Nightflyers, de George R. R. Martin

Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy venimos con Nightflyers, la novela corta de George R. R. Martin, publicada por Gigamesh en una edición ilustrada y en tapa dura que es una pequeña joyita, y en la que se basa la nueva serie de Netflix con el mismo nombre.

He tardado un poco en subir esta reseña justo por ese motivo: Una vez terminada la lectura, quise ponerme con la serie para poder comparar, comprobar que nivel de rigor había en la adaptación y ver como una novela tan corta y que va a lo que va, podía dar de si toda una puñetera temporada de diez episodios y a saber. El resultado, os lo podéis imaginar… La serie, comparada con el libro, es un mojón, tal cuál y sin medias tintas.

No, no soy un hater ni hablo sin argumentar. La cosa es bien simple: La novela da para lo que da. Partiendo del argumento original, los personajes que aparecen en el texto y lo que sucede, el resto de las tramas en la adaptación audiovisual es puro relleno, añadidos que no aportan más que paja y que en cierto modo, llegan a desvirtuar el propio espíritu de la novela, convirtiendo una historia donde el minimalismo escénico, la sensación de abandono y soledad y la claustrofóbia que acecha a los pocos personajes, acaban convertidos en un concurrido carnaval sin chicha ni limoná.

Dejando a un lado la dichosa adaptación, que solo me ha reportado desesperación y flojera, centrémonos en lo que toca, donde si que hay cositas chulas que señalar.

Para empezar, recordar a nuestros lectores que en lo que se refiere al amigo Martin, hay vida más allá de Juego de Tronos. Y es que antes de que Canción de Hielo y Fuego lo petase, tanto en las librerías como en televisión, el autor tenía ya un amplio y jugoso recorrido, repletito de grandes y reconocidas obras dentro del género fantástico, en todas su parcelas y en especial, en lo que concierne a la ciencia ficción. Os recomiendo que os pongáis al día con ellas, si no habéis tenido ocasión, ya que os aseguro que va a ser todo un descubrimiento para los que tengáis la suerte de descubrir ahora esas ricas golosinas. Para conocer la bibliografía del autor, así como su propia historia personal, recomiendo que le echéis un ojo a los tres títulos que componen Autobiografía Literaria (Luz de estrellas lejanas, Híbridos y engendros y por último, Un corazón atribulado), trilogía publicada también por Gigamesh y de cuyos volúmenes ya hablamos aquí en su momento.

En Nightflyers, Martin nos ofrece una historia sencilla, pero efectiva, que justamente se mueve entre los tres grandes frentes de la literatura de género, ya que partiendo de una premisa puramente enclavada en la ciencia ficción más clásica, añade elementos fantásticos en forma de mitos y leyendas y convierte ese viaje espacial en una novela de fantasmas o más bien, en algo similar a una mansión encantada, en la que no se priva de incluir algunos momentos gore, de los que salpican.

Para los amantes del género fantástico, resulta difícil no encontrar diversas similitudes a otras obras, sean literarias o cinematográficas. Las primeras, sin duda, serían la peli Horizonte Final (por el protagonismo absoluto de la nave en todo lo que sucede), La maldición de Hill House (expertos en distintas ramas encerrados en un lugar maldito), La Cosa (la paranoia, la desconfianza y el buscar un culpable desconocido entre el reducido grupo de personajes, en este caso los tripulantes) y varios más, incluyendo a la fabulosa cosmogonía creada por cierto escritor de Providence. Pero si creéis que con estos datos os acabo de reventar la lectura, que os he soltado spoilers a cascoporro, pues ya os adelanto que no, en absoluto. La novela va por derroteros muy distintos, quizá no sorprendentes, pero si alejados de la obviedad. La naturaleza de la amenaza tiene su explicación y no cae en tópicos que podríais deducir con los datos que os he dado, así que en ese aspecto, tranquilos. Tendréis que descubrirla por vuestra cuenta.

Me encanta la idea de meter a un puñado de perfectos desconocidos en un ambiente cerrado y que suceda algo horrible que siembre la desconfianza, el temor y la claustrofobia, creando una atmósfera asfixiante que hace perder los papeles a los personajes y mostrando su lado más humano y por ende, más oscuro y egoísta. Es algo que siempre funciona y si se lleva a cabo de esa forma en que sabe hacerlo nuestro amigo Martin, pues oye, nada puede fallar.

El autor se maneja de maravilla en las distancias cortas (quién lo iba a decir, ¿verdad?), con una historia que, insisto, es en esencia simple, pero efectiva y muy bien ejecutada, que cumple con lo que pretende y nos deja bastante satisfechos.

Por poner una pega (que en realidad no es tal, si no más bien un deseo mío), es que me ha faltado profundizar en los Volcryn, pues considero que el mito y todo lo que conlleva, tiene muchísimo jugo por exprimir y podría desarrollarse algo increíble partiendo de la idea que nos presenta y todo lo que viene después.

Mención especial al personaje de Royd Eris, el capitán de la nave, que desde el primer instante se lleva toda nuestra atención, debido a su peculiar comportamiento que no hace más que ponernos la mosca detrás de la oreja y que, en definitiva, es el principal protagonista, junto Melantha Jhirl (me ha costado empatizar con ella, a causa de ese continuo alarde de superioridad, real y demostrada, pero no menos cansina), los Volcryn y por supuesto, la propia nave.

Por último, quiero destacar las fantásticas ilustraciones interiores de David Palumbo, que capta con todo detalle algunos de los momentos y plasma la angustiosa ambientación que se respira en la nave.

En definitiva, hacedme caso: Pasad un kilo de la serie, que no es más que un bodrio, y metedle mano al libro, una lectura breve, pero que os va a molar. Palabrita de niño pelón. Terror espacial del bueno, tal cuál.

Gigamesh publica en formato Ómnium la saga Fafhrd y el Ratonero Gris, de Fritz Leiber

El próximo 21 de febrero volvemos a Lankhmar con “Espadas y nigromantes” y “Espadas contra la muerte”, en edición de bolsillo.

El ciclo de aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris es la gran obra de madurez de la fantasía heroica.

Fritz Leiber abandonó el modelo descarnado establecido con el Conan de Howard, condujo el género al terreno de la picaresca y lo elevó a cotas de ironía que no han sido igualadas desde entonces. Adaptado a juegos de rol y tablero por TSR y al cómic por Howard Chaykin y Mike Mignola, es uno de los ciclos más sólidos e influyentes que ha dado la fantasía moderna.
La saga se compone de siete libros en total, publicados anteriormente en dos volúmenes en nuestra colección Gigamesh Ficción como Primero y Segundo Libro de Lankhmar. Los siguientes libros están en preparación y serán publicados escalonadamente a lo largo de este año.

  1. Espadas y nigromantes (a la venta el 21/02/19)
  2. Espadas contra la muerte (a la venta el 21/02/19)
  3. Espadas en la niebla (próximamente)
  4. Espadas contra la magia (próximamente
  5. Las espadas de Lankhmar (próximamente)
  6. Espadas y magia glacial (próximamente)
  7. El caballero y la sota de espadas (próximamente)

Como elemento unificador, Enrique Corominas ha diseñado las portadas y las contraportadas de la colección como parte de una historieta que podrá acompañarse a lo largo de la misma.

