CINE: “MULA”, de Clint Eastwood

Por Fernando Codina.

Soy fan de Clint Eastwood desde casi antes de mi nacimiento, ya sea en su faceta como actor, con auténticas joyas del western (la famosa “Trilogía del Dólar”), o las impresionantes y siempre recomendables secuelas de “Harry el Sucio”; sin olvidarnos por supuesto de su crepuscral interpretación en “El gran Torino”, o la magnífica “Los Puentes de Madisson”. Como director, también he seguido sus películas, aunque algunas de ellas me han parecido un poco irregulares. Quizás porque a medida que ha envejecido, esto se ha notado en su personalidad o en su talento.

Pero lo que está claro es que no me ha dejado nunca indiferente. Aunque es la primera vez que casi me duermo en el cine, en mitad de una de sus obras. Y digo dormirme, hasta el punto de casi caerse la baba y empezar a roncar, no la cabezadita de rigor, por ejemplo en medio de una ópera de Mozart. Hablo de dormirme en el sentido literal.

He leído críticas muy variadas sobre “Mula”, su más reciente creación en su doble vertiente de actor y director, con su productora Malpaso. Hay quienes la ponen por las nubes, destacando hasta qué punto se mete en el personaje, o su ritmo sosegado en la dirección, situándola incluso entre sus mejores creaciones. Otros la critican desaforadamente.

Yo pienso que ni lo uno ni lo otro. Es sencillamente prescindible, es más, podría convertirse en un final de carrera no demasiado glorioso para un magnífico actor.

Quizás uno de los problemas sea el personaje protagonista, encarnado por Clint Eastwood, como un veterano de la guerra de Corea, que vive separado de su ex mujer en una pequeña granja donde cultiva extrañas variedades de orquídeas y otras plantas exóticas. Hasta que en la fiesta de compromiso de su nieta se entera de sus problemas de dinero, y uno de los invitados le da un número de teléfono, por si necesita un dinero extra. Agobiado por las deudas, decide llamar, poniéndose en contacto con el representante de un peligroso cártel de narcotraficantes mejicanos. A cambio de llevar de una ciudad a otra (en este caso, el destino es Chicago) un cargamento de drogas, recibirá una cantidad de dinero.

Es decir, se convierte en mula, y de aquí el título de la película, y la mayor parte de su argumento. Quitando un par de detalles costumbristas (como la primera aparición en el taller de los traficantes, o la fiesta de los veteranos), la película se reduce a una serie de viajes, en los que se ve a Clint Eastwood conduciendo, primero a bordo de su vetusta furgoneta, luego en una rutilante pick-up negra. Son trece viajes.

Afortunadamente hay dos tramas secundarias, que animan algo la cinta. Por una parte, la investigación del agente de la DEA (agencia anti drogas americana) Colin Bates (magistralmente interpretado por Bradley Cooper). Se pasan un buen rato jugando al gato y el ratón, intentando localizar a la esquiva mula, recurriendo a múltiples medios, desde el confidente hasta los controles de carreteras o el uso de helicópteros y vehículos camuflados. La segunda trama es la enfermedad de su ex mujer, y de qué manera les va uniendo al final de su vida, lo cual genera un par de escenas francamente interesantes.

Pero ya está. Es decir, Clint Eastwood interpreta el papel de un personaje decrépito, de andares lentos, casi sin voz, a quien prácticamente no se le entiende cuando habla en múltiples ocasiones de la película (por lo que es muy recomendable verla en versión doblada). Su deterioro físico y psicológico durante la cinta es muy evidente. No tiene nada que ver con sus otras interpretaciones de personajes de edad avanzada, como el protagonista de “El gran Torino”; ni siquiera con el bastante romántico fotógrafo del National Geographic.

No.

Es un paso más en la decrepitud de un gran actor, que me ha dejado seriamente preocupado, al no ser capaz de distinguir los límites entre el personaje que interpreta y la realidad. Si se encuentra así de mal, sería de lo más recomendable que esta fuera su última película, tanto como actor (da pena verle en todos los sentidos), como director (me ha parecido infumable).

Por una vez, y sin que sirva de precedente, aconsejo a quien tenga interés en verla que se ahorre el dinero del cine, saque de su colección de películas cualquiera de las que he mencionado anteriormente (las de Harry el Sucio, por ejemplo), y disfrute durante dos horas de una dosis de buen cine. Y dentro de seis meses, por ejemplo, la vea en streaming, que le resultará incomparablemente más barato y satisfactorio. Sobre todo porque podrá interrumpirla cuando quiera para echarse la siesta.

