Autobombo: HAMISTAGAN

Pues ya teneís acceso de manera totalmente GRATUITA a nuestro último proyecto literario: Hamistagan, una antología de relatos donde os invitamos a descubrir que secretos aguardan en este enigmatico lugar. Una idea original de un servidor, coordinada por Toluuuu y yo mismo, publicada de la mano de James Crawford Publishing y ya disponible en Lektu.

Incluye relatos de José Antonio Campos, José Luis Carbón Tirado, David Quesada, Juan Antonio Oliva Ostos, Antonio Matiola, Esteban Dilo, Cristina Bejar (Mitsuko), Úna Fingal, J. Javier Arnau, Oscar de Marcos Escriña, Julieta P. Carrizo, Joan Álvarez Durán, Carlos Plaza Calzada, A.L.O. , Maria M. Cirujano, Mar Goizueta, Santiago Sánchez (Korvec), Beatriz T. Sánchez, Elvira Torres, Alex Puerta y un servidor, Athman M. Charles. La ilustración de cubierta, es obra de Alberto Góngora, un viejo y querido conocido de esta casa.

«…Es un viejo parque infantil, comido por el óxido y las malas hierbas. El arenal, donde deberían erguirse castillos y puentes, es más bien una fosa común, en la que fueron sepultados ilusiones y sueños, cubiertos con zarzas. Más allá, unos columpios desvencijados. De nuevo el tiempo, cruel y despiadado, ha dado cuenta de ellos. Ha confiscado sus colores y su razón de ser, transformándolos en algo inútil, sin un sentido, salvo convertirse en una suerte de túmulo funerario donde nadie depositará flores ni se arrodillará jamás…»

PODÉIS DESCARGÁRLA DE FORMA GRATUITA EN LEKTU, MEDIANTE PAGO SOCIAL (compartiendo enlace desde la plataforma)

https://lektu.com/l/james-crawford-publishing/hamistagan/19312

MATRIX RESURRECTIONS, de Lana Wachowski

Bueno, pues ayer fui a ver Matrix Resurrecctions y todavía ando procesando lo que ví. 

Película extraña, que me ha dejado con sentimientos muy encontrados, que arranca con un planteamiento y algunas ideas geniales, pero que no le termina de sacar provecho a esas premisas que tan bien estaban funcionando y se ve lastrada con varias situaciones que me han chirriado por su falta de coherencia interna y para con la propia saga, llegando a la mitad del film con un punto de inflexión que hace que casi se perciba como dos películas distintas, la primera mucho más interesante que la segunda, aunque eso no significa que esta última sea mala en absoluto.

La primera mitad es un ejercicio de metanarrativa, autoconsciencia, fan service, rotura de la cuarta pared y autocrítica increíble y maravilloso, ácido y muy inteligente, que te hace sonreír cómplice y que de alguna manera me ha hecho recordar los compases iniciales de Alan Wake, un videojuego que curiosamente juega con los mismos conceptos sobre el creador esclavo de su creación, el autor convertido en protagonista de su propia ficción y ésta confundiéndose con la realidad hasta hacer ambas indistinguibles, pero en este caso con otras intenciones y muy mala baba.

En el lado contrario, la segunda adolece de varios WTF?, cosas que pasan porque patatas y porque «el guión es mío y me lo fucko como quiero», metidas con calzador y a la fuerza, sin venir a cuento y sin más explicación, pero ya llegaremos a eso 

