de mayor importancia que en su versión original. Rachel, interpretada de forma convincente por Naomi Watts, representa la idea básica del amor fraternal por un hijo, la misma que hemos visto en cada una de las versiones anteriores sobre la novela de Koji Suzuki. Que la protagonista sea una mujer (en perfecta sintonía con su homónima japonesa Reiko Asakawa) no resta un ápice al tema universal.

Respecto al personaje de su hijo, Aidan, interpretado por David Dorfman, las concomitancias con el personaje del niño Cole Sear en El sexto sentido (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan) fueron apuntadas por más de un crítico. Y razón no les falta. Al fin y al cabo, los dos niños pueden ver fantasmas (vale: si alguien en este planeta todavía no ha visto El sexto sentido, lo siento, creo que ya ha caducado el poder hablar de ella sin hacer spoiler, por cierto qué pena que ya no se escuche en nuestros días las expresiones tan castizas de destapar o destripar el final): Aidan tiene sus presentimientos desde que ha visto la cinta de VHS, sus visiones y, sobre todo, esa dependencia de la madre en cuanto los dos son presas de la maldición que les va a llevar a una muerte inexorable. Quizás el hecho de que Hollywood, en esa especie de obsesión por querer dotar todas las tramas sobrenaturales de una explicación racionalista, propio de todo lo occidental, haya querido dar a la trama del film esa especie de hay-que-explicar-todo-para-que-el-público-lo-entienda en lo relativo a la maldición de Samara.

                  En ocasiones veo muertos…                                                    ¡Pues ya somos dos!

Quizás este hecho racional le resta un poco todo lo positivo que tenía esa trama donde a veces lo sugerido, lo interpretado, en sus versiones japonesas, era su punto fuerte. Pensemos en la historia: una joven con poderes es asesinada, pero antes de espirar traspasa a una cinta de VHS unas imágenes que son mortales para quienes la visionan porque ella misma, su espectro, saldrá del pozo del cual fue lanzada para literalmente provocarte un ataque al corazón, absorber tu alma y esencia vital, a no ser, eso sí, que hagas una copia de esa cinta y la pases a otra persona para que la visione y así sucesivamente. Es de serie B, o Z, qué más da. Es absurda en cuanto a su pura narrativa popular. Hay algo de Stephen King en esa narrativa (ya comentamos en la primera entrega cómo el autor de la novela ha sido comparado con el padre de Carrie).

En la parte positiva un aspecto es el determinante de su éxito: el tono que rodea a cada una de las escenas de la película. Hay una especie de melancolía que se nota en ciertas escenas claves como la de Rachel en el resort antes de ver el video o la de aquella en la que se encuentra en el barco antes de llegar al faro donde vivía Samara. La música de Hans Zimmer por supuesto ayuda, y la fotografía, a mi parecer, espléndida, de Bojan Bazelli, remarca en tonos fríos la naturaleza que enmarca a los personajes y les da esa fuerza interpretativa que a veces el diálogo no consigue.

         Rachel y la naturaleza. Bellísimo plano.

Y es en esa atmosfera, además, donde el tenebrismo brilla de una forma especial, en las escenas entre madre e hijo, ante el temor de la muerte inminente. El desasosiego que produce en Rachel el saber que la muerte ronda a su hijo le hace más vulnerable a todo, pero también más fuerte.

La cinta de Gore Verbinki dio pie a la consabida secuela. Pero antes, un corto, titulado simplemente Rings, estrenado directamente en DVD en las ediciones de DVD en The Ring 2 (La Señal 2). En el 2012 la edición en Blu-ray de The Ring (2002) también se incorporó este corto con una calidad de imagen y sonido espectacular. Señalar de entrada que este corto condensa en 16 minutos todo el horror y suspense que el tema de toda la saga Ring nos viene diciendo desde su primera plasmación visual, como vimos, en el año 1995.

