El camino de baldosas amarillas, de Juan de Dios Garduño

Hola, amigos.

Hoy venimos con la que sin duda va a ser una de las novelas más comentadas en la red y dentro de los círculos literarios que solemos frecuentar. El camino de Baldosas amarillas, de Juan de Dios Garduño, viene pisando fuerte, gracias a una campaña de promoción viral increíble, alimentada por las favorables opiniones de aquellos que hemos tenido la suerte de leerla en primicia.

 Y es que no es para menos.  Estamos ante un título que reúne todos los requisitos para convertirse en una obra imprescindible y en mi opinión, es lo mejor que ha escrito Juande  hasta la fecha.

Si con su anterior novela “Y pese a todo”, Garduño  demostraba que la buena literatura va más allá de géneros, con una historia en la que a través de ese paraje helado y aterrador se nos descubría  una oda a la amistad, a la redención y al perdón, en esta ocasión vuelve a sorprendernos con una lectura que profundiza en aquello que nos hace humanos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, dejando al descubierto lo mejor y lo peor de lo que es capaz el ser humano. De nuevo, el escenario elegido tiene una importancia vital para el desarrollo de los personajes, siendo en cierta forma un reflejo de ellos mismos y de sus circunstancias.

Las cosas no son fáciles tras la Guerra Civil. Una fría noche de diciembre, el pequeño Torcuato es obligado a abandonar todo aquello que ama cuando, debido a un desafortunado incidente, ingresa en un manicomio de Valladolid. El único lazo que conservará con su pasado será un viejo libro prestado, El maravilloso mago de Oz.

 En los siniestros pasillos del psiquiátrico, Torcuato tendrá que hacer frente a sus propios miedos mientras intenta convivir con los extravagantes inquilinos que ahora comparten su vida. Pero lo que no sabe nadie es que en lo más profundo del centro, el mal ha cobrado forma y aguarda a una nueva víctima.

 El Camino de Baldosas Amarillas es una emotiva novela del escritor Juan de Dios Garduño, situada en la posguerra española que habla de la crueldad humana y el egoísmo, pero también de la amistad, el amor, el sacrificio y el instinto de supervivencia. Un retrato de la naturaleza humana al completo envuelto por un espeluznante relato de auténtico horror con ecos victorianos.

Pese a esas similitudes, El Camino de Baldosas Amarillas es muy distinto a nada que Garduño  haya escrito antes. A caballo entre el relato costumbrista  y la novela gótica, abogando por un realismo atroz y terrible, la novela se sustenta de los horrores de la guerra y de las heridas que está deja a su paso. Del exceso y abuso de los vencedores. De la soberbia y el desprecio de aquellos que se sitúan en el bando ganador. De como el pueblo llano debe callar, agachar la cabeza y aceptar con resignación lo que el destino les depara, sin más ambición que tener algo que llevarse a la boca y un lugar donde cobijar sus maltrechos huesos cuando llegue la fría noche.

Resulta bastante curioso  que los que deberían ser los  pilares fundamentales en los que la sociedad se sustenta, al menos en apariencia y entendiendo esto dentro de los parámetros de la novela,  se conviertan en los yugos que conducen a Torcuato, nuestro joven protagonista, a su fatal situación. La miseria en la que vive su familia. La soberbia e impunidad con la que actúan las fuerzas del régimen mediante la figura de la Guardia Civil. El papel del director del psiquiátrico, autoritario, cruel y amo absoluto de un lugar abandonado a la mano de Dios y que no rinde cuentas a nadie. Los diagnósticos a suertes por parte de médicos que ocultan su negligencia  y sus desmánes tras los muros del centro que acoge a miles de pobres infelices que ya no importan a nadie. Gente malvada y sin escrúpulos,  que escudados en su privilegiada posición, dan suelta a sus instintos más infames.  La crueldad, los abusos y en el mejor de los casos, una fría indiferencia son los rasgos más característicos del ser humano.  Un horrible escaparate en él se reflejan todos y cada uno de los rostros que puede adoptar el mal que habita en todos nosotros.  Ruin, perverso, enfermizo y terrible.

No obstante, aun en medio de tanto horror, hay lugar para la belleza. Recóndita, oculta, invisible a los ojos de las gentes sin alma que habitan allí. Pero existe. Y Torcuato la encontrará sin proponérselo.  A pesar de todo el sufrimiento, hay lugar para la amistad, la esperanza y el amor.

