Guardianes de la galaxia Vol.2

Y siguiendo con esta serie de reseñas añejas, de pelis vistas y disfrutadas de las que no hable en su momento, venimos hoy con esta pura gozadera que fue y es Guardianes de la Galaxia Vol.2.

Voy a dejar mi opinión más honesta, sincera, profunda y argumentada: ¡¡¡Nos lo pasamos teta con ella, como jodidos enanos!!! De hecho, la hemos revisionado junto a mis vikingos y como la primera vez, nos hemos reído como energúmenos, nos hemos emocionado, hemos bailado, hemos gritado, nos hemos quedado mudos con un nudo en la garganta y la hemos disfrutado cosa mala de principio a fin. ¡Puro y maravilloso entretenimiento absoluto!

Michael Rooker se come la pantalla y al resto del elenco con su personaje.

Marvel lo peta con sus pelis y como ha planteado su universo, pero lo de esta franquicia es indescriptible. Loco por ver Thor: Love and Thunder y Guardianes Vol.3 el próximo año.

Ale, ya está mi sesuda reflexión.

SOLO: Una historia de Star Wars

Aprovechando la fecha de hoy (Feliz 4 de Mayo),es buen momento para otra entrega de: «Películas que son buenas y molan mogollón, por mucho que os emperréis en decir lo contrario«. En esta ocasión, otra a la que le cayeron palos por todas partes y no entiendo la razón, siendo como es la peli que mejor mantiene el verdadero sabor de Star Wars de entre toda la nueva hornada.

Recupera la esencia, el espíritu aventurero y juega muy bien sus cartas. Es una delicia, puro entretenimiento y respetuosa con la saga como ningún otra, salvo Rogue One.

Admito que al principio, la elección del protagonista me pareció un error y no me hizo mi puñetera gracia, pero una vez en el papel, el actor lo clava, se mete en la piel del personaje y se lo hace suyo. Una puesta en escena digna de matrícula de honor.

En definitiva, una muy buena película que se merecía mayor suerte en su estreno y más respeto por parte de los fans, que a veces parecemos idiotas.

Y nada. May the 4th be with you, escoria rebelde, Jedis en el exilio, Siths en la sombra o tropas imperiales.

MATRIX RESURRECTIONS, de Lana Wachowski

Bueno, pues ayer fui a ver Matrix Resurrecctions y todavía ando procesando lo que ví. 

Película extraña, que me ha dejado con sentimientos muy encontrados, que arranca con un planteamiento y algunas ideas geniales, pero que no le termina de sacar provecho a esas premisas que tan bien estaban funcionando y se ve lastrada con varias situaciones que me han chirriado por su falta de coherencia interna y para con la propia saga, llegando a la mitad del film con un punto de inflexión que hace que casi se perciba como dos películas distintas, la primera mucho más interesante que la segunda, aunque eso no significa que esta última sea mala en absoluto.

La primera mitad es un ejercicio de metanarrativa, autoconsciencia, fan service, rotura de la cuarta pared y autocrítica increíble y maravilloso, ácido y muy inteligente, que te hace sonreír cómplice y que de alguna manera me ha hecho recordar los compases iniciales de Alan Wake, un videojuego que curiosamente juega con los mismos conceptos sobre el creador esclavo de su creación, el autor convertido en protagonista de su propia ficción y ésta confundiéndose con la realidad hasta hacer ambas indistinguibles, pero en este caso con otras intenciones y muy mala baba.

En el lado contrario, la segunda adolece de varios WTF?, cosas que pasan porque patatas y porque «el guión es mío y me lo fucko como quiero», metidas con calzador y a la fuerza, sin venir a cuento y sin más explicación, pero ya llegaremos a eso 

El lavado de cara le sienta muy bien y sabe cómo acercarse a los nuevos tiempos, a la época actual, poniendo en evidencia que el problema quizá somos nosotros, el público que disfrutó en su momento de la saga original, que no aceptamos que todo ha cambiado mucho desde entonces, tanto allí como aquí. Hay una y mil formas nuevas de ver el mundo, de pensamiento global, de entender cómo son las cosas a día de hoy. Smartphones como objeto de culto en el nuevo credo, eje central del ocio y vía de escape de unas vidas grises y aburrida. Conexión 24/7 a redes sociales, fenómenos virales, creadores de contenido y de tendencias.  Influencers convertidos en las nuevas star systems, la elección de identificarnos más con nuestro yo virtual que con el natural. La post-verdad, el populismo, el activismo de salón, el retroceso en derechos sociales, nuestra actitud resignada…  Y sobre todo, la toma de conciencia de que la realidad no es binaria, que no se puede reducir todo a unos y ceros, a blanco o negro, cuando existe un infinito número de grises y matices. La sociedad es distinta y nosotros, en algunos aspectos, no avanzamos, seguimos anclados en el pasado, en el recuerdo . ¿No os resulta paradójico el que de algún modo, seamos tan esclavos como los conectados a Matrix y nos comportemos justo como lo que critica el film? Acomodados en nuestra zona de confort, viviendo en nuestra burbuja particular y  sin salir de nuestra cámara de eco, cerrándonos a cualquier cambio, a todo lo que se salga de nuestras ideas preconcebidas, de nuestros patrones mentales y preferencias. Ya no queremos cambiar. No queremos luchar. No queremos ser libres. Pero sí que nos encanta decirle al otro como debe hacer las cosas, como debe pensar, cómo debe actuar y en que tiene que creer. Todo desde la comodidad de nuestro sofá, por supuesto. Lana Wachowski ha estado deliciosamente certera y malintencionada ahí, pues es evidente que sabía a lo que jugaba, lo que iba a suceder y se anticipa a la crítica feroz y cruel, al haterismo de los fans radicales o de los simples odiadores vocacionales, riéndose de ellos y de que se tomen tan a pecho una obra de ficción, que no deja de ser eso,  su obra,  y  decide que si alguien va a ponerla a parir, será «por lo que yo diga y haciéndolo yo antes«. El toque de comedia y autoparodia no es algo que me entusiasme ni de lejos, pero no tiene realmente ese tono en la medida en que se le está criticando. Al contrario, lo hace de forma provocativa y cargadita de intenciones, pero puntual, irónica y mordaz. Está bien llevada y se aprecia el talento para encontrar ese difícil equilibrio y no caer justo en lo que se la acusa. Le aplaudo el valor, el saber hacer y la capacidad de prever lo que iba a suceder y la forma en que se lo toma de forma anticipada, criticándose a sí misma, al proyecto y a lo que ocurre con los productos cuando se trata de exprimirlos al máximo para sacar mayores beneficios. Antes, el sistema (el real y la propia Matrix), erradicaba cualquier amago de resistencia de tres formas distintas: Aplastando con violencia a los disidentes, castigando a quien promoviera sus ideas y demonizando su causa, manipulando los hechos para convertirlos en el ENEMIGO. Eso ha cambiado y ahora se utilizan dos fórmulas mil veces más efectivas y ventajosas, que son ridiculizando la causa y sus defensores, convirtiéndolos en circo y esperpento  o bien, haciendo de ella un lucrativo negocio. ¿Veis lo irónico que resulta todo, realidad y ficción, nuestro mundo y Matrix, arte y negocio? No hay diferencia.