Cubiertas

La traducción de las dos primeras novelas corre a cargo de Jesús Gómez.

Quiso la fatalidad que Fafhrd, un corpulento bárbaro norteño, y el habilidoso Ratonero Gris (que aún no era el Ratonero, sino un mero Ratón) coincidieran en las calles de la decadente y seductora Lankhmar. Sellaron su amistad en las tabernas, y la búsqueda de nuevos horizontes los hermanó en peripecias sin cuento. Se toparon con los adversarios más temibles, las muchachas más deliciosas y los hechiceros más diabólicos, así como con bestias sobrenaturales y auténticos demonios. Juntos recorrieron las tierras maravillosas de Nehwon y cometieron mil fechorías a ambos lados de los muros de Lankhmar, pero nunca, nunca, nunca trabajaron como mercenarios.

Fritz Leiber, Jr. (1910–1992), nació en Chicago (Illinois, EE.UU.). Acompañó en diversas ocasiones a la compañía de teatro de sus padres, con los que aprendió dramaturgia. En 1939 se publicó su primer relato, “Two Sought Adventure”, que sería la semilla del ciclo de Fafhrd y el Ratonero Gris. En 1953 se trasladó a California y se pasó a dedicarse por completo a la escritura. Se lo considera maestro en todas las vertientes del fantástico,
en las que destacó con la serie de ciencia ficción de la Guerra del Cambio, y con obras de terror como Esposa hechicera.

Puedes leer la opinión que nos mereció en su momento el Primer Libro de Lankhmar AQUÍ mismo.

Una oportunidad única para conocer a este dúo tan peculiar y adentrarse en el maravilloso mundo de Lankhmar, a un precio super económico.

El Vosque, de Sergio S. Morán (guion) y Laurielle (dibujos)

Por Soraya Murillo.

Todo tiene su principio. En algún momento, aquello que era una simple idea acabó siendo un proyecto. Por si no lo sabíais, el Vosque comenzó como un webcómic, publicado capítulo a capítulo, gratis. Alcanzó cierto éxito y Gigamesh se fijó en ello. Ahora esos capítulos se encuentran reunidos en esta edición integral de la cual me enamoró su portada y esa V, que es signo inequívoco y declaración de intenciones

Narraba el escritor Lord Dussany en uno de sus libros que, más allá del bosque, se encuentra esa línea que separa aquellos campos que conocemos. Por lo tanto, seguid leyendo, no miréis atrás y pronto sentiréis otro aire más puro, perfumes desconocidos. Allí entre esas flores que antes no estaban, esas gotas de rocío tan antinaturales… vale, estamos ahí, entramos en el Vosque. ¿Verdad que no es el mismo cielo? Ya os podéis relajar dejándoos llevar por la lectura. 

El reino del Vosque dormía… literalmente. Esa noche tranquila y estrellada es asesinado el Viejo Olmo, Rey de los Árboles. La noticia llega a todos los rincones del reino. También al castillo de extraña arquitectura porque fue diseñado después de una noche de borrachera. Dos guardias forestales, Calderilla (hada de las flores con alergia al polen y ciertos problemas con el alcohol), junto a Quent (un alquimista al que se le va un poco la mano con los explosivos), intentarán descubrir quién asesino al Viejo Olmo. Deberán escuchar lo que cuenta una piedra y también dispondrán de la ayuda de Flora, una ecologista con un hacha que a veces lleva sucia de sangre…

Un reino maravilloso donde conviven humanos, elfos, hadas… y magia, mucha magia, aunque su Diosa lleva años muerta. ¿Será solo el Viejo Olmo la única víctima? ¿Qué hay detrás de ese asesinato? Para colmo es el cumpleaños del Rey ¿Afectará a su fiesta? 
Ahora ya cruzasteis, estáis en el reino del Vosque y debéis seguir leyendo para saber qué más secretos esconde. 

Me enganché desde la primera página a su historia. Es verdad que soy una amante de historias donde el bosque forma parte de todo; creo que no hay mejor lugar donde evadir la mente en una lectura. Las viñetas ayudaban, con un estilo un poco manga tanto en los personajes como en los fondos: Un modo sencillo, aunque eficaz en la narración, sin destacar excesivamente con el que veía todo aquello que los diálogos me contaban. Un reino un poco loco que me recordó en cierta forma al Medievo, aunque aquí es un reino gobernado por varios reyes diferentes. El Vosque es sólo uno de ellos, el gobernado por un rey humano que tiene como consejero a Cirano Gaia. Luego están los otros con sus costumbres, sus lenguas propias y ahí anda la buena de Amanda haciendo de traductora cada vez que llega un embajador.

Como nuestro rey del Vosque es humano, todo en sí nos recordará a las leyes que conocemos: Esa ardilla pidiendo la protección de testigos, preocupación por las especies, incluso cooperativas madereras y tráfico de influencias para talar. Todo eso hace que no nos sintamos extraños mientras vamos leyendo, pues en cierta forma parecemos nosotros, pero dentro de un mundo de fantasía. 

Según avancemos, nuevos personajes animarán la historia y también sabremos qué secreto esconden los que ya conocemos como personajes principales. Qué comen los elfos, en qué se convierte un hada cuando muere, todo ello será revelado. Diálogos que acompañan perfectamente a cada dibujo, unos más cortos que otros, pero sí lees lo que hay dibujado, las viñetas complementan para que no tengáis que imaginaros prácticamente nada. Me ha gustado su maravillosa historia y debía hablar de ella. Lo sé, porque desde la primera página crucé la línea y no regresé a mi salita donde leía hasta el final del cómic, permaneciendo en el interior de ese bosque hasta que terminé su lectura

Y eso (podéis darle las vueltas que queráis), debe ser el fin de cualquier cosa escrita: que te evada de donde te encuentres. A vosotros estoy segura que os sucederá lo mismo, seréis incapaces de dejar un capítulo a medias. No sé si eso lo he comentado, va por capítulos, seis en total. 

Os emocionaréis, pero sobre todo vais a reíros con las ocurrencias de este buen guionista. Hay partes en las que se me saltaron las lágrimas de la risa. Al final de cada capítulo veréis unos guiños de los autores de esta obra, en forma de muñecos, muy graciosos ellos dos. Habrá mil giros: no todo es lo que parece, total, desde siempre el peor traidor es en quien más confiabas. 

En definitiva, un buen cómic sobre la amistad, el amor, la avaricia, la traición y el respeto a la vida, donde ser diferente es sólo una forma más de ser un ser vivo. Con un final que no es tan final… ah, y un cerdilope que sale cuando menos te lo esperas. 

