El Círculo. El paso 8: Repaso a la saga JU-ON, previo al crossover SADAKO vs. KAYAKO y el film RINGS

Por José Luis Carbón.

En este nuevo capítulo, se analizarán:

-1998-2016 –Ju-On -Repaso a la saga

-2016 –Sadako vs. Kayako -Director: Kôji Shiraishi

-2017 –Rings -Director: F. Javier Gutiérrez

Tras el intento japonés de hacer resurgir a Sadako con las 3D y la globalización mundial del mito, parecía que la gallina de los huevos de oro, que era la novela de Koji Suzuki, no iba a dar más de sí, pero sólo faltaba una nueva variante que sumar al extenso universo de The Ring: el cruce o, tal y como la mayoría de hablantes usa, el crossover (1), es decir, la interrelación de historias diferentes en un nuevo, digamos, contexto. Por supuesto, en el caso cinematográfico obedece más a cuestiones puramente mercantiles, en el que se aseguran los públicos de ambas historias. En el aspecto narrativo, siempre hay un aspecto a priori interesante: saber qué pasará si unos personajes de un universo interactúan con otros de otro universo. No deja de ser un juego, como todas las ficciones, en el que a veces las posibilidades de éxito suelen estar centradas, como no podía ser de otra manera, en un buen argumento. La mayoría de los casos, por lo que se refiere al cine fantástico, no han sido precisamente memorables (recordar los casos de Aliens vs. Predator o Freddy vs, Jason).

En el caso que nos ocupa, nos encontramos en el 2016 con el psicotrónico (2)film Sadako vs. Kayako, dirigido por Kôji Shiraishi. ¿Y quién es Kayako? Pues el personaje, ya icono del terror también, el fantasma japonés llamado onryo (3) que protagoniza desde el año 1998 (justo el año que despuntó el primer film de la saga de Sadako The Ring, dirigido por Hideo Nakata, aunque la saga se iniciara antes, en 1995 con el telefilm Ringu, dirigido por Chisui Takigawa) otra extensa saga de j-horror: la de Ju-On. Ante de comentar el crossover, bueno sería repasar brevemente (4) las entregas que ha dado justo hasta el film que nos interesa para poder situarla en su contexto (o universo). Unas breves pinceladas:

-1998 Katasumi,dirigido por Takashi Shimizu

Corto que se rodó independiente pero que fue incluido en el film de episodios Gakkou no kaidan G, estrenado en televisón, con cortos de Kiyoshi Kurosawa, que nos muestra la aparición del fantasma maldito que sería la Kayako de los films (y protagonizada por la actriz Takako Fuji, que protagonizaría ese papel en todas las entregas de la saga desde el inicio hasta El Grito) y un uso interesante del montaje y del sonido. En los USA se estrenó como In a Corner.

-1998 “4444444444´´, dirigido por Takashi Shimizu

Segundo corto que también fui incluido en el film de episodios Gakkou no kaidan G y que nos muestra al hijo de Kayako, es decir, a Toshio Saeki, en la personificación del fantasma que deambula por el mundo de los vivos. Forma un díptico con Katasumi y el propio Shimizu los considera como precuelas de la saga. A destacar, como en el anterior, el uso del montaje y el sonido. Aquí el fantasma de Toshio es blanco, a diferencia del azulado en los films. Señalar que el número 4 es considerado de mala suerte en la cultura japonesa. (5)

-2000 Ju-On,dirigido por Takashi Shimizu

Primer film distribuido directamente para video (al igual que su segunda parte), con un interesante uso de historias cruzadas, todas en torno al asesinato de Toshio (hijo) y Kayako (madre) por parte de Takeo. La narración seriada en el que cada capítulo corresponde a un personaje, por lo tanto con diferentes puntos de vista, cronologías paralelas o flashback o forward que puede al principio parecer confuso, incluyendo el ritmo pausado que Shimizu le imprime a la acción, pero a poco que se entre en la historia la hace muy original y aterradora en las secuencias clave. La aparición de los fantasmas de Toshio, con sus apariciones fuera de cuadro y maullando (Takeo también mató al gato de la familia), y Kayako, con ese sonido tan terrorífico parecido al croar de la rama, marcó toda la saga posterior.

-2000 Ju-On 2, dirigido por Takashi Shimizu

Más que una segunda parte, un complemento con nuevos puntos de vista de personajes (de hecho uno de los segmentos que aparecía en la primera parte se vuelve a mostrar íntegramente en ésta, con algunas tomas nuevas) y unas escenas de terror más explícitas. El hecho de que casi 30 minutos del primer Ju-On fueran incorporados aquí y hubiera menos suspense en general hizo que tuviera críticas negativas. Suerte que decidió rehacer la historia para la pantalla grande.

-2002 Ju-On: The Grudge,dirigido por Takashi Shimizu

La puesta de largo cinematográfica y más que un autoremake del homónimo film del 2000, una ampliación a éste, en el que el tempo pausado y fragmentado (la misma historia, los mismos momentos) crean un terror muy físico. El cine de fantasmas, como hemos visto hasta ahora, en 1998 vivió una nueva edad de oro, con The Ring a la cabeza, llegados desde Japón, y Shimuzu aprendió bien la lección. Una maravilla.

-2003 Ju-On: The Grudge 2,dirigido por Takashi Shimizu

Los fantasmas de Toshio y Kayako atormentan a un equipo de rodaje que trabaja en su casa, donde se cometieron todos los crímenes. Historia brutal con escenas de impacto (final con reminiscencias de The Ring) y con la estructura narrativa de las predecesoras en las que se añade un montaje paralelo temporal muy interesante, dentro todo del minimalismo propio del director y ya de todo el universo de Ju-On.