En contra, las escenas de acción me han resultado bastante anodinas. No existe el efecto sorpresa ni nada  innovador. No hay ningún momento de aquellos en los que uno exclama «WOW!«, salvo quizás en la parte final con lo que ocurre por las calles de la ciudad y una escena en concreto, donde la pareja protagonista parece sumergirse en una marea de uniformes policiales y lucha contra la corriente, que sí me ha parecido magnífica. Neo, cuando no anda al borde de la desesperación, la crisis nerviosa y las tendencias suicidas, es John Wick en un día de bajona. No hay diferencias con el asesino Baba Yaga, salvo por dos cosas: Neo crea escudos de energía, y  ahí va un pequeñísimo SPOILER que solo es un detallito nimio que no revienta nada relevante, pero que sí me ha resultado curioso: Neo no usa ni toca un arma de fuego en toda la peli, que yo recuerde. 

Echo en falta el carisma de Hugo Weaving y no termino de comprender las verdaderas motivaciones del nuevo agente Smith. Compro la actualización de Morfeo, aunque en algún momento resulta cargante ese tono desenfadado que le han dado, en contrapunto al papel de mentor que tenía el original. El papel de Trinity es insuperable y está magnífica. La nueva tripulación está correcta, sin más, no hay gran cosa que destacar. El relevo del Arquitecto, es un villano cabrón y poderoso, pero también bastante imbécil para ser una máquina.

Me ha sobrado la escena final del film. Son tan solo unos cinco minutos de peli, pero ahí es donde  justamente encuentro las mayores pegas. Será mi espíritu minimalista, o simplemente es que me hago viejo, pero yo hubiera terminado justo en la escena anterior. Es cuestión de amar y creer. Porque a eso se resume la historia. Todo lo que sucede en Resurrections va sobre ello, sobre el amor y sobre creer. Cuando uno da un salto de fe, no se necesitan más explicaciones. Solo creer. Saltar y cerrar los ojos, fundido a negro y la voz de Trinity diciendo tu nombre. 

Hay decisiones ahí que no entiendo, ni me agradan, pero que supongo que responden a alguna razón que se me escapa, ya que dudo que nada esté dejado al azar. Aquí sí hubiera agradecido una explicación, que a buen seguro, me haría más fácil el aceptar lo que me propone, en lugar de que algo que no tiene ninguna lógica interna me sacuda en los morros de manera gratuita.

Como véis, muchas cosas negativas que señalar y algunas bastante gordas de las que no puedo hablar por no hacer spoilers. Pero aún así, con todos sus fallos, errores y malas decisiones según mi criterio de mierda en crítica cinematográfica de andar por casa, pues me ha gustado. Me ha gustado MUCHO. No es la peli que imaginé. No es la Matrix que todos esperábamos. ¿Se han cumplido cábalas y expectativas? No. ¿Es la peli que quería? Tampoco. ¿Eso la hace una mala película? Para nada. Es rara, diferenciada del resto de la saga, pero es una buena peli. De hecho, una MUY buena peli.

He crecido escuchando que Matrix Reloaded y Revolutions eran auténtica bazofia, cuando a mi me parecen unas películas a la altura, estupendas y rompedoras y de hecho, la trilogía se convirtió en mi saga favorita de ciencia ficción. También escuché lo mismo de Jonh Carter, de Andrew Stanton, y la considero un film de aventuras sword & planet cojonudo. Y lo mismo ocurrió con Sucker Punch, de Snyder, que siempre defenderé a capa y espada, por que es sencillamente una jodida obra de arte en mayúsculas, mal les pese a quienes no entendieron una puta mierda la alegoría, y que únicamente adolece de la falta de valor por parte del director, quién no tuvo gónadas a la hora de llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos visuales en forma de baile. Así que si queréis un consejo que nadie ha pedido, id a verla. Olvidaos de las críticas, incluida ésta.  Con la mente abierta, sin prejuicios. Sin expectativas ni ideas preconcebidas. No esperéis nada. Dejaos llevar, entrad en el juego, disfrutad del momento y la experiencia, y no os quedéis anclados en el ayer ni siendo esclavos de vuestras propias ideas. No olvidéis el pasado, pero no dejéis que condicione vuestro presente y futuro.

Hazte un favor. Libera tu mente. Elige la pastilla roja.

Sucker Punch, de Zack Snyder (2011)

Pues resulta que servidor está en plan de revisitar algunas joyitas que a mi entender, fueron injustamente maltratadas. Películas que son buenas y molan mogollón, por mucho que algunos os emperreis en decir lo contrario.

A esta maravilla que es Sucker Punch, a pesar de la hostia que se pegó en taquilla, lo único que le pesa (y admito que no es poco) es que Snyder no se atreviese a llamar las cosas por su nombre (supongo que por temas de productora y clasificación de edades) y la gente no entendiese ni aceptase las metáforas propuestas ni el eufemismo de baile=prostitución/abuso. Le faltaron agallas y honestidad en ese sentido, el atreverse a decir y mostrar las cosas como son, sin subterfugios.

Porque seamos sinceros. Como bien apuntaba en facebook Diego García, hablando sobre el tema, si dejamos a un lado las macarradas, de lo que habla la peli es de unos temas tan duros como son el abuso (en todas su facetas) y la enfermedad mental, convirtiéndose así en una película disfrazada de evasión videoclipera que esconde un análisis más profundo, al que ni siquiera hace falta llegar para disfrutarla. Te puedes quedar en la superficie y no pasa nada.

Estamos ante una cinta que da justo lo que prometía, tal cual. Si fuiste a verla, sabías a lo que ibas. Efectos de la leche, hostias como panes, chicas guapas y supersexys, acción, katanas, dragones, robots, samuráis y nazis. ¡Una jodida fantasía! ¿Que más quieres?

La Liga de la Justicia de Zack Snyder

Pues que ya hemos visto La liga de la justicia de Snyder y oye, compro.

Es una visión del mundo de los supers totalmente distinta y casi diría que opuesta a la de Marvel. Allá, en general y salvo excepciones, son humanos mejorados por la ciencia y la tecnología, con poderes adquiridos. Aquí, son prácticamente divinidades, entidades superiores de naturaleza muy por encima de la humana. Vienen a ser el equivalente a los dioses y héroes de los antiguos mitos griegos y la primera alianza contra Darkseid no menciona a los mismos de manera gratuita. Es toda una declaración de intenciones por parte de Snyder. Esa es su perspectiva y así la desarrolla a lo largo del film. Construyamos monumentos en su memoria, compongamos canciones sobre ellos, alabemos sus gestas. Demos gracias al hecho de que están de nuestro lado, porque podrían aniquilarnos de un simple parpadeo si quisieran. Han elegido protegernos, cuando podrían esclavizarnos o simplemente, hacernos desaparecer.