Un Vosque con unas ganas de vivir tremendas.

http://www.gigamesh.com/libro/79/el-vosque

 

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Antisolar (Los ojos bizcos del sol II), de Emilio Bueso. (Gigamesh)

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy os traigo la reseña de Antisolar, el segundo volumen de la trilogía Los ojos bizcos del sol, de Emilio Bueso.

Antes de entrar en materia, quiero dejar claro algo que no por obvio, deba dejarse de tener en cuenta: Hablamos de Bueso, autor amado y odiado a partes iguales. Para unos, un puto genio; para otros, un flipado borde y pasado de rosca. Si he de ser honesto, creo que la realidad se acerca mucho más a la primera acepción que a la segunda, aunque siempre me recuerdo que no hay genialidad que no beba de cierta locura y que lo que marca la diferencia, la grandeza, es siempre aquello que se sale de lo normal, , de lo mediocre y para ello puede hacerlo de dos formas: Por una calidad indiscutible, impoluta, aséptica, inmaculada y formal, cuasi divina, pero siempre dentro de unos márgenes prefijados sin lugar a mancharse las manos o a meterse en el fango, limitada  en forma y fondo, sin atreverse a salir de esa zona de confort… O mi favorita desde siempre: Por su atrevimiento sin censura, por rompernos los esquemas, por agarrarnos por los huevos y retorcerlos sin dejar de sonreír. Por conocer y dominar las normas establecidas y usarlas como papel higiénico, por su capacidad para sacarnos de quicio aunque por dentro aplaudamos con las orejas, por romper esquemas y no tener miedo a experimentar, a darle un sello característico e inconfundible y que nosotros, los lectores, como putos yonquis enganchados, queramos más y más de esa mierda tan buena que sabemos que nos delata, que mata, pero que necesitamos por encima de comer y respirar.

Sé con certeza que tan solo con este inicio de reseña, la Horda ha rugido con rabia, alzando antorchas y horcas pidiendo mi cabeza. Me la pela. Entiendo que Bueso no guste a todo el mundo, que haya gente que no conecte con su forma de narrar. Que algunas de las características que le definen como autor vayan en contra de la forma  más clásica y aceptada de entender la literatura. Pero en mi caso, como el lector soy yo y a mi lo único que de verdad me importa es disfrutar, de modo egoísta, buscando únicamente mi propia satisfacción, solo puedo decir que me la trae al pairo la opinión de los demás. ¿Qué no te mola Bueso? ¿Que no lo tragas? Oye, pos fueno, po fale, po m´alegro. Tu te lo pierdes.

Bueso es Bueso. Único e inimitable. Un tipo fiel a su estilo y lo más importante, a si mismo. Con una prosa que siempre anda en un equilibrio imposible, al filo, maravillosa, pulcra e impecable, hasta que te suelta una de esas joyitas suyas, macarradas en estado puro, vulgar, soez y desmadrado. Porque si. Porque quiere. Porque puede. Porque sus personajes tienen la que para mi, es la mayor cualidad que nos define como humanos: Que estamos todos como cencerros y que aunque nos pongamos traje y corbata, vayamos el domingo a misa y colaboremos con una ONG, todos tenemos secretos inconfesables que darían al traste nuestra reputación, por obscenos o perversos. Todos tenemos mierda en las tripas, nos cagamos en dios cuando toca, nos pajeamos cuando nos da un calentón, nos paramos a mirar por puro morbo cuando hay un accidente en la carretera y le partiríamos la boca al de enfrente si nos toca los cojones. Se nos va la olla, mucho, poco o regular, pero se nos va. Y así son sus personajes y su forma de contar historias. De una solidez indiscutible, de una belleza extraña y lírica, de descripciones maravillosas, detalladas y casi cinematográficas, de un tono y ritmo fluido que nos arrastra sin ser conscientes de ello. Y de pronto, sale ese momento All-Bran, ese párrafo WTF?, esa sobrada que se te queda cara de lelo, ese diálogo cargado de intencionalidad y mala folla, el despropósito que define más al personaje de turno que cualquier descripción que nos hubiera podido dar. La vulgaridad, lo barriobajero, lo perverso y degenerado, lo cafre, lo soez, la ida de pinza… Todo como una herramienta más, utilizada con maestría, absolutamente necesaria, imprescindible para que el resto funcione como lo hace y se convierta en lo que es: Una jodida delicia.

En Antisolar, seguimos teniendo a nuestro protagonista principal, el Alguacil, que se nos presenta como alguien con mucho más carisma, con las cosas mucho más claras. Ha crecido, ha evolucionado, ha ganado consistencia y parece decidido a tomar las riendas. Pero a mi parecer, aun así, queda eclipsado por la enormidad de un personaje como Trapo, que no solo es que le haga sombra, sino que cada vez que aparece, se convierte el puto amo de la pista y se lo come con patatas. Y es que Bueso se adueña de este secundario con ínfulas para echar el resto, para desfogarse, para dejarse ir y soltar aquello que quizá, de otro modo, le hubiera sido difícil de hacer en esta historia. Ni Transcrepuscular ni Antisolar serían lo que son sin Trapo. El resto de personajes tampoco serían quienes son sin él. Y ese dueto, esa pareja imposible que forman ambos, Alguacil y el jodido Trapo, son tan dispares, pero encajan tan, tan bien, que lo demás viene rodado.

En ese aspecto, la dualidad que representan tiene varias lecturas. El hacer lo correcto y seguir las normas versus el libre albedrío y dar rienda suelta a tus instintos y bajas pasiones. La simbiosis contra el parasitismo… La lealtad obligada ante el individualismo… Y tantas otras que quizás sean tales o solo pajas mentales mías.

Esa sensación de disparidad, de antítesis, es algo que parece ser una constante en la novela y cuanto más avanza (El primitivismo frente a la tecnología, por ejemplo) y a esperas de ver que sucede en Subsolar, el último volumen de la trilogía, creo mi teoría va cogiendo fuerza.

Pese a que el autor define su obra como un Sword & Planet, lo cierto es que sin dejar de serlo, servidor lo ve como una novela de aventuras, incluso como una suerte de western de fantasía épica en un escenario de pura ciencia ficción desde un enfoque donde la biología especulativa (¿Biopunk?), reemplaza o pugna por imponerse a lo tradicional en el género y lo hace con un par y triunfando como los Chichos. Un viaje iniciático, el camino del héroe, que transcurre en un escenario donde la naturaleza lo es todo, una naturaleza grotesca, inquietante, imposible y maravillosamente aterradora. Hay párrafos donde se describen a ciertas criaturas que resultan tan monstruosas, tan repulsivas y a la vez, tan creíbles de algún modo, que se te ponen los pelos de punta.

Personajes que regresan, otros nuevos que se unen a la troupe y con los que conectamos de inmediato y se ganan nuestra simpatía por su aparente simplicidad o nuestra repulsa y desconfianza sin un motivo claro. Todos ellos, el grupo de fugitivos inicial, han evolucionado, han cambiado a la fuerza, han descubierto quienes son tras desprenderse del rol que se les había asignado sin pedirlo, una vez libres del lastre de lo preconcebido, de condicionamientos adquiridos, a base de bofetadas de realidad. Una realidad que todavía no tenemos clara, porque a cada nuevo paso, a cada nuevo descubrimiento, cuando creemos que hemos llegado a una revelación, Bueso, mamonazo de él, nos mira con suficiencia y se encoge de hombros con una sonrisa burlona.

