Autoridad (Southern Reach II), de Jeff VanderMeer

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

 9788423348480Hoy venimos con Autoridad, la segunda parte de la trilogía de Southern Reach, de Jeff VanderMeer y la verdad es que no ha sido para nada lo que me esperaba. A diferencia de la grata sorpresa que fue Aniquilación, que me pareció todo un descubrimiento gracias a ese estilo tan peculiar y escueto, a esa atmósfera tan onírica y sugestiva, esa sensación de incertidumbre, de desolación y desamparo ante lo inexplicable y el misterio que no se desvela, en esta ocasión admito que me ha dejado muy frio, perplejo y sin saber muy bien que pensar sobre el autor.

En Autoridad no solo cambiamos de escenario y de protagonistas, sino también de registro. VanderMeer  enfoca toda su atención sobre Control, un personaje con el que no he llegado a conectar en ningún momento. Se trata de un empleado de Southern Reach que tiene como misión el interrogar a las supervivientes de la última expedición, la que tuvo lugar en el volumen anterior. Si bien es cierto que se nos brindan unas pocas respuestas y revelaciones, la verdad es que no se resuelve ninguna de las cuestiones que de verdad nos importan y se abren nuevas incógnitas que no hacen sino aumentar nuestro interés acerca de que sucede en el Area X. Eso no debería de ser malo, al contrario. Mantener el misterio y con él, nuestro interés es algo que considero indispensable. Pero el problema estriba en que no convence en absoluto el modo en que lo hace.

Descubrimos que la psicóloga de Aniquilación era la directora de Southern Reach, la única de las integrantes del anterior equipo que no ha regresado.  Aquí hay mucha tela que cortar, pero por desgracia, la forma en que se aborda este  tema es fría, artificial, forzada. No hay rastro de naturalidad, ni de fluidez. Una impostura premeditada, que siendo un dato supuestamente relevante, queda como una anécdota más que sumar a la lista y que se pierde entre la inmensidad de un relato largo y tedioso en exceso.

531629_10150981157554195_1588335513_n-1Ese es el lastre de Autoridad. Una extensión absurda para lo que tiene que contar. En esta ocasión no hay ese elemento especial que hace que la lectura resulte absorbente. No hay rastro de la atmósfera, ni de la intensidad de los personajes, ni de sensación asfixiante del anterior título. Aquí tenemos algunos momentos bastante intensos y con garra, hay que ser honestos y admitir que existen, aunque por desgracia son puntuales. Hay  apenas un par de cuestiones a tratar y todas ellas se nos muestran a través de un protagonista plano, sin fuerza ni personalidad. Gris, aburrido, que pasa sin pena ni gloria. VanderMeer intenta darnos algo, profundizar en su psique, en quien es, en porqué hace lo que hace, en cuál es su papel y en la necesidad vital de que lo asuma y lo acepte. Pero no lo consigue. O al menos esa es la impresión que da. Eso me hace sospechar, ya que no creo que el autor sea tonto y me hace plantearme si en realidad, esta monotonía, esa reiteración, esa falta de carisma del protagonista, ese regodearse innecesariamente y darle mil vueltas a lo mismo, no será algo totalmente premeditado, hecho con toda la intención del mundo y con un objetivo concreto que descubriremos más adelante, en el siguiente título. No lo descarto en absoluto, porque de otro modo, no encuentro explicación ante una obra como esta, ni en la forma en que se narra ni en lo que pretende…

En definitiva, un cambio de registro, de tono y de guión que me ha dejado con cara de pasmo. Lo que cuenta, se podía haber hecho con apenas doscientas páginas y entonces saldría ganando. Mucha paja, darle vueltas y más vuelta a lo mismo, incidir y reincidir en un galimatías mental que no lleva a nada, que no tiene necesidad de ser. Entiendo lo que pretende, que no es otra cosa que contagiarnos de la paranoia y la manía persecutoria de un personaje tan débil, manipulable y gris, falto de carisma y de espíritu, en tanto avanza la investigación. Pero es que lo hace de un modo tan pretencioso, tan anticlimático, tan redundante y mediante páginas y páginas en las que no se cuenta nada, que por mucho que me haya gustado el final, sorprende y desespera encontrarse con algo tan distinto y falto de fuerza y atmósfera en comparación con la primera parte. Yo si voy a leer la tercera entrega, pero cruzo los dedos para que el autor haya regresado a lo que nos interesa y recupere lo que hizo que nos sintiésemos atraídos por la llamada del Área X y no por las empanadas mentales de un protagonista patético.