Además, y aunque esto ya puede que sea cosa mía, no puedo evitar ver otra analogía con aquella también extraña alianza, la que imaginó Tolkien, entre los pueblos de la Tierra Media. Allí, hombres, enanos, elfos y hobbits; aquí Amazonas, Atlantes y humanos. En ambos mundos, razas distintas que en el mejor de los casos se toleran a duras penas o se ignoran, cuando no están directamente en conflicto, hasta que deben hacer frente a una amenaza en común, un enemigo que les supera en todos los sentidos y que les obliga a colaborar si quieren tener la mínima oportunidad. La diferencia en este universo que nos atañe, es la aparición de un Dios entre dioses, aquel que resucitó de entre los muertos y pieza fundamental. El referente mesiánico puede llegar a ser incluso exagerado, pero indudablemente necesario.

A la peli le sienta de lujo el material añadido y junto a la excelente labor del nuevo montaje, consigue el ritmo y la coherencia narrativa que no tenía antes. Así, la historia adquiere una fuerza, profundidad y épica que a mí me han ganado de calle. No es La Gran Película, pero es la peli que yo esperaba ver, que quería ver y que la JL se merecía.

-EL CÍRCULO- EL PASO 9/ ANEXO 1: SADAKO EN LA SAGA COREANO-CHINA DE BUNSHINSABA

Con la única intención de no dejar cosas a medias, pese a todo el tiempo transcurrido y la certeza de que nadie más que el autor y un servidor nos acordamos de esto, me propongo subir lo que queda de ese extenso, documentado y maravilloso especial por entregas sobre The Ring, un arduo trabajo de José Luís Carbón Tirado, pues considero que una labor tan titánica e interesante no puede quedar inconclusa a la hora de hacerse pública. Ya os adelanto que es material de alta calidad y que merecería salir en formato libro, no en forma de artículos en un blog. No le hacen justicia.

No se en cuantas partes voy a colgarlo, porque es muy, muy extenso, así que veremos sobre la marcha.

Os dejo con el paso 9, anexo 1.

Por José Luis Carbón Tirado.

En este Anexo 1 dedicado al estudio de la adaptaciones de The Ring, se comentarán:

-2000-2017 –Saga Bunshinsaba: -los films de la saga más los cruces:

-2016-Bunshinsaba vs Sadako River Huang

-2017 Bunshinsaba vs Sadako 2 River Huang

Como anexo al extenso, variado y variopinto universo que The Ring ha dado al cine o a la televisión, y que durante ocho entregas hemos venido comentando, tendríamos que hacer una reseña a dos sagas de terror oriental que se cruzan con el fantasma de Sadako desde posiciones no oficiales: la saga chino-coreana denominada Bunshinsaba (también llamada Bunshidaba o Bi Xian, varía según las fuentes) y la saga japonesa denominada Hikiko san. Naturalmente es curioso y demostrado que Sadako es ya un icono del terror contemporáneo. Vamos, que no ha de faltar en un top-ten chorra de alguna de las listas que pululan por estos lares.

Hablemos primero en este anexo de la saga Bunshinsaba. BiXian es la versión china de la tabla ouija. También se la llama la deidad de la pluma, por ser éste el objeto usado como medio de contacto. Se juega entre dos y cuatro personas y suele invocar al espíritu maligno que reside en los campus escolares, o en su caso, como veremos en más de un film, en una casa. En todos los lugares donde se juega alguien en el pasado murió (paralelismo con las historias de Sadako y Kayako) y si alguien abandona el juego o abre los ojos, el espíritu de Bixian los perseguirá. Esta saga, producida en China y en Corea de Sur, se compone de los siguientes films, con una historia de maldiciones, y de la que dos de ellos, como veremos ahora, se cruzan con el fantasma de Sadako. Es interesante observar cómo se desarrolla esta saga y el cruce que tendrá con nuestra historia, o sea, la de Sadako. De ser el espíritu vengativo propio de los yurai a aliado de los humanos justo cuando se ha de enfrentar a otro espectro como es el de Sadako. Veamos:

-2000 Nightmare (Gawi), cinta coreana dirigida por el surcoreano Ahn Byeong-ki, que será responsable de parte de esta peculiar saga de terror coreano-china, y que nos presenta a la joven Seon-ae, que vuelve de los USA a Seúl y se reencuentra con sus amigos. Dice estar aterrorizada por la aparición de su misteriosa compañera Kyung-ah.

Mediante flash-backs vemos como dos años atrás Kyung-ah se suicidó. Pero es ahora que uno a uno, el grupo de amigos va muriendo a manos del espectro de esa compañera. Todos se reunieron para recordar a esa niña que parecía tener poderes de bruja. Llega ella y la tragedia se desencadena, pues la lanzan y muere, la hacen caer y simulan el suicidio. Entretenida y con buena dosis de sustos para el personal.

-2004 Bunshinsaba, dirigida de nuevo por Ahn Byeong-ki con producción de Corea del Sur y en el que unas estudiantes, que sufren acoso escolar por parte de varias compañeras, invocan mediante la ouija al espíritu de Bunsinsaba para que se venguen de ellas. Aparece el fantasma de Kim In-Sook, una especie de Sadako, terrorífica en sus breves y comedidas apariciones. Tiene ideas de la cinta anterior. Peli muy conseguida en su mezcla de thriller, terror y que prefigura en el tono y en muchas escenas a esa obra maestra llamada Confessions (2010, Japón, Tetsuya Nakashima).

-2012 Bi Xian Panic, The Death is Here, dirigida por David Kuan, producción china, nos presenta una variante del conjuro en una saga propia dentro de todo este universo de maldiciones: cuatro estudiantes de arte dramático alquilan una casa que está embrujada según los lugareños (¡cómo no!) y al irse la luz deciden invocar a Azreal mediante preguntas. A partir de ese momento una presencia se manifiesta en la casa. A ratos entretenida, pero fallida en todos sus aspectos cinematográficos. Destaca el paralelismo entre la obra ensayada y la atmosfera que se respira en la casa. También merece destacar la hipnótica caracterización de He Dujuan como la joven Sisi, poseída por quien habitó la casa.

-2012 Bunshinsaba, dirigida de nuevo por Ahn Byeong-ki (con producción esta vez china), responsable también de la conocida Phone que ya inauguró ese expresivo estilo del autor, nos presenta una apreciable haunted house con maldiciones de por medio. La escritora Xiao Ai se traslada con su hijo a la casa de un amigo para huir de su exmarido violento, que justo acaba de salir de la cárcel. Allí, su hijo se encariña con una muñeca. Los hechos paranormales harán su aparición y se ha de reconocer que a pesar de vivir de los éxitos de The Ring y The Grudge maneja el terror de forma sugestiva, con el suspense adecuado y con una temática (escritora que quiere huir del maltrato de su marido) acorde con el fantasma que hará su aparición, una niña conectada con la muñeca.

-2013 Bunshinsaba 2, segunda historia de la maldición Bunshinsaba, que no secuela de la cinta Bunshinsaba 2012, y dirigida nuevamente por Ahn Byeong-ki para China. Es un remake casi plano a plano de su propia cinta Nightmare, con la diferencia de que en aquella las muertes eran más sangrientas y en ésta hay una planificación de algunas escenas más trabajadas. Una niña, Yuki, es rechazada por todos porque su madre murió al nacer ella. Todos creían que tenía poderes. En la actualidad, un grupo de jóvenes acogen a Annie, pero pronto aparecen cosas extrañas en torno a ella, por lo que deciden hacer un conjuro (vemos aquí escenas que se repiten en el Bunshinsaba de 2004, como las escenas con la muñeca de Yuki) y se termina desvelando que Annie es Yuki. Tras acusarla de bruja, Annie monta en cólera, pero muere accidentalmente a manos de todos, salvo Cherry. La maldición los perseguirá. Cinta muy entretenida.