Porque Antisolar parece darnos respuestas. Pero solo eso, lo parece. Nos desvela varias cosas, desde luego, pero como en toda gran obra, nada es nunca tan sencillo como pueda aparentar. Bueso lo sabe. Nosotros lo sabemos. Y estamos encantados de jugar.

No voy a decir nada más sobre la novela. Como comenté en Facebook hace unos días, estábamos Soraya Murillo y un servidor, hablando de Bueso y Antisolar, y mi sentencia final fue algo más o menos así: “Transcrepuscular me encantó, me pareció cojonuda, pero es que aquí, el cabrón se ha salido de la gráfica´´.

Poco más puedo añadir a eso.

https://tienda.cyberdark.net/antisolar-los-ojos-bizcos-del-sol-2-n250813.html

 

 

 

Las estrellas, mi destino (Tigre, tigre), de Alfred Bester

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy quiero hablaros de Las estrellas, mi destino (también conocida como Tigre, Tigre), de Alfred Bester, una novela que a mi juicio, es una de las mejores obras de ciencia ficción que me he echado a la cara.

En el siglo xxv, cuando las técnicas de teleportación han cambiado de forma radical la sociedad de la Tierra, un hombre motivado por pasiones extremas emprende un carrera desesperada por cambiarse a sí mismo. Gully Foyle fue abandonado a su suerte y logró sobrevivir milagrosamente a una situación sin esperanzas; desde entonces ha venido acumulando riquezas y poder con un único objetivo: vengarse.

Alfred Bester nos ofrece una revisión de otro viejo clásico como es El conde de Montecristo, pero lo hace con una historia futurista cruda, violenta y que se aleja de cualquier atisbo de nobleza o de heroicidad. Su protagonista se mueve por el odio más visceral, intenso y desproporcionado que haya visto antes y cualquier medio, cualquier acción que le permita llevar a cabo su venganza, es válido, sin temer ni preocuparse por a quienes pueda dañar en su locura. El personaje, un tipo rudo, tosco y embrutecido, carente de cualquier tipo de remordimiento, solo tiene un objetivo tras sobrevivir al episodio que en apariencia, da lugar a todo y eso hace que resulte prácticamente imposible sentir empatia por él. No hay justificación alguna para sus acciones, más las que ese deseo de venganza que a todas luces, resulta excesivo y desproporcionado, convirtiéndole a si mismo en un villano despreciable que campa a sus anchas, dejando tras de si un rastro de dolor, traiciones y destrucción. Hay que reconocerle el valor que surge de la locura, desesperación y la obsesión, que le hacen tan temerario e impredecible como para salir de cualquier situación, por peliaguda que sea, pero no hay nada de admirable en ello, si no algo que temer.

No es el amor lo que todo lo puede, la fuerza más poderosa del universo. Es el odio, convertido en motivación, en combustible, en razón única para seguir adelante, alimentándose de él para seguir en pie. Tanto es así, que el autor logra con su personaje que uno, de manera extraordinaria, olvide por un momento su aversión y asco generalizado por los héroes inmaculados y de pureza absoluta, amparados por la verdad y la razón, y vea al rebelde, no como un héroe que salva la situación enfrentándose a las injusticias del poderoso, sino como un ser vulgar, subversivo y sin moral alguna, un villano en potencia, un ser despreciable que hará cualquier cosa por alcanzar su objetivo, cosa que en cierto modo, no me desagrada en absoluto. No lucha por la libertad, ni por el honor, ni siquiera por defender al débil o al oprimido. Lucha por su propia causa, ya no perdida, si no absurda, demencial e interesada.

Y al llegar al final, la sorpresa. El ser humano, capaz de las más increíbles maravillas y de las más terribles bajezas. Es su condición. Reyes, mendigos, nobles o perversos. No hay un destino prefijado. No hay un Dios que marque nuestro devenir. Cada uno de nosotros elige su camino, dirige sus propios pasos, toma sus propias decisiones, es dueño de sus actos y así debe ser. No importa si eso nos lleva a la grandeza o si nos convertimos en monstruos. No importa si vence la luz o si el fuego nos destruirá. Ese poder de elección es lo que nos hace humanos.

Gigamesh recupera esta vieja joya de la ciencia ficción en su colección Omnium, en un formato económico, pero de gran calidad, apto para todos los bolsillos y con una edición cuidada con esmero pese a su condición de bolsilibro.

Una lectura muy, muy recomendable, un clásico por méritos propios por todo lo que supone y que creo que cualquier aficionado al género debería conocer, ahora sin excusas.Las estrellas, mi destino.


Alfred Bester
Editorial. Gigamesh (Omnium)
ISBN: 9788416035953
Páginas: 240 pág.
PVP: 8€

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La opinión de Soraya: Transcrepuscular, de Emilio Bueso

Por Soraya Murillo.

Antes que nada, voy a transcribir una cita de Isaac Newton, que es lo primero que me vino a la cabeza cuando quise opinar sobre el libro que acabo de terminar:

No sé qué puedo haberle parecido al mundo, pero personalmente me he visto simplemente como un niño jugando en la playa, junto al mar, y que de vez en cuando se divierte al encontrar una piedrecita más pulida que otra, o una concha más hermosa que las demás, mientras el gran  océano de la verdad yace ante mí, inexplorado.

Nuestro protagonista, un alguacil eunuco que custodia la Ciudad Secundaria, es alertado por los bramidos de los caracoles de la entrada de un intruso. El ladrón huye sobre una enorme serpiente, mientras el alguacil lo persigue a lomos de su libélula rumbo al límite exterior del Circulo Crepuscular, también conocido como el Agujero del Mundo, donde sólo hay frío y oscuridad. Pero más allá es todo misterio, nunca había llegado tan lejos en una persecución, así que deberá volver. La Regidora y el Astrólogo le informarán de la desaparición de una antigua reliquia, debiendo aventurarse los tres en su búsqueda,  a lomos de una libélula, una avispa y un tábano. Comenzando aquí una maravillosa aventura por un mundo del cual ellos desconocían muchas cosas.

Bien, ahora me toca explicaros un poco lo que vais a leer cuando tengáis este libro en vuestras manos, algo que ni yo misma mientras escribo esto sé si podré hacer. Ante todo nos situaremos. ¿Dónde estamos?

Según la imaginación de su autor, este es un mundo en el que su estrella sólo ilumina siempre una misma cara, dejando la otra en la más completa oscuridad. Tenemos humanos que utilizan enormes insectos para desplazarse (hay un momento en el que incluso se habla de escorpiones tan grandes como montañas). Sabremos de avispas, libélulas, milpiés locomotoras, tábanos, arañas gigantes, escarabajos, un miriópodo (tuve que buscar qué era eso) y más criaturas que ya iréis sabiendo.