    El omnipresente círculo

El argumento es la quintaesencia de todos los films, series o telefilms que hemos comentado: un grupo de amigos se reúnen para ver el video maldito. Hasta aquí nada nuevo que ya no hayamos visto. Lo original viene a continuación: estos jóvenes compartirán y grabarán a partir del momento en que han visto el video, en una página web, todas las experiencias extrañas que van experimentando. Tras los hechos ocurridos en The Ring (2002), el video maldito circula (y nunca mejor usado el verbo) por ahí duplicándose por doquier. Jack Pierce, interpretado de forma genial por Ryan Merriman, decide entrar en un grupo donde ven la cinta por turnos y graban todos los hechos inexplicables que les suceden hasta que no pueden más y hacen la copia del video para que lo vea otra persona del grupo. Crean una página web donde todos los que han visto la cinta escriben y muestran sus experiencias, eso sí, antes de los siete días, tope, como ya sabemos, en el que tu vida se acaba. En el grupo comentan que nadie ha llegado al séptimo día. Jack comienza a experimentar visiones que nadie más ve, y los días van pasando… Realmente es un corto que sirve de nexo entre The Ring (2002) y su secuela. Y lo hace con un look futurista muy acorde con la idea de la globalización del terror, cómo la tecnología (todo podemos grabar todo) puede ayudar a entender algo lo misterioso y de esa angustia que todos los seres humanos tienen ante la muerte. Un gran corto que todo fan de la saga no debe perderse. Jonathan Liebesman, director de la desaprovechada La matanza de Texas: El origen (The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning, 2006), imprime en Rings un ritmo desenfrenado junto con un uso muy interesante del sonido y los efectos especiales (atención al momento en que el protagonista observa como el agua cae en horizontal hacia la pared).

Como curiosidades, varias: que en un principio se pensó en una historia independiente de los films norteamericanos, que la actriz que da vida (y muerte!!!!) a Samara es Kelly Stables, la misma que veremos en The Ring 2 (2005), que el inicio de The Ring 2 (2005) sería la continuación del final del corto que estamos comentando, también, con los mismos actores: Ryan Merriman (en el papel de Jake) y Emily VanCamp (en el papel de Emily).

   Jake y Emily en Rings Jake y Emily en The Ring 2

Y es justo el final del corto el que nos permite hablar de la secuela The Ring 2, estrenada en el 2005 y cuyo director no es nada más y nada menos que Hideo Nakata, el creador del ya comentado The Ring (1998) y su secuela Ringu 2 (1999).

El inicio de The Ring 2 (2005) presenta a los ya conocidos Jack y Emily, justo en el momento en que Emily se dispone a ver el video maldito, a instancias de Jake y así salvarle la vida ya que le quedan minutos para que expire su plazo de una semana. Es un inicio prodigioso, donde el suspense que tanto ama Hideo Nakata, se muestra en todo su poder cinematográfico. Choca que el creador de la primera adaptación cinematográfica del mundo de Ringu, haya accedido a ser el director de una secuela de la que era el remake de su obra.

Cartel cinematográfico de The      Ring 2.  

Como ya señaló el escritor Darío Vilas de una forma magistral en artículo dedicado a la figura de Hideo Nakata (un verdadero estudio de su figura que todo aficionado al fantástico debería leer) para la revista de cine fantástico Scifiworld, “La Señal 2 mantiene algunas de las constantes del cine de Nakata, que se plasman en el regusto dramático de la relación entre Rachel (una correcta Naomi Watts) y su hijo Aidan (el grimoso e inexpresivo David Dorfman), redundando en el tema del abandono infantil, como ya hiciera en Dark Water (de hecho, de forma demasiado parecida, ya que hay una escena en la que el jefe de Rachel le comenta a esta que quizás el trabajo que le ofrecen sea poca cosa para una profesional de su experiencia, en un diálogo casi calcado a otro que aparecía en la cinta japonesa).”(3)

Efectivamente, ese regusto dramático domina parte de la cinta y el paralelismo con la espléndida Dark Water es más que notable a la par que interesante, en su intento de crear una atmósfera terrorífica dentro del entorno más frágil, el familiar.