-2014 The Death is Here 3, titulada como la tercera parte de The Death is Here pero curiosamente no hay una segunda parte por parte del director de éstas, David Kuan, que entre ambas dirigió la delirante cinta Xiao Hua Gui Yi Shi Jian (historia de fantasmas, casi un plagio de Los Otros, entretenida a ratos, vergonzosa por momentos y con un final de esos -doy fe al haberla visto medio sonrojado- que no sabes si aplaudir por lo surrealista o huir de vergüenza ajena). Unos jóvenes estudiantes van de excursión a las montañas. Allí encuentran casa abandonada hace tiempo y para echar la tarde invocan a Bunshinsaba.

A partir de aquí aparición del fantasma, que es una amiga que tuvieron, Avril, y con ella las muertes. Pésimo film. Pasemos a la siguiente:

-2014 Bunshinsaba 3, dirigida por nuestro conocido ya Ahn Byeong-ki, y posiblemente la mejor de esta saga, que mezcla hábilmente el terror y el drama, en una haunted house que homenajea desde El Resplandor (triciclo incluido), hasta Insidious, con una inquietante atmosfera que rezuma buen cine, a base de una buena trama de suspense (atención al personaje de Xu Lian, interpretado de forma sublime por Yiang Yiyan). La escena de la llamada a Bunshinsaba escalofriante. Una joya.

-2015 Campus Mystery, dirigida por el responsible de la saga The Death is Here, David Kuan, bien podría haberse titulado igual, añadiendo el número 4, puesto que repite esquema argumental de las dos entregas anteriores, con un grupo de jóvenes que invocan a Bunshinsaba, una tragedia que ocurrió en el pasado y los fantasmas que se aparecen, aunque siempre se busque la solución racional. Film pésimamente dirigido (al igual que el resto de los films de su director) y que hace aguas por todos lados. Sólo se podría salvar el flash-back del conjuro a Bunshinsaba y lo que aconteció tras éste, sólo unos minutos de cine ¡Mejor hubieran hecho un corto!

-2016 -Bi xian gui ying (Bloody House), dirigida por Gao Yuxin, es mucho más entretenida que las de The Death is Here, aunque no tan logradas como las de Bunshinsaba. El aspecto visual es muy bueno, con detalles que nos recuerdan al Suspiria de Argento, aunque la trama, buscando el suspense más enrevesado, se vuelve contra sí misma. Joven casado que vuelve a su hogar a visitar a su madre, con grupo de amigos. Tenemos el rito de llamada a Bunshinsaba, las muertes, el flash-back con la muerte de alguien que ahora parece volver. Por lo menos las actuaciones son correctas.

-2016 Bunshinsaba vs Sadako (Bixian vs Zhen Zi)

Y tras los títulos reseñados llega el turno del cruce con nuestra Sadako, en un nuevo título surrealista a más no poder, con producción china y que plagia descaradamente el mito de Sadako, en una trama que, paradójicamente, atrapa al espectador desde el mismo inicio del film. Una sesión de ouija, bi xian en nuestro caso, por parte de dos estudiantes en la que aparece desde un móvil Sadako (en este caso para el público chino será Xhen Zi) y cuando la mano de ésta va a toca a una de las chicas otra mano la detiene: es Bunshinsaba.

Es el prólogo, una idea interesante, como la de cruzar dos mundos diferentes, como ya comentamos más arriba acerca de Sadako vs Kayako, pero que como también se ha podido comprobar con un nivel de calidad ínfimo en la mayoría de los casos. Dirigida por River Huang en plena fiebre de terror chino con las sagas de Bunshinsaba, Hikiko san y otros films, deviene contra toda corriente, un film muy agradable de ver, con unas interpretaciones correctas, y buena dirección artística.

La trama podría resumirse así: Tres estudiantes sufren acoso por parte de otro grupo. Una de ellas, Chong Yi, sufre directamente el ataque físico y las acosadoras deciden además enviarle el vídeo maldito a su ordenador. Ese vídeo sólo muestra el pozo y Sadako que sale y se dirige a la pantalla. Sin respetar para nada las reglas marcadas en la trama original japonesa (llamada telefónica, siete días de vida, visiones extrañas…) que para eso es plagio descarado (Sadako es llamada Zhen Zi por cierto demonio chino de cierto renombre muy parecido a lo yurei japoneses), Chong Yi aparece al día siguiente muerta. Las tres amigas sufren entonces la maldición del vídeo que aparece en su ordenador y una de ellas aparece muerta, por lo que sus dos amigas deciden invocar a Bunshinsaba en su ayuda. Vemos aquí como el espectro chino se va a convertir en aliado (algo como lo que ocurrió a Godzilla cuando de ser el monstruo destructor en sus primeras películas pasó a ser el que ayudaba a los humanos contra otros monstruos del kaiju eiga) de las chicas contra el espectro de Sadako/Zhen Zi. O lo que es lo mismo: el rojo de Bunshinsaba, el color de China, contra el blanco de Sadako, lo extraño, lo foráneo. Esa lucha de colores representa, en esa metáfora tan obvia pero no por ello menos atractiva visualmente (las luchas son bastante efectivas a la vez que artísticas), algo novedoso y que ayuda a que la trama se desenvuelva de forma eficaz. Momento muy logrado, a la vez que original, es aquel en el que durante el enfrentamiento entre los dos espectros, Sadako coge a Bunshinsaba y la arrastra hasta el interior de un cuadro donde luchan, y en cada momento el cuadro tiene una escena diferente de esa lucha: la amiga de la tímida muere cuando Sadako sale del cuadro.

Ahora Chong Yi se siente sola, su compañero va a verla, en un momento se mira al espejo y se peina…como la madre de Sadako en el video maldito. Una reminiscencia de ese video maldito original que por momento hace que este crossover funcione cinematográficamente mejor que el más publicitado de ese mismo año, Sadako v Kayako. Por desgracia el éxito de público no la acompañó, no así como ocurrió con el cruce con Kayako. Poseída ya por el alma de Sadako, Chong Yi es llevada a casa del profesor Li, que les enseña Ciencias del Comportamiento, y allí, plagiando de nuevo (y van…) las secuencias de Insidious Chapter 2, se coloca casco para hacer ceremonia del bi xian para que su compañero entre en la dimensión paralela. Allí, en escenas calcadas del film de James Wan, tras ver seres deformes o fantasmas varios, ve cómo el director del centro abusa de una joven que luego se suicidó y que sería el fantasma que algunos estudiantes ven tocar el piano. En esa dimensión aparece Bunshinsaba pero al ir a atacar a Chong Yi, su compañero le pide clemencia y el espectro llora sangre y le da cinta de video donde está grabada la violación del director. Por supuesto aparece Sadako y de nuevo tenemos la lucha entre los dos espíritus siendo Sadako la villana de la función, que les mira en el plano del ojo descaradamente robado del film de Hideo Nakata. El final es impactante de veras y aunque el personaje de Sadako quede totalmente desdibujado de su homónimo japonés, al menos hay una trama más trabajada y la puesta en escena, aun con todos los plagios que hemos comentado, es muy expresiva. Con un abuso del azul, lacra de muchos de los films de terror del nuevo milenio, pero con la complicidad del público que sabe lo que va a ver, de hecho el título no engaña a nadie, ¿no?

