Cine: El enigma del cuervo (The Raven), de James McTeigue

Una crítica de Rozikas.

FICHA

Película: El enigma del cuervo. Título original: The raven. Dirección: James McTeigue. Países: USA, Hungría y España. Año: 2012. Duración: 110 min. Género: Thriller. Interpretación: John Cusack (Edgar Allan Poe), Luke Evans (detective Emmett Fields), Alice Eve (Emily Hamilton), Brendan Gleeson (coronel Hamilton), Oliver Jackson-Cohen (John Cantrell), Kevin McNally (Maddux). Guión: Ben Livingston y Hannah Shakespeare. Producción: Marc D. Evans, Trevor Macy y Aaron Ryder. Música: Lucas Vidal. Fotografía: Danny Ruhlmann. Montaje: Niven Howie. Diseño de producción: Roger Ford. Vestuario: Carlo Poggioli. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Estreno en USA: 27 Abril 2012. Estreno en España: 29 Junio 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.

SINOPSIS

Baltimore, 1849. Inmerso en la investigación de un brutal homicidio, el detective Emmett Fields (Luke Evans) descubre algo sorprendente: el crimen se parece enormemente a uno de ficción publicado en el periódico local y cuyo autor no es otro que Edgar Allan Poe (John Cusack), un popular escritor caído en desgracia. Mientras la policía le interroga, se sucede otro horripilante asesinato inspirado en una de las historias de Poe.

Es entonces cuando el detective llega a la conclusión de que se trata de un asesino en serie que se basa en su obra para cometer sus sangrientos crímenes. A partir de ese momento, él y el escritor colaborarán mano a mano para poder atrapar al culpable.

Pronto, no obstante, descubrirán que el asesino desea involucrar a Poe en su macabro juego, peligrando así no sólo su vida sino también la de su amada Emily (Alice Eve).

EL CRITICÓN DE CINE dice:

Confieso que, a priori, como a todos los amantes del género de terror tanto en prosa como en el celuloide, me atrajo este título por su trama; no todos los días puedes ver a Edgar Allan Poe llevado al cine y haciendo de detective. La verdad, una vez visionado el resultado de esta original adaptación de su vida, es que no se han hecho demasiado bien los deberes.

La película resulta ser la típica trama criminal del asesino en serie que juega al gato y al ratón con el detective de turno y sus perseguidores, en este caso, Fields (Luke Evans) y Poe (Cusack), todo ello entrelazado con la conocida vida del autor (periodista local, amante, escritor y borracho). La historia comienza con un asesinato que coincide con el modus operandi de uno de los “Crímenes de la Calle Morgue”, después llevará al ejecutor a practicar el descuartizamiento de uno de los críticos más mordaces de la obra de Poe, Rufus Griswold (que sí existió realmente) al estilo del “péndulo”, y así sucesivamente seguirá imitando los crímenes ficticios del papel creados por el escritor. Como es obvio, la policía primero sospecha de Poe, pero después no puede negarse ante la evidencia de que el verdadero asesino pretende llevar al escritor a un callejón sin salida en el que, finalmente, también formará parte su novia, Emily, (Alice Eve) cuando el asesino la secuestre para rematar sus maléficos planes.

Gracias a la mano desdichada del director (James McTeigue −”V de Vendetta”, “Ninja Assasin”-) y de sus guionistas, lo que parecía una oportunidad interesante para conocer la vida y obra de Edgar Allan Poe se convierte en un desafortunado e insulso thriller de argumentos manidos, cuya originalidad reside únicamente en la inclusión de los crímenes creados por el autor norteamericano en la agenda de un asesino en serie, que, para más inri, es un fan de Poe. Además, la supuesta muerte del escritor, que estuvo envuelta siempre en un halo de misterio, es utilizada con bastante desatino para aclarar el final del personaje.

Tampoco ayuda a ver a Poe en la caracterización de John Cusack. No pretendo desmerecer la interpretación del actor, pero queda muy claro que no era el tipo idóneo ni el tratamiento hacia el escritor más respetuoso y correcto −recordemos que la industria hollywoodiense, cuando adapta historias al cine, generalmente suele “destrozar” lo original para hacerlo lo más comercial posible−. En este caso, el maestro Poe parece en muchas ocasiones un personaje de comedia en vez de un popular hombre culto de su época, ya fuera ebrio o no, como si McTeigue pretendiera así deformar a Poe para convertirlo en otro Sherlock Holmes a lo Guy Ritchie, y está claro que Cusack no es Robert Downey Jr. ni el detective Fields, que acompaña a Poe durante toda la investigación, es otro profesor Watson.

Es bien sencillo; la cinta sabrá a poco a los lectores y conocedores de la obra de Poe. Este escritor, cuyas publicaciones han llegado a ser grandes clásicos del terror y fuente de inspiración para otros novelistas posteriores de reputado éxito como H.P. Lovecraft, merecía una historia de mayor enjundia. Llega a cumplir como entretenimiento, es muy visual en las escenas sangrientas de los crímenes, pero los presumibles admiradores de la película, como lo era este servidor previamente a su visionado, echarán mucho en falta ese universo tétrico de funestos presagios, esa atmósfera malsana que invadía cada una de las localizaciones de sus cuentos, y la imaginación tormentosa que imprimía el maestro Poe a todos sus trabajos.

Cuentan que el maestro Poe, justo antes de morir en la cama del hospital, pronunció estas últimas palabras: “¡Que Dios ayude a mi pobre alma!” Quizá hoy, si hubiera visto este biopic de su vida, volvería a exclamarlas.

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