 

Autoridad (Southern Reach II)

Jeff  VanderMeer

Editorial: Destino

ISBN: 9788423348480

Páginas: 448 pág.

PVP: 18,50€ (ePub: 9,99€)

 

Aniquilación (Southern Reach I), de Jeff VanderMeer

Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

aHoy venimos con una obra de la que me habían dado muy buenas referencias y lo cierto es que  no solo se han cumplido mis expectativas con ella, sino que las ha superado  con creces. Estoy hablando de Aniquilación, primer volumen de la trilogía Southern Reach, de Jeff VanderMeer y publicada en nuestro país por la editorial Destino, que partiendo de una premisa que ya de por si resulta interesante, no se queda en promesas y nos ofrece una obra tan extraña como inquitante.

En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de una expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron. Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes. Aniquilación es el primer volumen de la Trilogía Southern Reach, una serie que crea un mundo como nunca has imaginado y que nos enfrenta al extraño que se esconde dentro de nosotros mismos.

Todos sabéis de mi debilidad por aquellas obras que, al margen de lo que nos cuentan, logran sugestionar al lector, al sumergirlo en la trama a través de la atmósfera creada.  Si de algo puede alardear Mr.ValdeMeer, es de ser un maestro en ese arte. ATMÓSFERA, en mayúsculas. Embriagadora y opresiva, densa y fatalista. Evocadora, onírica, perturbadora y en ocasiones, casi  asfixiante. Pura paranoia de la que pronto seremos víctimas, llegando a un punto en que lo surrealista de la situación dejará de tener importancia, donde la duda ya no tiene cabida y en el que aceptaremos lo imposible y lo inexplicable como algo inherente, no solo en ese misterioso lugar, sino en nosotros mismos.

Siempre hago comparaciones, buscando similitudes con otros libros, series o películas, con la simple intención de que aquellos que no la hayáis leído, os podáis hacer una idea aproximada de por dónde van los tiros. En esta ocasión, me resulta difícil encontrar ese símil. Estamos ante una novela que mezcla con acierto el thriller con el terror, la ciencia ficción e incluso, coquetea con la fantasía. Pero desde un punto de vista tan íntimo, tan retrospectivo, tan singular, que no se parece a nada que yo haya visto antes.  He leído por ahí que se la compara en cierto modo con la serie LOST, pero en mi opinión, salvo en algunos detalles concretos en que puede haber cierta similitud (lugar aislado y misterioso, donde pasan cosas raras y sin sentido, donde hay cosas fuera de lugar y donde el escenario parece estar vivo y ser a la vez, causa y efecto de esas cosas), ahí terminan los parecidos. Desde el enfoque de la narración, intimista y personal, hasta lo que acontece,  va por un camino mucho más profundo y trascendental. Nos subyuga esa sensación de angustia y desconcierto, de confusión inicial, provocando en nosotros una extraña emoción, un mal rollo inexplicable desde las primeras páginas, sin apenas utilizar elementos externos  y con tan solo mostrarnos los claroscuros de los propios personajes y del entorno al que llegan. La naturaleza salvaje  y el paisaje, poseen una belleza extrañamente aterradora, claustrofóbica, que lejos de deleitar nuestros sentidos, nos hace sentir pequeños e indefensos. Y es cuando hace aparición el misterio, parte de aquello que se oculta en  el lugar, cuando por fin somos conscientes de que no podremos resolver nada, de que el Area X escapa a nuestra razón, aunque  pequeños destellos de lucidez y comprensión logren tocarnos.  Seremos apenas conscientes de una pequeña migaja de su totalidad, de su inmensidad y no hay explicaciones que valgan, salvo esos leves retazos, que alcanzamos a asimilar y asumir, sellando desde ese momento nuestro destino y aceptando que lo que hay fuera, en el exterior del Area X, ya no tiene importancia ninguna.