Media hora de caracol es la forma de medir el tiempo. Si imaginamos esos caracoles gigantes, nos será sencillo ir adaptándolo todo con nuestra imaginación. Vale, dejamos a los tres montados en sus bichos, volando hacia un lugar oscuro y frío al que temen y del cual saben poco, para recuperar aquello que les fue robado.

Tal como nos vayamos adentrando en la historia iremos conociendo detalles de la convivencia con los animales y como sacan beneficio mutuo de esta suerte de simbiosis. Incluso los utilizan para curarse y aumentar sus habilidades. Pronto se unirá al grupo un bandido llamado Trapo, que usará un guante para hacer de ventrílocuo y hablará con ellos de esa curiosa forma.

Queda mucha historia, pero creo que deteniéndome aquí ya tenéis una idea aproximada de lo que os podréis encontrar. Ahora os toca seguirlos y adentraros con ellos en lugares inimaginables: paisajes donde ver los mares de niebla, helechos gigantes, cimas tan gigantescas que harán diminutas las montañas del Tíbet, una increíble leyenda de enormes pisos enterrados con unas luces que se encienden algunas noches…y cómo no, lugares oscuros y fríos, más allá de los confines, de los cuales leeréis con tanto asombro como miedo.

¿Qué nos propone el autor?

Pues ante todo una maravillosa, pero maravillosa aventura con ciencia ficción de por medio, donde la humanidad vive en simbiosis con sus animales, donde el autor encadena en su obra distintas formas de ver la realidad y las describe de tal manera que todas parecen creíbles, yo diría más que reales. Un mundo sin tecnología, con un grupo de gente desterrada que forma clanes para seguir con vida. Con ellos el autor recrea una sociedad cerrada. Para aquél que no sepa lo que significa, es la que sigue unas normas doctrinales estrictas que impiden el libre desarrollo del individuo en dos sentidos. El uno, al constreñir su comportamiento bajo las estrecheces de un código ético cuya infracción conlleva la muerte, la expulsión del grupo o un castigo de gran severidad. Por otro se destruye la libertad de pensamiento, que es la base de todo desarrollo humano, al inculcarle desde la infancia el comportamiento que debe seguir transformándolo en simple rebaño, en una oveja sin voluntad y sin capacidad ni deseo de cuestionar el orden establecido.

Me preocupaba que convirtiera su historia en una especie de enciclopedia (a veces ocurre cuando se quieren crear mundos imaginarios), pero no lo hizo. Usa detalles precisos en sus descripciones, realzando la historia, con una prosa de fluidez asombrosa que hace que todo lo entiendas a la primera lectura.  Crea un grandioso universo imaginario con coherencia, con personajes atractivos,  construyendo un mundo tangible, real, alrededor de ellos.

Estamos ante la primera parte de una trilogía. El autor nos sitúa y dejará muchas cuestiones sin respuestas. Se supone que las iremos encontrando en las partes que quedan, pero ya nos vamos cuestionando qué planeta es ese. ¿Acaso le sucedió algo a la Tierra y ése es nuestro futuro más lejano? ¿O es otro mundo habitado por humanos? ¿La reliquia es la clave de todo conocimiento?

Recordad que os he comentado que hay una zona oscura de la cual apenas se sabe nada. ¿Por qué no se ha explorado nunca? ¿Es que la alienación a la que está sometida esa gente les ha arrancado la curiosidad? Gracias a ese robo y su viaje conocerán parte del mundo que habitan y desconocen, viviendo increíbles aventuras y desentrañando el misterio del oscuro mundo del jinete que cabalga sobre una serpiente mitológica. En algunos momentos me recordó una recreación del mito de Prometeo.

No sé si me he explicado correctamente, no quiero dar demasiados datos , pero sí los suficientes para que os sintáis atraídos por este libro. Dicen que no es el mejor libro de Emilio Bueso, porque le falta su alma, pero se equivocan. Yo la encontré. Se la dejó este hombre escribiendo esto, y si lo conociera diría que hasta la salud. Algo así tan grande, tan trabajado, tan bien descrito, no se logra sin pagar un precio. Es lo que hace grande a los verdaderos escritores.

Buenos diálogos, algunos hasta irónicos y con cierta mala leche. Poca fe, críticas de diferentes estructuras sociales y muy buenas descripciones de ese tremendo lugar imaginario. Yo os invito a conocerlo, a disfrutarlo, a saber quiénes eran los Antiguos…pero sobre todo, a leer el trabajo de un escritor español que se atrevió a hacer lo que otros sueñan.

Carbono Modificado (Takeshi Kovacs 1), de Richard Morgan

Regresamos, queridos Lectores Ausentes…

Hoy venimos con Carbono Modificado,  de Richard Morgan,  el primer volumen de la trilogía Takeshi Kovacs y donde se nos presenta al rudo y violento protagonista del mismo nombre. Gigamesh ha tenido a bien el recuperar esta obra bajo un importante lavado de cara y nueva traducción, con la intención de publicar la trilogía al completo, cosa de la que nos alegramos infinitamente.

cmrmMorgan nos traslada a un futuro lejano, pero muy reconocible en varios aspectos,  en el que la inmortalidad es posible. Eso sí, solo para aquellos que puedan pagarla. La muerte física es inevitable, pero la tecnología permite almacenar la conciencia de cualquier individuo en una suerte de pila corticoidal e insertarla en una nueva funda, sea esta un cuerpo humano natural, un clon del usuario o un cuerpo sintético, según la situación y las posibilidades del contratante.

Si quieres justicia, haz que sea personal. Un mundo de criminales, al filo del futuro.

Takeshi Kovacs, mercenario y antiguo emisario colonial, había sido juzgado, condenado y almacenado. Pero lo transmiten a la Tierra y lo reaniman en una funda de policía a instancias de un millonario… que le pide que investigue su reciente asesinato. En un futuro en el que se ha vencido a la muerte, el crimen toma derroteros insospechados.

Carbono modificado fue la tarjeta de presentación de Richard Morgan, el punto de arranque de una trilogía explosiva en la que el gusto por el género negro del ciberpunk se extrapola a un futuro tecnológico ultraviolento. Una trama adictiva que explora sin concesiones los límites físicos, sociales y psicológicos de nuestra naturaleza, y de la que se espera su próxima adaptación como serie en Netflix.

La humanidad ha viajado a otros planetas y ha conquistado la galaxia. La muerte no supone un problema ante la posibilidad de cambiar de funda llegado el momento. Eso significa que el crimen  ha dejado de tener sentido. Sigue existiendo la delincuencia, por supuesto, pero el asesinato ha dejado de tener razón de ser, debido a lo inútil del acto. Mientras la pila siga intacta, el supuesto fallecido volverá a la vida, una vez se reinserte la pila en su nuevo cuerpo.