Observamos, pues, que Nakata se adapta al cine USA y a la vez vuelve al tono oriental con algunas escenas. El hecho que la gran maquinaria hollywoodiense (como suele decirse) liquidase toda contención visual a la que Nakata nos tenía acostumbrado, es algo que ya se intuyó desde el momento en que se supo que se iba a hacer cargo de la secuela. Por otro lado, también es cierto que el hecho de que la figura de Samara tenga tantos minutos de gloria en el film (precisamente en el film de Gore Verbinski los puntos fuertes eran aquellos en los que sentías la presencia del fantasma de Samara) hace que pierda puntos ante lo que desde el inicio del cine llamamos suspense.

Un aspecto interesante de The Ring 2 desde el punto de vista del estudio de todas las versiones de la novela de Koji Suzuki Ringu, es el hecho de que una vez ya internacionalizada la figura de Sadako, Samara en nuestro caso para el mundo occidental, toda la historia de terror busca otros caminos por los que seguir, como es la búsqueda del origen de la maldad de Samara o la creación de un mundo sobrenatural mucho más enrevesado de lo que a priori suponemos.

Escenas como la de los venados que se detienen ante el coche de Rachel (con concomitancias con la escena del caballo en el film de Gore Verbinski) o la escena en la que Rachel ha de hacer un sacrificio y que comentaremos en unas líneas más abajo. Precisamente en todo el entramado sobrenatural que rodea a la figura del fantasma, icono del cine fantástico, y de terror en concreto, los personajes, como Rachel en film que comentamos, a pesar de ser conocedores de esa realidad no terrenal, se obsesionan por buscar una respuesta real, por solucionar el problema que tienen entre manos, la mayoría de veces por escapar (¿a dónde?), por volver de nuevo a sus vidas anteriores.

¿Qué es un fantasma? que se decía en esa cinta maravillosa titulada El espinazo del diablo (2001, Guillermo del Toro). ¿Quién es Samara? En uno de los cortos documentales (creados más como publicitarios que como estudios críticos) que forman el contenido extra del DVD de The Ring 2 titulado Samara: la creación de una figura icónica, el propio Hideo Nakata dice: “Para mí el mayor reto era cómo crear una sensación misteriosa y aterradora con la mirada de Samara.” Palabras muy interesantes porque el hecho que el cine de fantasmas, que siempre fue creado para generar el miedo, tiene, o habría de tener, esa mirada fantástica, la de los seres que están al otro lado.

Podemos sentir miedo por Samara, pero también compasión. Los descubrimientos de Rachel en la casa a la que llegó Samara, después de haber estado en un orfanato de monjas, el intento de su madre de ahogarla cuando era un bebé, la hacen tomar decisiones que tienen que ver con la vida de su hijo. Cuando va a ver a la madre en un centro psiquiátrico (interpretada por ese monstruo cinematográfico llamado Sissy Spacek) y ésta le dice que ha de ahogar a su hijo para que Samara no se quede en el mundo de los vivos, Rachel no duda en llevar a cabo su cometido, cual Abraham bíblico.

En la próxima y última entrega El Círculo: El Paso 7, comentaremos los films que completan toda la extensa saga de The Ring: los films japoneses Sadako 3D (2012, Tsutomu Hanabusa) y su secuela Sadako 3D 2 (2013, Tsutomu Hanabusa), el cruce con la saga The Grudge titulado Sadako vs. Kayako (2016, Kôji Shiraishi) y el reciente film norteamericano Rings (2017, F. Javier Gutiérrez).

NOTAS:
(1) En El Círculo: El Paso 5
(2) Veremos, en el estudio del reciente film Rings (2017, F. Javier Gutiérrez), el fenómeno de la globalización total del mito.
(3) Scifiworld, nº 57, enero de 2013, pág. 33

 

José Luis Carbón.

 

 

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