Historia se escribe con Z, de Kelonia Editorial -VVAA-

Muy buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

Historia ZEn esta noche de Lunes,  vamos a hablar de Historia se escribe con Z, una antología temática publicada por los amiguetes de Kelonia Editorial, en la que participan lo mejorcito y más granado del panorama literario de género en nuestro país, capitaneados por Daniel Gutiérrez, quien también colabora con un relato.

Tras la buena aceptación de su anterior recopilatorio Érase una veZ,  en lo que fue el primer contacto de la editorial con los zombies, la gente de Kelonia  parece que le ha pillado el punto a estás pútridas criaturitas  y nos presenta una obra cuanto menos curiosa. De un modo similar al que lo hacía Max Brooks al final de su Guía de Supervivencia Zombie, pero de una forma mucho más explícita y desarrollada, los autores ponen ante nosotros una parte de la Historia que jamás fue revelada.  La humanidad se ha enfrentado a los No Muertos en diversas ocasiones desde que el Homo Erectus empezó a caminar por el mundo y esos episodios han sido omitidos por los estudiosos en un intento fallido por ocultarnos la verdad. A lo largo de las páginas de la antología, seremos testigos de excepción de todos y cada uno de esos brotes  de la epidemia y conoceremos  como cada sociedad, cada cultura, cada época, se vio obligada a tomar medidas drásticas para superarlo y seguir adelante. Lo lograron, a pesar de que pagaron un alto precio en sangre y vidas para conseguirlo.  

Ya en la magnífica portada, de mano de Daniel Expósito, uno puede hacerse a la idea de lo que va a encontrarse entre sus páginas. Además, las ilustraciones interiores que preceden a cada relato, obra de Elinfel, son una auténtica delicia y nos mete ya en situación antes de empezar a leer.

Dieciocho autores.  Dieciocho historias. Dieciocho momentos históricos en los que los zombies hicieron aparición y pusieron en jaque nuestra existencia.

La antología se abre con un prólogo de Manel Loureiro, que si he de ser sincero, me ha parecido flojito, muy flojito y desapasionado. Resulta tan genérico, tan plano, que parece más bien un texto socorrido y preparado de antemano, apto para cualquier obra con Zetas y no escrito exclusivamente para la obra en cuestión.

Vamos con un repaso a los relatos en cuestión:

– La marca oscura de Dios, de A.M. Caliani: Caín, personaje maldito, vilipendiado, fratricida, paria y condenado a pagar su crimen de un modo tan horrible que uno llega a sentir compasión por él.  Una forma magnífica de abrir la antología. El ceutí vuelve a demostrar su capacidad de sorprendernos y de crear historias excelentes.

-Devorador de almas, de Ángel Laguna Edroso: Un relato extraño, en el que los zombies tienen un papel muy concreto dentro de la historia, pero que pasan casi desapercibidos, eclipsados por la propia escena. Una prosa admirable. Me ha gustado la fidelidad con la que se trata el tema místico y ceremonial en esta visión del Antiguo Egipto, aunque me ha faltado un poquito de chicha entre tanta solemnidad.

-Los brujos del agua, de Alfonso Zamora Llorente: Una historia simple, sin complicaciones y bastante predecible, que si bien cumple con su cometido, no aporta nada nuevo. El tema de las pirámides mayas y el trato a los esclavos está bien llevado y el retrato de lo duro y sangriento de la época también son un buen tanto a favor. Con un poquito más de garra a la hora de desarrollar la narración hubiera ganado enteros.

-El diácono de los muertos, de Marta Junquera: El legendario y mítico episodio del Caballo de Troya, desde una perspectiva que siendo fiel al original, juega con la figura del zombie para aumentar el potencial de tan conocida historia. Me ha gustado mucho, tanto la genialidad que supone escoger  un evento tan  popular y épico, como el tratamiento que se le da. El uso de sagrada hermandad y el papel que tiene en el desenlace de los acontecimientos, me ha parecido una idea muy acertada.  Recomendable.

-El quinto evangelio, de Javier Trescuadras: Utilizar a un personaje como Judas, con un magnetismo tan especial como el que le dota el autor del relato, hace de esta una de las historias más interesantes de la antología. El jugar con las líneas temporales, echando un  vistazo al pasado y ver como lo que sucedió  nos lleva inevitablemente hasta los acontecimientos actuales, ya descritos en el misterioso evangelio de marras, ofrece al lector una lectura entretenida que se crece a medida que se avanza en la narración y que mejora página a página gracias a los giros argumentales con los que el autor nos atrapa de lleno. De lo mejorcito de la antología. El desenlace me ha encantado.

-Los que van a resucitar te saludan, de Tony Jiménez: Gladiadores y zombies. ¿Qué más se puede pedir? Con su estilo habitual, el autor nos transporta a una época en la que la sangre de los hombres regaba la arena del circo. Y de entre estos, la de uno en particular, cuyas convicciones le llevarán a un final trágico que no se merece. Gladius en mano, disponte a morir en la arena, pero hazlo con orgullo y valor, no llorando como un cobarde.  La muerte no es el final y pronto comprenderás a que me refiero. Buen relato.

