
Intentamos detener el tiempo, al menos una parte de él, atesorando instantes, momentos vividos, en forma de recuerdos y fotografías. Pero la memoria falla con el paso de los años, los recuerdos se diluyen y hasta las fotografías van perdiendo nitidez; se tornan borrosas y quebradizas, hasta ser solo papel ajado. Ni siquiera el fotógrafo, testigo y guardián de lo vivido, puede escapar de ese destino cruel y al final, igual que su obra, desaparecerá.
*Todas las fotografías y textos de esta sección son propiedad del autor del blog, Athman M. Charles.