Por supuesto el pozo será protagonista de este film divertido, entretenido y, por qué no, original dentro de los crossovers que hemos comentado anteriormente.

-2016 -Pen Fairy Impac Disc Fairy When Pen Ghost Meets Plate Ghost

Pésimo film dirigido por Sa-li Mo, que recuerda a la saga The Death is There y que posee un guión pobre, una puesta en escena muy plana y sin que entre una escena y otra haya continuidad ni suspense. Lo único a destacar es el inicio en el que dos niñas hacen la ceremonia del bi xian con máscaras (como en Campus Mystery, en un plagio descarado). Hay escena, con pozo incluido, que nos devuelve por momentos a la saga The Ring, pero son sólo eso, momentos.

-2017 -Bunshinsaba vs Sadako 2

Tras el delirio que supuso Bunshinsaba vs Sadako, era de esperar la secuela, dirigida de nuevo por River Huang, donde la estructura argumental sigue la trama que podríamos denominar básica de The Ring en sus numerosos films. Es decir, jóvenes que sufren maldición de Sadako, su espera hasta su muerte pero con el añadido de la invocación a Bunshinsaba para que los salve. Por supuesto el inicio, al igual que su predecesora, es el clímax del film en el que Bunshinsaba se aparece ante Sadako antes de la batalla final. Es de destacar cómo el film no se toma en serio a sí mismo, desde el momento en que parte del conocimiento de dos Onryō tan icónicos por parte de un público, que demanda más de lo mismo, pero con la suficiente fuerza visual para entretenerlo desde el minuto uno. Si la primera parte no tuvo el éxito de público (que no de crítica), esta segunda sí contó con él. Cine de terror exploit que pasa del cine coreano al chino mezclado con el japonés. La joven Xiayou toma medicamentos para no ver el fantasma de Sadako, pero sus amigas deciden hacer el bixian para ayudarla. Naturalmente, la guerra de nuevo está servida. Todo mezclado y en este caso agitado, que no diría Bond, con la divertida aparición del profesor Li y su ayudante, que cual cazafantamas ya famosos, se enfrentan a Sadako de nuevo.

La lucha tiene lugar en nuestra realidad y en la dimensión fantasma, y es aquí donde tenemos las escenas más efectivas, paradójicamente rodadas de forma elegante para un film de estas características. Una de las escenas es muy curiosa: el profesor Li frente a Sadako dispara su cámara especial tipo Polaroid (vamos, que la sombre de los Cazafantasmas de Ivan Reitman sigue siendo alargada) y la atrapa por segundos en la foto. Bunshinsaba se presenta ante Xiayou y le insta a coger el lápiz para hacer el bixian, tras lo cual se transporta a otro tiempo donde Bushinsaba fue mortal y condenada a ser enterrada en vida con los labios cosidos. De ahí que se tenga que liberar al espíritu del Bunshinsaba. El profesor encuentra el ataúd del fantasma justo donde, en un alarde de originalidad (de acuerdo, ¡es ironía!) hay un pozo. En la lucha hay acción, humor, lo épico y por momentos me hizo recordar la maravillosa Una historia china de fantasmas, salvando las distancias.

-2017 -Bunshinsaba vs The Grudge (Pen Xian Mantra)

Cinta mediocre donde el guión campa a sus anchas, en un intento de aprovechar el filón del doble crossover Bunshinsaba vs Sadako, pero sin respetar para nada al público al cual va dirigido. Grupo de amigos se reúnen en casa de la abuela de una de ellas para ayudarla a que no derriben su hogar. No se les ocurre otra cosa que invocar al espíritu de Bunshinsaba para asustar a los nuevos propietarios, mafiosos ellos, no podría ser de otra manera. La aparición de Kayako es de lo más surrealista que se ha visto en este tipo de films y la puesta en escena, interpretación y tono, son de un vulgar tal que las peores cintas de The Ring o The Grudge son obras maestras al lado de este despropósito. El director (es un decir) es Deng Andong.

Próxima entrega el Anexo 2 con la aparición de Sadako en la saga de Hikiko-san y la vuelta de Hideo Nakata en Sadako.

CINE: ¿Podrás perdonarme algún día?, de Marielle Heller

Por Fernando Codina.

Bajo un título tan extraño y extravagante, se esconde una de las mejores películas de este primer trimestre, y quizás de todo el año. Porque lo tiene todo para convertirse en una de las favoritas de cualquier amante del cine: un argumento sencillo, grandes dosis de humor negro, escenas muy divertidas, personajes memorables, una feroz crítica social… Y si a ello le añadimos el que está basada en una historia real, el resultado no puede ser más interesante.

Pero mejor vayamos a los hechos. En la cinta se narran dos o tres años de la vida de una escritora de biografías, Lee Miller, que pasó de ser una celebridad en los años cincuenta y sesenta por sus interesantes obras, que cosecharon un gran éxito, a convertirse, con el paso del tiempo, en una especie de personaje maldito, que no consigue ni tan siquiera llegar a fin de mes, y por quien no apuesta ningún agente literario, ni tampoco ninguna editorial. Además se enfrenta a un temor compartido por muchos escritores actuales: el bloqueo producido por la página en blanco.

Con su vida convertida en un desastre, no tiene un simple dólar, le debe varios meses de alquiler a su casero (que vive en la planta baja del edificio), tiene una plaga de moscas en su apartamento, se le pone enferma su gata (y como no ha abonado los tratamientos anteriores, se niegan a atenderla), pierde su último trabajo; lo cual añadido a su alcoholismo, compone una situación de extrema precariedad. Mientras trabaja en una biblioteca para intentar terminar una nueva biografía, encuentra unas cartas originales de una vieja estrella, y se le ocurre la feliz idea de quedárselas para luego venderlas en una librería especializada. Por la primera le ofrecen una pequeña cantidad, y le indican que es una pena que no estuviera más personalizada; lo cual le hace pensar que si añade a máquina, aprovechando el espacio disponible al final de la segunda, un mensaje más personal, podría conseguir más dinero.

Y eso es lo que hace, consiguiendo una buena cantidad. Esto la lleva a plantearse la posibilidad de escribir cartas a máquina de personajes célebres, como forma de vida. Durante varios años, se pone a falsificar de manera sistemática los escritos de personajes célebres (entre otras, a Marlene Dietrich), y a venderlas a una selecta red de intermediarios, que trabajan para coleccionistas especializados, hasta alcanzar las cuatrocientas falsificaciones, que según Lee Israel fueron algunas de sus mejores creaciones literarias de toda su vida.

Pero evidentemente, el fraude se acaba descubriendo… La ponen en la lista negra, incluso el FBI toma cartas en el asunto, y la llevan a juicio.