-2004 El grito (The Grudge), dirigido por Takashi Shimizu

Autoremake para audiencias occidentales (aunque ambientado en Japón, de hecho por momento parece una continuación de las anteriores) de Shimizu obre sus obras anteriores, calcando imágenes de sus cuatro incursiones en el universo de Ju-On, pero sin perder el estilo que lo caracterizó (6). Nuestra añorada Buffy, Sarah Michelle Gellar, hace su papel de forma correcta pero es Bill Pullman, en sus breves apariciones, quien actúa en estado de gracia. Entretenida y con un especial cuidado en los efectos especiales. Por lo demás, todo estaba contado ya, o no…

-2006 El Grito 2 (The Grudge 2), dirigido por Takashi Shimizu

Secuela directa de la anterior, con Aubrey, la hermana del personaje de Karen (Sarah Michelle Gellar) tratando de detener la maldición. Se ahonda en el pasado de Kayako, con su madre haciendo exorcismos para liberar el mal de la gente pero dárselos de comer a su hija (de hecho, de lo mejor del film), más narrativa, recuerda la trama The Ring en la búsqueda de Sadako. Todo el suspense que se respiraba en las primeras entregas se pierde por momentos, la historia ya no puede dar más giros (excepto el flashback citado) y no llega a los momentos de El Grito.

-2009 El grito 3 (The Grudge 3), dirigida por Toby Wilkins

Una desaprovechada secuela ya no dirigida por Shimuzu (y se nota!!) con dos o tres momentos a recordar pero el resto predecible. La presencia de la actriz japonesa Emi Ikehata es lo mejor del film, y desaprovechada completamente en el papel de hermana de Kayako y que quiere acabar con la maldición con un exorcismo. Los que hayan visto el film coincidirán conmigo (espero) que toda la secuencia es de un ridículo predecible y espantoso cuando podría haber sido algo maravilloso. La trama sigue, como hacía El Grito 2, la historia de los inquilinos del edificio en Chicago donde se trasladó la maldición.

-2009 Ju-On: White Ghost,dirigido por Ryuta Miyake

Excelente cinta de Ryuta Miyake donde la segmentación de las historias, tal cual creara Shimizu, unida a una puesta en escena sencilla pero efectiva hacen de u visionado un complemento excelente a la saga. No tenemos a Kayako ni a Toshio pero el respeto al concepto del Ju-On (que no tuvo El grito 3) es de agradecer. El segmento del pizzero una joya.

-2009 Ju-On: Black Ghost, dirigido por Mari Asato

Al igual que su predeceora, esta Ju-On: Black Ghost, dirigida por Mari Asato, reelabora con respeto la maldición creada por Shimizu con buenas dosis de suspense y terror. Ha de ser vista junto con Ju-On: White Ghost ya que tienen la misma estructura temporal. Es de agradecer el suspense creado y la vuelta a ese terror presentido de las primeras j-terror que a finales de los 90 crearon escuela.

-2014 Ju-on: Beginning of the End, dirigido por Masayuki Ochiai

El reboot de la primera película, dirigido por Masayuki Ochiai, respetando la trama original y con buenas dosis de terror, aunque con unos planteamientos muy occidentales. Interesante, eso sí, el nuevo trazo dado a la maternidad (distanciándose así de la premisa original: Takeo enloquecido por los celos mata a esposa Kayako e hijo Toshio –ah, se me olvidaba el gato!-) ya que en esta ocasión Toshio no quiere a Takeo como padre y Kayako desvela a Takeo que no es hijo suyo tras lo cual deviene la tragedia. La parte negativa es el calco de muchas de las escenas más significativas de toda la saga y las muy predecibles apariciones de Kayako. Buen uso del sonido, respetando los films originales.

-2015 Ju-On: The Final Curse, dirigido por Masayuki Ochiai

La secuela del reboot que muestra a dos Toshios, el que murió hace años en la casa y el adoptado por parte de una familia japonesa, aspecto éste original, en un distanciamiento temático de la saga y la Kayako de siempre, en un film irregular, con sus momentos de terror más sugerido y cierta confusión narrativa al tratar de unir la continuación de la historia del film anterior con nuevas tramas.

Y hasta aquí el repaso a la saga de Ju-On, antes de pasar a comentar el crossover con The Ring. Anotar que el año que viene se estrenará la nueva entrega, producción norteamericana, de este universo con el lacónico título de Grudge y que según IMDb no se sabe si será un reboot (¿otro más?) o secuela (¿otra más?). Estaremos pendientes.

Y volvemos de nuevo al inicio del artículo donde presentábamos el crossover entre las dos sagas de terror más famosas de todo el cine japonés o lo que es lo mismo: Sadako vs Kayako, cruzando los universos de Sadako y su maldición en la cinta de video, y la de Kayako, y también Toshio, aunque se le relegue a segundo plano en el título. Decir, en primer lugar, que el film, dirigido por Kôji Shiraishi, en cuya filmografía destacan Ojos Blancos (Shirome) y Grotesque (Gurotesuku), juega con la baza que ya conocemos todos los detalles de ambas sagas, con toda la mitología que llevan encima y por lo tanto la trama argumental, por lo demás, tampoco tan descabellada (dos jóvenes sufren ambas una maldición distinta… ¿adivináis? Las dos deciden que las dos maldiciones se enfrenten entre sí) no va pareja a un film irregular, lleno de lugares comunes, en cada una de las franquicias, vistas ya en las secuelas, remakes o reboots, y con un aspecto visual al que le falta fuelle. Aspecto interesante el que se incorpore a la trama un personaje como el profesor Morishige , interpretado por un divertido Masahiro Komoto, investigador de las leyendas urbanas y deseoso de encontrarse con Sadako. Y digo interesante porque ya hemos visto en entregas anteriores como en los primeros films los que recibían la maldición de Sadako al ver su cinta de video tenían que luchar contra el reloj por encontrar una solución. Pero ya Sadako es un mito, una leyenda urbana que es conocida por todos. El profesor Morishige trata con una exorcista para que salve a una chica con la maldición pero la ceremonia se convierte en un ritual de sangre.

