Entre mis tinieblas, de Fernando Codina

Por Soraya Murillo.

Queremos historias cortas porque tenemos muy poco tiempo para la lectura. Los horarios de trabajo muchas veces nos impiden poder seguir la trama de una novela larga. Las narraciones de pocas páginas son una forma rápida y satisfactoria de atraer nuestra imaginación. Leemos horror porque el mundo puede ser horrible. Leer historias de miedo nos emociona, pero, lo que es más importante, nos da valor. Nos dicen que nuestra oscuridad no es para siempre. Los escritores llegan a enseñarnos que no estamos solos en esto, que incluso los peores monstruos pueden ser derrotados a pesar de nuestra fragilidad humana.

En cierta forma somos liberados de lo que cada uno de nosotros escondemos en nuestro interior.

Fernando Codina es un buen escritor de relatos cortos. Creo que ya dije en una ocasión que no imita a nadie, tiene su propio estilo, sencillo, directo, llegando al lector incluso en lo más difícil: cuando no existe ningún elemento sobrenatural en su relato. Desea que sientas el miedo en una aparición o cuando el terror viene de la vida real. Su gran imaginación da para fantasías sexuales, filtros amorosos, una luna roja que manchará la cama de sangre. ¿Qué le puede pasar a una chica de catorce años secuestrada por un depredador sexual? ¿Te imaginas tener el poder de matar a alguien solo con desearlo en sueños? Conoceréis a los vampiros que se alimentan del dolor y no podía faltar una leyenda: la de la novia maldita. Con este aperitivo terrorífico comenzaréis los primeros treinta y un relatos que componen este libro.

Hay muchos libros de relatos, eso es verdad. No es fácil destacar entre todo lo publicado, pero nuestro autor convierte lo ordinario en una maravillosa historia. Codina buceó en ese mundo oculto para saber qué nos asusta. La justicia, el karma, la moral, los gritos, el silencio… forman parte de sus historias.

Cruzarse con la persona equivocada; historias de venganza y traición; pastores de almas con cantos que se pierden en la noche de los tiempos, mientras la tierra cubre de nuevo a los muertos; Caliopea, la sirena que debe conseguir un cupo de almas; cuando una niña es un señuelo para atraparte… Maldiciones, historias surrealistas y futuristas. Eligiendo el mal para que el mal les sea devuelto.

Más y más historias os esperan. Porque Fernando Codina usa la escritura para racionalizar nuestro propio terror, controlando al monstruo sobrenatural o real con palabras. Tomará ese poder imaginativo usándolo con nosotros, pobres lectores, sin piedad. Pero no tengáis ninguna duda: en cada uno de sus cuentos aprenderemos algo que tal vez un día usemos para salvar nuestra vida…

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