CINE: El francotirador, de Clint Eastwood

Un artículo de Mitsuko C.

 

61pGtb7otnL._SL1111_Título original: American Sniper

Año: 2014

Duración: 132 minutos

País: EEUU

Director: Clint Eastwood

Guión: Jason Hall (Autobiografía: Chris Kyle)

Música: Clint Eastwood, Ennio Morricone

Fotografía: Tom Stern

Reparto: Bradley Cooper, Sienna Miller, Luke Grimes, Jake McDorman, Kyle Gallner, Keir O’Donnell, Eric Close, Sam Jaeger, Owain Yeoman, Brian Hallisay, Marnette Patterson, Cory Hardrict, Joel Lambert, Eric Ladin, Madeleine McGraw

Productora: Warner Bros. / Village Roadshow / 22 & Indiana Pictures / Malpaso Productions / Mad Chance Productions

Género: Bélico, drama

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=99k3u9ay1gs

 

Premios:

2014: Premios Oscar: 6 nominaciones incluyendo “Mejor película”

2014: Premios BAFTA: 2 nominaciones incluyendo “Mejor guión adaptado”

2014: Satellite Awards: 2 nominaciones incluyendo “Mejor guión adaptado”

2014: National Board of Review (NBR): Mejor director, Mejores 10 películas del año

2014: American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año

2014: Critics Choice Awards: Mejor actor – Acción (Bradley Cooper)

Sinopsis:

“Autobiografía de la vida del marine Chris Kyle, uno de los francotiradores más letales de la historia norteamericana, quien sirvió en Irak y cuyas habilidades fueron tales, que los insurgentes pusieron precio a su cabeza”

 

El próximo día 20 de febrero, se estrenará en nuestras pantallas “El Francotirador” la última película dirigida por el inmenso, estupendo, maravilloso, perfecto, deseado… Y me quedo corta Clint Eastwood.

Sí, Eastwood ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras para dirigir la historia de Chris Kyle, el francotirador norteamericano con más muertes a sus espaldas y apodado Al-Shaitan Ramad, el Demonio de Ramadi, que sirvió durante la guerra de Irak, perteneciendo al cuerpo de los SEALS y durante un período de 10 años.

No es la primera película que vemos sobre un súper francotirador ultra letal y más leal a la patria que un perrico a su dueño. Banderas yanquis ondean por doquier en “American Sniper”, el lavado de cerebro de “tú país te necesita” se hace presente en el minuto uno de la cinta y en el dos, vemos a un mega mazado Bradley Cooper, dándolo todo su país en contra de esos malditos radicales, que atentan contra los americanos libres y muy democráticos… Ellos, todos, la policía del mundo, les llaman.

Un film que podría haber sido más que interesante se convierte en un aburrimiento total, ante una falta de ritmo alucinante y que te hace preguntarte porqué está entre las Nominadas a Mejor Película para los Oscars 2015… La academia huele a rancio y a intereses económicos… Bueno, no es ninguna sorpresa, pero aún así no me deja indiferente, porque, siento mucho lo que voy a decir, pero la peli es mala, es mala a rabiar, es ponzoña pura: Aburrida, lenta, sin ningún interés en cuanto al personaje de Chris Kyle que parece un cabeza hueca yanqui y escenas inconexas de flashbacks, y vueltas a un futuro del presente (¿qué?, esto no se entiende), que ya no sabes ni dónde estás. Dos horas y pico tiradas a la basura, son dos y pico de mi vida que no podré volver a recuperar y las he invertido en ver una película de un director, que ya va flojeando… Y me da mucha pena, por Clint, es Clint.

A parte me molesta sobremanera que se denominen como héroes a personas que no han destacado especialmente en lo que han hecho, que sí, que Kyle mató a más de 250 personas, pero ¿Porqué no hablamos de Lyudmila Pavlichenko, fracotiradora rusa de la II Guerra Mundial que mató a más de 500, incluso más muertos que Vasili Záitsev (“Enemigo a las Puertas”) o el más letal de todo el finlandés Simo Häyhä?, parece que estas personas no hayan existido nunca y que muy pocos saben de su existencia y de sus hazañas militares. Creo que cualquiera de estas dos historias, podrían ser mucho más impactante que la de un paleto texano con tan poca personalidad como para meterse en una guerra libremente, sólo porque el Tío Sam, se lo pide: Y es que esta es la idea que más brilla en “American Sniper”, por desgracia.

¿Qué deciros?, yo no me gastaría el dinero, pero como siempre digo, para gustos, los colores, queda a vuestra discreción.