-Asedio, de Víctor Blázquez: Un relato que ha llegado a emocionarme. Leerlo con una banda sonora digna de fondo, puede ser épico. La tesitura en la que se encuentran los caballeros, atrapados en el castillo junto a su gente, su pueblo, aquellos a los que han jurado defender, asediados por la horda, requiere de un desenlace a la altura. Un plan suicida, pero un plan al fin y al cabo.  Cualquier cosa antes de limitarse a dejarse morir de hambre. Por una vez y sin que sirva de precedente, hubiera deseado que el final fuese distinto. La descripción de la batalla, el cuerpo a cuerpo, espadas y lanzas contra la carne putrefacta que se niega a caer, me ha parecido brutal y pagaría por ver algo así en el cine.  Otro de los relatos más potentes.

-Plaga de Dios, de Daniel P. Espinosa: Quizás, el mejor relato de todo el recopilatorio. Tanto la forma de narrar, como la historia que nos cuenta, me ha dejado un excelente sabor de boca. El trasladar la gran Plaga de Peste que asoló Europa en la Edad Media al terreno de los zombies es algo que ya se ha hecho con anterioridad, es cierto. Pero desde luego, ni con la perspectiva ni el acierto con el que lo hace Espinosa. Un personaje tan  inmenso, tan intenso como el que nos presenta el autor y esa ambientación sórdida, cruda y realista de una etapa oscura que costó mucho de superar, son la guinda del pastel.

-El samurái maldito, de Montse N. Ríos: Estamos en el Japón feudal, en una historia de amor y de venganza. Bella y cruda, marcada con un destino trágico y sangriento. Me ha faltado empaparme un poco en el tema de la ambientación, ya que apenas se recrea en mostrarnos el escenario donde se desarrollan los acontecimientos y uno se ve limitado a lo poquito que conoce sobre la época para imaginarse lo que va leyendo. Un relato correcto, que cumple su cometido sin más.

-El origen del terror, de Sergio R. Alarte:  La Revolución francesa, la toma de la Bastilla y los zombies como aquello que siempre han sido. La masa, el proletariado. El individuo deja de ser importante como tal, pero aun así, aunque parezca contradictorio, se convierte en una pieza esencial de la gran máquina de triturar que es la horda. La turba enfurecida que no se detendrá ante nada y que destruirá hasta los cimientos una sociedad más podrida que ella misma. Héroes o monstruos, O tal vez, ambas cosas. No es el mejor relato de la antología, pero no desentona con el resto del conjunto, mantiene el tipo y tiene su aquel…

-Venganza, de Julián Sánchez Caramazana: Un relato un tanto confuso, de ritmo apresurado y que en algunos momentos parece cambiar de dirección cual veleta. Esperaba un western en toda regla y en ese aspecto me ha decepcionado. El tema de las grandes familias sureñas, las plantaciones de algodón y los esclavos está muy bien y tiene su miga, pero no es lo que yo entiendo como Far West. No es una mala historia, pero adolece de la falta de un ritmo adecuado para contar lo que quiere. Con más tranquilidad, tomándose su tiempo y centrándose  a la hora de poner en papel la idea que tenía en mente, podría funcionar muy bien, pero  siendo honesto, me ha costado meterme en la historia tal y como está planteada.

-Moonshine, de Ángel Luis Sucasas: Una buena historia, con un buen telón de fondo como es el caso y con un autor que demuestra que sabe cómo hacer las cosas, no puede fallar. Y no lo hace. La época de la ley seca, los gansters con su talante de malas pulgas, sobrados, elegantes, sombrero en la cabeza y Thompson en mano, y una historia de amor con femme fatale incluida, son los elementos que Ángel emplea con arte para plantearnos una historia muy, muy recomendable. Icónica hasta la médula, bien elaborada y con un punto sombrío, un enfoque oscuro, que le sienta como un guante.  Otro de los platos fuertes.

-Casi, de Javier Cosnava: Si me dicen que el relato es una especie de precuela o un spin off de su novela  1936: Guerra Civil Zeta, no lo pongo en duda. Me ha gustado y mucho. El tratamiento  de la figura del zombi que hace Cosnava es un alarde de inteligencia, con una intencionalidad absoluta y que creo que hay que apreciar por el simbolismo implícito que conlleva. La única pega es que esta visión tan personal no casa con el resto de relatos que componen la antología y eso la desmarca, para bien y para mal. Como relato independiente, ¡chapeau!. Pero como parte del recopilatorio, desentona con el resto y si el lector no conoce el universo creado por Javier, puede quedarse con cara de WTF? A mí me ha gustado mucho, pero soy consciente de que habrá quien no comulgue con ella.