Aparece también un personaje con poderes psíquicos, Keizo Tokiwa, acompañado de una niña ciega que es psíquica (para lo que no hayan visto la cinta, tranquilidad, Godzilla no sale!!!), que explica que la única manera de acabar con la maldición de Sadako y con la de Kayako es enfrentarlas a ambas. Así tenemos este argumento tan psicotrónico como surrealista, con esta excusa argumental (tan válida como cualquier otra) que no lleva a la casa de Kayako y Toshio, al pozo y a donde haga falta!!! Una cinta que, por lo menos, no engaña a nadie y que sólo por el hecho de ver ese soñado enfrentamiento ya nos hace ganar algunos puntos para su disfrute. He dicho algunos. Por desgracia, en este tipo de crossover poco puedes aportar a unas sagas que ya están agotadas. No se profundiza en los temas, has de ir a la acción, en este caso a una doble acción que se ha de unir al enfrentamiento, por lo que a pesar de que los fans de ambas sagas puedan seguir queriendo más-de-lo-mismo temática y estilísticamente, las escenas buscan ese terror que ambas sagas dieron al inicio, cuando era novedoso, pero al final nos encontramos con un divertimento, una broma, un juego, un volver a lo primario del cine-barraca con un pasen y vean el enfrentamiento que más desean… Y he escrito broma porque el 1 de abril, fecha que en muchos países es el día que se celebra los santos inocentes, de 2015 se decidió hacer un cartel cinematográfico con el enfrentamiento de Sadako y Kayako. La respuesta de los fans fue unánime y de seguida los productores vieron el negocio.

Cartel falso vs verdadero

Que tras este film se anunciara la tercera parte de la parte norteamericana de la saga, Rings, parecía que la broma no podía ir más en serio: una conclusión a la saga protagonizada por Sadako y en la que se prometía un nuevo giro argumental que iba a trastocar los cimientos de la trama original.

Al hablar de Rings, dirigida en 2017 por F. Javier Gutiérrez, nos encontramos con un retorno al objeto que inició toda la maldición de Sadako: la cinta de VHS. Que aparezca este objeto dentro de un reproductor de video, en una subasta callejera, y que el personaje del profesor Gabriel (las concomitancias con el profesor Morishige, del film crossover comentado más arriba no son gratuitas) diga que es retro es toda una declaración de intenciones: nueva (¿y van?) puesta al día de la historia de Sadako, vale, aquí Samara, para la generación milénial con el uso de los elementos digitales como son los videos compartidos: el contenido del video de Samara se copia a archivos digitales.

La crítica fue unánime en calificar el film como fallido. A pesar de las buenas intenciones del director F. Javier Gutiérrez, cuyo film 3 días es más que interesante, el argumento tiene muchas lagunas para una secuela de una saga que ya estaba finiquitada. El propio director hacía estos sugestivos comentarios en la promoción del film, recogidos en la maravillosa revista Scifiworld a propósito del estreno de la cinta (7): “Culturalmente, estamos obsesionados con los vídeos, y la forma de ver esos vídeos ha cambiado radicalmente desde las dos primeras películas de The Ring. Antiguamente había todo un ritual para ver una cinta VHS. Elegías una cinta de la estantería, a veces tenías que rebobinarla, o ajustar el tracking… hacía falta tiempo, pero hoy en día, se pulsa un botón en alguno de los diferentes dispositivos que permiten ver vídeos, y el vídeo se reproduce instantáneamente. (…) Quería investigar de qué manera la tecnología modificaba radicalmente la mecánica de la maldición, y su forma de difundirse. No sólo es mucho más fácil ver los vídeos, sino que también es mucho más sencillo hacer copias y difundir la maldición.” Como podemos apreciar, todo ese ritual para poder ver un video en esos años del que habla el director, curiosamente pone de manifiesto hasta qué punto el que nos hayamos acomodado a leer mensajes o veamos vídeos sin ninguna necesidad de tocar un icono en una pantalla, nos ha hecho más vulnerable a todo lo que nos puede bombardear a cualquier hora desde nuestros móviles. Compartimos miles de gilipolleces por el simple hecho que es fácil hacerlo. No valoramos la gravedad de lo que enviamos o recibimos. El bombardeo es continuo y es en esa tesitura en la que nos movemos en lo que ya se podría considerar, después de la edad contemporánea, como la era digital. La película Rings trata el tema de pasada, lo insinúa en una de las escenas, para mí, más interesantes de la película: aquella en la que la protagonista va a buscar a su novio a la facultad y encuentra allí todo un grupo de universitarios que, al mando del profesor Gabriel, forman una especie de grupo que trabajan en el proyecto de su gurú para demostrar la existencia del alma humana en la existencia de Samara; para tal experimento van viendo los vídeos y el profesor va buscando los voluntarios que verán de nuevo del vídeo una vez copiado por los primeros. Lástima que esa trama no se haya desarrollado en profundidad con aspectos tan interesantes como el hecho de que si en nuestros días lo vídeos, los textos y las imágenes (o lo que comúnmente también se llaman memes) pueden difundirse fácilmente a cualquier lugar, todo lo que sea negativo, perjudicial, ilegal… también se difundirá, y por lo tanto, el mal (en sentido genérico) se viralizará mucho más rápido. Como vimos en la entrega anterior, con Rings (2005, Jonathan Liebesman), en la que se mostraba justamente ese tema tratado con mucha más profundidad que el largometraje de F. Javier Gutiérrez, al hacer que un grupo de jóvenes que grababan las experiencias paranormales tras ver el vídeo maldito, y van buscando voluntarios para luego ver video, salvar al anterior y seguir grabando experiencias y lo mejor de todo: COMPARTIRLAS!!! No deja de ser paradójico que Rings, el corto, desarrolle mejor ese tema que Rings, el largo!!!!

El tema de la digitalización de la imagen y su propagación ya aparecía también en la serie de televisión Rasen (1999, Jun’ichi Tsuzuki, Takao Kinoshita y Hiroshi Nishitani), comentada en entregas anteriores, y en la que la irrupción del universo digital era recibido por Sadako con los brazos abiertos, y nunca mejor dicho, en su movimiento típico movimiento cruje-huesos!!!