El lavado de cara le sienta muy bien y sabe cómo acercarse a los nuevos tiempos, a la época actual, poniendo en evidencia que el problema quizá somos nosotros, el público que disfrutó en su momento de la saga original, que no aceptamos que todo ha cambiado mucho desde entonces, tanto allí como aquí. Hay una y mil formas nuevas de ver el mundo, de pensamiento global, de entender cómo son las cosas a día de hoy. Smartphones como objeto de culto en el nuevo credo, eje central del ocio y vía de escape de unas vidas grises y aburrida. Conexión 24/7 a redes sociales, fenómenos virales, creadores de contenido y de tendencias.  Influencers convertidos en las nuevas star systems, la elección de identificarnos más con nuestro yo virtual que con el natural. La post-verdad, el populismo, el activismo de salón, el retroceso en derechos sociales, nuestra actitud resignada…  Y sobre todo, la toma de conciencia de que la realidad no es binaria, que no se puede reducir todo a unos y ceros, a blanco o negro, cuando existe un infinito número de grises y matices. La sociedad es distinta y nosotros, en algunos aspectos, no avanzamos, seguimos anclados en el pasado, en el recuerdo . ¿No os resulta paradójico el que de algún modo, seamos tan esclavos como los conectados a Matrix y nos comportemos justo como lo que critica el film? Acomodados en nuestra zona de confort, viviendo en nuestra burbuja particular y  sin salir de nuestra cámara de eco, cerrándonos a cualquier cambio, a todo lo que se salga de nuestras ideas preconcebidas, de nuestros patrones mentales y preferencias. Ya no queremos cambiar. No queremos luchar. No queremos ser libres. Pero sí que nos encanta decirle al otro como debe hacer las cosas, como debe pensar, cómo debe actuar y en que tiene que creer. Todo desde la comodidad de nuestro sofá, por supuesto. Lana Wachowski ha estado deliciosamente certera y malintencionada ahí, pues es evidente que sabía a lo que jugaba, lo que iba a suceder y se anticipa a la crítica feroz y cruel, al haterismo de los fans radicales o de los simples odiadores vocacionales, riéndose de ellos y de que se tomen tan a pecho una obra de ficción, que no deja de ser eso,  su obra,  y  decide que si alguien va a ponerla a parir, será «por lo que yo diga y haciéndolo yo antes«. El toque de comedia y autoparodia no es algo que me entusiasme ni de lejos, pero no tiene realmente ese tono en la medida en que se le está criticando. Al contrario, lo hace de forma provocativa y cargadita de intenciones, pero puntual, irónica y mordaz. Está bien llevada y se aprecia el talento para encontrar ese difícil equilibrio y no caer justo en lo que se la acusa. Le aplaudo el valor, el saber hacer y la capacidad de prever lo que iba a suceder y la forma en que se lo toma de forma anticipada, criticándose a sí misma, al proyecto y a lo que ocurre con los productos cuando se trata de exprimirlos al máximo para sacar mayores beneficios. Antes, el sistema (el real y la propia Matrix), erradicaba cualquier amago de resistencia de tres formas distintas: Aplastando con violencia a los disidentes, castigando a quien promoviera sus ideas y demonizando su causa, manipulando los hechos para convertirlos en el ENEMIGO. Eso ha cambiado y ahora se utilizan dos fórmulas mil veces más efectivas y ventajosas, que son ridiculizando la causa y sus defensores, convirtiéndolos en circo y esperpento  o bien, haciendo de ella un lucrativo negocio. ¿Veis lo irónico que resulta todo, realidad y ficción, nuestro mundo y Matrix, arte y negocio? No hay diferencia.

En contra, las escenas de acción me han resultado bastante anodinas. No existe el efecto sorpresa ni nada  innovador. No hay ningún momento de aquellos en los que uno exclama «WOW!«, salvo quizás en la parte final con lo que ocurre por las calles de la ciudad y una escena en concreto, donde la pareja protagonista parece sumergirse en una marea de uniformes policiales y lucha contra la corriente, que sí me ha parecido magnífica. Neo, cuando no anda al borde de la desesperación, la crisis nerviosa y las tendencias suicidas, es John Wick en un día de bajona. No hay diferencias con el asesino Baba Yaga, salvo por dos cosas: Neo crea escudos de energía, y  ahí va un pequeñísimo SPOILER que solo es un detallito nimio que no revienta nada relevante, pero que sí me ha resultado curioso: Neo no usa ni toca un arma de fuego en toda la peli, que yo recuerde. 

Echo en falta el carisma de Hugo Weaving y no termino de comprender las verdaderas motivaciones del nuevo agente Smith. Compro la actualización de Morfeo, aunque en algún momento resulta cargante ese tono desenfadado que le han dado, en contrapunto al papel de mentor que tenía el original. El papel de Trinity es insuperable y está magnífica. La nueva tripulación está correcta, sin más, no hay gran cosa que destacar. El relevo del Arquitecto, es un villano cabrón y poderoso, pero también bastante imbécil para ser una máquina.