Aunque siempre hay excepciones. Y ahí es donde entra Takeshi Kovacs,  ex-combatiente y antiguo miembro del Cuerpo de Emisarios, tristemente famosos por sus cuestionables métodos. El mercenario, convertido en detective, es contratado contra su voluntad por Laurens Bancroft, un millonario que quiere saber quién le ha matado.  Si, por extraño que parezca, alguien acabó con la vida del ricachón y una vez re-enfundado,  este quiere saber quién fue el responsable de su muerte. Los primeros indicios hacen pensar en el suicidio, pero aunque la víctima no recuerda gran cosa, duda mucho haber hecho algo así, ya que no considera tener motivos para ello.

A partir de esta premisa, Richard Morgan crea todo un universo donde lo mejor de la novela negra más auténtica se mezcla con esa vertiente de la ciencia ficción que más me atrae, oscura y decadente,  donde el cyberpunk  toma un protagonismo absoluto, en una sociedad  que avanza tecnológicamente, pero sigue arrastrando las mismas miserias de siempre, donde la corrupción campa a sus anchas, donde los ricos no tienen más preocupaciones que seguir amasando fortunas a cualquier precio, y donde los menos favorecidos sobreviven como pueden. Me ha resultado especialmente destacable esa analogía en la que cualquier desgraciado puede perder su propio cuerpo si no paga sus facturas, para que sea usado por aquellos que si pueden costeárselo,  igual que a día de hoy uno puede perder su piso, embargado por el banco.

cmrm1Morgan no se anda con sutilezas y es hombre que llama a las cosas por su nombre.  No disimula ni conoce la diplomacia cuando se trata de mostrarnos el lado más crudo y violento de la calle. El realismo y la brutalidad de algunas escenas son de quitarse el sombrero. Palizas, muerte, drogas y sexo, tal como son y sin maquillar. Lo peor del ser humano, aquello que no queremos ver ni conocer, pero que sabemos que está ahí, que existe, es mostrado sin tapujos y de forma descarnada.  Gente mala, con malas intenciones, a la que solo le interesa su propio beneficio, su propio bienestar o tan solo sobrevivir un día más en esta cloaca que llamamos mundo. Ni siquiera el propio protagonista escapa a sus propios demonios, a su propia mierda, que es mucha y de calidad. Pese a que no tardamos a empatizar con él, justamente por su brutal honestidad en cuanto a cómo son las cosas, no es que en el fondo sea mucho mejor que aquellos a los que se enfrenta en su misión. Él tan solo intenta salvar la papeleta en un marrón del que no puede escapar, y para ello utilizará todo aquello que esté en su mano. Sus métodos, brutales y despiadados, sin un ápice de sutileza o de consideración.  Todo vale con tal de lograr su objetivo, que no es otro que salvar la vida de Sarah, antigua compañera y amante.

Aun así, es esa honestidad que mencionaba antes la que diferencia a Kovacs del resto. Esa cualidad, sea virtud o defecto, es lo que le define y hace que  simpaticemos con él. Ni la policía, corrupta. Ni los millonarios sin sentimientos.  Ni los matones de discoteca o los traficantes del callejón.  Ninguno de ellos guarda ya una pizca de honestidad, ni consigo mismo ni con los demás. La ley es solo una herramienta de los poderosos para seguir medrando. La justicia, una quimera inalcanzable. Solo queda el ojo por ojo y ser quien golpea primero y más fuerte, para saldar cuentas o simplemente seguir respirando.

Un ritmo endiablado, sin perder los papeles o descuidar los detalles. Acción y cinismo en grandes dosis. Un humor negro y corrosivo, entre desgracias y tragedias. Decadencia y podredumbre entre luces de neón. Y un halo fatalista envolviéndolo todo.

Imprescindible.

 

Carbono Modificado / Takeshi Kovacs 1

Richard Morgan

Editorial: Gigamesh

ISBN: 9788416035564

Páginas: 464 pág.

PVP: 24,00€

 

 

Lámpara de noche, de Jack Vance

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

ldn1Hoy venimos con Lámpara de noche, de Jack Vance, autor ensalzado dentro del género por su peculiar y maravillosa forma de narrar, donde además de imaginar complejas  sociedades y mundos u ofrecernos épicas aventuras y grandes epopeyas,  priman la prosa, el ejercicio literario, la retórica en los diálogos, las descripciones, la psicología de los personajes y las peculiaridades de cada nueva cultura o sociedad sobre ninguna otra cosa.

En esta ocasión, sin embargo, creo que el autor se dejó llevar por su propia premisa descriptiva en perjuicio de la propia trama, dejándonos una novela que cuida en extremo las formas, pero que carece de fondo.  Ya comenté en su momento en Facebook que Lámpara de Noche era puro Vance, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Tras un argumento que no tiene demasiado de original, pero válido como punto de partida para construir una buena historia, la obra se pierde en páginas y páginas de texto irrelevante, bien narrado, con un estilo inmejorable, pero que poco o nada aportan a la trama y que convierten la lectura en un largo camino mientras pasamos hoja tras hoja deseando llegar a lo interesante. Pese a su breve extensión, el viaje llega a hacerse largo para lograr nuestro verdadero objetivo, que es el saber cómo termina la historia.

La juventud de Jaro Fath transcurre marcada por varios enigmas: no conoce su verdadero origen y oye una voz misteriosa que lo atormenta. Sus padres adoptivos lo salvaron de una muerte segura en un mundo lejano y lo llevaron consigo a Gallingale. Jaro crece, casi marginado, en una cultura regida por sutiles distinciones sociales que no le importan, pues sólo piensa en llegar a viajar a otros mundos para poder investigar el misterio de su origen.

¡Ojo! Que nadie me malinterprete… Recordad que servidor disfruta de la buena literatura, de la belleza de las formas,  entiende que a veces no importa a donde vamos, sino lo que nos ofrece el trayecto. Soy de los que consideran que la saga de El asesino de Reyes, de Rothfuss,  es una jodida maravilla, digan lo que digan los demás… El problema, para mí, no es que el autor se demore, se regodee en sus descripciones, el que se pierda por derroteros ignotos o le dedique más esfuerzos y le otorgue más importancia a cosas que deberían ser anecdóticas que a lo que de verdad debería ser el foco de atención. Lo que de verdad le pesa a la novela es que la historia principal, el destino de los personajes y la propia trama, no tienen demasiada chicha, ni hay mucho que contar. Simple, muy simple, bastante predecible y con un giro final, cuando  ya parecía que todo se había resuelto con mayor o menor acierto, que desentona y contrasta con lo leído, para mi bastante fuera de tono e innecesario. Es como si fuese una historia aparte y no un desenlace. Al menos, en mi caso, me ha roto el conjunto y me ha resultado estridente e innecesario.