Hallará ese calor humano, ese contacto, tan necesario y vital para seguir adelante,en un reducido y curioso grupo de internos. Personajes tan extraños, tan peculiares, tan excéntricos, que será esa locura la que los mantiene unidos e impide que se derrumben como los demás. Ellos serán su tabla de flotación, los que eviten que Torcuato sucumba y desfallezca.  Y será un libro, El maravilloso mago de Oz, el único punto de contacto con su vida anterior, el que se convertirá de algún modo en elemento que los une. El icono de su libertad. Su talismán. Su cetro. La llave y la puerta para huir de la mísera existencia en la que se hallan atrapados. La novela de Lyman Frank Baum , como símbolo y elemento que engloba el conjunto y que sirve de metáfora y nexo, me parece algo extremadamente bien pensado, cuidado y delicioso: Ese libro del mago de Oz, lo que significa y como encaja en la historia, es algo increíble y no solo bien llevado, sino que hace que la novela adquiera una carga emotiva y de tal profundidad que nos deja desarmados y vulnerables, con las emociones a flor de piel.

Los personajes están  construidos  con acierto y con toda la intención del mundo, así como su posterior desarrollo. A su manera, adoptan y asumen cada uno el rol que se les ha asignado, convirtiéndose en cierta medida en los personajes del libro al que Torcuato se aferra. De forma brillante, todos y cada uno de ellos, ejercen el papel encomendado y  en un alarde de genialidad por parte de Juande,  se convierten en actores de la obra, que no deja de ser un reflejo de ellos mismos y de sus propias vidas. Una curiosa forma de metaliteratura, que realmente no es tal, pero que enlaza unos y a otros  de forma tan natural que resulta imposible  no comprender  los paralelismos entre ambos mundos e historias.

Curioso y divertido es también comprobar las incontables referencias y homenajes que uno se encuentra entre las páginas de la novela. Desde cierto osito cochambroso, pasando por la mención a varios amigos comunes o aludiendo a Los Renglones Torcidos de Dios ya en el nombre del propio protagonista y en algún que otro párrafo, hasta cierto personaje con chistera que tanto me ha gustado y que responde al nombre de David Copperfield.

Y por último, aunque no menos importante, el elemento fantástico. El monstruo, que no lo parece tanto, a pesar de que lo es, si lo comparamos con la clase de maldad que anida en el hospital y que no tienen nada de sobrenatural. La criatura que vive en los túneles es maligna. Despiadada y siempre hambrienta. Pero esa es su naturaleza y no tiene opción.  Un monstruo es un monstruo y no puede hacer nada por evitarlo. No puede negar lo que es y uno no espera otra cosa de él. Lo que de verdad da miedo, lo que realmente aterra, es pensar que las personas, gente como tu o como yo, con poder de decisión sobre sus actos, escojan el lado oscuro. Escojan hacer el mal. Sucumbir a sus más bajos instintos y disfrutar con el dolor ajeno. El monstruo es terrible, es cierto. Y no conoce la piedad. Su ansia de sangre  es ilimitada, pero a diferencia del ser humano, no conoce otra cosa y lo más importante, no puede evitar ser lo que es. Sabiendo esto: ¿Quién es más terrible? ¿Quién es el verdadero monstruo?

 

El camino de baldosas amarillas

Juan de Dios Garduño

Editorial: Tyrannosaurus Books

ISBN: 978-84-940747-0-7

Páginas: 196 pág.

PVP: 14,95 €

 

EXTRAS: Por si no lo sabíais, El Camino de Baldosas Amarillas cuenta con su propia BSO, compuesta e interpretada por el genial Félix Royo, escritor, músico y artista gráfico al que muchos conoceréis por ser también autor de la BSO del booktrailer de “15 Instantáneas”, la antología de relatos de un servidor.

La banda sonora la puedes adquirir con una descarga rápida, personal y directa en http://felixroyo.bandcamp.com/ , donde además podrás escuchar el tema principal que da título a la novela, de forma gratuita.

El playlist del que podrás disfrutar es el siguiente:

1. Obertura 06:15

2. Asesinato 03:52

3. Rejas en el corazón 01:30

4. Alejándose de casa 03:13

5. El jardín de Tobías 02:24

6. Sueño 01:53

7. El camino de baldosas amarillas 04:09

8. Oz 04:41

9. Camino al paredón 02:54

10. Una escena de violencia 01:37

11. Siguiendo a Palo 06:26

12. El teatro y el beso 04:03

13. Agnus 08:54

14. Se acaba el tiempo 03:00

15. Sacrificio, vuelta y réquiem 02:37

Pasajes oníricos y cargados de sensibilidad. Momentos apoteósicos que te pondrán el vello de punta. Melodías que hacen aflorar algo que permanece aletargado dentro de nosotros y que despierta. Convertir la lectura de la novela en algo mucho más intenso, haciendo de ello una experiencia para los sentidos. Yo que tu no me la perdería….

 

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