El mal, que representa Samara, vuelve a nacer, aunque en este caso se quiera insistir en el origen de ese mal. Como ya apuntó Roberto Morato en su crítica para la película en la decana revista de cine Dirigido Por (8): “La necesidad de dar un contexto y humanizar el mal es algo que lo desposee de todo aquello que lo hace interesante”. Efectivamente, no deja de ser curioso que todo lo misterioso a la vez que maligno de esa maldición perpetrada por Samara se pierda en una trama que busca lo racional. Se nos explica cómo Evelyn Osorio fue encerrada y violada por un sacerdote, Galen Burke (protagonizado por ese gran actor llamado Vincent D’Onofrio), se quedó embarazada, tuvo a Samara, ésta mostró poderes inexplicables, quiso ahogarla en pozo pero monjas la salvaron, se dio en adopción a los Morgan… como vemos, racionalizarlo todo.

Sadako, mito del terror, es ya presencia indiscutible en los sueños, corrijo, en las pesadillas que todo amante del terror o fantástico pueda tener. Una larga, variada y extensa saga de films, telefilms o series que dan fe de su éxito y, en algunos casos, de su fracaso. Por cuestión de espacio hemos creado un anexo en el Sadako volverá a aparecer en dos sagas no oficiales: la china de Bunshinsaba y la japonesa con Hikiko san. En el próximo número.

NOTAS

  1. Aunque en la página web https://www.fundeu.es/recomendacion/en-cine-cruce-mejor-que-crossover/ se afirma que “Aunque en español hay varios términos que se acercan a ese significado —como encuentro, fusión, híbrido o mezcla— y que serían válidos en algunos contextos, conviene tener en cuenta que, en otros y en función de las oraciones, pueden generar confusión y llevar a pensar, por ejemplo, en un tercer personaje («El esperado híbrido entre Batman y Superman»). Esta confusión parece menos probable si se opta por la alternativa cruce.” ahora mismo el uso de la palabra ya es generalizado entre la comunidad audiovisual y aficionados al cine en general.
  2. Una película psicotrónica es un término acuñado por el crítico cinematográfico Michael J. Weldon para referirse a esas películas de muy bajo presupuesto generalmente denostadas por la crítica.
  3. Ya vimos que los yurei se manifiestan de diferente forma, según la fuerza que los mantenga en nuestro mundo. Y se llamarán onryo cuando esos espíritus permanecen entre nosotros en busca de venganza, tanto en las personas que causaron su muerte como en las que aparezcan en su vivienda. Para más información os recomiendo la lectura de la web http://lasombradelkitsune.com/yurei/ .
  4. No es espacio éste para un comentario detallado de cada una de estas obras. Podéis encontrar más comentario en la interesante web http://revistacultural.ecosdeasia.com/un-repaso-a-la-saga-ju-on-ii/ .
  5. Como en chino la palabra para referirse al número 4 es 四 y se pronuncia “si”, casi igual que la palabra muerte 死 se evita por superstición. Esto sucede también en Japón ya que la lectura de las dos palabras sería “shi”. Por eso actualmente en muchos edificios públicos no existe una cuarta planta o habitación número 4.
  6. De hecho, tanto en el film como en las secuelas, nunca se pierde la ambientación japonesa porque la trama tiene lugar en Japón, se alude al fantasma de Kayako y Toshio y hasta el inglés se mezcla con el japonés, algo que no sucede en el caso de Sadako cuando se hicieron los remakes americanos, cambiando ambientación, estilo y hasta el nombre del espíritu japonés en Samara.
  7. Revista Scifiworld nº 95, Febrero-Marzo 2017, Artículo Rings, pág. 53.
  8. Revista Dirigido Por nº 475, Marzo 2017, Crítica Rings, pág. 14.


El Círculo: Paso 2 (2ª parte) Las palabras cobran vida: La novela y su primera adaptación en RINGU (1995)

Segunda parte de la serie de artículos dedicados a The Ring.

Por José Luis Carbón Tirado.

En 1991 se publicaba en Japón la novela Ringu, del autor Koji Suzuki (nacido en 1957). Rápidamente se convirtió en lo que ya popularmente se conoce como best-seller. Ya sabemos que un gran nivel de venta no está relacionado con su valor artístico. No obstante, también es cierto que puede darse el caso de novelas superventas con una calidad literaria fuera de toda duda. En nuestro caso, hay, como es de esperar, opiniones para todos los gustos. En mi caso estoy entre los que considera Ringu una buena novela a la que le faltan algunos puntos para ser considerada como excelente. Nota a tener presente: mi desconocimiento de la lengua japonesa condiciona la lectura en una traducción al castellano (la de Javier Calvo, para la editorial Mondadori) que hace que no podamos disfrutar de la obra al 100%. Las metáfora, los dobles sentidos, los tempos narrativos, en fin, todo lo que tiene que ver con las palabras, se pierde, huelga decir, en una traducción, por lo que en algunos momentos, durante la lectura de la obra, podemos tener siempre esa sensación de que nos perdemos algo.

Para aquellos no que no hayan leído la obra vaya el primer apunte: leer la novela después de haber visto la película, o películas, tiene su lado bueno: volver al origen de todo, al parto de Sadako. De hecho, en mi caso, y en el de la mayoría de aquellos o aquellas que conozco, hambrientos de literatura y cine fantástico y de terror, me leí la novela después de haber conocido visualmente varias entregas de la saga. Eso es algo anecdótico, en cualquier caso. Si no hubiera leído la novela, no cambiaría la opinión que tengo de las películas. O viceversa.