Tengo la impresión de que el propio autor fue consciente de lo decepcionante que resultaba el final de la trama argumental resuelta de un plumazo, con un villano de opereta que se demuestra descafeinado hasta decir basta, y por eso decidió alargar un poquito más intentando paliar eso, añadiendo ese conflicto final que no encaja ni a martillazos.

ldn2Es una pena, porque hay varios episodios que tenían el potencial necesario para construir cosas muy, muy interesantes. Dejando a un lado lo intrascendental y centrándose en ellos, en lo que podían dar de sí en manos de alguien de la talla de Vance, en su capacidad de hacernos leer entre líneas, de buscarle un doble sentido a todo si se lo propone o de simplemente maravillarnos con su facilidad para plantearnos situaciones extrañas que nos hagan pensar en como reaccionamos como especie o sociedad, Lámpara de noche hubiera sido una novela muy distinta y digna de su autor. De hecho, lo hace  o lo intenta, pero hay demasiada digresión de temas sin llegar a profundizar en ninguno. El clasismo, el elitismo, el status, las reglas, la escala social, el aparentar… En ese aspecto si llega a calarnos y nos deja entrever al Vance de siempre, al que se mofa de manera nada disimulada de lo que somos, al que caricaturiza sin pudor alguno su propia sociedad reflejándola en las que inventa. También lo hace cuando llegamos a la parte de las bibliotecas y la necesidad imperiosa de dejar un legado, de negarnos a ser olvidados, de trascender… Ahí si lo he disfrutado de verdad.

Pero es que la historia en sí misma, a pelo,  no daba para más.  Ni ella, ni los personajes, encorsetados, fríos, más tiesos que un palo y sin oportunidad de hacer nada que ganase nuestra simpatía. Estaban los pobres vendidos de antemano.

En fin… Lámpara de noche  es una novela discreta, menor, floja con diferencia respecto a la obra de su autor, pero que a pesar de todo lo que tiene en contra, creo que  deberíais leer. Puede que haya sido muy duro con mi reseña y que ahora os eche para atrás, pero es que Jack Vance es Jack Vance y uno espera siempre lo mejor de él, lo que nos tiene acostumbrados. No sé. Tendréis que juzgarla vosotros mismos, creo que eso sería lo justo.

 

Lámpara de noche

Jack Vance

Editorial: Gigamesh

Traducción: Justo E. Vasco

ISBN 978–84–930663–3–8

Páginas: 416 pág.

P.V.P. 17,95 €

 

Futuros Perdidos, de Lisa Tuttle

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Acabo de terminar Futuros Perdidos, de Lisa Tuttle y debo decir que a pesar de que a la novela se le ven algunas costuras, que la protagonista hay momentos que te gustaría que la atropellase un camión de la basura o algo (el victimismo y la debilidad de carácter de la protagonista me ponía de los nervios) y que en cierto modo el final me ha resultado un tanto precipitado (buscando la salida fácil), sigue pareciéndome una de las propuestas más curiosas, inquietantes y estimulantes que he leído en referencia a los universos paralelos y realidades múltiples y alternativas.

ltfpgUna exploración metafísica del jardín de los senderos que se bifurcan.

Clare Beckett es una mujer madura acosada por las consecuencias de una negligencia juvenil, y sueña febrilmente con escapar a un mundo en el que las cosas hubieran sido diferentes. Pero sus sueños son tan vívidos que llega a experimentar otras vidas, futuros perdidos que ponen en entredicho su cordura…

Futuros perdidos propone un viaje de exploración al interior de la conciencia en uno de los vehículos narrativos de mayor calado filosófico: la posibilidad de explorar el árbol probabilístico de la teoría de los muchos mundos y acceder a otras líneas argumentales de nuestra propia vida.

El estilo de Tuttle es ágil y fluido, con un ritmo que va a más a medida que avanza la trama, sin buscar realmente alcanzar un clímax cómo tal, sino  prefiriendo que nos sorprendamos por nosotros mismos ante lo que nos propone y dejando que sea la propia historia quién marque las pautas. Todo ello con una prosa que no deja lugar a florituras innecesarias, pero bien elaborada y con un tono premeditado que le sienta de fábula a lo que nos quiere contar. Algunos cambios de escena  un tanto precipitados al principio, en los primeros saltos de conciencia del personaje, pueden resultarnos un tanto  abruptos, sin una transición clara entre una y otra, hasta que entramos en la dinámica y comprendemos lo que pasa: es justo lo que la autora pretendía, contagiarnos la incertidumbre e incomprensión ante lo que ocurre, tal y como le sucede en un principio a la protagonista. Lo que en un primer momento puede parecer un error, se descubre cómo un total acierto cuando la historia avanza, dotándole de una atmósfera onírica y un tanto surrealista, en la que la protagonista (y nosotros mismos) somos incapaces de afirmar con certeza si todo es real o no, si estamos en nuestra vida o en una de las posibles variantes a esta, arrastrándonos poco a poco hasta hacernos dudar de su cordura.

Sin llegar a ser una novela de terror (navega a medio camino de la ciencia ficción y la fantasía), si coquetea con él de forma descarada, sobre todo con esos momentos de angustia extrema que sufre su protagonista al aparecer en una vida que no es la suya, pero que si lo es… El descenso a la locura, la obsesión por encontrar una realidad perfecta, la negación de aceptar quien es ella y cómo ha vivido su vida ni las decisiones que ha tomado, la incapacidad de cambiar lo que no le gusta por sí misma, prefiriendo suplantarse en otras vidas que envidia y que no fue capaz de asumir o provocar en su momento cuando tuvo oportunidad,  buscando una salida y escapar fuera de su propia realidad…

Uno no puede evitar reflexionar ante lo que se nos propone en la obra. La infinidad de puertas que se abren a cada segundo: ¿Y si hubiera salido del trabajo treinta segundos más tarde? ¿Y si se me hubieran caído las llaves antes de entrar en casa? ¿Y si la hubiera besado? ¿Qué habría cambiado en mi vida? ¿Dónde estaría hoy? La propuesta de Tuttle es tan interesante como incognoscibles las cuestiones que entraña y es justo por eso que me resulta tan fascinante.

fplt2El Efecto Mariposa es algo que escapa a esas doscientas seis páginas que tiene la novela y el solo centrarse en decisiones, en teoría vitales, obviando los pequeños detalles que pueden parecer triviales, aquellas elecciones casi inconscientes y que se acumulan a lo largo del día, (pero que en mi opinión tienen la misma repercusión y trascendencia que cualquier otra decisión o elección consciente), es quizá lo único que he echado en falta en esta lectura. Por todo lo demás, una delicia inquietante, una especie de Alicia en el país de las maravillas, llevado a otro nivel, en que uno toma conciencia de algo que ya sabe, aunque no lo tenga presente: tu vida es tan terrible como quieras que sea y donde TÚ, como individuo pensante, creas tu propia realidad IMPROVISANDO segundo a segundo, desde que naces hasta que mueres, sin saber si hiciste la elección correcta o si de algún modo, todas ellas lo son, de una forma u otra. Es el camino el que te hace ser quien eres, y para bien o para mal, tú creas a su vez ese camino.  Cuestiones trascendentales, filosóficas,  que dan para horas de charla rodeados de amigos, entre copas y cigarrillos, para no llegar a ninguna parte ni a ninguna conclusión. Pero creo que es de esas cosas que no solo son recomendables de vez en cuando, sino verdaderamente necesarias.