-Bloody Omaha, de Daniel Gutiérrez: Desembarco de Normandía, el ejército de los EEUU, la incapacidad de reacción de los alemanes y los zombies como solución final al conflicto. Una buena premisa para una buena historia. Relato de corte clásico que deja más que satisfecho a los aficionados al género. Nada nuevo en el horizonte, pero hay que admitirlo: Mola un huevo.

-Beatlemanía, de J.E. Álamo: Relato original, peculiar y sorprendente, que desbarata por completo cualquier prejuicio y nos pone una sonrisa en los labios. Las fans histéricas del grupo de Liverpool, la banda haciendo lo que mejor sabe hacer, el mejor agente secreto de todos los tiempos (con permiso de su discípulo James), el ejército y un boby ingles que pasaba por allí, deteniendo la mayor amenaza que haya sufrido nunca la pérfida Albión. La flema inglesa, el humor británico, los zombies  y la música de los Beatles en un combinado agitado, no revuelto… Otra de las pequeñas joyas que podemos encontrar en la antología.

-Perros de caza, de Voro Luzzy: Otro de los que más me han gustado. Con una ambientación muy lograda y un estilo dinámico, que te mete en situación y te sumerge en la trama, Voro nos trae un relato que le debe mucho a obras como El Corazón en las Tinieblas y sobre todo, a su versión cinematográfica, Apocalypse Now. La guerra de Vietnam, la espesura de una jungla interminable, la oscuridad que habita en el interior de aquellos que ya no tienen nada que perder, la locura que alcanza a aquellos que han visto y vivido demasiados horrores para mantenerse cuerdos y un lugar en medio ninguna parte en la que uno podría convertirse en Rey. Me ha encantado y ha logrado meterme de lleno en la historia. Los dos personajes principales están perfectamente construidos. Arquetípicos, muy reconocibles, incluso un tanto socorridos, pero elaborados con destreza y buen hacer, para que sean capaces de asumir un rol que representan a la perfección. Una muy buena historia.

-Julio de 1969, de Miguel Aguerralde: Tremendamente divertido. Disparatado. Hilarante. Un relato que no solo pondrá una sonrisa en tu cara, sino que en más de una ocasión te será imposible aguantar las carcajadas. Original y con un enfoque cómico que hace de él una lectura deliciosa. No esperes nada más que pasar un buen rato y echarte unas risas. Sin otra pretensión que esa, la de divertir. Acostumbrado a leer a Miguel en historias oscuras, ha resultado una agradable sorpresa verle cambiar de registro y apostar por el humor en esta ocasión. Un gran paso para el hombre, pero  os aseguro que jamás volveréis a ver la llegada del ser humano a la Luna con los mismos ojos.  ¡Tremendo!  No esperéis nada. Solo dejaos llevar y veréis si lo disfrutáis. Yo me lo he pasado pipa y me he reído lo que no está escrito.

-Recuperación, de Irene Comendador: Cerrar una antología es siempre una tremenda responsabilidad y más cuando se trata de una obra como esta.  A mi entender, sin estar en el pódium de los mejores, el relato de Irene da la talla y logra salir indemne, cosa que tiene un mérito innegable. La historia que nos propone juega con dos bazas a su favor. Por un lado, los personajes y sus motivaciones. Por otro, el  enfocar su relato desde un punto de vista bastante peculiar, en el que de un modo sencillo, pero efectivo, nos plantea una situación en la que los protagonistas intentan hacer lo correcto, algo bueno por el bien común y como a veces, el destino es un cabroncete que te pone la zancadilla para que te des la hostia padre, por muy buenas intenciones que tengas. El karma a veces se descojona de nosotros y en esta ocasión, lo hace a lo grande, salpicando con sangre y vísceras. Un cierre digno para una antología muy completita.

 

47775En general, el nivel es bastante alto y hay historias muy, muy buenas. Como en toda antología que se precie, hay relatos para todos los gustos.  Irregular si hacemos comparaciones, pero resultan muy bien en conjunto. Salvo contadas excepciones, todos los relatos funcionan  a uno u otro nivel y la antología entretiene y resulta una lectura recomendable. Si añadimos que hay cuatro o cinco relatos que se salen y que recomiendo como verdaderas joyitas, el resultado es satisfactorio y vale mucho la pena hacerse con ella.

 Yo la he disfrutado. Espero que tú también.

 

Autores: A.M. Caliani, Juan Laguna Edroso, Alfonso Zamora, Marta Junquera, Javier Trescuadras, Tony Jiménez, Víctor Blázquez, Daniel P. Espinosa, Monste N. Ríos, Sergio R. Alarte, Julián Sánchez Caramazana, Ángel Luis Sucasas, Javier Cosnava, Daniel Gutiérrez, J.E Álamo, Voro Luzzy, Miguel Aguerralde e Irene Comendador.

Portada: Daniel Expósito.

Ilustraciones de interior (una por cada historia): Elinfel.

Prólogo: Manel Loureiro.

Colección: Kelonia Ficción.

Páginas: 326. Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-941043-9-8

PVP: 16,95 €

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