La novela se inicia de la forma más directa posible. La información justa para situarnos en un paraje urbano actual (el de 1991 no dista mucho del de 2017, acaso más luces de neón y un móvil para cada ser viviente, cuando el sol deja de ser naciente). Un piso en Yokohama. Una joven, Tomoko Oishi, en casa, sola. Es verano. Hace calor. Demasiado calor aunque fuera verano. Tomoko siente dolor en el pecho. Teme a algo o alguien relacionado con algo que le pasó. Algo que le pasó a ella y a unos amigos. Como podemos observar, ya de entrada nos situamos en la esfera de lo que se conoce como ghost story, las  maldiciones, junto con otro gran tema de la literatura fantástica: la haunted house. De tanto una como de otra, grandes fuentes de todo el fantastique, bebe Ringu. De eso y de lo que se llama leyenda urbana.

Este collage de elementos es el que configura la novela de Suzuki y el que condiciona parte de su contenido. ¿Es original la novela? Naturalmente, el tratamiento que se le da a los fantasmas o a los elementos que aparecen en las casas encantadas (y dentro de ellas, las que tienen como protagonista a un pozo) sí podríamos considerarlo novedoso (imagen creada en la mente y grabada en una cinta VHS). Por lo tanto, el hecho de leer la novela ahora nos quitaría ese elemento ¿sorpresa? Puede ser. Pero al leer la novela te mueves en un terreno siempre apasionante: el ir viviendo todo en tu pensamiento en un tempo subjetivo, el que tú marcas, el que visualizas en esa película, una nueva versión que nos hacemos si hemos visto la versión de Nakata. Y por eso recomendaré leer la novela sabiendo que es la ficción de la que parte todo. De lectura ágil, directa (domina el diálogo en buena parte de los momentos más angustiosos de la trama), la novela logra transmitir el terror de forma paulatina a medida que vamos descubriendo más sobre la maldición de Sadako. Como muy bien apuntó Andrés Díaz Hidalgo en 2015 (1): “El libro transmite con gran maestría, gracias a la prosa de Koji Suzuki, una sensación de opresión y horror que se va incrementando lentamente. Como si fuese testigo del fin del mundo, el lector tiene la impresión de que ese mal que crece y se aproxima a Akasawa y su familia, como un gigantesco monstruo, no va a poder ser contenido.” La perspectiva del tiempo (26 años de su publicación) hace que podamos criticar ciertas escenas ambiguas (en el personaje de Ryuji, del que se dice que violó en secundaria a una chica y más adelante que no había tocado a ninguna mujer) o momentos muy repetitivos como el esquema narrativo en el que Akasawa, el periodista que investiga los extraños sucesos que rodean la muerte de unos jóvenes, en el que está su sobrina, va descubriendo poco a poco todo el misterio de Sadako casi página a página, sin descanso, a partir del video maldito que él mismo vio, en cada una de sus breves escenas.

Cuatro años después de la publicación de la novela, en 1995, la productora japonesa Fuji Television Network produjo para el incipiente mercado del Laser Disc el film Ringu, dirigido por Chisui Takigawa, su segundo trabajo tras la interesante serie de terror Yo nimo kimyo na monogatari (1990-1992).

Recordemos que el Laser Disc fue el primer sistema de almacenamiento en disco óptico que se comercializó en el mundo. De hecho, fue mucho más popular en Japón que en los USA. Y de hecho se hizo muy popular esta primera versión de la historia de Sadako en Laser Disc.

El film Ringu (abreviación de su título original: Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen) se presentó en l cadena de televisión Fuji Film y más tarde se editó como Ring:Kanzenban (la palabra japonesa kanzenban sería el término que se usa para referirse al lanzamiento especial de una obra impresa o fílmica). Así en esta nueva edición, lo especial aparece en algunas escenas de desnudos. No conozco edición en DVD pero sí se puede ver en el canal YouTube (2) la versión íntegra con subtítulos. Aunque la imagen deje mucho que desear, al menos puede verse completa.

El film, telefilm o TV-movie, como aparece en diferentes páginas web o blogs, es la única versión conocida que sigue casi línea a línea la novela de Koji Suzuki. Y eso es precisamente lo que la hace tanto innecesaria como interesante: innecesaria porque a excepción de algunas escenas, el resto es plano, sin alma, un encadenado de secuencias que en una novela al ser leída atraen de una forma distinta pero al ser vistas no atraen; interesante porque al ser la primera versión, podemos comparar con el resto de versiones, ver la lectura de la obra en su mismo contexto histórico y social.

La novela es un thriller con momentos de terror. Esta primera versión busca el terror más efectivo. Como comenta con gran acierto Mark Hodgson en su blog Black Hole (3): ”It’s fascinating to watch one of the greatest ever ghost stories being treated like a bad horror movie. Over-the-top camerawork, flashing lights, and exaggerated acting all demonstrate perfectly how not to film Ring”. En efecto, Ringu es efectista, ya desde sus primeras imagines, en las que el compositor Yoshihiro Ike (uno de los más prolíficos compositores japoneses) marca en sus tonos lo sobrenatural, con ascensos de volumen, ambiente opresivo con el estilo electrónico, muy a lo Goblin en las primeras películas de Dario Argento (no es casualidad que films como Suspiria –1977- o Tenebre -1983- hubieran sido auténticos éxitos en Japón). Lo que pasa es que si en los films del maestro italiano la música era un buen amante de la imagen, en nuestro caso, Ringu, flojea, chirría en la mayor parte del metraje.

Sólo en varias escenas aflora verdadero cine y parte del espíritu de la obra de Suzuki:

-la escena en la que Akasawa ve el video maldito

-la escena en la buscan los restos de Sadako en el pozo

-la escena en la que Ryuchi ve el espectro de Sadako

En la primera escena, Akasawa, periodista interpretado, y a la vez sobreactuado, por Katsunori Takahashi, ve el video maldito que ha producido varias muertes. En el hotel da al play del VHS y todo a su alrededor cambia de color, de forma, la pantalla traspasa más allá (algo que el film de Hideo Nakata llevará hasta sus últimas consecuencias). La planificación de esa escena es interesante. Y por una vez, la música está en consonancia con la imagen, lo mismo que el excelente trabajo de sonido. Una lástima que no hayan tenido esto en cuenta para otras secuencias menos efectivas pero no menos trascendentales en la búsqueda de la verdad por parte de Akasawa y Ryuchi. Y la interpretación, en esa sobreactuación, en esta escena irónicamente se convierte en adecuada. Lo que ve en el video es literalmente lo que se dice en la novela. Uno de los temas de la novela, la vampirización de la imagen, lo observado como nueva realidad, está aquí presente. Somos lo que vemos. Nacemos y morimos con las imágenes. Y en la historia del video maldito, literalmente es ver su contenido, y morir. La muerte desde el más allá.