Si podéis, metedle mano a la novela. Hacedme caso, lo agradeceréis.

 

Futuros Perdidos

Lisa Tuttle

Editorial: Gigamesh

ISBN: 9788416035540

Páginas: 224 pág.

PVP: 18:00€

http://tienda.cyberdark.net/futuros-perdidos-n249566.html

 

 

La Tierra permanece, de George R. Stewart (Gigamesh Ficción)

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Volvemos a la carga y puesto que hoy toca hablar de libros, nos hemos decantado con otro gran clásico de la literatura de ciencia ficción que estos días ha vuelto a ocupar el lugar que le corresponde en las librerías.  La Tierra permanece, de George R. Stewart,  es un título que los lectores más curtidos tenemos en un pedestal, pero que quizás a alguno de vosotros le resulte desconocido, ya que pese a ser uno de los imprescindibles dentro del género, por alguna extraña razón nunca ha obtenido el mismo reconocimiento popular que sus homólogos “Un Mundo Feliz” o “1984“. Por fortuna para todos, la editorial Gigamesh acaba de reeditar esta maravilla en su colección Ficción, permitiéndonos recuperar de este modo una joya que todos deberíais leer.

ltpg1Si hay algo que cabe destacar de La Tierra Permanece, es sin duda su singular perspectiva de lo que sería un futuro post-apocalíptico y lo que significaría ello para la raza humana. Entre tantas y tantas obras escritas sobre el tema, esta fue la primera en ofrecernos una imagen distinta a la que tenemos por costumbre.

Por lo general, todos los relatos sobre la caída de la civilización siguen una constante: El superviviente no olvida quien es y lucha por recuperar ese status de hombre civilizado a pesar de las circunstancias. Tras el primer shock inicial frente al desastre,  la premisa es que el protagonista utiliza todo aquello que puede serle útil para sobrevivir y tiempo después, cuando logra una relativa seguridad y asume la realidad de su situación, su principal objetivo es restaurar en la medida de lo posible el modo de vida anterior al desastre, aunque sea a largo plazo. Emplea los conocimientos que la raza humana ha adquirido a lo largo de su historia en todos los ámbitos posibles y se vale de ellos para empezar desde lo mínimo para ir cada vez a mejor. La ciencia, la mecánica, la agricultura, por citar solo algunas de las áreas en las que el saber, lo aprendido a lo largo de los siglos, es la esperanza para el resurgir de la raza y de la sociedad.Y he aquí donde radica la diferencia a la que me refería.

El personaje principal, Isherwood Williams,  está en las montañas del norte de California, cuando sufre un inesperado accidente que lo mantendrá totalmente incomunicado. Mientras permanece aislado, una mortal epidemia ha sido capaz de erradicar la práctica totalidad de la humanidad. Una plaga a la que tan solo sobrevivieron aquellos naturalmente inmunes o que como en su caso, se hallaban sin contacto con el resto del mundo por ciertas circunstancias inusuales.

Cuando Ish logra recuperarse y volver a la civilización, se encuentra con que la sociedad ha dejado de existir y que tan solo unos pocos individuos como él han logrado seguir vivos. Sin nada mejor que hacer y reticente a asentarse y unirse a los pocos supervivientes con los que se topa al principio, decidirá recorrer el país intentando comprender lo ocurrido, lo que le llevara a toparse con retos y situaciones que el hombre ordinario no habría imaginado jamás, y que le harán plantearse cuál es el futuro que les aguarda.

A lo largo de las tres partes del libro, que coinciden con las tres edades del hombre (juventud, madurez y ancianidad), veremos cómo Ish es testigo, guía y leyenda viva en ese  nuevo mundo  que se forja a partir de la destrucción de la civilización.

En su vagabundeo,  va encontrando con toda una serie de personajes con los que finalmente decidirá formar piña e incluso formar una familia, bastante atípica, pero funcional. Y es a partir de este hecho cuando la novela empieza a dar lo mejor de sí misma.

Ish logra su propósito de formar un asentamiento y todo parece ir bien al principio. Pero para su pesar, a medida que pasa el tiempo todos los esfuerzos por preservar lo que el llama “el ser civilizado“,  va resultando cada vez más una utopía y parecen inútiles. No logra que el resto del grupo, de su clan,  se preocupe en intentar recuperar el legado de la sociedad, ni por levantarla ni por recuperar lo poco que ha quedado de ella. Nadie se preocupa por intentar recuperar infraestructuras, ni de mantener las aun existentes. Los pocos supervivientes parecen haber aceptado su condición de simples seres vivos y no tienen más ambición que el ir tirando, sobrevivir un día más con lo que ya tienen y adaptándose a las circunstancias tal como van surgiendo.

Nada importa que el conocimiento se pierda, que los libros se quemen o acaben destruidos por las inclemencias. No importa si las matemáticas, la literatura, las ciencias ni el arte acaban en el pozo del olvido. Solo existe el “aquí” y el “ahora” y la única ambición es cubrir las necesidades básicas. Una especie de retroceso, que supone dejar atrás el concepto de sociedad y asimilar poco a poco el de tribu.

Pasan los años y es evidente una cosa: El ser humano está destinado a involucionar, olvidando la electricidad, la gasolina y la televisión y recuperando el arco y las flechas, lo que a la larga significara que hombres vestidos con pieles volverán a cazar en las grandes praderas, del mismo modo que antaño lo hacían sus antepasados. “Nativos americanos´´, curiosa expresión… Y una herramienta, un simple martillo, convertido en un símbolo, en un talismán, en un objeto de poder.

ltpg2Es ahora cuando debemos responder a la gran pregunta que se nos plantea a lo largo del texto y que nos hace reflexionar y cuestionarnos que significa realmente y cuál es el propósito de lo que llamamos sociedad, ya que viendo las circunstancias a las que se enfrentan los personajes:¿Es preferible abandonarse al destino, a la mera supervivencia, a conformarse con lograr cazar algo que llevarse a la boca y tener un lugar seco donde dormir,  o debería imperar la lucha por organizarse y levantar nuevamente una civilización sobre las ruinas y conocimientos de la antigua?

La Tierra Permanece es, sin lugar a dudas,  una de las obras más sugerentes y originales del género, de las pocas que son capaces de dejar una huella tan profunda en el lector, de obligarle a pensar y posicionarse. Se trata de una narración apta para cualquier tipo de lector, incluso para aquellos que no son aficionados a este tipo de temáticas y me atrevería a decir que especialmente indicada para ellos. Intensa, absorbente, filosófica en muchos aspectos, solo puedo decir que no habéis leído algo tan bueno en mucho, mucho tiempo…

Gracias a Gigamesh por haber rescatado este título, por haberle hecho ese lavado de cara tan necesario y por permitirnos a todos volver a disfrutar de él.

 

La Tierra Permanece

George R. Stewart

Traducción: Lluís Delgado

Editorial: Gigamesh

ISBN: 9788416035434

Páginas: 344 páginas

PVP: 22.80€

http://tienda.cyberdark.net/la-tierra-permanece-n301.html