Otros Reinos, de Richard Matheson (Kelonia Editorial)

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

orrmpHoy venimos con una verdadera joyita, una perita en dulce, una obra maravillosa todo sentimiento y emoción. Estoy hablando de Otros Reinos, el que fue uno de los últimos trabajos de nuestro adorado Richard Matheson y que hasta ahora no había visto la luz en nuestro país.  Debemos dar las gracias a los amigos de Kelonia Editorial por  habernos traído una maravilla como esta y sobre todo, por el cariño, la devoción y  dedicación que han puesto en ello. Digo esto porque la edición es una jodida delicia.

Cuidada, preciosa y con un mimo que no suele ser habitual en estos tiempos que corren. Una portada sobria y elegante (que no solo resume la esencia de la propia novela, sino que también respeta los conceptos de la cubierta original), obra como no podía ser de otro modo, de ese artistazo que es Daniel Expósito y con unas bellísimas  ilustraciones interiores de mano de Barb Hernández, cuya delicada sutileza casa a la perfección con el tono etéreo  del universo feérico de la novela.

1918 -Un joven soldado estadounidense recientemente herido en la Gran Guerra, Alex White, trata de escapar en Gatford de su pasado turbulento. Un pueblo pastoral inglés que parece el lugar perfecto para sanar su cuerpo y su alma herida. En realidad, se cuenta que los bosques vecinos albergan seres caprichosos, incluso espíritus malévolos, pero seguramente solo son supersticiones de viejas. ¿No es así?

Un encuentro aterrador en el bosque conduce a Alex hasta los brazos de Magda Variel, una seductora viuda de rojos cabellos de la que se rumorea que es una bruja. Ella lo insta a mantenerse alejado de los árboles y el peligroso Reino de las Hadas que limitan, pero Alex no puede contenerse. Cautivado por sus verdeantes misterios, encuentra el amor, el peligro… y maravillas que cambiarán para siempre su visión del mundo.

 Y es que Otros Reinos entra de lleno en esa visión del género fantástico. Hadas, duendes y elementales, pura tradición. La Gente Pequeña existe, es real en sus páginas, pero de un modo adulto, alejado de la versión endulzorada e infantil a la que por desgracia estamos acostumbrados. Los cuentos de hadas pueden ser bellos, como es el caso, pero también duros y terribles. Los seres feéricos aman y sienten, como nosotros mismos, pero también tienen su propio lado oscuro y conocen la ira, la envidia, los celos y el odio. En el fondo no somos tan distintos y nos mueven las mismas pasiones, aunque las vivamos de distinta forma.  Su mundo y el nuestro se entrecruzan  en una obra en la que el  sentido de la maravilla se manifiesta en estado puro, logrando que esa frontera entre lo que creemos real y lo que no son más que fantasías se difumine, se torne casi invisible, hasta prácticamente desaparecer.

 Resulta cuanto menos curioso que un cuento pueda ser a la vez tan bello, tan triste y tan crudo, mezclando temas como  la muerte, la pérdida, el odio e incuso la locura (y otros tan polémicos y controvertidos como el incesto),  con el amor, la belleza, la esperanza y en definitiva, aquellas cosas buenas que vale la pena recordar.

Muy alejada a lo que el autor nos tenía acostumbrados, tomando un nuevo rumbo, pero con la misma maestría, Otros Reinos es una lectura  intensa, pura emoción y sentimiento. Un cuento para adultos que supone un reencuentro con la magia, con su belleza implícita, aunque también con su lado más oscuro.

Y el amor, el Amor siempre presente, como causa y efecto, como fuerza implacable, como causa de las mayores tristezas y locuras, pero también como  lo que es, aquello que nos hace seguir adelante, levantarnos y sentirnos completos. 

Porque en definitiva, Otros Reinos es eso: una oda al Amor. Una bellísima declaración de afecto, de cariño absoluto y devoción. Un homenaje apenas disimulado por el autor a su esposa, Ruth Ann Matheson (la Ruthana protagonista del libro ni más ni menos) quien se representa a sí mismo en la novela, quizás de manera menos obvia en el papel del joven Alex, pero evidente en la voz del narrador, el propio Alex ya anciano y en su faceta de escritor, recordando ese capítulo trascendental de su vida, ya de vuelta de todo y cargado de ironía.

Richard-MathesonEs justamente en ese rol, en el de narrador cansado y con cierto deje de humor caustico, donde más sentiremos el alcance de lo vivido, de la huella dejada, de la nostalgia y la tristeza que a duras penas se oculta tras el enorme sentido del humor. Personaje y autor se confunden en uno solo. Las interrupciones del viejo Alex, sus divagaciones a medida que nos cuenta su historia, lejos de entorpecer la lectura se convierten en un refuerzo, en un genial modo de ver las cosas en perspectiva y comprender como ha madurado el personaje y como su vida nunca volvió a ser la misma.

Matheson se retrata de una forma maravillosa y dota al protagonista de una consistencia, de una solidez envidiable gracias a ello. Pero lo mismo ocurre con el resto de personajes. Todos gozan de esa fuerza, de ese carisma, de esa personalidad  que los hace casi reales. Se nota la experiencia del autor, lo aprendido durante tantos años y la pasión puesta en ellos. Creo que pocas novelas tienen esa carga emocional, esa entrega absoluta, que se palpa en esta.

Emotiva, intensa, alcanza a meterse dentro y tocar la fibra sensible.  Pocas veces se me ha hecho tan difícil cerrar un libro. Y pese a que pueda parecer una obra menor, o una historia sencilla (que lo es), hay tanto sentimiento, tanto que leer entre líneas, tanta belleza, que sería una pena que no os adentraseis en ella y en ese mundo mágico por descubrir.

 

Otros Reinos

Richard Matheson

Editorial: Kelonia

ISBN: 978-84-942964-7-5

Páginas: 328 pág.

Traducción: Andrés Lomeña y Ana Barreiro

Portada: Daniel Expósito

Ilustraciones de interior: Barb Hernández

PVP: 19,95 €

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