La Frati Nigra, de Lem Ryan

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hace ya un par de meses, tuve el enorme placer de conocer en persona a Lem Ryan, un autor sobre el que, siendo sincero, sabía muy poquita cosa, salvo que fue uno de los últimos escritores de pulp español en aquellos maravillosos años  setenta y ochenta, y que siguiendo la estela de mis queridos Clark Carrados,  Silver Kane, Donald Curtis, Ralph Barby y otros tantos maestros, fueron quienes forjaron la afición por la lectura a toda una generación que ahora, años después y metidos en mayor o menor medida dentro del mundillo literario, seguimos admirando sus trabajos y reconociendo su papel fundamental en la cultura popular.

portadaHabíamos coincidido en Facebook a través de un amigo en común y sentía curiosidad por saber un poquito más sobre él y  sus últimos proyectos, financiados mediante crowdfounding, y que por lo que había estado viendo a través de las redes sociales, tenían una pinta estupenda. En especial, por La Frati Nigra, título con el que se adentraba en la cosmología creada por Lovecraft y los Mitos de Cthulhu, centrándose en ese libro maldito que todos conocemos, el Necronomicón. En esta obra Lem Ryan nos sorprende con una extensa e interesante documentación que le ha servido para aportar elementos reales (y sorprendentes) a la trama, que logran darle una credibilidad inédita a la obra y que evidencian el saber hacer del autor para entremezclar realidad y ficción, ofreciéndole al lector una aventura intensa e inquietante.

No sé si podría llegar a considerarse metaliteratura, pero lo cierto es que el enfoque de la novela juega en gran parte a hablar de la literatura dentro de la literatura.  Acudir en busca de respuestas y desentrañar cuánto hay de verdad y cuanto de leyenda en esos viejos tratados y libros que se mencionan en la novela, sirve de pretexto para que el protagonista navegue entre dos aguas: el mundo real -el nuestro, en el que sabemos que esos escritos son solo obras de ficción y que  jamás existieron-  y la ficción, lo imaginado por el autor, quien consigue fusionar ambas metiéndonos en la historia de tal modo en que aceptemos durante la lectura la posibilidad de que, pese a lo absurdo y por imposible que parezca,  se traten de textos reales, escritos malditos plagados de enseñanzas secretas y que lo que se menciona en ellos pueda hacerse realidad.

El autor ha tejido una red sin fisuras ni cabos sueltos, aportando datos, títulos, fechas, nombres y referencias, logrando  confeccionar una trama bien hilvanada y coherente que consigue con creces su propósito, que no es otro que dar pie a que el lector haga suspensión de la credibilidad sin apenas esfuerzo y “olvide” que sabe que nada de esto es real. Es gracias a todos esos datos históricos, a la mención de lugares concretos, personajes con nombre y apellidos y lo que más me ha interesado, la propia Frati Nigra -una secta que existe realmente y que el autor descubrió mientras se documentaba para el proyecto-, que la novela funciona tan bien.

No nos engañemos. No es una obra sesuda ni un ensayo. Es una novela de aventuras, con un marcado sabor pulp de la vieja escuela, pero bastante más ambiciosa y elaborada, que rinde tributo al género y sobretodo, homenajea el legado de Lovecraft y el universo creado por el maestro de Providence. Con tintes de novela negra y el justo punto de acercamiento al terror, nos sumerge en la investigación, lo que hace que a medida que avanzamos en la historia, esta se vaya tornando cada vez más oscura e intensa. El lector disfrutará de una lectura ligera, entretenida y que recupera la esencia de una forma de entender la literatura que muchas veces echamos de menos, pero aderezada con una evidente labor de documentación y desarrollo.  Una demostración que el simple entretenimiento no está reñido con la literatura de calidad.

Lem Ryan tiene tablas y eso se nota. La forma en que arranca La Frati Nigra, captando nuestra atención desde las primeras páginas y el modo en que desarrolla la historia, adoptando el carácter de una investigación en que cada nueva pista, cada nueva revelación, nos sorprende tanto como a los propios protagonistas -pese a que en cierto modo no resulta difícil intuir por donde van a ir los tiros-,le dan un tono muy acertado para que nuestro interés por saber que sucederá a continuación y si nuestras predicciones serán acertadas, aumenten de manera progresiva. El trato que se le da a los personajes, el ritmo ágil y fluido, el dominio de ese difícil arte que es el cliffhanger, la capacidad de tener en cuenta los pequeños detalles para que la ambientación y la atmósfera que pretende crear adquieran el peso y consistencia necesarios, sin que ello suponga perder de vista el enfoque claramente pulp de la novela, son solo algunas de las virtudes que hacen de la novela una pequeña joyita cien por cien disfrutable.

 Como punto negativo, el cambio de tono y ritmo en la parte final de la obra.  No diría que atropellado, pero sí que es cierto que esa dinámica en la que nos sentíamos tan cómodos se ve interrumpida por un inesperado cambio en el que los acontecimientos se precipitan hasta llegar al desenlace. Esa prisa por llegar a puerto, ese frenesí en cambiar de escena, de un lugar a otro, para terminar culminando en lo que pretende ser el clímax final, hace que este pierda intensidad debido a la dificultad del lector para asumir el cambio sufrido y encontrarse metido de golpe en una vorágine de acontecimientos que si bien cumplen y cierran la novela como debe ser, uno hubiera deseado disfrutar de forma más pausada, siguiendo con la dinámica con la que el autor nos había embarcado en este viaje. No me malinterpretéis: Sigue funcionando y es coherente. No se deja nada en el tintero, ni cabos sueltos ni bajando el nivel. Pero se hubiera agradecido que se tomase su tiempo, que la impaciencia no le hubiera ganado la batalla y que ese tramo final hubiese sido relatado  de un modo algo más desarrollado, sin prisas y en el mismo tono que el resto de la novela.

imageDe todos modos, el viaje vale mucho la pena y tanto el argumento, como el modo en que se desarrolla la historia  hacen de esta una lectura de esas que hay que recomendar. Además de actualizar el mito y de utilizar con innegable talento esos elementos tan icónicos sobre los que gira la novela, el autor consigue llevar el tema hasta un nuevo nivel, convirtiéndose en digno heredero del legado de Lovecraft  y abriendo nuevos horizontes a la forma en que se ha tratado la obra del Maestro hasta la fecha, desde un punto de vista distinto y con un enfoque que engrandece todavía más  todo lo relacionado con él.

Por mi parte, decir que la he disfrutado mucho y que os la recomiendo sin lugar a dudas.

 

La Frati Nigra

Lem Ryan

ISBN: 978-84-616-6633-1

Páginas: 212 pág.

PVP: 15€

http://lafratinigra.blogspot.com.es/

 

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