Especial Sitges: The Tall Man, de Pascal Laugier

Título: The Tall Man

Año De Produccion: 2012

Estreno en España: 31/10/2012

País: Estados Unidos, Francia

Reparto: Jessica Biel, Jodelle Ferland, Stephen McHattie, Jakob Davies, William B. Davis, Samantha Ferris, Katherine Ramdeen, Kyle Harrison Breitkopf, Teach Grant, Alicia Gray, G. Michael Gray, Eve Harlow, John Mann, Jodi Sadowsky, Garwin Sanford

Director: Pascal Laugier

Productores: Cold Rock Productions BC, Forecast Pictures, Iron Ocean Films, Minds Eye Entertainment, Radar Films, SND

“En un pueblo lejano que poco a poco se está muriendo, los niños están desapareciendo sin pistas – secuestrados, según los residentes, por una misteriosa entidad conocida localmente como “The Tall Man”. La enfermera del pueblo, Julia Denning [Jessica Biel] se mantiene escéptica…hasta que su pequeño hijo David desaparece en el medio de la noche.  Desesperada por encontrar al chico, Julia pasa por la pesadilla de todo padre en este misterioso cuento lleno de sorpresas a cada momento, dirigido por el aclamado Pascar Laugier [Martyrs].”

Un film que aparentaba ser uno más en la interminable lista de películas de terror americanas al uso y que se ha revelado como una agradable sorpresa. Con una ambientación más que sobresaliente, el director logra sumergirnos en una atmosfera cerrada, en el microcosmos que es en si misma la población de Cold Rock.

La decadencia y abandono  del pueblo minero va más allá de sus negocios, sus edificios y sus calles. Son sus gentes, sus habitantes, quienes la han adoptado como forma de vida, regodeándose en el derrotismo y la dejadez, adoptándolos como rutina diaria y excusa para no salir del agujero de mierda en que se ha convertido sus vidas. Resulta cómodo para ellos aceptar ese rol, el de víctima, sin mover un dedo para cambiar las cosas.

Somos muchos los que esperábamos con ansia el último trabajo de Pascar Laugier. Tras sus anteriores proyectos, donde demostraba ser uno de los mejores directores dentro del género de terror más descarnado y visceral, teníamos ganas de saber que se traía entre manos y si el resultado podría compararse con esa maravilla que fue Martyrs. Lo cierto es que el resultado ha sido una obra muy distinta y alejada de aquella, con un enfoque completamente inesperado, pero en el que sigue apreciándose el innegable talento del director.

Hasta llegar a la mitad de la película, no podía quitarme de la cabeza una conocida sensación de encierro, de estancamiento, de sentirme trasladado a un lugar aislado del mundo. Le comentaba a mi acompañante que era el mismo desasosiego que  servidor experimentó con un videojuego donde el bosque y las montañas, unido a lo peculiar del pueblo que se encuentra enclavado entre ellas, le dan un aspecto tan onírico como aterrador: Alan Wake. No se si lo conocéis, pero hay tantas similitudes en cuanto a ese escenario tan inquietante y oscuro (que no en la historia, ya que no tienen nada que ver), que me ha resultado imposible no enmarcar ambas historias dentro de un mismo patrón.

No es la única referencia que veremos reflejada en la peli. Hay mucho de Stephen King y de esa América profunda y rural, apática y “redneck” que tanto le gusta retratar al autor, así como esos escenarios oscuros, sombríos y amenazadores, esa naturaleza que desborda por doquier y esos personajes tan costumbristas y a la vez, tan inquietantes… No se si es casual, pero resulta inevitable ver las similitudes. ¿Cómo olvidar la aterradora y asfixiante presencia que son en si mismos los densos e interminables bosques de Maine? La inmensidad de esas imponentes y laberínticas extensiones boscosas, que pese a su belleza, consiguen asfixiar con su propia naturaleza a esa decadente población, manteniéndola encerrada sobre si misma mientras agoniza.

Destacables y bien aprovechaos los giros que da el guion, logrando sorprender y obligándonos a tener que replantearnos quien es quien en esta oscura historia y cuales son sus motivaciones. Se juega con el público, llevándolo de un lado a otro y cambiando su percepción de lo que ocurre y sus sentimientos respecto a los protagonistas. El reparto cumple con su cometido y resulta convincente en la piel de sus personajes. ¿Quién es el villano en esta historia? No lo descubriréis hasta el final.

Una feroz crítica a la falta de atención paterna, sutil  y disfrazada bajo el manto del monstruo. A la desidia que algunos sectores de la sociedad han asumido como forma de vida,. A la resignación, al derrotismo y a la falta de amor y de esperanza.  Cuando una sociedad, sea un pequeño pueblucho minero o toda una nación, se rinde al abandono, al victimismo y deja de preocuparse no ya de si misma, sino de sus hijos, está renunciando a su futuro.

Que Jessica Biel no es una actriz sobresaliente, es algo que todos sabemos de sobra. Para muchos seguirá siendo “Pecosa” hasta el fin de los tiempos. Aun así, resulta creíble en su papel y logra transmitir todo lo que su personaje siente. Lo mismo ocurre con el resto. Tanto Stephen McHattie  como Jodelle Ferland o Samantha Ferris cumplen con su trabajo de manera satisfactoria. William B. Davis no es una excepción, pero su personaje me ha parecido muy desaprovechado, ya que su presencia es apenas testimonial y uno se queda con las ganas de ver a este actor en un papel de peso.

Si hay algo que podría mejorarse en este título, es en el desenlace. No en si mismo, sino en la forma en que se desarrolla. La percepción general es que si bien el final es magnífico para cerrar la historia, el modo en que se narra no es el más adecuado. Excesivamente largo y con un enfoque parsimonioso, que desentona con el resto de la peli. Se le da excesivas vueltas para llegar a puerto y que descubramos el secreto, una vez ya están todas las piezas sobe la mesa. Con veinte minutos menos, sería una película redonda.

En resumen: Película intensa y con una atmósfera tan inquietante como lograda, donde el bosque y las montañas se convierten en un escenario angustioso, a la vez que suponen un personaje en si mismo. Con un giro de guion increíble, se sale por la tangente y sorprende de manera eficaz. Su única pega: Un excesivo metraje, sobretodo en el último tercio, en que la explicación y desenlace podían haberse resuelto de una forma más breve, sin necesidad de alargarse tanto. Recomendable, una dura crítica social en la  que la ambientación claustrofóbica se suma a una  historia en la que nada es lo que parece, inquietante en si misma y que transcede al lugar y la atmósfera conseguida.

Nota: 7,5 sobre 10

 

 

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