Antirresurrección, de Juan Ramón Biedma

Buenas noches, Lectores Ausentes.

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Juan Ramón Biedma nos trae su nueva novela, en lo que supone su primera incursión dentro del genero zombie. Pese a lo distinto con todo lo que el autor ha escrito con anterioridad, Biedma sigue en su línea, ofreciendonos una historia donde sigue evidenciando sus innegables dotes como escritor y desde un enfoque muy propio de él, el de la novela negra.

En efecto,  Juan Ramón trama para nosotros una atípica investigación policial en medio del escenario mas inesperado. Una ciudad , Sevilla, que se encuentra al borde del colapso, ante el imparable avance de los muertos vivientes. Y todo ello sazonado por un exacervado fervor religioso por parte de unos fanaticos que al menos en apariencia, supone  el inicio del caso, al aparecer el cadaver de un niño ahogado en la pila bautismal de una parroquia, la del Auténtico Martirio, junto a una extraña inscripción: Canaán.

Catalogado como uno de los titulos mas recomendables de la línea Z de Dolmen, “Antirresurrección” demuestra que se ha ganado esa nominación de manera mas que merecida.
Juan Ramón auna con maestria dos géneros tan dispáres como son la novela negra y la literatura zombie, creando asi un híbrido que reune lo mejor de ámbos y que satisface al lector, sean cuales sean sus preferencias.
Ambos géneros se complementan a la perfección, de manera totalmente natural, con lo que nos encontraremos con una lectura que ademas de fluida, hace evidente el perfecto desarrollo de una trama hilvanada con arte. Tanto el escenario elegido y las circunstancias bajo las que ocurren los hechos, como los propios personajes y lo sucesos en los que se ven envueltos se presentan de manera coherente y creible, sin disonancias visibles, lo que conlleva a que el lector se sumerja en la lectura sin sorprenderse por lo poco convencional del argumento ni por lo particular del marco donde se desarrolla el mismo.
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“Antirresurrección” nos muestra en lo que se ha convertido Sevilla: Una ciudad sitiada por hordas de infectados. Un lugar decadente, donde sus habitantes sobreviven simulando una normalidad inexistente y ficticia, en la que las miserias humanas salen a flote y donde la esperanza ha dejado de existir, pese a los vanos esfuerzos por aferrarse a ella. Una Sevilla agonizante que ve como de manera inexorable el caos, la locura y la desesperación se van adueñando de ella, barrio a barrio, calle a calle…

Una población que poco a poco va dejando las apariencias a un lado, dejando al descubierto sus flaquezas, sus miedos y sus miserias. Fingiendo que todo esta controlado, que la vida sigue pese a que los zombies les hostiguen continuamente y vayan ganando terreno. Lentamente, pero de manera previsible, la mentira deja de sostenerse.
Una mentira que todos ansian creer, pese a que en el fondo, son conscientes de su propio autoengaño.  La decadencia moral y social se hace cada vez mas evidente y solo queda aparentar que aún hay esperanza y que todo sigue bien, mientras nos vamos convirtiendo en seres mezquinos, asustadizos y aprovechados, que no tendran remordimientos de ningun tipo con tal de sobrevivir.

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“En una parroquia de Sevilla acaban de encontrar un niño ahogado en agua bendita. Pero los muertos ya no están muertos. Una ciudad tomada en sus tres cuartas partes por resucitados, con las líneas de contención a punto de estallar y un panorama social en el que hablar de descomposición tiene un significado mucho más que literal, es el escenario por el que tendrán que moverse un policía que acaba de reincorporarse a su puesto tras salvarse milagrosamente de un disparo en la cabeza y una detective particular que fue encarcelada por permitir que su marido abusara de la hija de ambos, en busca de un asesino en serie con lo que parece ser una fijación por las iglesias.

Lo peor no son los muertos andantes, lo peor es la gente: Ya nadie tiene nada que perder, a nadie le importa nada ni le preocupan las consecuencias de sus actos… El fin del mundo ya se produjo, esto es lo que vino después…”

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Con un intenso caracter religioso, en su vertiente mas rancia y fatalista, fanática, caduca y decadente, la novela consigue transmitir muy bien esa atmosfera imperante, donde el miedo nubla la razón y hace que algunos se aferren a sus creencias, desvirtuadas hasta limites inconcebibles, como quien se agarra a un clavo ardiendo. No hay salvación sin expiación, aunque sea del modo mas absurdo y radical que podamos imaginar. No imploramos perdón, si no que culpamos al otro y que sea mediante su castigo, su sacrificio, que nosotros salgamos de esta. La desesperación lleva a la locura y tanto es asi, que no hay lugar para la cordura.
Ese ambiente le imprime a la historia un tono mas oscuro y derrotista si cabe, que contagia al lector y le hace consciente de lo mal que estan las cosas y de que no hay salida posible, algo que le implica aún mas en la trama y que resulta todo un acierto.

Trespalacios, Artizar, El Médium, Chokos, Almena, Ángel Maria, Doña Teresita…Unos personajes perfectamente construidos, con una personalidad muy definida, suman otro tanto  en el marcador a favor del autor, quien ha imprimido en ellos unas caracteristicas que los hacen unicos. Complicados, marginados, perdedores natos con un pasado a cuestas que influye de manera decisiva en todas y cada una de sus decisiones y actos, suponen por si mismos un reflejo de la locura en la que se desenvuelven. Cabe destacar el protagonismo de Ariza, donde podremos apreciar como en ningun otro de los protagonistas la miseria y la sordidez que ha embrutecido su alma, hasta el punto de preguntarnos si la oscuridad que crece en su interior es fruto de la degradación en la que viven o por el contrario, ya era devorada por ella antes de que llegase el apocalipsis, cuando sufrió su propio infierno personal, cuyo precio seria su propia familia y parte de su cordura.

Destacable también la figura de los Recolectores, quienes en apariencia han perdido ya toda su humanidad, marginados,actuando del modo mas básico y funcional, siempre agazapados, ocultandose y aprendiendo a convivir entre los zombies. Su papel, en un principio bastante indefinido, tendra un peso crucial al final de la novela y en mi opinión, supone otro acierto  por parte de Juan Ramón, que ha sabido manejarlos como un recurso mas para darle consistencia a la trama.

Y para terminar, el genuino estilo del autor, que opta por la agilidad y un ritmo endiablado, que se agudizan por el empleo de capitulos cortos, pero muy intensos. Eso hace que la lectura se convierta en una experiencia total, ya que no permite descanso ni interrupciones por miedo a perder el compás, algo que personalmente me encanta, ya que implica la completa complicidad del lector y por ende, su inmersión total en la historia.
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En  mi opinión, estamos ante una verdadera joya que ninguno de vosotros deberia perderse. Da igual si os gustan los zombies, si sois amantes de la novela negra ó simplemente os fascinan los personajes complejos en situaciones límite. Os aseguro que os encantará.
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Antirresurrección
Juan Ramón Biedma
Editorial: Dolmen
Nº de páginas: 294 Pág.
Precio: 17,95€
ISBN: 978-84-938143-5-9

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