Me ha sobrado la escena final del film. Son tan solo unos cinco minutos de peli, pero ahí es donde  justamente encuentro las mayores pegas. Será mi espíritu minimalista, o simplemente es que me hago viejo, pero yo hubiera terminado justo en la escena anterior. Es cuestión de amar y creer. Porque a eso se resume la historia. Todo lo que sucede en Resurrections va sobre ello, sobre el amor y sobre creer. Cuando uno da un salto de fe, no se necesitan más explicaciones. Solo creer. Saltar y cerrar los ojos, fundido a negro y la voz de Trinity diciendo tu nombre. 

Hay decisiones ahí que no entiendo, ni me agradan, pero que supongo que responden a alguna razón que se me escapa, ya que dudo que nada esté dejado al azar. Aquí sí hubiera agradecido una explicación, que a buen seguro, me haría más fácil el aceptar lo que me propone, en lugar de que algo que no tiene ninguna lógica interna me sacuda en los morros de manera gratuita.

Como véis, muchas cosas negativas que señalar y algunas bastante gordas de las que no puedo hablar por no hacer spoilers. Pero aún así, con todos sus fallos, errores y malas decisiones según mi criterio de mierda en crítica cinematográfica de andar por casa, pues me ha gustado. Me ha gustado MUCHO. No es la peli que imaginé. No es la Matrix que todos esperábamos. ¿Se han cumplido cábalas y expectativas? No. ¿Es la peli que quería? Tampoco. ¿Eso la hace una mala película? Para nada. Es rara, diferenciada del resto de la saga, pero es una buena peli. De hecho, una MUY buena peli.

He crecido escuchando que Matrix Reloaded y Revolutions eran auténtica bazofia, cuando a mi me parecen unas películas a la altura, estupendas y rompedoras y de hecho, la trilogía se convirtió en mi saga favorita de ciencia ficción. También escuché lo mismo de Jonh Carter, de Andrew Stanton, y la considero un film de aventuras sword & planet cojonudo. Y lo mismo ocurrió con Sucker Punch, de Snyder, que siempre defenderé a capa y espada, por que es sencillamente una jodida obra de arte en mayúsculas, mal les pese a quienes no entendieron una puta mierda la alegoría, y que únicamente adolece de la falta de valor por parte del director, quién no tuvo gónadas a la hora de llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos visuales en forma de baile. Así que si queréis un consejo que nadie ha pedido, id a verla. Olvidaos de las críticas, incluida ésta.  Con la mente abierta, sin prejuicios. Sin expectativas ni ideas preconcebidas. No esperéis nada. Dejaos llevar, entrad en el juego, disfrutad del momento y la experiencia, y no os quedéis anclados en el ayer ni siendo esclavos de vuestras propias ideas. No olvidéis el pasado, pero no dejéis que condicione vuestro presente y futuro.

Hazte un favor. Libera tu mente. Elige la pastilla roja.

Por todas mis muertas, de Darío Vilas

Acabo de terminar «Por todas mis muertas» y aunque sabía que el vigués siempre es una apuesta segura, admito sin reparo que no he salido indemne de su lectura. Cuanta belleza, cuanto dolor, cuantas cuestiones en este extraño viaje en el que nos embarca su autor, siguiendo esa voz suya, tan reconocible, que nos hace de guía, fría y cruda, tan veraz y honesta como terrible.

En su último trabajo, Darío Vilas lleva su obra un paso más allá, sin dejar el género fosco y ese realismo sucio que acostumbra, pero adentrándose en el drama costumbrista y coqueteando con la autoficción. La figura femenina como eje central sobre el que orbitan todos los relatos. Más que la muerte (que también), es la pérdida o la ausencia de ésta, de la mujer en sus distintas facetas, la que sirve de nexo, de hilo conductor, siempre desde el punto de vista del escritor, que juega con esos distintos roles e incluso se atreve a ficcionar algunos hechos reales, utilizándolos para rendir ofrenda y tributo, con un respeto absoluto y una belleza que estremece por lo real, lo cercana, lo creíble y dolorosa.

Darío es un excelente novelista, pero para mí, es en las distancias cortas donde realmente explota al máximo todo su talento narrativo como autor, con una voz como pocas cuando es tan de cerca y dando hostias como panes.

Una lectura intensa, para paladear sin prisa, regodeándose uno en la forma y en el fondo. Lentamente, sorbo a sorbo, dejándonos llenar por su intensidad. Como un prurito que pica y no podemos dejar de rascar, como la costra que nos arrancamos entre muecas de dolor y placer culpable. No diré más. Acercaos a ella, no os defraudará.