Al margen de las propias experiencias de la escritora, hay un personaje muy singular, posiblemente su único amigo, un gay crepuscular, alcohólico y drogadicto llamado Jack Hock, que va adquiriendo importancia a lo largo de la cinta, y ejerce de magnífico secundario, y cómplice en la vida real de la impostura. Es un ser entrañable, muy humano, y con un peculiar sentido de la justicia, que se adueña de la pantalla desde el primer momento.

La selección de los actores protagonistas es una de las claves del éxito de la película, puesto que resultan plenamente creíbles en todos los momentos de la misma. Melissa Mc Carthy encarna a Lee Israel, y ha participado en numerosas producciones tanto trágicas como cómicas, siendo una de sus más recientes apariciones en la cinta “¿Quién está matando a los moñecos?” (una desternillante comedia, que parodia a las películas de detectives americanas de los años ochenta), “La boda de mi mejor amiga”, “Como la vida misma”… Richard E. Grant es un secundario de lujo, a quien hemos visto entre otras producciones en “Drácula de Bram Stoker”, “Retrato de una dama”, “Su mejor historia” y “Logan”.

La aclamada cineasta Marielle Heller, quien debutó con “The diary of a teenage girl”, consigue crear una cinta de gran interés, está encantada con Lee Israel, una antiheroína que rompe con los moldes de los antihéroes masculinos. “Creo que las películas tienen siempre unos personajes masculinos maravillosos y complicados que pueden ser muy toscos y moralmente ambiguos. Tener una historia con unamujer que sea compleja, problemática, alcohólica, que cometa delitos, pero que también sea luchadora, inteligente y ambiciosa, es muy emocionante”.

Como emocionante resulta toda la película, con un dúo protagonista en estado de gracia, unas situaciones verosímiles, y que te deja deseando tener en tus manos la biografía de Lee Israel, “Can you ever forgive me?”, que desgraciadamente solo está disponible en inglés, pero que ya he añadido a mi lista de lecturas pendientes.

CINE: “MULA”, de Clint Eastwood

Por Fernando Codina.

Soy fan de Clint Eastwood desde casi antes de mi nacimiento, ya sea en su faceta como actor, con auténticas joyas del western (la famosa “Trilogía del Dólar”), o las impresionantes y siempre recomendables secuelas de “Harry el Sucio”; sin olvidarnos por supuesto de su crepuscral interpretación en “El gran Torino”, o la magnífica “Los Puentes de Madisson”. Como director, también he seguido sus películas, aunque algunas de ellas me han parecido un poco irregulares. Quizás porque a medida que ha envejecido, esto se ha notado en su personalidad o en su talento.

Pero lo que está claro es que no me ha dejado nunca indiferente. Aunque es la primera vez que casi me duermo en el cine, en mitad de una de sus obras. Y digo dormirme, hasta el punto de casi caerse la baba y empezar a roncar, no la cabezadita de rigor, por ejemplo en medio de una ópera de Mozart. Hablo de dormirme en el sentido literal.

He leído críticas muy variadas sobre “Mula”, su más reciente creación en su doble vertiente de actor y director, con su productora Malpaso. Hay quienes la ponen por las nubes, destacando hasta qué punto se mete en el personaje, o su ritmo sosegado en la dirección, situándola incluso entre sus mejores creaciones. Otros la critican desaforadamente.

Yo pienso que ni lo uno ni lo otro. Es sencillamente prescindible, es más, podría convertirse en un final de carrera no demasiado glorioso para un magnífico actor.

Quizás uno de los problemas sea el personaje protagonista, encarnado por Clint Eastwood, como un veterano de la guerra de Corea, que vive separado de su ex mujer en una pequeña granja donde cultiva extrañas variedades de orquídeas y otras plantas exóticas. Hasta que en la fiesta de compromiso de su nieta se entera de sus problemas de dinero, y uno de los invitados le da un número de teléfono, por si necesita un dinero extra. Agobiado por las deudas, decide llamar, poniéndose en contacto con el representante de un peligroso cártel de narcotraficantes mejicanos. A cambio de llevar de una ciudad a otra (en este caso, el destino es Chicago) un cargamento de drogas, recibirá una cantidad de dinero.

Es decir, se convierte en mula, y de aquí el título de la película, y la mayor parte de su argumento. Quitando un par de detalles costumbristas (como la primera aparición en el taller de los traficantes, o la fiesta de los veteranos), la película se reduce a una serie de viajes, en los que se ve a Clint Eastwood conduciendo, primero a bordo de su vetusta furgoneta, luego en una rutilante pick-up negra. Son trece viajes.

Afortunadamente hay dos tramas secundarias, que animan algo la cinta. Por una parte, la investigación del agente de la DEA (agencia anti drogas americana) Colin Bates (magistralmente interpretado por Bradley Cooper). Se pasan un buen rato jugando al gato y el ratón, intentando localizar a la esquiva mula, recurriendo a múltiples medios, desde el confidente hasta los controles de carreteras o el uso de helicópteros y vehículos camuflados. La segunda trama es la enfermedad de su ex mujer, y de qué manera les va uniendo al final de su vida, lo cual genera un par de escenas francamente interesantes.

Pero ya está. Es decir, Clint Eastwood interpreta el papel de un personaje decrépito, de andares lentos, casi sin voz, a quien prácticamente no se le entiende cuando habla en múltiples ocasiones de la película (por lo que es muy recomendable verla en versión doblada). Su deterioro físico y psicológico durante la cinta es muy evidente. No tiene nada que ver con sus otras interpretaciones de personajes de edad avanzada, como el protagonista de “El gran Torino”; ni siquiera con el bastante romántico fotógrafo del National Geographic.

No.

Es un paso más en la decrepitud de un gran actor, que me ha dejado seriamente preocupado, al no ser capaz de distinguir los límites entre el personaje que interpreta y la realidad. Si se encuentra así de mal, sería de lo más recomendable que esta fuera su última película, tanto como actor (da pena verle en todos los sentidos), como director (me ha parecido infumable).

Por una vez, y sin que sirva de precedente, aconsejo a quien tenga interés en verla que se ahorre el dinero del cine, saque de su colección de películas cualquiera de las que he mencionado anteriormente (las de Harry el Sucio, por ejemplo), y disfrute durante dos horas de una dosis de buen cine. Y dentro de seis meses, por ejemplo, la vea en streaming, que le resultará incomparablemente más barato y satisfactorio. Sobre todo porque podrá interrumpirla cuando quiera para echarse la siesta.

Que grande es el cine (vol.2)

Por Fernando López Guisado.

Buena semana a todos, muchas gracias de nuevo al Tito Athman por abrirme su bitácora, y espero que os guste esta nueva entrega crítica de lo que he comenzado a llamar “Palomitas” o “Qué grande es el cine y qué alto suben los equilibristas”. 