La escena en la que tanto Akasawa como Ryuchi (interpretado, y en este caso, magistralmente, por Yoshio Harada) buscan los restos de Sadako en el pozo es de las más interesantes de la película. Llegamos ya a ese momento donde todo lo que han podido averiguar el periodista Akasawa y el profesor Ryuchi ha de tener sus frutos en los restos de Sadako, lo que esperamos como público, lector o espectador. El pozo, ese símbolo de portal al inframundo, se convierte en metáfora de la maldad humana. En la novela fue lanzada a él en un acto de suicidio: Nagao, doctor que cuidaba de su padre, sintió un deseo incontrolable de poseerla, y al descubrir que poseía feminización testicular, se alejó, pero Sadako entró en su mente y éste, al sentir miedo, la lanzó viva al pozo.

En la versión todo esto aparece. Y es ahora, al volver al pozo, cuando todo se remueve, tanto literalmente (han de quitar agua y barro) como temáticamente (Sadako, sus restos, su alma, necesita ser sacada del pozo). El pastiche visual en esta escena es muy sugestivo: Akasawa está sacando agua del pozo, que pasa a Ryuchi. El reloj de Ryuchi va marcando los segundos que faltan hasta las 22:10. Algo fuera de la casa se dirige hacia ellos (un plano calcado de la obra seminal de Sam Raimi, Evil Dead -1982-). Akasawa oye risas. Unas manos le abrazan de espaldas. Es Sadako. Y mientras se abrazan, Ryuchi le grita desde arriba. Baja a ver a su compañero. Akasawa está abrazando a un cráneo, el de Sadako. Una escena bella.

 

Nota: Los dos siguientes párrafos contienen spoilers de la novela de Suzuki y el film Ringu (1995)

Y por último, la escena en la que Ryuchi se encuentra con el espectro de Sadako. Que esta escena sea la continuación de la anterior es la muestra que el film deja lo mejor para el final. Como ya ocurre en la novela, el desenlace conlleva tener presente todo lo presentado. Y es precisamente el final en ambas obras lo mejor: ese angustioso y trepidante clímax en el que por un lado las palabras, en la novela, y por otro las imágenes, en el film, se revelan adecuadas, emotivas, bellas. Pero en el film tenemos una visualización de lo que en la novela es una intuición. Sadako es un ente en la novela, presente, omnisciente durante todos los pasos de Akasawa y Ryuchi para resolver el enigma de las muertes tras la visión del video. En el film de 1995 Ryuchi ve al espectro de Sadako, cual fantasma decimonónico, aunque con una diferencia: Sadako va desnuda, con un bebé entre sus brazos, y aparece ante él con las rayas típicas que podíamos ver siempre en una cinta VHS (detalle simpático, a la vez que sociológico: Sadako desnuda, pero con un halo de esplendor que impide ver sus partes íntimas). Sadako estrangula a Ryuchi. El sortilegio no ha funcionado para este personaje, como sí lo hizo para Akasawa. El hecho de que Akasawa hiciera una copia para Ryuchi de la cinta maldita lo salva de esa maldición que Sadako impuso a aquellos que vieran la cinta. Y el mismo Akasawa, a la vez, tendrá un dilema, cuando se dé cuenta que sólo te podrás salvar cuando hagas una copia de esa cinta y la pases a otra persona, y este otro haga lo mismo. Y el dilema es: le digo a mi familia que haga la copia y la pase a mis suegros, y así los salvo, o no les digo nada y así al morir, todo acaba y se salva la humanidad. Tema eterno el de la muerte, y mucho más el del dolor por la pérdida de los seres queridos. El propio escritor Koji Suzuki manifestó en una entrevista en 2003 en Japan Review, a propósito de su novela más conocida y las diferentes adaptaciones que había tenido, cómo este tema le influyó en la concepción de la novela (4): “Cuando escribía esta novela estaba cuidando de mis dos hijas. (…) De esta forma el tema de Ring es realmente sobre el amor que tengo a mis hijas. En mi libro, no hay una heroína, sino un héroe: Akasawa Kazuyuki. Es un padre. Tiene una hija y una esposa. Y como muchos hombres, su mayor miedo es perder a su esposa o hija.”

El pozo, que desde la mitología, fue requerido como un principio femenino, ese vientre de la Gran Diosa. La mujer, ya desde la más remota antigüedad, fueron consideradas seres mágicos: sangraban y no morían. Por supuesto, la fertilidad está muy presente en la historia de Sadako: se dice que tiene feminización testicular o también llamado Síndrome de Insensibilidad Androgénica (nota), lo que la imposibilita para concebir. Todo esto no lo podemos perder de vista cuando vemos las películas de la saga Ringu. Y de ahí que la escena de Sadako con el bebé en brazos tenga tanta importancia. Es una yurei, un fantasma atado a este mundo por su trágico trauma, y también un onryo, ser espiritual que quiere venganza (5). El personaje de Ryuchi investiga sobre el tema y al recordar que los virus usurpan estructuras vivas con el fin de reproducirse, da la pista para que la maldición se rompa: copiar la cinta y mostrarla a otra persona. El círculo, de momento, no se cierra.

