Crónica del “Fear The Walking Dead Fan Event”, Cine Callao en Madrid (AMC SPAIN)

Por Karol Scandiu

El pasado lunes 24 de julio acudí al evento Fear The Walking Dead Fan Event, gracias a una entrada doble que gané en un sorteo que la web de AMC SPAIN llevaba a cabo.

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Con la presencia de los actores Daniel Sharman (Troy Otto) y Rubén Blades (Daniel Salazar), participamos en una charla que duró alrededor de una hora en la sala del Cine Callao en Madrid. Nos esperaban en las butacas un bote con caramelos de fresa en forma de calaveras, una botella de agua y dos cartulinas (roja y verde) que usamos en un par de ocasiones durante la entrevista por parte del presentador.

Un evento ameno gracias a la simpatía de ambos actores, muy cercanos, con un humor increíble, que no dudaron en contestar a las preguntas preparadas por la organización así­ como las que el público pudo hacer al final de la cita.

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Entre otras, vimos varias escenas de la temporada actual de la serie (no de los nuevos capí­tulos que llegaron en el mes de septiembre, detalle que además rogó el presentador a los actores que no desvelaran nada de lo que ocurrirá en la siguiente parte de la tercera temporada), y pudimos conocer más detalles de su trabajo en la serie, además de la pasión que ambos tienen por el mundo artístico y por su profesión.

Entre algunas preguntas, me encantó tanto su cercanía, como sus respuestas en las cuales se tomaban su tiempo en contestar y ser detallistas; empezaron hablando de cómo llegaron a formar parte del elenco de la serie, en el caso de Rubén Blades llamado personalmente por uno de los creadores de la serie, comentó que le ofreció el papel tras ver su participación en la película Safe House junto a Denzel Washington Ryan Reynolds; Daniel Sharman contó (con mucho sentido del humor) como en su caso participó de un casting durante el cual no sabí­a ni para qué serie o papel optaba, ya que los productores de la serie (así como de TWD – The Walking Dead) mantienen un secretismo muy importante cuanto a la elección de actores, y que lo único que le dijeron era que pensara en que su personaje se llamaba Daniel, para después avisarle de que se personara para hacer un molde de su ojo con una cuchara incrustada en este, y así se quedó un par de semanas sin saber poco más (soñando con la cuchara, añadió entre risas).

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Hablaron sobre el avance de la serie, sus personajes, la fuerza que van cobrando poco a poco, comentando también sus pareceres sobre el mundo artí­stico, como les afectan (a ambos) la «carga´´ de unos personajes tan fuertes y con personalidades tan marcadas.

Una de las preguntas curiosas de la noche la hizo la primera fan durante la rueda de preguntas, y fue «qué les parecí­a un crossover entre TWD y FTWD´´, a los que los dos actores no dudaron en contestar que no solo la idea no les gustaba, como que no sería beneficioso para ninguna de las producciones, pues ambas son únicas y tienen su personalidad.

FTWD4Me quedo también con una de las respuestas de Daniel durante la mención al capí­tulo grabado totalmente en castellano en el cual el protagonista es Rubén (Salazar), pues transcurre en México y es su «regreso de entre los muertos´´; entre otras el actor americano destacó no solo la importancia de darle voz más allá del típico americano e historias centradas en sus propias fronteras e idioma, como que el público necesita y se merece mucho más porque «no todos los héroes son hombres de pie blanca que hablan en inglés´´, palabras que fueron aplaudidas por el público y su compañero de reparto.

Aguardando más eventos similares, me quedo con los actores, dos personas asombrosas que nos han acercado un poco más al mundo del séptimo arte, con educación, humor y pasión por lo que hacen.

 

Series: 3% (T1), en Netflix

Por Karol Scandiu

serie2Apostando por producciones propias y de calidad (la mayoría en mi opinión) Netflix llegó pisando fuerte a nuestros hogares. Un gran ejemplo de eso es la serie “3%” que ha sido para mí una de las sorpresas más gratas y frescas dentro del abanico de novedades actuales.

Grabada en Brasil (la primera serie por la que apostó Netflix en otro idioma que no el inglés), “3%” nos presenta un futuro distópico original y dramático, que ha logrado traernos con la primera temporada una gran premisa para su continuación que se encuentra en pleno rodaje.

La serie se centra en un futuro en el cual la élite social reside en una isla paradisíaca, lejos de las barriadas superpobladas. Para poder llegar allí y ser uno más de los privilegiados, una vez al año se llevan a cabo una serie de pruebas durante lo que llaman “El Proceso”; jóvenes que cumplen los 18 años se presentan en las sedes que están destinadas a eso, pero solo un 3% de cada grupo logra salir de la miseria y llegar a esa tierra prometida. Los que no consiguen hacerlo, regresan a las urbes y deben seguir sus vidas entre la pobreza que les rodea.