El escenario, más que un elemento y vital en la historia, es mucho más que un lugar.  Es un punto geográfico, sí. Pero es también una realidad en sí mismo, un estado de  conciencia, un pedazo de mundo que vibra y palpita, que responde a nosotros. Y  que al ser observado, cambia  y nos transforma con él.

Resulta curioso que todos los personajes sean mujeres.  Y que no lleguemos  conocer su nombre ni el de la protagonista principal y narradora de los hechos. Ese anonimato, es una herramienta más, un recurso que refuerza  esa sensación de absoluta soledad. No conocemos apenas nada de ellas, más que su profesión. La frialdad y la distancia que el autor crea a propósito, las priva de personalidad y las convierte en gente, desconocidos, con los que por extraño que parezca, a pesar de no poder empatizar en ningún momento, las sentimos cuasi reales.  No son nadie, pero podrían ser cualquiera y eso lo hace aún más interesante.  A través de sus diarios, en especial el de la protagonista, y recurriendo a varios flashbacks, conoceremos de ellas lo imprescindible y en el caso del personaje principal,  de lo que la mueve, el impulso que la lleva a aceptar la misión y  aquello que la liga con el Area X.

Mención especial a lo que se halla en el interior de la Torre subterránea. Un misterio que me ha hecho darle mil vueltas, especulando su razón de ser y cuál es su verdadera naturaleza, intentando dilucidar su misión. Hay un innegable y complejo concepto que me resulta imposible de desentrañar, aunque  soy consciente de él y su posible razón y cometido. La palabra y su poder. El sentido, incomprensible todavía,  de los versos. La Creación, como idea en sí misma. La definición de la realidad y de la propia existencia. La individualidad y el ser único, frente a  la pérdida de identidad, ser  tan solo un elemento más en el conjunto, un objeto como tantos, en la inmensidad de todo. Y la posibilidad de que lo que eres, pueda ser una y otra vez, no solo aquí, sino ya en cualquier parte.

a1Ritmo ágil y fluido, pese a que en algunos momentos los conceptos que se tratan pueden resultar un tanto complejos y el misterio no se desvela más que en parte -lo que hace que uno necesite de toda su atención para  intentar comprender lo que se nos cuenta- , empujan al lector a devorar las páginas queriendo saber más.  Lo extraño, lo incomprensible, es una constante que lejos de lastrar la lectura, nos empuja a seguir con ella. Contagiados por esa paranoia  que comentaba al principio, nos sentimos arrastrados, llevados contra nuestra voluntad, o quizás libres de toda atadura, hacia un destino incierto.

Alabar el buen trabajo de la traductora, Isabel Margelí, que ha sabido mantener intactas las peculiares connotaciones y la ambientación, incluso en los momentos más complicados de la historia, logrando que no se pierda nada por el camino y que esa intensidad agobiante y el misterio de las palabras nos lleguen con todo su sentido y fuerza.

Ansioso de hacerme con la segunda parte, Autoridad -que saldrá en Septiembre- y Aceptación -en Noviembre-, para seguir descubriendo que nuevos misterios nos aguardan y deseando de un modo enfermizo hallar esas respuestas que no tenemos siquiera la certeza de que existan.

Una obra compleja e inquietante, que os recomiendo muchísimo y que os dará que pensar.

 

Aniquilación (Southern Reach I)

Jeff VanderMeer

Editorial: Destino

ISBN: 9788423348091

Páginas: 240 pág.

PVP: 17,50€ (Ebook: 9,49€)

 

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