Life
Me flipa la horror cifi con bicho alienígena weirdo e hijoputa, de herencia Lovecraftiana, más cabreado que una novia cuando no te fijas que se ha depilado las cejas. Ese escenario asfixiante mezcla de gótica casa encantada y submarino. Un cliché que casi (digo casi porque hay algunas precursoras) comenzó con «Alien: el octavo pasajero«, referente de este género. Debo admitir que prefiero cuando el ambiente tira hacia nave oscura y aceitosa con mil recovecos digna de un camionero espacial mas que a ese profiláctico y blanquito de misión NASA, donde todos son lumbreras hiperpreparados y megainteligentes, que se sacaron la carrera de astronauta en sus ratos libres como modelos de pasarela. Life no te engaña: esto es canibalizar su referencia casi al dedillo y eso, en el fondo, se agradece. Tiene sus fallos garrafales de cargarse coherencias narrativas en beneficio del espectáculo, tan previsible como melodramático, los supervivientes finales son caucásicos angloparlantes y se añade el tufillo de que, como Ryan Reinolds cobra a doblón, lo matamos pronto pero aparece de reclamo en el cartel. Aún así, como sabes que compras de imitación, la disfruté mucho por entretenida y me parece superior a otras copias que van de renovadoras y originales. Blockbuster de usar y tirar, como un kleenex con dibujitos de Batman. 

Clown
Otra de payasos. Aunque no me dan mucho miedo sino más bien penilla. Está basada en una historia de Stephen King, con todo lo que implica… Eh, perdona, que no, no es de Stephen King. Sólo lo fusila. Pero descarado y con menos vergüenza que meterte en un sex shop a tumba abierta. Vale, aceptamos barco pero oye, ¡la peli mola! Es rapidita, se deja ver, tiene momentos divertidos y escalofriantes. Pasas un buen rato. Lo del traje maldito y el homenaje a «It» se acepta porque es simpática. Es lo típico y tópico pero casi casi no te das cuenta. Aprobado largo.

Clinical
Resumiendo: más molesta que un herpes. No me vendas una de miedo y me enchufes el tópico thriller melodrama de Antena 3 al que le falta el «basado en hechos reales». De vergüenza. De vergüenza absoluta. 

Creep 
Mi gran sorpresa de esta tanda. No me gustan las pelis de psicópatas. Tengo que admitir que me dan el mismo miedo que los payasos. Entiendo ese vértigo de que un asesino, un ser humano, quiera quitarte la vida y no atienda a súplicas ni llantos. Que realmente los disfruta, disfruta causando dolor. Pero debo de admitir que este pseudo «found footage» es una gran película. Rodada con un bajo presupuesto, el actor principal es también el guionista. Se nota que ha puesto verdadero amor en su obra, con una premisa sorprendente de un asesino en serie que busca confraternizar con su víctima y hacerse amigo de ella. El tipo es inquietante a paladas, como esa sensación de meter la pata porque tu interlocutor extrae toda una teoría de una frase sin importancia que nada tiene que ver con lo que estás hablando y se molesta porque generalizas. Hay momentos de verdadero espeluzne como el baile ante la puerta con la máscara lupina o la llamada a la hermana desde el baño. Una joya, de verdad. Merece la pena. 

Creep 2
Secuela de la anterior que mantiene el tipo dando un giro radical y nos presenta a nuestro adorable psicópata en plena crisis existencial de los cuarenta invitando a una YouTuber en horas bajas y que está casi peor que él para que protagonice su última gran obra. Entre los dos se genera una anti química de almas gemelas unidas por sus transtornos mentales que provoca muy buenos ratos e incluso divertidos y  tiernos. Es como esa novia que no para de burlarse de ti y te ayuda a mejorar con eso. Aunque se deja ver muy bien es cierto que le falta mucha de la frescura de la primera parte y mucha de la tensión por lo que creo que la saga debe terminar aquí. Como me dijo una vez alguien especial, terceras partes nunca fueron buenas. 

Family Blood
Una de vampiros con casi todos los topicos del género (salvo lo de la dentadura postiza para esconder los colmillos y la falta de higiene bucal). Creo que pretenden hacer una especie de alegoría crítica respecto a cómo se puede sentir un hijo cuando la madre soltera se echa un nuevo novio además del eterno paralelismo conectado entre vampiro/yonki sangre/droga. Pero no logra ni una cosa ni la otra y se queda mas pobre que la WiFi gratis de un hotel. Pero es de vampiros. Hace mucho que no veia una de vampiros. 

Temple
Terror japonés con americanos de solemnidad que trata de ser polémica sobre tríos amorosos y confesión de verdades ocultas. Todo es muy japonés: el ambiente, los bosques, el kitsune, el pueblecito, las mandarinas, los niños raritos, las tiendas caóticas polvorientas en las que encuentras tanto una adaptador de enchufe como un libro de ocultismo prohibido que debería permanecer guardado por sacerdotes, el sake y las abuelas borrachas… Le falta una escena de cerezos en flor cayendo sus hojas agitados por la brisa con musica triste para el triste pagafantas. Solo le veo un problema a esta película y pesa demasiado, es una mierda y los protagonistas ayudan comportándose como retrasados metepatas. Bastante tostón. Si encima cuentas que a mi me cuesta distinguir a un oriental de otro y todos me parecen el mismo, se hace confusa, el ataque de los clones. 

XX
Ya he comentado que me encantan las películas episódicas, formadas por pequeños capítulos independientes. Esta venía con el sello del hilo conductor de los femenino y lo feminista. Me considero feminista y me interesa muchísimo la creación realizada por mujeres. Pero lo que no perdono es aburrirme y esta película es profundamente aburrida. Tampoco perdono, ya lo sabéis, pasarse de intelectual extraño y no resolver con la excusa barata de “es para que te haga pensar”. No se salva ni un solo capítulo y lo mejor que tiene es el excéntrico teatro de marionetas de los interludios: inquieta y remueve. Vamos, un fracaso total. Esa no es la manera. 

El apóstol 
Lo que podría haber sido una interesante historia de miedo primordial se queda en nada porque tratar de abarcar mucho: sectas, cultos primigenios, magia, crueldad, raptos, trama detectivesca, luchas de poder dentro del culto y fuera del mismo, castigos victorianos, tortura, chica adelantada a su tiempo que se enamora de un protagonista con menos expresividad que una rueda pinchada. Todo al final es demasiado confuso y tienes la sensación de que algo no funciona como si hubiera un piloto del coche encendido continuamente que no te permite mantener la atención adecuadamente. Roza el larguero pero no culmina. Una pena. 

Don’t knock twice
A priori, interesante. La leyenda urbana de la casa de la bruja del barrio que aquí entronca con el de la Baba Yaga y la cultura rusa, los demonios y las maldiciones heredadas. Pinta bien y tiene algunos sustos verdaderamente buenos para la media. Pero no aporta nada nuevo y es tan previsible, el malo que no es el malo sino la chica buenorra que parece buena y ese tipo de giros más pesados que una tarde en urgencias. Quiere, además, introducir cierta tensión con el asunto de la madre ex adicta que recupera a su hija. La recupera ahora que está forrada de pasta, claro. No termina de haber buena química entre las actrices. Por cierto, también hay ciertos huecos de guión que dan algo de penilla, a mi me resulta simpático el padrastro que deja a su mujer e hijastra en clara situación de tensión y tras admitir que están “teniendo visiones” y se larga de viaje de negocios pasando de su familia en un salto circense y no dar señales de vida ni preocuparse por la persona que ama hasta que llega para terminar, con justicia, troceado en el maletero. Esta es mi tipo de peli: sirve para desconectarte el enchufe de la mente y no pensar en nada. Evadirte. Aprobado general, venga. 