PRÓXIMA ENTREGA:

EL CÍRCULO: EL PASO 3: LA VERSIÓN QUE CAMBIÓ EL CINE DE TERROR Y LAS SECUELAS DIRECTAS:

  1. 1998 –Ringu (The Ring) -Director: Hideo Nakata
  2. 1998 –Rasen (Ring: The Spiral) -Director: Joji Iida
  3. 1999 –Ring 2 (The Ring 2) -Director: Hideo Nakata

 

NOTAS

(1)  reseña.org/thering-kojisuzuki-78/

(2)  https://www.youtube.com/watch?v=ow3G7e_EN-Y&t=912s

(3)  http://blackholereviews.blogspot.com.es/2006/08/not-on-dvd-9-ring-kanzenban-1995-first.html

(4)  http://jornadasdeliteraturaycineuma.blogspot.com.es/2013/04/entrevista-koji-suzuki.html

(5)  Recomiendo para un vistazo rápido a los diferentes seres mitológicos japonenes el artículo web: https://conoce-japon.com/cultura-popular-2/mitologia-y-folclor-japones-yurei/

 

 

EL CÍRCULO: PASO 1 PRÓLOGO: DE SADAKO, SECUELAS, REMAKES Y ALGUNOS APUNTES SOBRE LA RECREACIÓN DE UNA HISTORIA

Con este primer artículo, nuestro colaborador José Luís Carbón Tirado inicia una serie de entradas centradas en profundizar en todos los aspectos sobre esa joya del género, ya convertida en obra de culto, que es The Ring.  Esperamos que disfrutéis de esta maravilla de proyecto que nos propone su autor y os resulte tan interesante como a nosotros nos lo ha parecido.

Que una saga cinematográfica como la de Ringu, a partir del film homónimo de Hideo Nakata en 1998, haya tenido una larga vida hasta nuestros días (reciente tenemos la última versión en manos de F. Javier Gutiérrez Rings), viene motivada tanto por sus relecturas continuas como por el simple hecho de que parece que no hay más que rizar el rizo en cuestión de exprimir hasta la última gota de una trama argumental que tuvo su génesis en 1991 cuando el escritor Koji Suzuki nos presentó por primera vez a uno de los espectros más populares en Japón y, ya de paso, del terror contemporáneo: Sadako Yamamura (1).

Las variaciones de una historia ficticia, cinematográfica o literaria, en forma de secuela, precuela, intercuela -para más –cuelas véase el clarísimo artículo en la Wikipedia (2)-, remake o, lo que más se lleva ahora, el reboot, no son más que, precisamente eso: variaciones de una historia. La historia de la literatura o del cine (por citar las dos manifestaciones artísticas donde más se dan este tipo de alteraciones narrativas de ficción) está plagada de estos cambios, interesantes unos, prescindibles otros, pero en todo caso, necesarios para entender cómo los creadores de ficciones entienden el mundo en el que viven o tratan de reflejarlo, y cómo las mismas historias nos presentan los denominados arquetipos, los patrones narrativos básicos -que definió Carl Jung (3)- que aparecen en todas las historias.

Y la historia de Sadako en la novela es la primigenia, la original. De ahí podemos recrearla de mil y una formas. A lo largo de una década hemos podido ver diferentes secuelas y remakes, tanto cinematográficos como televisivos (precisamente la primera versión de la novela fue un telefilm de 1995 dirigido por Chisui Takigawa cuyo interminable título es Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen), por lo que la historia que imaginó el escritor nipón Koji Suzuki pasa a ser recreada, revisionada, releída en definitiva: es el cuadro dentro del cuadro, la película dentro de otra, el enigma del propio arte, que se devora a sí mismo en diferentes momentos y situaciones.

Que ya en el siglo IV a.C. un clásico imprescindible como Aristóteles nos hablara en su Poética (4) de la imitatio de la realidad, tanto como una elaboración que hacía el creador sobre la realidad como la creación de un lenguaje propio, individual, vamos lo que se ha venido llamando estilo, refleja que estas cuestiones tienen  ya su historia, aspecto fundamental para algunas de las preguntas que nos hacemos cuando visionamos una secuela o remake: ¿son necesarios?¿Aportan algo a la historia original?

Es normal oír expresiones como “me gustó más el libro que la peli” o “la peli es más entretenida que el libro”. Y precisamente en el caso que nos ocupa, Ringu, es más que curioso, pues somos una gran mayoría los que vimos primero el film de Nakata en 1998 y más tarde pudimos leer la novela de Suzuki. Aunque, como es bueno señalar, es absurda toda comparación en el sentido de señalar las diferencias argumentales. Una novela y una película pertenecen a artes distintas (sí, con el objetivo ambas de mostrar belleza, crear connotaciones, entretener…) con lenguajes distintos. La literatura tiene miles de años mientras el cine un siglo, tampoco hay que olvidarlo. Y en esa convivencia, desde finales del siglo XIX, cuando Edison en los Estados Unidos, los Lumière en Francia o Le Prince en Gran Bretaña, abrían las puertas a un nuevo arte, a las fotografías en movimiento,  ha habido buenos momentos y otros no tan buenos. Que estemos viviendo una época de remakes continuos o secuelas muy tardías (Star Wars, Twin Peaks, Expediente X…) es sintomático en lo que respecta a la búsqueda de nuevos argumentos. La tradición tanto literaria como cinematográfica condiciona, influye, sienta las bases de un camino en el que se van incorporando nuevas voces: Koji Suzuki bebe de las fuentes propias de su cultura, ya desde el periodo Nara en el siglo VIII con ese folclore tan característico en cuestión de seres sobrenaturales o fantasmas (los yūrei), o las formas del teatro kabuki; y Hideo Nakata bebe a su vez de todo esto y del cine llamado kaidan eiga o “cine de fantasmas” –citar la imprescindible El Más Allá –Kwaidan, 1964, Masaki Kobayashi (5).

Un escritor escribe una novela. Esta novela se adapta al cine. Lo que tenemos en el segundo caso es una recreación de la historia original. La película ya es otra cosa. Aunque estemos hablando de una adaptación fiel a la novela, y entendemos por fiel que sigue el argumento de la novela sin cambios importantes (cambios siempre habrá por lo que ya se ha comentado del lenguaje: ¿cómo filmar un monólogo interior?), la película ya está creando algo distinto. Tras la publicación en 1991 de Ringu, la novela, se adaptó al cómic. Y de ahí a la televisión en 1995. El fantasma de Sadako se reproduce, y nunca mejor dicho (quien haya leído la novela y visto la película lo entenderá perfectamente), en secuelas, remakes USA y, como suele ocurrir cuando una historia pasa a ser popular, parodias.