Cortar por la línea de puntos (Strappare lungo i bordi) Netflix

A ver, gentuza querida: ¿Por qué razón nadie me había hablado de esta maravilla de serie de animación en Netflix?

Joder, menuda macarrada. El autor de la serie y protagonista de la misma es un punketo antisistema, cagón y frikazo, artista frustrado y pringao vocacional. Un indigente emocional, hablando de todo y poniéndose y poniéndonos en evidencia. Crítica social, recorrido vital y drama soterrado que se va deshilachando entre risas, disfrazado de historia de amor y humor. Tragicomedia existencial con litronas, porros, helados, insultos y palabrotas, wc’s atascados y un armadillo que habla, a modo de Pepito Grillo.

En fin: culta y soez, divertida y grosera, dura y realista, triste y sin filtros, dando hostias a mano abierta y muy, muy, muuuuy disfrutable.

La cabaña del fin del mundo, de Paul Tremblay

Pese a que fueron varios quienes me la recomendaron, me ha costado mucho ponerme con ella y creí incluso que se quedaría aparcada indefinidamente, pero al final encontré las ganas y el momento adecuado y reconozco que ha valido la pena.

Con un estilo narrativo con un toque muy teatral, la novela juega todas sus cartas apostando por la ambiguedad, sembrando dudas, tanto por parte del lector como de los propios protagonistas, haciéndole partícipe de esa encrucijada: la de creer lo que parece imposible o negarse a aceptar una realidad que nos aterra. Suele ser arriegado dejar una historia abierta a la libre interpretación de los lectores, pero aquí Tremblay sale victorioso en ese aspecto.

Buena lectura, aunque se vea lastrada por su excesiva extensión. Y es que sin ser realmente larga, se hace a veces un tanto pesada y repetitiva en algunos tramos. La historia yerra en formato, pues como relato largo hubiera resultado mucho más redonda y efectiva.

No es una obra maestra ni mucho menos, pero ni maldita falta que le hace y con todo, resulta una lectura de lo más disfrutable.

Mención a la, como siempre, excelente labor de traducción de Manuel de los Reyes.

La cabaña del fin del mundo

Paul Tremblay

ISBN: 978-84-17834-89-0

Fecha de publicación: Enero 2021

Páginas:328

Precio: 16,50 €

Nocturna Ediciones

Tras los pasos de Indiana Jones, de Salva Rubio

Si uno renuncia a seguir negando la evidencia, acepta la relidad y asume que físicamente se acabó lo de vivir aventuras como antes, habrá que conformarse entonces con regresar a ellas con la imaginación y el recuerdo. Y es que todos hemos querido ser arqueólogos y llevar un fedora con el mismo estilazo que el Dr. Jones, fuese cuando teníamos diez años, sea ahora con casi cincuenta.

Disfrutando como un enano con las anécdotas, curiosidades, secretos y la biografía completa del mejor héroe de todos los tiempos.

Tras los pasos de Indiana Jones

Autor: Salva Rubio

Nº de páginas:322

Editorial:MINOTAURO

Encuadernación:Tapa blanda

ISBN:9788445010235

Año de edición:2021

Fecha de lanzamiento:02/06/2021

Descubriendo a Yuliya Litvinova, ilustradora y artista conceptual.

La artista se llama Yuliya Litvinova y me he quedado impactado con esta obra suya, Little birdies. La imagen es durísima. Una preciosidad, pero con una crudeza tan despiadada, tan visceral, que te pega tal puñetazo al hígado que te deja seco. Sobran las explicaciones.

No puedo dejar de contemplarla, de fijarme en todos lo detalles, en su belleza, en el dolor. Estoy sorprendido, horrorizado, fascinado, todo a la vez. Es algo que no suele ocurrirme casi nunca, que una obra consiga dejarme tan tocado, que me impacte de tal modo.

Más trabajos de la artista, aquí:https://www.artstation.com/artwork/nQG96E

Sucker Punch, de Zack Snyder (2011)

Pues resulta que servidor está en plan de revisitar algunas joyitas que a mi entender, fueron injustamente maltratadas. Películas que son buenas y molan mogollón, por mucho que algunos os emperreis en decir lo contrario.