El exorcismo de Emily Rose
Buenos actores, buen tempo, buena dirección pero… vamos a ver, afirma que es una peli de miedo y no es cierto. Es una de abogados. Daría lo mismo si el caso fuera un exorcismo o que el cura se ha metido en una pelea de bandas del Bronx. La cosa es una de abogados con sacerdote. Todo muy de aquellas producciones de los ochenta donde el propio letrado hacía de detective y el asunto se basa en convencer a un jurado de un caso en el límite entre lo legal y lo moral. En un momento, el asunto parece animarse pero al final el exorcismo se queda en gatillazo. Y, para aún dar más vergüenza, se recurre al buenismo melodramático “made in USA” ¡con apariciones marianas! Tan edulcorado como mezclar helado con piña colada. ¡Señoría, protesto! 

El exorcismo de Anna Ecklund 
Otra de exorcismos, casi con el mismo nombre. Hay un montón por ahí. ¿Para cuando un Exorcismo de Mickey Mouse? Creo que se están pasando de exorcismos y mira que me gustan las pelis con demonio. En esta el sacerdote está continuamente estreñido y nos ahorramos el juicio pero mantenemos el trasfondo mesiánico. Pero es tan mala que al final termina en una orgía en la que tienes que hacer un esfuerzo para encontrar al que NO está poseído. Monjas haciendo karate, chicas que se erigen en elegidas de Cristo… Todo más baboso que te traigan un Banana Split preparado hace media hora: se derrite y derrama por los lados del cuenco y deja un charco en la mesa. Admito que, durante un buen rato, creo que me dormí. Así que la recomiendo para irse a la cama y que mañana sea otro día mejor.

El amanecer de los muertos
Nuevo remake (oh, sorpresa, un remake) del clásico de zombis. Pero tengo que admitir que está hecho de forma simpática y cumple con todos los tópicos así que ya he visto un par de zombis que me han gustado. Al final, voy a hacerme aficionado al género: algunas merecen la pena. Me encanta, por cierto, el juego con los carteles en las azoteas.


CINE: Green Book, de Peter Farrelly

Por Fernando Codina.

Los americanos, que son tan listos para las cosas del cine, definirían esta fantástica película con poco más de dos palabras: “Road movie” (película de carretera)o o “Buddy movie” (película de amigos). Porque en el fono, es precisamente lo que es, una mezcla magistral de ambos géneros, con el añadido de ser una historia real.

Es el producto de mezclar a un matón italiano, que actúa de encargado de seguridad y camarero en un prestigioso club nocturno (ni más ni menos que el Copacabana), con un famoso pianista clásico (que vive encima de la sala de conciertos del Carnegie Hall. Por culpa de unas necesarias obras de reforma y saneamiento del club, Tony Lip, interpretado por un tremendo Viggo Mortensen (en uno de su papeles más personales hasta la fecha), se queda temporalmente sin trabajo, y con una familia que mantener, se pone en busca de un empleo para unas cuantas semanas. Y a través de su red de contactos, se entera de que cierto pianista (a cargo del actor Mahershal Ali, conocido por sus interpretaciones en El curioso caso de Benjamin Button y Los juegos del Hambre: Sinsajo, entre otras) necesita un factótum (sobre todo un chófer) para una gira de conciertos por el Sur más profundo de Estados Unidos.

A pesar del desencuentro inicial (Tony es un poco racista, como fiel reflejo de su época; y el Dr. Don Shirley es una persona de color), consiguen alcanzar un acuerdo, embarcándose en un viaje de ocho semanas, durante las cuales el pianista dará una serie de recitales, tanto en prestigiosas salas de conciertos, como en las plantaciones de ricos propietarios. Es un viaje que, a pesar de estar planeado casi hasta el mínimo aspecto, no estará exento de problemas, por el intenso ambiente racista que se respira en la década de los años sesenta; lo cual dará lugar a numerosos problemas, que intensifican la relación entre ambos personajes. Son dos personas muy diferentes entre sí que tendrán que hacer frente al racismo y a los prejuicios, pero a las que la bondad y el sentido del humor unirán, obligándoles a dejar de lado las diferencias para sobrevivir y prosperar en el viaje de su vida. Cabe señalar que el famoso “Green Book”, o libro verde que da nombre a la película, es una guía de hoteles, alojamientos, bares y restaurantes que en el Sur dan acogida a viajeros negros.

Es una película que tiene grandes momentos cómicos, como por ejemplo la primera vez que Don Shirley prueba el pollo frito estilo Kentucky dentro del coche, a pesar de todas sus reticencias a comer con las manos (cómo no, es en un pequeño local de la cadena Kentucky Fried Chicken); o la llamada que hace madrugada al fiscal general de Estados Unidos para que les saque de una comisaría de mala muerte en la que han sido detenidos. También destaca, por su frescura, el improvisado concierto de jazz que da en un local solo para negros, al que se une toda la pequeña orquesta. Pero también otras que reflejan la dura realidad, como cuando le indican, en mitad de un concierto en una plantación de algodón, que puede usar las letrinas de los negros, al pie de un árbol, pero no los aseos de invitados; o cuando decide suspender un concierto en un hotel de lujo porque no le dejan acceder al mismo restaurante donde se tiene que celebrar la actuación.

Nick Vallelonga, el hijo mayor de Tony Lip, se crio oyendo hablar del mítico viaje de su padre con Don Shirley; y cincuenta años más tarde la ha podido plasmar en una gran película, en la que trabaja como actor, guionista, productor y director. “Desde joven, quería ser cineasta y contar historias, y esta era una gran historia que me contó mi padre. Formaba parte del acervo familiar, pero también sabía que era una historia importante sobre dos personas muy distintas que se juntan y se cambian mutuamente la vida.” Para su padre, Tony Lip (se ganó ese apodo por su gran labia y capacidad de convencer a la gente para que hagan cualquier cosa; aquí le llamaríamos “piquito de oro”), ese viaje le abrió los ojos sobre la dura situación de los afroamericanos y el aluvión de humillaciones y de peligros muy reales por culpa de las leyes raciales (entre otras las leyes segregacionistas de Jim Crow, mencionadas en la película), donde existía incluso el toque de queda. Fue algo que le abrió los ojos, al mismo tiempo que le hizo reflexionar sobre un problema mucho más evidente en el profundo Sur.

Green Book” es una de esas películas necesarias, incluso en nuestros días, porque reflejan una realidad que en ciertos aspectos no ha cambiado demasiado en el último medio siglo, tanto en Estados Unidos como en otros muchos países. Porque habla de los prejuicios, de la discriminación, de la lucha por la igualdad, y de la esperanza. Temas todos ellos de la máxima actualidad. Si eres negro y pobre, tus posibilidades de tener una vida digna serán muy complicadas. Si eres negro y rico, o si tienes un don especial, como es el caso del doctor Shirley, puedes convertirte en un juguete de los blancos, pero con el riesgo de ser rechazado por los de tu raza. Es por lo tanto también la historia de un viaje que cambiará las vidas de ambos protagonistas, convirtiéndose al mismo tiempo en el origen de una amistad que durará décadas.

En resumidas cuentas, “Green Book” es una película sumamente recomendable, hermosa y pausada, en una época en la que cada día resulta más difícil encontrar muestras del CINE con mayúsculas.


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