Repasemos un poco de terminología. La palabra remake es un anglicismo, préstamo lingüístico que según el diccionario normativo de la RAE ha de evitarse en pro de nueva versión o adaptación (6). A pesar de que tanto versión como adaptación sirven para remake o reboot, el uso de las últimas se ha generalizado en las últimas décadas. Pero hay que aclarar ciertos detalles que a veces no tenemos presente: una novela como Ringu se adapta para la televisión en un telefilm que prácticamente sigue su argumento. Si más tarde se rueda el film de Hideo Nakata, lo que tenemos es otra versión de la novela. Y como versión se puede permitir el lujo de prescindir de elementos argumentales, incorporar nuevos personajes, en definitiva, y como decíamos antes, es otra cosa y la crítica no puede, ni debe, priorizar si sigue fielmente a la novela o no. Que el protagonista de la novela, Akasawa, sea un hombre, y en la versión de Nakata lo transforme en una mujer puede ser considerado del todo anecdótico (en el sentido de la trama). Lo que sí puede tenerse en cuenta es si sigue su espíritu, eso que hace que se puedan adaptar obras de Shakespeare a cualquier contexto sin que deje de ser una obra shakesperiana. Por eso hemos de concretar cuando decimos algo como: la película X es un remake de la película Y. Si la película X parte de la novela que dio lugar a la película Y, entonces no será un remake sino una nueva versión, es decir, tenemos dos versiones de una obra. La película Un crimen perfecto (A Perfect Murder,1998, Andrew Davis) no es un remake del clásico hitchconiano Crimen perfecto (Dial M for Murder,1954) sino una versión de la obra teatral de Frederick Knott, y que ya dos años antes de que Hitchcock rodara su versión, la serie BBC Sunday-Night Theatre adaptaba la obra en uno de sus episodios. Naturalmente la popularidad y carisma de Mr. Alfredo hizo eclipsar el resto de versiones de la obra teatral en su film, y de ahí que consideremos cualquier versión posterior como su remake.

Todas las obras cinematográficas que tienen como base la novela Ringu son un perfecto ejemplo que cómo ese rizo que se riza va añadiendo película a película un detalle que se suma a la historia, un nuevo elemento narrativo que enriquece –o no- la historia original y que crea un mundo en torno a esa historia. Tenemos una novela como el Quijote, e incontables adaptaciones visuales de la historia creada por Miguel de Cervantes. Cada una de esas adaptaciones tiene su propia personalidad y contexto, pero todas forman un todo en torno a unos personajes que ya no son del autor, pertenece al público.
Por lo tanto, nada más interesante que visionar todas las versiones que se han realizado hasta la fecha de la novela de Koji Suzuki y poder apreciar la originalidad en su tratamiento visual y argumental:

1. 1995 -Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen
-versión televisiva, telefilm
-adapta novela Ringu
2. 1998 -Ringu (The Ring)
-versión cinematográfica
-adapta libremente la novela Ringu
3. 1998 -Rasen (Ring: The Spiral)
-versión cinematográfica, secuela de 1998 The Ring
-adapta Spiral (2ª parte de novela Ringu)
4. 1999 -Ring 2 (The Ring 2)
-versión cinematográfica, secuela oficial de 1998 The Ring
-adapta libremente novela Ringu
5. 1999 -Ringu: Saishûshô (Ring: The Final Chapter)
-versión televisiva, serie de televisión, nueva versión
-adapta libremente la novela Ringu
6. 1999 -The Ring Virus
-versión cinematográfica, nueva versión
-adapta la novela Ringu
7. 2000 -Ringu 0: Bâsudei (Ring 0: Birthday)
-versión cinematográfica, precuela de The Ring 1998
-adapta novela Ringu                                                                                                        8. 2002 -The Ring
-versión cinematográfica, remake USA de The Ring 1998
-adapta libremente novela Ringu
9. 2005 -Rings
-versión cinematográfica, corto, precuela a The Ring 2 2005
10. 2005 -The Ring 2
-versión cinematográfica, secuela de remake USA The Ring 2002
-adapta libremente novela Ringu
11. 2012 -Sadako 3D
-versión cinematográfica, nueva versión, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu
12. 2013 -Sadako 3D 2
-versión cinematográfica, secuela de Sadako 3D
-adapta libremente novela Ringu
13. 2016 -Sadako vs. Kayako
-versión cinematográfica, crossover con Ju-on: The Grudge
-adapta novela Ringu e historia de Takashi Shimizu
14. 2017 -Rings
-versión cinematográfica, secuela de The Ring 2002, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu

Como podemos apreciar, la novela de Koji Suzuki ha sido muy exprimida. Por supuesto que el orden de visión tendría que ser el de producción, el único que nos permite ver cómo transcurre la historia, con sus saltos en el pasado, o ver cómo una nueva versión puede aportar algo interesante a la saga, y cómo, en definitiva, cada época (en 1998 vemos vídeos VHS) es hija de su tiempo, tanto en estilo visual (Japón, por un lado, USA por otro) o argumental (cada nueva versión, remake o secuela puede aportar nuevos elementos narrativos).
Para la próxima entrega, o Paso 2, la novela Ringu y la primera adaptación: 1995 Ringu.

NOTAS:
(1) Koji Suzuki: The Ring, Literatura Random House, 2004
(2) https://es.wikipedia.org/ wiki/Secuela
(3) Carl Gustav Jung: Arquetipos e inconsciente colectivos, Paidós, 2009
(4) Aristóteles: Poética, Alianza, 2013
(5) Editada por Filmax en el 2001.
(6) RAE: Diccionario panhispánico de dudas, 2005

-Un artículo inédito de José Luís Carbón Tirado-