El Angel mas Tonto del Mundo, de Christopher Moore ( Por Dustin Dewin )

Buenas noches, queridos Lectores Ausentes…

Como todos sabeis, ultimamente ando muy liado con mis cosas y se me hace muy dificil el poder estar en todo. Entre el trabajo,la familia,el foro y el blog, la verdad es que se me acumula el trabajo y no llego.

Es por eso que se me ocurrio la idea de buscar ayuda entre amigos y conocidos, con la esperanza de que alguien me echase un cable.
Y asi ha sido.
Esta reseña va a ser el debut como articulista de mi apreciado Dustin Dewin, quien cual becario en cualquier empresa, va realizar un trabajo excelente sin ver ni un duro.. jejejejejejeje.

Un nuevo fichaje en el Athnecdotario que estoy seguro supondra todo un acierto.
Sin mas ,os dejo con el.

-El ángel más tonto del mundo -(Una de zombies navideños.)
“Falta una semana para Navidad, pero no todo el mundo es feliz en el pueblecito de Pine Cove (California). El pequeño Joshua Barker necesita con urgencia un milagro navideño. Y no es que esté moribundo, ni que su perro se haya escapado de casa: es que Josh ha visto cómo a Santa Claus le abrían la cabeza con una pala. Ahora solo anhela una cosa: que el viejo barbudo regrese de entre los muertos. Lo que no puede imaginar es que alguien esté escuchando sus plegarias… Aunque no destaque por ser, precisamente, el más listo de los ángeles.”
Bajo esta premisa nos embarcamos en la octava novela de Christopher Moore, un escritor estadounidense de terror y sátira con ya 11 novelas a sus espaldas (la mitad de las cuales aún no traducidas al cervantiano), y que siempre se ha caracterizado por usar un humor ácido y absurdo en sus novelas, como es el caso, y de no ser políticamente correcto con las situaciones y expresiones, como también es el caso.

Pongámonos en harina.

Pine Cove es un pueblo al que llega la Navidad, con la avalancha de turismo, adornos, fiestas, y todo lo que estas fiestas suelen entrañar.

Todo comienza cuando, por un desafortunado accidente, y en defensa propia, asesinan a un Santa Claus con una pala. Un niño es testigo y, por miedo a que la Navidad muera también, pide a Dios que resucite a Santa. Hasta aquí sería una historia trágica más, con un niño yendo al psicólogo para superar el trauma, si no fuera porque un ángel al que le han ordenado satisfacer los deseos de un niño, escucha las súplicas del crío, y se lo concede.

¿El problema? Que el ángel, como el título bien indica, es tonto de remate, y en lugar de resucitar a un Santa, reanima a todos lo habitantes del cementerio, que deciden atacar una iglesia donde está todo el pueblo reunido en una cena anual y hacerse un piscolabis de cerebros antes de ir a comprar muebles a Ikea.
Lamento destripar esa parte así tan a la ligera (que se supone que eso no puede comentarse), pero está justificado, porque a la hora de la verdad, poco hay que “ocurra” en el libro, y sea digno de llamar mucho la atención. Estamos hablando de un argumento simple (tal vez demasiado) y surrealista, aderezado con situaciones bastante extravagantes y plagadas de humor negro que, por desgracia, no consiguen hacerlo arrancar.
En cuanto a los personajes… son harina de otro costal. O no. Moore crea un elenco tan dispar que en algunos momentos hace pensar que cuando se los sacó de la manga se había pasado con los lisérgicos (y por eso tienen gracia):

-Theo Crowe. Policía del pueblo. Y el hazmerreír del pueblo. Todo en uno. No consigue ganarse el respeto de sus semejantes, y de vez en cuando cae en su antiguo vicio. Fumar maría.

-Molly. Alias la Nena Guerrera de Allende la Frontera. Ex-protagonista de películas de serie B, donde interpretaba el equivalente a Xena, acabó creyéndose demasiado su papel, y ahora tiene que tomar su medicación para intentar discernir qué es realidad, y qué es ficción.

-Tucker Case. Un seductor mujeriego que no quiere pasar la Navidad solo, que trabaja como piloto, y que va acompañado de Roberto.

-Roberto. Un murciélago de la fruta que lleva gafas de sol, y que se cree que es capaz de hablar. (Al menos es lo que al final deduzco, porque puede ser que no). La verdad es que Roberto es prácticamente un elemento cómico, pero para mí tiene más personalidad que alguno de los personajes principales.

Hay algún personaje importante más, pero éstos son los más representativos. También aparece un elenco de secundarios que son para echarse a temblar, y que ponen la nota de absurdez que busca el autor, y que permiten hacer pasar un buen rato con varias escenas.

Pero, al margen de lo interesante que pueda ser encontrarse con gente así en un libro, el autor cae en un error garrafal. Te presenta todos al principio, casi como si fuera una lista, y con tanto nombre similar al final no sabes quién es quién, y si el ligón de Tuck es quien está casado con la loca, y el policía está enrollado con el murciélago. (No, esto no sale en la novela, es sólo una manera de hablar).

Como añadido al tema de los personajes… está el hecho de que al final resultan un tanto planos. Pueden estar bien detallados, que lo están, pero… parece que les falta algo de vida. Se comportan prácticamente como unos autómatas (eso sí, a su manera absurda) a los que les han asignado los comandos de funcionamiento en la página 0, y no cambian el registro.
Alguno pensará que ya no puedo dar más patadas a la novela, y que creerá que ya he maltratado lo suficiente a Moore, ¿no? Pues no. Aún queda el final. Personalmente, me parece una auténtica tomadura de pelo, al estilo del final de la Guerra de los Mundos, versión Spielberg. Un tanto decepcionante.

Sin embargo, y pese a que parece que sólo me ha faltado arrancar la piel a tiras al autor por haber escrito el libro, diré que no todo es malo, y que tiene unas cuantas cosas salvables, y le hacen merecedor de una hojeada, al menos.

Básicamente, lo que hace que los libros de Moore se vendan como churros es el tono de “sarcástico cabrón” que utiliza, y que rezuma cada una de las páginas. Es un humor muy ácido, muy crítico, y muy directo, dando vueltas a las frases, y haciendo reflexiones (siempre con su sarcasmo) del comportamiento de la gente (en este caso, la Navidad, entre otros).

También hay unas cuantas situaciones (como el ataque zombie, que es lo que yo esperaba leer desde la primera página, y ocurre bastante más adelante), que salvan el libro de ser un aburrimiento, y que, pese a tener muchos altibajos, hacen que merezca la pena echarle una ojeada, sobre todo para ávidos del género de los comecerebros.
Mi conclusión: Leí este libro (que me regalaron) por una sencilla razón. Ya había devorado otra novela suya (Un Trabajo Muy Sucio, que si el boss me permite comentaré más adelante), de la cual me encandilé. Tal vez por eso tenga una visión parcial, y me haya decepcionado un poco el leer algo que no está al mismo nivel. No obstante, intento ser lo más objetivo posible, y sigo pensando que esta novela, aun teniendo una muy buena base sobre la que partir, no ha conseguido exprimir todo el jugo que podría haberle sacado a las situaciones, y se ha quedado en un quiero y no puedo.

A pesar de todo, si os gusta el humor cínico, y queréis pasar un rato entretenido sin muchas pretensiones, lo disfrutaréis como enanos.

El Ángel más Tonto del Mundo

Christopher Moore
Editorial: La Factoría de Ideas
ISBN: 9788498003642
Páginas: 249
PVP: 9,95 € (Edición de 2008)

Reseña de Dustin Dewin para el Athnecdotario Incoherente.

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