Una trama original, sencilla si solo se tiene en mente la sinopsis, sin embargo, al adentrarte en el mundo de “3%”, descubres los entresijos de una sociedad elitista e inmoral que lleva a cabo, nada menos, que una criba humana anual bajo la promesa de la vida perfecta que mantiene a los seres humanos sobreviviendo a toda costa decididos a cumplir con el sueño, otros a merced de un futuro incierto si no lo logran, y a los que finalmente lo hacen… ahí ya tengo que dejarles a vosotros descubrir lo que ocurre.

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Sin demasiadas florituras ni el uso exagerado de efectos visuales o especiales, ese futuro que podría estar tan cerca, nos trae sobre todo una crítica humana y social realista (algo que creo que debería hacernos sentir las obras dentro de ese género en concreto), un futuro que podría ser cierto sin ir más lejos de la propia actualidad en la que vivimos si no se cambia el rumbo; sin necesidad de catástrofes químicas, seres que regresan de la tumba, páramos desolados y rodeados de horrores, nos presenta ese mundo donde el que tiene, lo tiene todo, y el que no, solo dispone de una única oportunidad para conseguirlo… pero ¿a qué precio?

Recomendada al 100% para los amantes de las distópias limpias y sin más pretensiones que la de hacernos pensar y valorar (y también disfrutar de su historia) una serie para tener en cuenta y, por supuesto, estoy deseando esa segunda temporada, pues la primera nos presenta esa sociedad, sus reglas… lo que pasará de ahora en adelante, será todo un mar de sorpresas.

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Con guión de Pedro Aguilera y dirigida por grandes del cine brasileño como César Charlone, Daina Giannecchini, Dani Libardi y Jotagá Crema, espero con ganas su continuación para conocer más (y mejor) a los protagonistas. Con actores como Bianca Comparato (Michelle) o João Miguel (Ezechiel), “3%” ha empezado, lo que espero, sea un nuevo mercado de productos por los que apueste Netflix más allá de las fronteras de Hollywood, deseando con ganas que las producciones sigan este camino y esperando ver más series y películas con esa carga de originalidad y propuestas patrias.

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Sons of Anarchy (SoA): Review del final de la serie.

Un artículo de Clara Burke.

(Obviamente contiene spoilers)

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Sons of Anarchy, más que ser una serie de moteros norteamericanos, rudos, valientes, leales y con un sentido particular de justicia (que lo es), es una serie sobre el aprendizaje y los lazos que unen a las personas.

Sobre el aprendizaje, porque la serie comenzó con un joven e idealista Jax que no conoce en realidad a su padre, la leyenda de SAMCRO John Teller, y finaliza con un Jax que cierra un ciclo vital no sólo en la historia del club, sino que conoce a su padre, su visión y es consciente de lo que es, por herencia genética y por devenir. Sobre los lazos que unen, porque Jax es un ejemplo de lealtad. Lealtad más que en un sentido poético en un sentido virulento, arrebatador e inamovible.

Jax es el ejemplo de la lealtad llevada a un exponente estratosférico, pero en su cara B encontramos la venganza por la traición a la lealtad incondicional que ofrece. Su viraje como personaje ha estado muy determinado por la lealtad que le han brindado sus más cercanos y en el momento de mínima traición se ha convertido en el sujeto más letal que se pudiese imaginar. Sin embargo la lealtad que ha sido bidireccional, la que ha recibido y los lazos de amor tan fuertes que ha creado con todas las personas que le han querido,  le han servido para no terminar como ningún otro personaje de la serie, porque él ha decidido cobrar todas sus deudas y ha tenido en último término la decisión de cómo y cuándo marcharse. Además ha tenido la capacidad de dejar a todo el mundo en su sitio: ha terminado la salida definitiva de sus hijos de Charming (lo que no terminó de hacer Tara), ha terminado con los enemigos que habrían hecho la vida imposible al club, ha terminado con la malla de mentiras que inició Gemma, ha dejado a un club devastado pero libre de armas y drogas, ha reconocido (al fin) a Wendy que es una buena madre y, en fin, ha elaborado un punto y aparte en las vidas de todos los personajes (que han quedado vivos).

A nivel simbólico no existiría ninguna una manera más pura para él que marcharse tras tener un encuentro con esa parca que ha llevado toda la vida cerca, en su espalda y en sus manos, y en la moto de su padre, una moto brillante, antigua y azul americano. Si John Teller fue un intento sesgado de libertad, Jax ha tenido que esperar siete temporadas para saborearla. Y es en ese momento, ese momento en que se deja llevar, cuando levanta las manos del manillar cuando verdaderamente ha dejado de tomar el control de todo y simplemente, como el cuervo que cruza el cielo, es libre.

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