A esta maravilla que es Sucker Punch, a pesar de la hostia que se pegó en taquilla, lo único que le pesa (y admito que no es poco) es que Snyder no se atreviese a llamar las cosas por su nombre (supongo que por temas de productora y clasificación de edades) y la gente no entendiese ni aceptase las metáforas propuestas ni el eufemismo de baile=prostitución/abuso. Le faltaron agallas y honestidad en ese sentido, el atreverse a decir y mostrar las cosas como son, sin subterfugios.

Porque seamos sinceros. Como bien apuntaba en facebook Diego García, hablando sobre el tema, si dejamos a un lado las macarradas, de lo que habla la peli es de unos temas tan duros como son el abuso (en todas su facetas) y la enfermedad mental, convirtiéndose así en una película disfrazada de evasión videoclipera que esconde un análisis más profundo, al que ni siquiera hace falta llegar para disfrutarla. Te puedes quedar en la superficie y no pasa nada.

Estamos ante una cinta que da justo lo que prometía, tal cual. Si fuiste a verla, sabías a lo que ibas. Efectos de la leche, hostias como panes, chicas guapas y supersexys, acción, katanas, dragones, robots, samuráis y nazis. ¡Una jodida fantasía! ¿Que más quieres?

La Liga de la Justicia de Zack Snyder

Pues que ya hemos visto La liga de la justicia de Snyder y oye, compro.

Es una visión del mundo de los supers totalmente distinta y casi diría que opuesta a la de Marvel. Allá, en general y salvo excepciones, son humanos mejorados por la ciencia y la tecnología, con poderes adquiridos. Aquí, son prácticamente divinidades, entidades superiores de naturaleza muy por encima de la humana. Vienen a ser el equivalente a los dioses y héroes de los antiguos mitos griegos y la primera alianza contra Darkseid no menciona a los mismos de manera gratuita. Es toda una declaración de intenciones por parte de Snyder. Esa es su perspectiva y así la desarrolla a lo largo del film. Construyamos monumentos en su memoria, compongamos canciones sobre ellos, alabemos sus gestas. Demos gracias al hecho de que están de nuestro lado, porque podrían aniquilarnos de un simple parpadeo si quisieran. Han elegido protegernos, cuando podrían esclavizarnos o simplemente, hacernos desaparecer.

Además, y aunque esto ya puede que sea cosa mía, no puedo evitar ver otra analogía con aquella también extraña alianza, la que imaginó Tolkien, entre los pueblos de la Tierra Media. Allí, hombres, enanos, elfos y hobbits; aquí Amazonas, Atlantes y humanos. En ambos mundos, razas distintas que en el mejor de los casos se toleran a duras penas o se ignoran, cuando no están directamente en conflicto, hasta que deben hacer frente a una amenaza en común, un enemigo que les supera en todos los sentidos y que les obliga a colaborar si quieren tener la mínima oportunidad. La diferencia en este universo que nos atañe, es la aparición de un Dios entre dioses, aquel que resucitó de entre los muertos y pieza fundamental. El referente mesiánico puede llegar a ser incluso exagerado, pero indudablemente necesario.

A la peli le sienta de lujo el material añadido y junto a la excelente labor del nuevo montaje, consigue el ritmo y la coherencia narrativa que no tenía antes. Así, la historia adquiere una fuerza, profundidad y épica que a mí me han ganado de calle. No es La Gran Película, pero es la peli que yo esperaba ver, que quería ver y que la JL se merecía.

El libro de la serpiente, de Alan Moore

Por fin pude ponerme con él y me ha explotado la cabeza. No sé qué es exactamente lo que he leído, no sé si he entendido nada de lo que pretendía el autor con esta performance literaria, no sé si me ha gustado (entiéndase esto como que la palabra no se corresponde con las extrañas -pero satisfactorias- sensaciones que me ha dejado), pero os prometo que su lectura ha sido un viaje increíble, lisérgico, extenuante y del que no me arrepiento en absoluto.

No se si Moore es un genio, un loco, un charlatán o un visionario, pero de algo si estoy seguro: no es de este planeta. Mago declarado, guardián de antiguos conocimientos y legados imposibles, intérprete y crítico analista de la realidad que le rodea, creador incansable, su obra es irrepetible y sobre todo, absolutamente necesaria en estos tiempos que corren.

El libro de la serpiente.

Alan Moore.

Editorial La Felguera.

ISBN: 978-84-948305-1-8 

PVP: 23 €

Colección Zodiaco Negro

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